FOR MONEY

Lore-chan

Capítulo 6


Odaiba, Martes 6.30am

La rutina diaria de Izumi Orimoto comenzaba todos los días laborales a las 6.30 am independiente de la hora a la que se acostase el día anterior. Anoche había llegado con Mimi Tachikawa faltando para las cinco de la madrugada, fue un día pesado para ambas, aunque la rubia sabía que para Mimi había sido el doble. La acomodó en la habitación extra, la de huéspedes, y tras conversar por largos minutos, donde su castaña amiga lloró con desconsuelo nuevamente, se quedaron dormidas en la misma cama. El cansancio pudo más que la fuerza de atravesar el salón y llegar a su dormitorio.

Despertó con la alarma y de inmediato se puso de pie, no sin antes tapar a Mimi con el cobertor. Salió bostezando aún envuelta en un vestido negro, el cabello enmarañado y los pies descalzos. La mañana estaba fría por lo que fue directo a la cocina a prepararse un café, se lo preparaba de la misma forma en que le gustaba a Hiroaki. Al pensar en él fue inevitable tomar su celular y escribirle un mensaje.

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Desperté pensando en ti, te extraño. Avísame cuando podemos vernos. Te quiero 3

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Se sonrió a si misma cuando al minuto su celular vibró. Sabía que él ya estaba de pie. Quizás hasta ya se encontraba en la televisora trabajando y algo le decía que habían altas probabilidades que hubiese pasado la noche allí.

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¿Quieres cenar pasta, hoy?

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Zoe sabía que Hiroaki no era de esos hombres románticos que demostraban sus sentimientos abiertamente, por lo que la invitación a cenar era su forma de decirle que también la extrañaba y quería verla. Pero así como ella conocía la personalidad del hombre, éste la conocía a la perfección y no descansaría hasta sacarle las palabras mágicas.

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Acepto sólo con una condición… y sabes cuál es.

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Se mordió la uña al ver que escribía… escribía y se arrepentía. Volvía a escribir…se volvía a arrepentir y así por casi dos eternos minutos. Podía imaginar su rostro en ese preciso momento y dejó escapar una risita llena de ternura, sabía que le estaba costando escribir lo que Zoe le pedía.

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Te quiero…

¿A las 9.30?

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Sonrió triunfal.

Ahí estaban las palabras que quería leer y que rara vez escuchaba. En todo el tiempo que llevaban juntos solos una vez Hiroaki le había dicho "Te quiero" y fue cuando la creyó profundamente dormida en sus brazos, pero Zoe sí lo escuchó claramente. Al hombre le resultaba más "fácil" escribirlo a decirlo. Cuando le rubia se lo decía, él contestaba con un frio "Yo también".

Muchas veces se preguntó si a su ex esposa se lo decía con regularidad.

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A las 9.30 entonces… me voy directo a tu departamento. Besos :*

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Dejó su celular sobre la mesa de la cocina y tomando su café se fue al ventanal que mostraba las calles de Odaiba que comenzaban a despertar. Si bien su departamento estaba en un sector acomodado no tenía vista a la bahía como sí lo tenía el Ishida. Le encantaba perderse en las luces nocturnas, le recordaba la vista que tenía desde su casa en Italia, donde desde la cima podía ver la ciudad en su máximo esplendor. La amplia gama de hermosos colores la embriagaba y le hacía olvidar su vida en esos instantes. Maldita vida.

Terminó de beber su café y sin más demora fue a bañarse.

45 minutos después salió desde su habitación vestida con ropa deportiva. Tenía que ir al gimnasio, no había ido durante todo el fin de semana, éste había sido totalmente diferente al que se esperaba. Pensaba quedarse ese fin de semana con Hiroaki pero la llegada de su hijo arruinó todo.

Yamato Ishida, enemigo número uno de Koushirou Izumi. Lo había visto en fotos, pero en verdad, no lo reconoció cuando lo tuvo frente a frente, solo cuando Hiroaki lo nombro ella pegó un pequeño salto. Izzy jamás podía enterarse, en realidad, Izzy jamás podía enterarse que se había enamorado de la persona que le mandó vigilar. Vigilar al padre y notificarle de cualquier noticia que tuviese acerca del hijo. Era por ello que apagaba su celular para que no la rastrearan, el rastreador funcionaba sólo si estaba encendido. Además le pidió a Miyako que desactivara los informes de mensajes y llamadas para el número de Hiroaki en específico, de esa forma podía llamarle y textearle sin que ningún reporte extraño llegase a Koushirou.

De vez en cuando le pedía al hombre que la agendara para evitar sospechas. Ella misma lo pagaba. Tenía que hacer creer que aún lo vigilaba de esa forma.

Creía haber escuchado a Izzy, antes de que Mimi apareciera en la oficina, que Yamato Ishida llegaría pronto a Tokyo, pero no quiso prestarle demasiada atención, además el pelirrojo ya comenzaba a tramar un plan nuevo para alejarlo y afortunadamente ella no estaba incluida.

Ese día sábado, el hijo de Hiroaki le había exigido a su padre una respuesta de porqué estaba con Zoe. Le recalcaba una y otra vez la diferencia de edad que había entre ambos, como si aquello fuese el peor crimen que podía haber cometido. Ishida padre no podía responderle con ella ahí, así que tras hablarse a través de miradas, ella entendió que debía irse.

Se vistió con ropa que guardaba en el armario de Hiroaki, tomó su bolso y salió dando un portazo. Llegó hasta el estacionamiento después de bajar 15 pisos por las escaleras corriendo, necesitaba gastar su energía de alguna forma y cuando llegó a su automóvil, encendió el motor solo para salir a toda velocidad.

¿Por qué a ella?

Estaba cansada. Cansada de mentir, cansada de cuidarse las espaldas, cansada de no poder ser libre.

Ese día condujo hasta la cabaña perteneciente a su familia materna que quedaba a orillas de la playa. Y se quedó todo el fin de semana encerrada molesta con el mundo.

¿Cuándo iba a poder decidir por ella misma?

Zoe se miró por última vez en el espejo a medida que se hacía una trenza con su largo cabello. Iría al gimnasio, luego volvería y saldría nuevamente para su cita de las 10am. Almorzaría algo rápido, iría con su segunda cita de las 5 y después se iría directo al departamento de Hiroaki, iba a darle una sorpresa… le debía todo un sábado y un domingo.

Quería comer pasta… pero más quería comerlo a él.

Caminó hasta el arrimo de la entrada del departamento en donde tenía una caja de cristal. Sacó unas llaves con el logo de un jaguar, tomó papel y lápiz para escribir un breve mensaje para Mimi cuando despertase.


Hikari surgió del agua respirando con dificultad, había estado aguantando la respiración por demasiado tiempo. Nadó hasta el orilla de la piscina donde pareciese que se perdía el límite de la misma y comenzaba la bahía. Desde su ángulo pareciera que fuese la continuación.

Dejó escapar un suspiro al observar distraída los autos cruzar el Rainbow Bridge. Su cabeza no estaba ahí, su cabeza estaba lejos, muy lejos en donde unos ojos azules y unos cabellos rubios convergían en una sola persona: Takeru Takaishi.

Apoyó los brazos sobre la orilla y acomodó la cabeza ladeándola a su derecha. Cerró los ojos y, como ya se estaba haciendo una costumbre desde el sábado cada vez que pensaba en él, comenzó a llorar. Lágrimas silenciosas, lágrimas cargadas de desconsuelo.

Haberlo visto nuevamente después de tanto tiempo, reclamándole por su relación fue más difícil de lo que alguna vez pensó. Tenerlo frente a sí y no poder correr a sus brazos, no poder besarlo… fue una tortura. ¿En qué momento creyó que lo había olvidado para comenzar algo con Daisuke? El moreno luego de aquel beso robado, insistió en ganarse su cariño a punta de invitaciones, regalos, detalles, caballerosidad y lo consiguió… con el tiempo comenzó a sentir algo por él. Después de todo estaba sola, Takeru la había dejado; de seguro se había enamorado de alguna inglesa de acento extravagante y la olvidaba como quien olvida comprar un producto desde la lista que ha hecho para ir al supermercado. Y ella en su soledad y agonía aceptó ser novia de Motomiya, él no era una mala persona… era maravilloso. Pero no era el dueño de su corazón.

Comparar el amor que tenía por el Takaishi con el de Daisuke era comparar el tamaño de un grano de arena frente a un inmenso océano.

"¿Qué vas a hacer Hikari Yagami?", se susurró a si misma volviendo a hundirse en el agua para nadar al otro extremo.

Takeru no quería saber nada de ella, habían roto oficialmente. ¿Qué hace uno respecto a eso, si más encima se está de novia con otro? Lo más lógico sería continuar su vida tal cual como estaba y tener que aceptar que vería a su ex novio más seguido de lo que tenía pensado, eso le decía su cabeza. Pero el corazón le exigía terminar de inmediato con Daisuke y jugársela por el rubio.

Dio una vuelta bajo el agua y con los pies se impulsó para seguir nadando y así llegar a la esquina opuesta. Lo hizo siete veces. De esquina a esquina. Nadando como si mañana le fuesen a cortar los brazos y las piernas.

Realmente nadar le ayudaba a pensar, pensar pura mierda… pero pensar al fin y al cabo.

Finalmente tocó el borde cansada, era todo por el día. Ya iban a dar las 9 y tenía que ir a trabajar.

Salió de la piscina sacándose de inmediato el gorro que llevaba puesto para luego sacudirse la melena, tomó su toalla y cuando iba entrando a los vestidores lo vio entrar. Estuvo segura que su corazón dejo de latir por más de 5 segundos. Él no la había visto así que aprovechó la distracción del rubio para esconderse tras un pilar, Takeru caminaba tranquilo con los ojos perdidos en su teléfono y con una toalla descansando sobre su hombro derecho. Se veía realmente apuesto con ese traje de baño, físicamente seguía siendo el mismo… tenía un torso duro a simple vista y si bien no estaba muy marcado, si estaba como quería.

Hikari se mordió su labio inferior… cuantas veces no lo tocó, no lo besó. Ella perdió su virginidad bajo ese hombre. Como extrañaba ser suya otra vez. Extrañaba todo de él.

Y si las cosas seguían así, viéndolo tan seguido como sabía que iba a suceder, no iba a poder controlarse.


Tokyo 10.23 hrs

Ruki Makino/ Ryo Akiyama, 25 años. Hackers.

Si las miradas mataran, Ryo estaría más allá de siete metros bajo tierra. Las pocas veces que Makino le echaba un vistazo lo atravesada con sus ojos violáceos.

Yamato los había citado una hora antes que al resto en su departamento, necesitaba ayuda con la instalación de cámaras de seguridad en el mismo y, además, hablar con ellos acerca de la información que necesitaba que recopilaran. Si algo había aprendido el Ishida en estos años era no dejar todos los huevos en la misma canasta. No iba a entregar la información completa a todos los integrantes sino que lo haría parcializado, Ruki sabría una parte, asi como Ryo, Ken otra y Wallace otra.

Estaba siendo extremadamente cauteloso y cuidadoso.

La instalación de las cámaras solo iba a ser sabido por ellos tres.

-¿Se ve bien? – preguntó el rubio mirando a Ryo mientras movía la mano frente a una ínfima cámara que apuntaba a la puerta de entrada del departamento.

-Perfecto – sonrió el moreno y levantó los pulgares – tenemos visualización de la cocina, la entrada, el salón, el dormitorio hasta del balcón. Déjame configurar tu celular para que puedas manejarlo desde allí… me tomará unos minutos.

Ruki miró de soslayo a Akiyama burlándose internamente de la frase "mi timirá inis minitis"

-Idiota – susurró apretando los dientes. Jamás iba a aceptar que ese chico le hubiese ganado en la competencia del banco.

Ella nunca perdía, excepto cuando se trataba de competencias donde él estaba involucrado. Por alguna maldita razón el siempre ganaba. Y perder para Rika no estaba en su vocabulario, menos en algo en lo que ella era demasiado buena: programación y obtención de datos.

Había aceptado la propuesta de Yamato Ishida en cuanto le informó que Ryo ya había dicho que sí. Esta vez, ella iba a superarlo. Tomó su laptop y se fue a sentar al sillón dejando a ambos hombres conversando en el comedor.

Ella ya había empezado a reunir información… y era tan buena que, si ella no supiera lo hábil que era en el tema, se habría sorprendido.

La puerta del dormitorio de uno de los dormitorios del hogar se abrió y desde allí salió Taichi Yagami bostezando sonoramente, Ruki lo miró de pies a cabeza alzando una ceja curiosa ¿Ese no era el famoso futbolista? El moreno sintió la mirada de la pelirroja y también se le quedó viendo pero cuando él alzó sus cejas su intención era la de un flirteo directo.

¿Quién le había dejado tamaño regalo mañanero?

-Buenos días – le dijo galante sacudiéndose el cabello con la mano.

Ella no respondió, ahora fruncía el ceño. ¿Estaba coqueteando con ella?

Bufó

-Te tienes mucha fe al parecer – señaló.

-Siempre. Sé lo que tengo.

-No tienes mucho a decir verdad – y se volcó a su laptop dejando a Taichi con la mandíbula desencajada. ¡¿Le había dicho QUÉ?!

Yamato rio por lo bajo. Había mirado la divertida escena mientras Ryo terminaba de configurar su teléfono.

-Ruki Makino – le murmuró a su amigo mientras lo seguía a la cocina. El Yagami después de aquella insolencia se fue ofuscado en busca de un café.

-¿Es alguna hermana desaparecida tuya? – Preguntó a medida que abría el mueble frente a él y cogía un tazón – Tiene una actitud de mierda.

-Créeme al lado de ella soy una dulce niña – sonrió – apuesto que es la primera vez que te rechazan –Taichi se volvió a mirarlo y supo de inmediato que la respuesta era un sí – Oh demonios, debí haberlo grabado, Sora habría disfrutado de aquello.

-Ya cállate – estaba de mal humor y eso era extraño en él. Había abierto todas las gavetas de la cocina y no encontraba el café. - ¡¿Dónde tienes el puto café?!

-A tu izquierda – indicó burlón.

-Me voy a bañar… ¿Me prestas algo con lo que pueda cambiarme de ropa? – y como si estuviera en su casa abrió la nevera buscando algo para comer.

-Yagami, ¿esto en verdad se va a volver costumbre? ¿Tengo que acomodar el cuarto de visitas para ti o qué? El que ayer te dejara quedarte fue solo porque estabas demasiado ebrio para dejarte ir.

Y después de tanto rato enojado, una amplia sonrisa se dibujó en su rostro.

-Sería buena idea… ser compañeros de departamento.

-¿Es broma, cierto?... ¿no distingues ya la ironía? ¿o llamo a Ruki?, quizás a ella la entiendas bien.

-Piénsalo bien Ishida – ignoró lo que le había dicho - te pagaría por arriendo y puedo pagarte bien. Después de todo tu mismo dijiste que estabas abaratando costos. Puedo ayudarte… además ya hemos vivido juntos antes, no creo que sea grande la diferencia.

-La diferencia es que ahora yo necesito tranquilidad, no estoy jugando a los detectives Taichi… estoy planeando desbaratar una red internacional de tráfico de drogas y de armas. No tenemos 20 años ya, esto no puede ser un desfile de mujeres ni menos transformarse en un antro de mala muerte donde nos emborrachemos a morir día por medio.

-Cuando lo dices así… en verdad siento nostalgia de cuando teníamos 20. ¿Recuerdas a la morena que compartimos una noche? Oh eso jamás lo olvidaré, bueno en realidad si lo he olvidado un poco estaba totalmente ebrio… ¿cómo es que se llamaba? – el Yagami cambió su rostro divertido a uno más serio al notar que su amigo lo quería matar en esos momentos –ya, ya… estoy bromeando. Somos hombres adultos, serios y toda esa mierda que te gusta repetir tanto… si aceptas prometo portarme bien, si tengo a alguna chica me la llevo a un hotel o ahí veo como la meto a mi departamento sin que los periodistas se enteren. Y nada de borracheras ilícitas hasta el amanecer. Palabra de futbolista retirado treintón – y sonrió mostrando todos sus dientes.

-Van a creer que somos gays, de 30 y viviendo juntos…

-Bueno si te quieres ir por ese lado, te digo de inmediato que pasivo no soy.

Un tic en su ceja izquierda comenzó a hacerse presente. En verdad vivir con Taichi hace años atrás había sido muy divertido, pero ¿sería lo mismo a esta altura dela vida?

Yamato se apoyó en el mueble cruzándose de brazos, parecía estar meditando la propuesta. Si le dejaba en claro a su amigo que las mujeres debían quedar "fuera" o al menos un poco fuera del departamento y que podrían acordar qué día emborracharse hasta quedar en coma, no debería haber ningún problema ¿o sí?

La habitación extra que tenía era lo suficientemente amplia para el moreno y tal cual como su pieza tenia baño privado. No tendrían que compartir eso tampoco.

Oh demonios… iba a vivir nuevamente con Taichi Yagami. Esto pintaba del terror.

-Te voy a cobrar 10 veces lo que pagábamos por el departamento en Odaiba – le dijo finalmente y la sonrisa de Taichi se fue agrandado más y más – No quiero un desfile de mujeres por acá, esto no será pasarela Yagami. Si quieres follar o lo haces cuando sepas que yo no estaré o te las llevas a otro lado… porque te gusta elegir a las más escandalosas y no pienso dormir con los audífonos puestos a máximo volumen como antes – su amigo rio de lado él también varias veces tuvo que dormir de esa forma – y en cuanto al alcohol… a la mierda, si estoy estresado no me voy a negar un trago, o dos o tres… o beber tanto hasta quedar botado en el piso sin poder levantarme – Yamato sonrió olvidando su cara de estrés a medida que el celular en su pantalón comenzaba a sonar. Ya había aceptado.

-Vas a ver Ishida, vas a encontrar a esos locos drogadictos adictos a las armas mientras tú y yo la pasamos de lujo como hace 10 años atrás – Taichi se sobó las manos con un brillo de malicia en la mirada.

-Por cierto – le dijo Yamato con su teléfono en mano a punto de contestar la llamada – la morena se llamaba Mari y gritó más conmigo.

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Makino estaba tan concentrada en su labor que no sintió cuando Ryo se colocó a sus espaldas. El moreno ya había terminado de configurar las cámaras de seguridad y fue donde la chica a curiosear qué estaba haciendo.

Se veían de vez en cuando en el banco, generalmente para las reuniones de equipo ya que ambos trabajaban freelance para la institución. Desde el momento en que le comunicaron que Ruki Makino sería su compañera de labores se había sentido bastante emocionado, ella era muy famosa en el círculo, no era para menos era la única mujer con tamaña reputación, poder compartir conocimientos le llamaba la atención en sobremanera.

Lamentablemente, cada vez que trataba de abordarla ella le rehuía o le miraba de mala gana.

Trabajar juntos para Ishida era una excelente oportunidad para, al fin, conocerla mejor.

-¿Nikolay Petrov? – preguntó el chico de ojos azules al leer el nombre en la pantalla. Ruki dio un respingo y se giró de inmediato a su derecha encontrándose muy de cerca con el rostro de Akiyama. Demasiado cerca para su gusto y comodidad.

Ella cerró la tapa del laptop de un golpe.

-¿Sabes lo que significa investigar cada uno por su lado? – estaba recalcando las palabras que Yamato les había pedido hace tan solo minutos atrás.

-Sí, pero también sé que debemos cotejar la información que encontremos – le sonrió a pesar del rostro de enfado que le mostraba la pelirroja – Ese tipo ha entrado y salido del país al menos 6 veces en lo que va del mes, está ligado a la mafia rusa y fue procesado hace 3 años por tráfico de drogas. Aunque fue dejado en libertad por falta de pruebas… creo que eso leí – dijo para sí pensativo - ¿Crees que esté involucrado con el tal Izzy?

Ruki dejó escapar un suspiro incómodo. ¿Qué le hacía pensar ese chico que ella iba a compartir información de ese tipo? Si tan inteligente se creía debería haber notado las conexiones que aparecían en ciertos archivos clasificados entre ese nombre y el abogado que lo defendió en el juicio que era exactamente el mismo abogado de la familia D'Alessandro capos de la mafia Italiana y además familiar lejano de Catherine Ishida.

"Y eso es un par de horas, Akiyama" pensó son sorna.

Ella misma resolvería el rompecabezas.

-Chicos – interrumpió Yamato - tengo que ir un momento a la oficina a dejar unos documentos que me están pidiendo. Cuando lleguen Wallace e Ichijouji quiero que les enseñen el itinerario para lo que queda de semana.


Mimi pegó un grito de aquellos al ver la hora que era.

No, no, no, no, no.

¿Por qué Zoe no la despertó?

Iban a dar las once de la mañana y debía haber estado a las 9 en el estudio de Sora Takenouchi de la cual ya tenía más de 5 llamadas perdidas y varios mensajes. La llamó de vuelta desasiéndose en explicaciones y rogándole que la esperara. La pelirroja no se escuchó molesta en ningún momento, sólo le pidió que tratara de llegar lo antes posible ya a la 1 tenía un compromiso.

Ante eso voló a la ducha y, como Orimoto le había dado permiso, fue hasta su armario a buscar algo con qué cambiarse. Tamaña fue su sorpresa al encontrarse con una habitación por armario, era muy parecida a la que ella tuvo alguna vez en Nueva York, era gigantesco, la ropa estaba dividida por colores y los zapatos tapaban toda una pared. ¡Hasta tenia los mismos Manolo Blahnik en plateado con pedreríaque ella usó para su fiesta de quinces!

"Vamos Mimi, estas atrasada" Se apremió sacando un vestido color petróleo que le quedó perfecto al tener la misma talla de la rubia. Estuvo más minutos de lo recomendado eligiendo los zapatos pero se decidió por unos blanco invierno sin taco y con un lindo moño en la punta.

¡Ya daban las once!

Se encaminó a la puerta principal no sin antes reparar que en el arrimo de la entrada Zoe le había dejado una concisa nota donde le indicaba que estaba en su casa, que tomara de la nevera lo que quisiera y que le dejaba las llaves de su otro auto para que pudiera hacer sus trámites más rápido y de esta forma no depender de un taxista.

El estacionamiento de la rubia estaba en el -1 y era el primero de la fila, así que no fue nada difícil encontrar ese hermoso Jaguar F-Type R Coupé. ¡Era el mismo auto que tenía Michael! Y que jamás de los jamases le dejó conducir por más que le rogó.

Pasó su mano por la blanca carrocería y supo que a pesar de haber estado la noche anterior llorando como una verdadera adolescente, ella quería esa vida, quería su vida de vuelta. Aunque eso le costara más lágrimas. Apretó su collar, el que había comprado la semana anterior en Tiffany & Co, el corazón con los 3 pequeños diamantes y, si bien, sabía que lo que estaba haciendo habría matado nuevamente a su padre de un infarto iba a seguir haciéndolo, sólo por un tiempo. Esto no era eterno, iba a volver a estudiar, su madre iba a salir de ese hospital… conseguiría un trabajo del cual no debería estar avergonzada y todo sería normal una vez más.

Al menos eso esperaba.

Se subió al auto y sin más preámbulo encendió el motor. Mimi no iba a comparar el Mercedes que ella conducía en Estados Unidos con el tremendo automóvil deportivo que tenía para sí. Ahora entendía a Zoe, la adrenalina que debía sentir la rubia tras el volante. ¡Ahora ella misma quería ir a 150 km/hr!

Mimi apretó el acelerador y salió del estacionamiento haciendo chillar las llantas.


Sora observaba con atención el modelo que tenía puesto el maniquí frente a ella era un elegante vestido en color azul eléctrico, tenía escote en forma de corazón y hacia abajo caía delicado en seda en corte sirena. No estaba segura del color, quizás haría ver a Mimi Tachikawa muy pálida. Tomó un par de cintos de pedrería plateados y los colocó alrededor de todo el escote, los afirmó con unos alfileres y se volvió a alejar para mirar desde una distancia prudente.

-Quizás si le coloco un poco de encaje al torso… - se dijo a si misma con postura pensativa.

Y fue hasta un enorme mueble donde guardaba sus telas. Sacó un finísimo encaje color plata y lo colocó sobre el maniquí.

Se sonrió a sí misma, la combinación era perfecta.

Estiró el encaje en el amplio mesón y comenzó a cortarlo. Su mente se iba del mundo cuando trabajaba por ello no escuchó que alguien entró en su estudio. Debió ser más precavida y dejar bien asegurada la puerta, pero creyó que iba atrasadísima. Había citado a la castaña a las 9am ese día y por quedarse haciendo bocetos hasta las tantas de la noche se quedó dormida. Asi que entró como alma que se lleva el diablo y ni se molestó en confirmar si cerró o no la bendita puerta.

La figura se acercaba sigilosa por su espalda, caminando en puntillas, tratando de hacer el mínimo de ruido posible. Una sonrisa malvada se dibujó en su rostro cuando la tuvo a medio metro.

Era el momento, ella no se daba por enterada.

-¡BU!

El grito que Sora pegó al sentir unas manos en su cintura junto con esas sílabas dejó con un molesto pitido en el oído a su "atacante".

Ese grito había dado la vuelta al mundo.

-¡Taichi! – Rugió la pelirroja al voltear y encontrarse de frente con su amigo que la miraba con un sonrisa de satisfacción - ¡¿Qué demonios pasa contigo?! – él simplemente rió - ¡¿Cómo entraste?!

-Dejaste la puerta abierta – respondió con simpleza pero conservando la curva en sus labios. Avanzó un par de pasos y sin ninguna consideración corrió un par de implementos de Sora del mesón y de un impulso se subió al mismo para sentarse. Las piernas le quedaron colgando así que las comenzó a mover divertido mientras miraba el estudio de su amiga – Es bonito, me gusta – comentó distraído.

-¿Qué haces aquí Taichi? Estoy trabajando… por si no te has dado cuenta – lo miró más detalladamente y notó que la ropa que traía no era muy Yagami, era más bien Ishida - ¿Qué haces con ropa de Yamato?

-Me quedé en su departamento anoche…

-¿Estuvieron bebiendo nuevamente? – Sora se cruzó de brazos y alzó una de sus cejas curiosa.

-Sólo un poco – rió – esto es como un dejavú. Como cuando nos encontrábamos en la universidad y me hacías la misma pregunta.

-Ustedes no van a cambiar nunca – suspiró rendida – en fin… ¿qué haces por acá?

-El departamento de Yamato queda a pocas cuadras, él se fue a no sé dónde a entregar no sé qué papeles y yo aproveché de venir a visitarte. Hace demasiado tiempo que no venía acá. Ahora que estoy retirado tengo mucho tiempo libre…

-Pues deberías ayudar a Hikari con los gimnasios, manejar la empresa se está haciendo cada vez más pesado para ella.

-¿Por qué?, ¿Te ha dicho algo?

-No es necesario que lo diga Taichi, es cosa de verla. Hace dos semanas fui a visitar para invitarla a almorzar, al final tuvimos que comer allí mismo en su oficina porque el teléfono no paraba de sonar y estaba llena de problemas. O la comienzas a ayudar o contratas a alguien que le quite peso de encima – el moreno se quedó absorto mirándose las zapatillas, sopesando lo que le contaba Sora. Hikari nunca se quejaba ante él o quizás lo hacía y él no se daba cuenta – además… ¿Supiste que Takeru llegó a Japón hace un par de días?

Oh no. Ese tema otra vez.

Ya lo había hablado con Yamato, no quería hablarlo ahora con ella.

-Yamato me lo dijo, está de intercambio por su universidad o algo por el estilo… como sea ¿Qué tiene que ver con mi hermana? Ellos terminaron.

-Tú nunca ves más allá de tu nariz… – dijo Sora resignada. No tenía ánimo para explicarle que la llegada de ese rubio era un estrés más para la pobre Hikari – sólo piensa Taichi que tu hermana tiene 21 años y está frente a una compañía gigante sin ayuda de nadie y tú que tienes 32 estás aun jugando al galán playboy y tomando como si tuvieras 15. Madura de una vez y ayuda a Hikari.

-Mala idea venir para acá – Taichi se bajó del mesón fastidiado.

-¡Por supuesto que fue mala idea desde tu punto de vista! Porque es molesto que te digan la verdad, ¿cierto?

-¿De qué verdad hablas Sora?... ¿Tanto te molesta que yo quiera pasarla bien y no estar de amargada y solterona como tú?

-¡No vengas a proyectarte en mí! Y sí, estoy soltera… pero no por eso comenzaré a jugar y a pasearme de bar en bar como si tuviera 20 nuevamente y encamarme con quien se me cruce por delante.

-¿Te molesta que me encame con cualquiera?, ¿es ese el problema de fondo?, ¿por qué no me lo dices? Desde que terminamos ¿con quién has estado?... a ti te falta un buen polvo para que dejes de meterte en vidas ajenas. Para que dejes de meterte en mi vi…

La bofetada que le metió la pelirroja no le permitió terminar. Le dio vuelta la cara.

-Sora… - su tono de voz era de total sorpresa, sabía que se había extralimitado pero aquello sí que le había dolido. Se llevó la mano derecha a la mejilla para apaciguar el ardor.

-¡No eres el centro del mundo, Taichi Yagami! – le exclamó ella - … eres un idiota. Pensar que cuando te vi la semana pasada y el ver cómo me recibiste… en verdad creí que las cosas entre los dos iban a cambiar y que podríamos empezar nuestra amistad de nuevo después de tantos años. Pero por lo visto me equivoqué. Sigues siendo el mismo imbécil con el que terminé.


Ahora entendía todo.

Ir con la música a todo volumen cantando Always de Bon Jovi y conducir sobre los 140 km/hr era otra cosa en un Jaguar.

Entendía completamente a Zoe y su manía de conducir a velocidades ilegales. Pensó en cuanto tiempo ella podría comprarse su propio automóvil… si "trabajaba" al ritmo actual e meses podría tener el suyo perfectamente.

Cuando se lo comprase y su madre lo viera se iba a morir… eh bueno… no es la palabra dentro de la oración que debería haber usado, se iba a sorprender… esa era la palabra adecuada. El domingo había estado todo el día con ella y seguía exactamente igual a la visita anterior, con menos dolor ya que ahora le estaban administrando la medicina como correspondía, pero su salud no mejoraba, cada día que pasaba la notaba más delgada y sin color. Su médico de cabecera le entregaba esperanzas indicando que habían muchos pacientes que si bien se veían muy mal en apariencia salían victoriosos tras cumplir con el tratamiento completo.

Sólo esperaba que todo saliera bien de una vez y que pasaran rápido esos primeros 6 meses. Quería oírle decir al doctor que el cáncer había sido eliminado o al menos menguado, porque sino era así venían otros 6 meses más de tratamiento o simplemente… no, no lo iba ni siquiera a pensar. Todo iba a salir bien.

Se iba a hacer el tiempo como fuere hoy y la iría a visitar. Aunque tuviese que acortar su visita con Sora. También una de las causas de su llanto durante la noche anterior había sido el hecho de no haber podido visitar a su madre durante todo el día lunes. De seguro preguntó por ella y se esforzó sobrehumanamente para estar despierta y verla si llegaba.

Con los pensamientos rebozando con la imagen de su madre ingresó finalmente a la calle principal después de salir de la autopista. Estaban los edificios más importantes: el de relaciones exteriores, ministerio de justicia… el…

Un bocinazo de alerta le impidió seguir nombrando las edificaciones que se alzaban a su paso. Pasaba por la intersección de una calle cuando el chofer del auto que iba atrás le asustó, miró a su izquierda y un taxi había pasado la luz roja dirigiéndose directo a ella. No supo cómo pero aceleró a fondo y terminó sobre la cuneta de la calle siguiente y al parecer había matado a alguien porque sintió como el auto pasaba encima de algo muy duro.

-¡Mierda, mierda, mierda! ¡Maté a alguien! – chilló tapándose la cara con ambas manos - ¡Mate a alguien!

Mimi sintió un grito y luego una sarta de maldiciones afuera. Comenzó a tiritar del susto. Sentía como las personas afuera comenzaban a reunirse.

De seguro llegaba la policía y se iba detenida, pasaría la noche en una celda. ¡Ella jamás había estado en una!

¡Oh Dios! ¿Qué le diría a Zoe? Primera vez que le pasaba su auto y ya se convertía en una asesina sobre cuatro ruedas.

Quizás Koushirou podía ayudarle… sí, Izzy le ayudaría. Él debía de conocer a gente importante.

Varios golpes en el vidrio polarizado le hicieron saltar desde su posición. Alguien golpeaba con sus nudillos insistentemente y le pedía que bajara el vidrio.

La mano de Mimi tiritó cuando presionó el botón que bajaba la ventanilla y su rostro palideció más y más cuando tras el vidrio un conocido rubio hombre la miraba, primero furioso y luego, ¿sorprendido?

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Yamato se despidió de su jefe y tomando el casco de su moto salió del edificio donde se encontraban las oficinas de Interpol. Iba un poco más animado el hombre le dijo que si en menos de 4 meses lograba algo concreto le entregarían el financiamiento completo. Además ante cualquier redada tenía un equipo de 10 personas extras.

No llevaba ni una semana en Japón y ya veía un buen camino por el cual caminar.

Iba todo bien… hasta que… aquello sucedió… sucedió a una velocidad que el Ishida no se esperó. Primero unos bocinazos en la esquina, luego un caro auto blanco acelerando, que segundos después se subía a la cuneta y barría con su hermosa Kawasaki, la velocidad fue tal que la moto quedó bajo el auto.

Bajó los últimos escalones corriendo y llegó hasta el lugar del accidente.

-No, no, no, no ¡Mierda! ¡Mi moto! – exclamó tirándose el cabello con las dos manos.

Furioso se giró al Jaguar y desde el parabrisas pudo ver una mujer que se tapaba la cara. Sabía que no debía usar su puesto para amedrentar, más ahora que notaba que era una mujer la que conducía, pero estaba tan iracundo que se creía capaz de eso y más.

Las personas curiosas se comenzaron a amotinar a su alrededor, pero eso era un detalle para Yamato que comenzaba a acercarse al lado del piloto. Primero le dio un par de golpes al vidrio, pero después de notar que no lo tomaban en cuenta volvió al ataque golpeando más fuerte. No podía ver a la mujer puesto que los vidrios eran polarizados, así que se preparó mentalmente para decirle sin miramientos lo que pensaba de su forma de conducir cuando el vidrio comenzó a bajar.

Su cara de furia se vino abajo cuando la vio. ¿Ella? ¿En serio? ¿La modelo, a la que tan solo ayer salvó de una muerte por asfixia, le había arrollado su adoraba moto? ¿A la que le había mentido diciéndole que no la había visto semi desnuda siendo que no pudo sacarle los ojos de encima por ningún momento?

-Tú… - no pudo evitar sonar sorprendido. La chica tiritaba desde su asiento y lo miraba con los ojos brillando en futuras lágrimas.

-… Lo lamento… yo – no pudo seguir su mentón se sacudía.

-¿Estás bien? – el mismo no creía lo que preguntaba. ¿Dónde se había ido la rabia?

-¡Maté a alguien! – Chilló comenzando a llorar - ¡Un taxi se pasó la luz roja y yo… yo aceleré para que no me chocara… y no pude… yo perdí el control… y … y ¡mate a alguien! – repitió.

Yamato no sabía por qué pero de repente le pareció gracioso que pensara que había matado a alguien y soltó una risa.

Mimi lo miró sin entender mientras las lágrimas caían por sus mejillas.

-Bájese del auto, por favor – pidió el rubio con amabilidad.

-¡No!, ¡no me hagas ver el cadáver!

Esta vez Yamato se aguantó las ganas de echarse a reír y sacó su placa de entre la chaqueta.

-Señorita, favor baje del automóvil – insistió. Ella nuevamente se negó. Está bien, él no quería llegar a esa instancia, bueno a primeras sí, era lo primero que iba a hacer, pero después de ver quien era la conductora, sopesó – Señorita, mi nombre es Yamato Ishida y soy policía – mostró su placa – y le vuelvo a pedir que baje del automóvil en este instante.


Eso era una cámara. Estaba completamente seguro de que lo era. Izzy las tenía repartidas por todos lados en la oficina, el mismo tamaño, la misma forma.

¿Por qué Yamato pondría cámaras en su propio departamento?, ¿Sospechaba de alguno?... o peor ¿Sospechaba de él?

-¿Qué tanto miras Ichijouji? – preguntó Wallace al ver que el chico de cabellos azules miraba un punto extraño en la pared.

-Nada… - respondió y se fue a sentar a un lado de la pelirroja que estaba perdida en la pantalla. Al parecer todos los fanáticos de la computación eran iguales. – ¿A qué hora llegará Ishida? Ya va a ser mediodía.

-¿Estas apurado?

-Tengo un trabajo, Brown – Ken recalcó su apellido.

-Este es tu trabajo, Ichijouji.

El rubio sonrió de lado. Ni siquiera hacia un esfuerzo por esconder que el agente de S.A.T no le agradaba.

Algo habia en él que le producía un rechazo.

-Tengo dos trabajos… trabajo para Ishida y además soy agente de…

-Del S.A.T – dijo Wallace aburrido - ¡So boring! Los agentes del FBI estamos mejor preparados que ustedes. El crimen es Estados Unidos es mucho más implacable que el japonés.

-Parece que Ishida no te ha contado acerca de los yakuzas – soltó Ken con burla.

-Oh si… me ha contado bastante, pero aun no me convence.

-Va a llegar el día en que te convenza… - murmuró el peliazul solo para sí.

Se volvieron a quedar en silencio.

Ellos eran los únicos que hablaban de vez en vez, pero solo lo hacían para desprestigiarse mutuamente o decirse alguna pesadez. Desde el primer momento, ambos supieron que trabajar juntos iba a ser una odisea.

Ken Ichijouji repasó nuevamente la sala y el comedor tratando de encontrar alguna otra cámara, pero no se veía ninguna. Esto significaba otra piedra en el camino, con cámaras en el lugar no iba a ser fácil colocar micrófonos, no sabía el ángulo de las mismas y no sabía si habían más, por lo que saliendo de esa "reunión" iba a llamar a Izzy para contarle.

Se cruzó de brazos y le echó un vistazo a lo que hacía Ruki Makino. Pantallas negras con verdes, símbolos extraños, luego algo de negro con rojo… varias pestañas que abría y cerraba con velocidad supersónica. Era como estar mirando a Koushirou trabajar, iba a desviar la mirada hacia otro lado cuando leyó claramente que la pelirroja escribía Nicolay Petrov..

La sangre abandonó su cuerpo por segundos ¿Por qué estaba buscando ese nombre?


"Mimi Tachikawa, 23 años. Licencia de conducir norteamericana"

Esa era la chica que había arrollado su moto.

La castaña paró de llorar en cuanto supo que no había matado a nadie, simplemente había arrasado con el medio de transporte de Yamato Ishida, quien para su mala suerte resultó ser policía.

Estaban en la estación policial más cercana dejando declaración de los hechos. Lamentablemente como el automóvil no era suyo y no sabía si habían seguros comprometidos tuvo que llamar a Zoe quien justo a las 11.30 salía de su cita. Mimi sabía que en cualquier momento la rubia iba a llegar, no le iba a tomar más de quince minutos viajar de Odaiba a Tokyo.

En cuanto le cortó a Orimoto, llamó a Sora para contarle lo sucedido y decirle que no creía poder llegar a la reunión del día, así que agendaron para el jueves a las 8.30am. La diseñadora estaba ida cuando hablaron por lo que le tuvo que repetir varias veces su accidente y aun así se escuchaba ajena.

-¿Llamaste a Sora? – Yamato se había acercado a donde ella estaba sentada después de cortar su respectiva llamada. Acababa de hablar con Wallace y también debió suspender su reunión. Mimi asintió - ¿Estás bien?... podemos ir al hospital a constatar lesiones…

-No tengo ninguna. Fue sólo el susto – se aclaró la garganta antes de continuar – Señor Ishida lamento muchísimo lo que pasó con su moto, pero en verdad traté de hacer todo lo que pude por esquivar el taxi.

-No te preocupes, revisamos las cámaras de control de tránsito y efectivamente se pasó una luz roja.

Se sintió el rechinar de unos neumáticos en las afueras de la estación y Mimi supo de inmediato que Izumi era la chica que bajaba del Maserati blanco que se había estacionado con prisa.

Se levantó angustiada y Yamato la siguió. ¿Qué le iba a decir a su amiga?

Zoe apareció agitada en la puerta principal, miraba para todos lados. Y cuando comenzó a caminar su presencia no pasó desapercibida por ninguna de las personas presentes. La castaña sabía que venía de una cita, lo sabía con antelación y se le notaba en el vestir. Un vestido de encaje negro strapless ajustadísimo y, como siempre, muy corto junto a unos preciosos zapatos negros de taco eterno. Traía su cabello amarrado y se imaginó que lo hizo por salir apurada.

Llegó a su lado sin notar a un estupefacto Yamato que conocía a la perfección a esa muchacha. ¿Era ella la amiga dueña del Jaguar? Era esa chica de cuerpo perfecto la "novia" de su papá que todos y sin excepción en la estación voltearon a mirarla.

Yamato tendría que ser ciego para negar la belleza de la rubia.

Sería ciego también sino admitiera la belleza de la castaña.

-¿Estas bien? ¿No te pasó nada? – Zoe estaba totalmente preocupada y abrazó a su amiga con fuerza.

-Zoe en verdad estoy tan avergonzada… yo…

-No, no me interesa el auto. Autos puedo comprar miles… eres tú la que me importa.

"Claro puede comprar miles con el dinero de mi padre" ironizó Yamato que sabía que aún no había sido notado.

-Zoe choqué contra la moto del señor Ishida y…

Momento.

Izumi Orimoto se separó de golpe de Mimi. ¿Había dicho Ishida?

Mimi hablaba del seguro y no sé qué otras, pero ella lo escuchaba en segundo plano. Al fin notó que había un hombre a un lado de ambas, un hombre alto… un hombre de piel clara, un hombre de ojos azules y cabello rubio.

Era Yamato Ishida.

Esto no era posible, ¿Mimi chocó la moto del hijo de Hiroaki? Habiendo tantas motos en Tokyo, ¡¿Tenía que ser precisamente la de él?!


Uff!... pasaron varias cosas en el capítulo.

Taichi y Yamato van a empezar a vivir juntos… veamos cómo se llevan ahora que están más "adultos", más interacción entre Ruki y Ryo, Hikari haciéndose caldo de cabeza por culpa de TK… hay pasado entre Tai y Sora 1313 y Mimi que se las arregla para encontrarse a Yamato en las mejores circunstancias… huuuu y Zoe al rescate de su auto.

Vamos avanzando… vamos por ese mimato, vamos por el avance de la historia

Espero haya sido de su agrado y vieron que se me cayó el carnet heavy al poner un tema TAN viejo como es Always de Bon Jovi... estoy tan vieja T_T pero me encanta esa canción y es para cantarla a todo pulmon a todo volumen :D

Y recuerden os quiero os adoro y un RR no me hace mal al contrario, me hincha el pecho jojo

Y ahora con ustedes, las respuestas wiiiii:

Gabisss.25: se viene el mimato, a paso lento pero se viene. ¡! :D

Sakura Gonzakez: awwww me encanto tu mezcla "Quidoro" demasiado tierno, te voy a quitar los derechos de autor y lo empezare a ocupar jajajaj. Es genial que disfrutes de cada personaje… yo también lo hago, escribir de cada uno es lo máximo porque puedo hacer distintas historias en una sola espero haya sido de tu agrado este update ;)

Taishou: siii estuvo "bintenso" jajaja me encantan su originalidad al crear palabras :P en cuanto a Ken recuerda que ya Izzy habia metido mano para que estuviera entre los últimos 3 candidatos, no es nada de tonto el pelirrojo, quiere tener todo controlado. Catherine hará la aparición oficial en el siguiente cap.

Mara: Taiora… vuelvo a decir… hay altas probabilidades jojo

Faby Hola: me abandonaste por 4 capitulos! T_T pero si te gustaron estas perdonada jajajaj. Y le rezo todas las noches al kamisama de la inspiración para que me dé menos trabajo y más palabras

Besosssss! Nos leemos