+FOR MONEY
Lore-chan
Capítulo 8
Comparar a Takeru Takaishi con Yamato Ishida era comparar literalmente el cielo de la tierra, el invierno del verano, el agua con el aceite, el blanco del negro… y así podría seguir por horas y horas… y hasta días.
Zoe demoró tan solo una cena con el hijo menor de Hiroaki para tomarle cariño, era un chico muy educado, muy inteligente, agradable, risueño y por sobre todo la había aceptado. Si bien, el impacto del primer encuentro había sido como ella siempre lo imaginó: incómodo, con el pasar de los minutos tanto ella como el rubio se fueron relajando. Takeru en ningún momento fue maleducado, ni tampoco hizo preguntas fuera de lugar y mucho menos hizo referencia a la gran diferencia de edad entre ambos. Lo que sí recalcó fue que nunca había visto a su padre tan feliz, bromeó indicando que jamás vio a su padre arreglarse tanto y estar tan preocupado de su aspecto y que estaba tranquilo sabiendo que tenía a alguien que lo quería.
Y eso fue todo lo que Izumi necesitó.
Luego de cenar, se sentaron en la sala a seguir conversando. Takeru le contó a la rubia que estaba escribiendo una novela y ella estuvo bastante interesada en leer lo que tenía en borrador. Hiroaki los miraba reír y charlar tan amenamente que cualquier miedo se desvaneció al instante.
Él también necesitaba eso. Había estado tan asustado de que su hijo le reclamara como lo había hecho Yamato que estuvo tenso los primeros minutos.
Y lo mejor de todo es que Zoe hasta se ofreció a ayudarle a buscar departamento en Odaiba ya que conocía una que otra corredora de propiedades.
Esa noche durmió en paz abrazado de la rubia y en el dormitorio cruzando la sala durmió su hijo menor ya que se hizo tan tarde que su padre prefirió que se quedara allí a andar de madrugada en taxi, ya que había dejado su moto en Tokyo.
.
Orimoto fue la segunda en despertar al día siguiente y lo primero que oyó fue el sonido del agua cayendo en la ducha del baño. Eran pasadas las ocho de la mañana y afortunadamente ella tenía el día libre, no así Ishida. Rodó por la cama de un lado a otro estirando los brazos y las piernas. No tenía muy claro qué haría, tenía ganas de ir a la playa… pero era imposible ir con Hiroaki, pensó en ir de compras, pero lo más probable era que Mimi tuviese todo el día ocupado. Quizás y lo mejor era ir al gimnasio, ir después por un masaje tailandés al spa y dejar a la suerte lo que el día tuviese para ella.
Se bajó de un salto de la cama y se colocó una bata delgada… era extraño tener que ocuparla, de hecho, era la primera vez que lo hacía, pero no podía andar con el pequeño y revelador pijama con el que estuvo durmiendo, menos sabiendo que Takeru estaba en el departamento.
En cuanto salió de la habitación, fue directo a la cocina a preparar el desayuno a Hiroaki, no iba a dejar que se fuese a trabajar con el estómago vació.
Como era ya costumbre -desde que se quedaba allí- preparó café cargado y emparedados con su preferido queso mozzarella, amaba ese queso y no podía dejar de comerlo. Desde que Hiroaki supo que era su favorito en la nevera nunca faltaba, él se preocupada de siempre tener queso suficiente para ella.
Adoraba a ese hombre con todo su ser.
-Hey… ¡eso huele delicioso!
Takeru apareció en la cocina con una gran sonrisa y sus fosas nasales se movían desesperadas inhalando el rico aroma.
Ella sonrió y le extendió una taza con café.
-Para que termines de despertar… - dijo.
-Gracias – y se lo llevó a la boca para segundos después abrir sus ojos asombrado - ¡Esta perfecto!... es exactamente como le gusta a mi papá… ¿Eres una bruja o qué?
-Espera a probar los emparedados… es la mejor parte – rió.
Al minuto, sacó varios sándwiches desde el horno eléctrico y los dejó en la mesa.
-¿Mi papá ya se fue? – preguntó Takeru comenzando a comer.
-No, se está arreglando para ir al trabajo.
-Genial… le pediré que me deje en el gimnasio. Quiero ir a nadar antes de comenzar la búsqueda del departamento. Espero no me tome mucho tiempo, sólo tengo esta semana ya que la próxima comienzo mis clases – se terminó la mitad de su primer sándwich y no pudo evitar mirar a Zoe agradecido – no sé qué le colocas, pero esto está realmente exquisito.
-Es queso mozzarella importado desde Italia, es muy difícil encontrarlo en Japón – explicó – y ¿a qué gimnasio vas, Takeru?
-Dime TK, si quieres… no me molesta – dijo curvando sus labios – Voy al Gym Tokyo Odaiba.
-Si quieres puedo ir a dejarte, yo también voy para allá.
-¡¿En serio?!... ¡Mucha gracias! Andar sin moto es terrible… en ese sentido soy igual a mi hermano, desde que me pegó la afición por el transporte a dos ruedas, no pude dejarlo.
Zoe torció la boca mostrando una sonrisa burlona. Si supiese que su amiga se la había hecho pedazos…
-Ah! y no te preocupes por Yamato – le dijo Takeru recordando que la noche anterior, habían hablado de él y que la forma en la que se conocieron no había sido la mejor - … mi hermano cuida a las personas que quiere de una forma extraña, además de que su personalidad es bastante especial. Yo creo que cuando te conozca mejor va a ver que eres buena persona y que realmente quieres a mi papá.
Y que el Takaishi haya notado en tan solo una noche que ella quería a Hiroaki, era todo lo que ansiaba oír.
Yamato despertó sintiéndose liviano, sintiendo que en una noche había bajado 5 kilos… no, como si hubiese bajado 10 kilos y ahora era una pluma. Le tomó un par de segundos recordar que no estaba en su departamento. Mimi Tachikawa después de tamaña felación en el baño del hotel, seguida de un encuentro sexual lleno de arrebato y frenesí sobre el WC- que terminó con la tapa rota - se lo trajo a su departamento y él, que llevaba meses y meses sin consumar decentemente debido al estrés de su trabajo y los traumas de su falso matrimonio, aceptó sin dudar. Hubieron segundos que se sintió como un Taichi cualquiera.
Hasta había olvidado que esa misma mañana la castaña había destruido su moto.
Él, en sus 32 años… jamás, pero jamás había hecho tan poco en la cama y haber recibido tanto placer. Sintió que lo habían llevado a su primera vez y que le estaban enseñando de nuevo algo que él creía dominar a la perfección. Porque Yamato, aunque lo quisiese negar… debía admitir que esa mujer había hecho y deshecho con él en la cama por todas las horas que quiso -que pocas no fueron- quiso pensar que era debido a que estuvo durante meses en abstinencia, pero lo que Mimi había hecho con él durante la noche, eran posiciones y movimientos que él sólo había visto en películas de alto calibre.
Y quería más.
Se sentó en la cama sintiendo que su amigo en la entrepierna le ardía, segunda señal de que esa mujer debía saberse el Kama Sutra de memoria. Miró a su alrededor, pero todo estaba en silencio… no habían rastros de la castaña.
A excepción…
Un papel descansaba en el lado vacío de la cama. Lo tomó extrañado y en cuanto lo hubo leído arqueó una de sus cejas incrédulo…
Esto es una broma…
Tomó el papel en sus manos y se levantó desnudo a buscar su ropa que estaba repartida cual migajas de pan por todo el departamento. Su ropa interior estaban a medio metro de la cama, sus calcetines cerca de la puerta del dormitorio, siguió caminando… en el pasillo sus pantalones… llegando a la sala su cinturón y a un lado de la puerta principal su camisa junto a su chaqueta negra. Había recogido todo paso a paso, vistiéndose a medida que iba encontrando las prendas y cuando se puso finalmente su camisa, notó que no tenía ningún botón puesto.
Se rió de la increíble situación a medida que sus ojos encontraron repartidos en el piso todos los botones faltantes. Y recordándolo, sí, había sido muy divertido, excitante y atrevido que en un arrebato de locura y desesperación por querer tenerse desnudos, Mimi le hubiese arrancado la camisa de tal forma que terminó despedazando los botones.
Esa "niña" era peligrosísima.
Volvió a leer el papel que sostenía en su mano y al verse solo en el piso se dio cuenta que esas palabras escritas eran la verdad.
.
Por favor, deja la puerta bien cerrada.
.
Ella no estaba.
Habían "abusado" de él, fue usado para el descargo sexual de una veinteañera y ahora le pedían que dejara la puerta bien cerrada.
-Esto no me está pasando… - rió pasándose la mano por el cabello – Me rompió la ropa, me lo deja casi minusválido y más encima me pide que le deje ¿bien cerrada la puerta? – Volvió a reír – ¿Quién demonios eres Mimi Tachikawa? – le echó un vistazo al departamento de punta a punta para después mirarse a sí mismo - ¡¿Y ahora como me voy con la camisa en este estado?!
Ken Ichijouji terminó de abrocharse sus zapatos para echarle un vistazo a la maraña de cabello morado repartido sobre su almohada. Sabía que tenía de despertarla, más ahora que Koushirou lo había cambiado de apartamento por obligación. Ahora vivía a pocos metros del departamento de Yamato Ishida. Y eso implicaba que él estaba más cerca de su trabajo, pero Miyako Inoue más lejos del suyo.
La "relación" que tenía con la chica no era una relación como tal. Él la usaba como escape a su realidad y resultaba realmente un escape agradable. Ella era muy simple, el hecho de que ambos compartían el mismo círculo maldito resultaba bastante fácil el hablar con ella sin que tuviese que estar constantemente cuidando sus palabras, como le había pasado con mujeres anteriores.
No estaba enamorado de ella, por supuesto, pero tenía que admitir que su compañía le entregaba tranquilidad y eso no le pasaba con muchas personas… en realidad, con nadie más que con Miyako.
Pudo haber elegido a cualquiera de las "modelos" de la "agencia", varias se le habían insinuado, pero él quiso a Izumi Orimoto en cuanto la vio y tan pronto posó sus ojos en ella hace un par de años atrás, Izzy fue tajante en decir que a esa rubia nadie, absolutamente nadie debía tocarla… a excepción de los clientes, claro. Eso siempre le causó una terrible curiosidad, ¿quién era ella que tenía privilegios especiales?... Koushirou la cuidaba como a nadie y podía desaparecerse por días, apagar su celular y recibir casi el 70% de lo que ganaba, no así el 35% que recibían las otras, además de que trataba con los clientes más importantes.
Y su obsesión lo llevó a Inoue, ambas chicas se hicieron muy buenas amigas en cuanto se vieron y se acercó a la pelimorada tratando de sonsacarle información… pero no supo cómo una tarde se vio besándola y haciéndola suya en el cuarto de agendamiento.
Y de ahí se volvió casi una costumbre.
Ella no pedía nada y mucho mejor para él que no tenía nada para dar.
-Yols… despierta – le dijo sacudiéndola con brusquedad, a él no le habían enseñado a ser delicado. Su función era otra en la vida, no ser un hombre tierno, ni romántico ni todas esas estupideces – Debes estar a las 9.30 donde Izzy.
Miyako se sentó somnolienta palpando la mesita de noche en busca de sus lentes.
-Tengo que ir a una reunión en S.A.T, no puedo ir a dejarte – le comentó caminando a su armario para sacar su funda con fornitura, se la cruzó a la espalda para luego colocar en ella su arma de servicio – toma un taxi.
-¿Quieres que vuelva para ayudarte a ver el tema de los micrófonos? – preguntó poniéndose de pie y reflejándose en uno de los espejos que colgaba de la pared.
Si Inoue se comparase con las chicas de la agencia, de seguro el pijama que llevaba en esos momentos jamás sería ocupado por alguna de ellas. Llevaba un pantalón de algodón oscuro de Ken que le quedaba demasiado grande y una camiseta con las siglas S.A.T. también del peliazul.
-Sí – le dijo toscamente – además hay que encontrar una manera de apagar las cámaras para que no me descubran.
-Eso es fácil, hay que entrar en el servidor y…
-Sabes que no entiendo… y tampoco estoy interesado en saber – cortó – no lo intentes si quiera - Cogió su chaqueta y le hizo una señal con la mano a modo de despedida – avísame a qué hora vendrás.
Miyako volvió a sentarse en la cama en cuanto sintió la puerta principal cerrarse. Su semblante se había oscurecido de tristeza. Sabía que Ken Ichijouji no era el hombre más cordial del mundo y lo más probable es que no sintiese absolutamente nada por ella. Pero fuese como fuese, en el fondo de su corazón ella tenía la esperanza de que él, alguna vez, le dirigiera alguna frase o palabra amable. Ni siquiera esperaba una palabra de amor, solo amabilidad.
Después de todo, eran amantes recurrentes.
Suspiró cansada y volvió a levantarse para ir a darse una ducha… a Koushirou no le gustaba la impuntualidad.
.
40 minutos después caminaba por la calles de Tokyo con su mochila a cuestas, su laptop bajo en el brazo y un café en su mano izquierda. Se vio en el reflejo de la vitrina de la cafetería donde había comprado su bebida caliente, que con tanta demora ya comenzaba a enfriarse, y se recordó una vez más que debía pedirle ayuda a Zoe con su aspecto personal. Esos anchos jeans desgastados, esa camiseta con dibujos infantiles y esos gigantes anteojos redondos no le favorecían en nada.
Quizás si se vestía como las chicas de la agencia, Ken la vería con otros ojos que no fuese solo como la mujer que se tiraba para calmar su necesidad sexual.
Resopló provocando que un mechón de su cabello que le tapaba la cara se fuera a un costado y dio la vuelta para ir a parar un taxi. Lo hizo tan rápido que chocó de frente con un muchacho que iba en dirección contraria, la colisión le hizo pegar dos gritos, el primero de sorpresa y un poco de dolor cuando el café que llevaba en la mano le cayó sobre el pecho mojando toda su camiseta y el segundo de estupor al ver que su laptop caía dando un sonido seco y duro contra la acera. Lo había soltado al sentir el líquido sobre sí.
-¡Lo siento! ¡Lo siento! – se excusó asustado un joven muy rubio frente a ella. Se había llevado ambas manos a la cabeza espantado ante el accidente - ¡¿Estas quemada?! ¡¿Te duele?! – Exclamó asustado – Lo lamento venía leyendo un mensaje y… ¡no tengo excusas!
Inoue notó que el chico rubio de ojos turquesa frente a sí estaba tan preocupado y desesperado que por un instante olvidó que una de sus camisetas favoritas estaba hecha un desastre por culpa del café.
También agradeció que la bebida no estuviera caliente.
-Ya estaba un poco frio de todas formas… - dijo ella resignada mirando su camiseta toda sucia y mojada. Se arrodilló tomando su laptop y al abrirla la pantalla estaba quebrada. ¡Eso si le había dolido!
-Eso también ha sido mi culpa… - el rubio se arrodilló a su lado observando el desastre que había provocado – te prometo que te la repararé, conozco a alguien que sabe mucho de computadoras… - la pelimorada lo miró frunciendo el ceño ofendida. Ella también sabía mucho de computadoras, el problema allí era otro.
-Yo sé arreglarla… - se levantó ya sin ánimos. Primero Ken se comporta con ella como… Ken. Y ahora la ensucian con su propio café y rompen la pantalla de su laptop. Que buena forma de empezar el día.
Comenzó a caminar, ahora sí, buscando un taxi.
-En verdad quiero enmendar mi torpeza – dijo él caminando a su lado – puedo pagar por tu pantalla, o por el computador completo. Te compro una camiseta nueva… pero por favor no te vayas así, me siento pésimo al saber que debo haber arruinado tu mañana.
-No te preocupes, yo también tuve la culpa…
La detuvo por el brazo.
-Te quemaste con café debido a mí… no fue tu culpa.
-No me quemé… además soy muy torpe… - lo miró tan afligido que le entregó una media sonrisa.
-¿Qué hago para…?
-Una disculpa es suficiente…
Él la observó incrédulo, era una mujer muy sumisa… si hubiera sido cualquier otra habría tenido que estar aguantando las puteadas y maldiciones por tu torpeza. Pero ella había reaccionado con tanta calma que quedó sorprendido.
Y además le estaba pidiendo solo disculpas… ¡Solo disculpas!
-¿A dónde vas?... –preguntó de pronto - déjame al menos llevarte a donde quiera que vayas.
-No te conozco, no me subiré al auto de un desconocido.
Él sonrió nervioso mostrando sus blancos dientes y algo dentro de Miyako se revolvió.
-Soy Wallace Brown – dijo rascándose la cabeza con uno de sus dedos – y en verdad me gustaría que me dejaras, al menos, llevarte a dónde vas para que no tengas que andar por la calle así – se acercó a ella arrebatándole con cuidado su laptop – Y el arreglo de esto va por mi cuenta… …- hizo un ademán con su mano señalando que esperaba que le diera su nombre tal cual él lo había hecho.
-Mi-Miyako Inoue
-El arreglo de esto va por mi cuenta Miyako.
Miyako lo miró extrañada, como quisiera que Ken fuese tuviese un poco de lo que el rubio tenia. Le dio una pequeña reverencia e hizo parar un taxi.
-No te preocupes… - insistió ya entrando al auto.
Pero Wallace no pensaba dejar las cosas así. Se dirigió al conductor y tras cruzar un par de palabras fue donde la pelimorada que ya iba cerrando la puerta.
-Mi número, por favor llámame – pidió extendiéndole un papel arrugado – al menos espero invitarte el café que derrame en ti – y le guiñó el ojo.
Todo el camino a Odaiba Inoue apretó el papel en sus manos sin quitar de sus mejillas el calor que le provocaba un insistente sonrojo.
Nunca le había pasado algo así, mucho menos con un hombre tan guapo.
Ruki Makino había estado ignorando los mensajes que Ryo Akiyama le había enviado durante toda la noche, tenía al menos 15 mensajes de él sin leer.
No entendía la insistencia del moreno en cotejar la información que ambos habían recabado, menos ahora que "mágicamente" las páginas que hubo estado visitando para reunir más datos habían desaparecido misteriosamente de internet. Los datos de vuelo y estadía en Japón del ruso Nicolay Petrov no estaban por ningún lado, tampoco las grabaciones que sacó de forma ilegal de los hoteles donde estuvo hospedado. Todo se había ido.
Logró guarda la gran mayoría en su disco duro, pero un extraño virus borró la data.
Alguien había tomado remotamente su computador y había hecho desaparecer todo. Y a pesar de que Ruki era extremadamente cuidadosa con la protección de sus investigaciones alguien muy capaz, mucho más de lo que pensó ya se había adelantado.
Tenía que ser una persona formidablemente hábil, un hacker peligroso… tenía que serlo para haber logrado derribar todos sus firewalls sin que ella se diese por enterada.
Y eso más allá de hacerla bajar los brazos la instaba a ir más allá.
Ese día tuvo que dejar todas sus búsquedas de datos para ir al Bank of Tokyo a la terrible reunión quincenal que tenían con el área de fraude cibernético que ella aborrecía con todo su ser. Le pagaban excelente, pero el contacto con otras personas lo detestaba… le gustaba trabajar sola.
Se sentó amurrada y cruzada de brazos en la esquina más alejada de la sala de reuniones, observando como el gerente del área abría y cerraba la boca felicitando al equipo por haber tenido cero perdidas y ataques virtuales durante ese tiempo.
Es obvio, pensó para sí hastiada. Ella hacia muy bien su trabajo.
-¿Tienes problemas con tu móvil? – Preguntó de pronto Ryo en voz baja sentándose a su lado – te estuve tratando de ubicar durante la noche.
Ella torció una mueca de desagrado.
-No – contestó seco.
-Entonces debo intuir que no me quisiste responder – sonrió.
Ruki no entendía por qué ese tipo se la pasaba sonriéndole, siendo que ella en todos los tonos habidos y por haber le hacía entender que no quería entablar ningún tipo de relación con él. Ya con ser "compañeros de trabajo" en dos lugares distintos le era más que suficiente.
-La información de Nicolay Petrov fue borrada – le volvió a hablar – incluso la del abogado de D'Alessandro y todo tipo de material concerniente al juicio. ¿No crees que es sospechoso?
Ella bufó por lo bajo.
¡Obvio que es sospechoso!
-Entraron en mi laptop anoche – siguió él con seriedad captando la atención de la pelirroja – lo dejaron vacío. Hay alguien… una persona o quizás un grupo de personas con una capacidad que me asombra en hackeo… saben en lo que estamos, saben que estamos detrás de ellos Makino.
-También entraron al mío – confesó Ruki mirándolo a los ojos por primera vez - borraron todo.
Se miraron por tanto tiempo que sin querer Ruki terminó sonrojándose levemente ante la profunda mirada azulina del moreno.
-Tenemos que trabajar juntos, Makino – dijo sin sacarle los ojos de encima – sé que Ishida nos dijo que buscáramos cada uno por nuestro lado, pero si no lo hacemos… no vamos a llegar a ningún lado y sé que ambos unidos podemos sacar del camino a quien esté metiéndose en nuestra investigación.
La pelirroja bajo la mirada a sus manos empuñadas. Trabajar más cerca de él no era lo que quería… Ruki Makino trabaja sola, pero sabía que Ryo tenía razón.
La discusión interna fue tal que no notó cuando el moreno puso su mano sobre la suya sino hasta después de un par de segundos.
-¿Hagámoslo? – su voz parecía tener la intención de calmarla al ver que estaba totalmente tensa.
La pelirroja alejó su mano furiosa de la de él.
-Está bien – le dijo molesta – pero no es necesario que me toques.
-Eres una chica muy especial… ¿lo sabías? – y volvió a sonreírle.
Mimi llevaba ya quince minutos trotando y a pesar de que su corazón latía a velocidades increíbles y sentía como sus piernas le pedían descanso, ella no podía detenerse. En su mente solo aparecía una persona una y otra vez: Yamato Ishida.
Después del shock que tuvo al verlo durmiendo en su cama, los recuerdos de la noche anterior y de la madrugada misma llegaron como una ola furiosa a su cabeza. Le había hecho sexo oral ¡en un baño! Lo hizo de la forma en que Wallace Brown le había instruido, él le enseñó exactamente qué hacer y cómo moverse para entregar placer con su boca… así como también le enseñó ese sexo desenfrenado y desesperado, ese que ella más disfrutaba… había seguido casi al pie dela letra lo que Koushirou Izumi hizo con ella aquella vez en la oficina… y por supuesto, aquellos encuentros con sus clientes también aportaron.
Aumentó la velocidad de su trotadora al sentir que el fuego en la zona baja de su abdomen se acrecentaba. Todo lo que llevaba aprendido lo había hecho anoche con el rubio y debido al alcohol hasta creyó que hizo más… el mejor sexo hasta el momento. Recordaba el cuerpo demasiado bien formado del rubio bajo ella mientras él la tocaba impaciente.
Tenía que dejar de beber o al menos no pasarse de copas… se transformaba en una persona que no reconocía.
¡Con un policía! ¡El policía al cual arrollé su moto!
Y cerraba sus ojos, obviando el maravilloso paisaje frente a si para sumirme en el recuerdo de sus besos húmedos, de sus manos tocándola…
Se mordió el labio inferior al recordar su muy bien dotado…
-¡Mimi!
Abrió los ojos de golpe al escuchar su nombre.
Zoe se había subido a la trotadora subsiguiente y la miraba curiosa.
-¿Qué pasa contigo? – rio –llevo casi un minuto llamándote.
-eh… nada, nada – negó con la cabeza bajando finalmente la velocidad. Le estaba costando respirar. Comenzó a caminar.
Izumi Orimoto no podía saber jamás que se había acostado con Yamato Ishida. Algo le decía que una guerra implícita existía entre ambos. Más después de que la rubia fue enfática en decirle que no le agradaba para nada el policía.
Hasta le prohibió entregarle su número de teléfono. Y ese instante no supo qué era peor si no haberle dado su teléfono o habérselo llevado a su departamento para comérselo de pies a cabeza.
-Llegaste temprano hoy – comentó la rubia comenzando a trotar - ¿Te caíste de la cama?
-Algo así… - susurró – bueno tengo que tomarme esto en serio, ¿no? - dijo tratando de aparentar tranquilidad – ya sabes, gimnasio 4-5 veces a la semana, SPA… y todo eso que Koushirou me exigió…
-Vaya a mí me tomó una semana en darme cuenta de eso y a ti tan solo dos días… - sonrió – y en cuanto al SPA te acompañaré porque necesito urgente un masaje tailandés y quizás pida la exfoliación con chocolate… deberías intentarlo ¡Es fantástico!
Mimi asintió desviando su mirada a la bahía.
Ella tenía todas las intenciones de intentar algo, pero no era precisamente llenarse chocolate… quería llenarse de…
-¡Llegaron muy temprano hoy! – exclamó Takuya alegre acercándose a ambas chicas - ¿Pretenden dejarme sin trabajo y entrenarse solas?
-Es sólo un pre calentamiento – respondió Zoe guiñándole un ojo a lo que el personal trainer se sonrojó un poco.
-Pues de ser así… - se colocó entre las trotadoras de las dos – Orimoto sube la velocidad X2 y Tachikawa tú súbela a X4. Vamos a hacer cardio como se debe y después nos vamos al segundo piso a las maquinas.
-¡Oh no! – Mimi no tenía intenciones de ello. No tenía fuerza en los brazos y la última vez había sido un chiste con las pesas.
-¡Oh sí!... y yo no seré tan misericordioso como Yagami...
-¿Cómo? – Izumi había volteado a él curiosa - ¿Hikari estuvo entrenando a Mimi?
Mimi Tachikawa había descubierto que Taichi Yagami era el único hombre que le provocaba sonrojos. Eso pudo corroborarlo después de verlo sin camisa…
Y durante un microsegundo le fue inevitable comparar al moreno de torso perfecto con el rubio que tuvo en su cama. Él no tenía nada que envidiar, pero sus músculos eran más delicados ya que su complexión era más delgada que la de Yagami.
¿Cómo sería Taichi Yagami en la cama?... ese conocido calor se instaló en su entrepierna sin control.
-No, no Hikari – corrigió Kanbara – Taichi Yagami… la entrenó durante todo el sábado personalmente.
La mandíbula de Orimoto se desencajó y sus ojos verdes pasaron del castaño a su amiga que parecía estar muy pendiente del paisaje como si nunca antes lo hubiese visto.
Sonrió al verla totalmente roja de vergüenza.
-Chicas sólo 20 minutos más en las trotadoras y las vengo a buscar para irnos al segundo piso – dijo el muchacho yendo al encuentro de otras alumnas.
Izumi esperó un tiempo prudente a la espera de que Takuya Kanbara se alejara lo suficiente.
-¡Eres una muy… muy… muy mala amiga! – Exclamó Zoe lanzándole una manotada en el hombro a Mimi - ¡Estuviste con Taichi Yagami!
-¡No sabía quién era! – se defendió roja como tomate – Y olvidé decírtelo…
-Tienes que decírmelo todo… ¿Le diste tu tarjeta?
-¿Mi qué? – y de pronto recordó las tarjetas de invitación que Koushioru le había entregado. De seguro que el moreno sí tenía el dinero necesario para pagar por ella - ¡NO!
-¿Piensas dársela?
No había pensado en ello. No había tenido tiempo de pensar en eso.
-¡NO! – repitió aun colorada.
-Créeme que si no se la das pronto… alguna de las chicas lo hará. Recuerda que llegan el viernes y en cuanto sepan que está de vuelta en Tokyo van a pelearse por él. Es el hombre más deseado en estos momentos.
-Pues dale la tuya y después me cuentas que tal – y eso ni ella se lo creía. Ahora tenía unas ganas inmensas de pasarle su blanca tarjeta.
-Oh no… no es mi tipo. Es muy atractivo, eso nadie lo niega… pero – Hiroaki se cruzó por su mente - … paso, con los clientes que tengo ya es suficiente.
-Pues yo si voy a pasarle mi tarjeta…
Tanto la Mimi como la rubia voltearon para encontrarse con una chica muy bonita y de cuerpo armonioso. Era castaña como Tachikawa pero su cabello era más chocolate al igual que sus ojos. Su vestimenta de gimnasio era bastante apretada y dejaba muy poco a la imaginación. Un top negro y unas calzas que le llegaban poco más debajo de la rodilla.
Parecía una… modelo, pensó Mimi.
-¡Juri! – Gritó Zoe saltando de la trotadora y fue abrazar a la chica con efusividad - ¿No llegabas el viernes?
-Kou' me pidió que me viniera antes – dijo sin más, sonriendo – y no sabes cuándo lo agradecí… ¡estaba odiando Nagoya!
-¡Te extrañé! – y volvió a apretarla. – Acá han pasado algunas cosas, de hecho tenemos compañera nueva – dijo alegre tomándola de la mano y acercándola a donde estaba Mimi – Ella es Mimi Tachikawa. Mimi, ella es Juri Katou también es mi amiga. Es con la que mejor me llevo… tú incluida – recalcó sacando la lengua como si hubiese dicho algo malo.
-Un gusto – sonrió Juri – y créeme que cuando conozcas al resto no te perderás de nada… son unas insoportables.
-Mucho gusto en conocerte…
-¡Somos como las chicas superpoderosas! – Exclamó la rubia con felicidad - ¡Tenemos que celebrar! ¿Salgamos a bailar el viernes a modo de celebración?
-¡Síiiii! – la nueva castaña tenía el mismo ánimo contagioso de Zoe.
Como Mimi no contestó las dos se giraron a ellas mirándola de forma divertida a lo que ella sonrió de la misma forma.
-¡Vamos!
-Entonces está decidido – Juri se tomó el cabello en una coleta echándole un vistazo al primer piso – Creo que dejaré esto para después… tengo una ganas de nadar desde que me fui. Iré a la piscina.
-¡Por favor no nades desnuda! – pidió Zoe – Hikari ya te llamó la atención una vez.
-¿Nadas… desnuda? – Mimi quedó sorprendida.
-Es lo máximo… deberías intentarlo – recomendó guiñándoles un ojo a ambas.
Koushirou Izumi se levantó bastante satisfecho de su escritorio en busca de sake. Necesitaba celebrar.
Haber puesto cámaras en el departamento de Mimi Tachikawa había sido una muy buena idea, la castaña le había sorprendido de una forma inimaginable, tardó menos de lo que tenía presupuestado en seducir a Ishida.
Había elegido muy bien una vez más.
A eso le sumaba la valiosa información que le habia dado Ichijouji y sin preámbulos se metió en las computadoras de Makino y Aoyama borrando toda información recolectada. Tenía que admitir que se había sorprendido de lo que habían logrado recabar en tan poco tiempo. Pero él siempre iba un paso adelante.
Ahora solo le faltaba hackear el servidor de las cámaras de seguridad de Yamato Ishida y eso sumado a los micrófonos que Ken instalaría… tendría todo bajo control.
Y con el arribo de Catherine… todo volvería a estar en calma. Era solo dejar pasar el tiempo y que a Ishida lo sacaran del caso y todo quedaría en nada una vez más.
Se sirvió el primer vaso y tomando su teléfono celular iba a dar el siguiente paso: cancelar el desfile. De esa forma Yamato no tendría como ubicar a Mimi y sabiendo lo curioso que era el rubio comenzaría a buscarla descuidando sus otros intereses.
Eso era mucho mejor de lo que pensaba.
Takeru cerró los ojos dejándose flotar en medio de la piscina olímpica.
Se preguntaba cuanto más tiempo estaría bloqueado para continuar con su novela, desde que había llegado Japón que no lograba avanzar más allá de unos párrafos, Hikari era una terrible distracción. De las dos veces que había ido a nadar en ninguna de ellas se la topó, siendo que se quedaba más tiempo de lo que tenía en mente con la única intención de verla.
De seguro lo evitaba.
Podía creer que la odiaba, podía convencerse una y mil veces que no quería saber nada de ella… pero todo era mentira. La amaba. La amaba tanto que tenía miedo de que si ella se acercaba, más de lo debido, él podría volver a caer. Había sido su única mujer, su primera novia, la primera persona que le rompió el corazón… ella siempre, la única.
Pero ¿qué sacaba con tenerla atravesada tanto en su corazón como en sus pensamientos si ella estaba con Daisuke? Tenía que arrancarla de raíz… pero no sabía cómo.
¿Cómo arrancar de sí ese sentimiento tan profundo?
-Es extraño que alguien esté tan temprano nadando… - dijo una dulce voz desde lejos.
TK abrió los ojos, se zambulló en el agua para luego salir al segundo… y a unos dos metros tenía a una hermosa castaña que lo miraba coqueta.
-No te había visto antes por acá… ¿eres nuevo? – ella al parecer no tenía intenciones de acercarse. Comenzó a chapotear desde la misma distancia.
-Sí… - contestó nervioso. Era una chica demasiado hermosa.
-Yo siempre vengo… nadar me relaja – sonrió.
-A… mi… igual - ¿por qué tartamudeaba?
-Soy Juri Katou – y finalmente se acercó. Al hacerlo TK tuvo que dar media vuelta. Ella estaba desnuda.
-¿Nunca has visto a una mujer desnuda? – rió a medio metro.
Por supuesto que lo había hecho, pero no bajo esas circunstancia. Takeru estaba totalmente incómodo y sonrojado ante la nula vergüenza de la chica.
-¿Cómo te llamas?
Él dudó.
-Está prohibido nadar sin gorro y sin traje de baño – fue lo único que se le ocurrió decir.
Juri no pudo evitar reír. Le encantaba colocar nerviosos a los hombres, en especial si se veían tan inocentes y guapos como el que tenía en frente.
Cuando veía hombres tímidos e inocentes le provocaba pervertirlos.
-Quizás si me ayudas a colocarme… colocarme uno, ya sabes – comentó insinuando otra cosa.
-Yo…
Juri lo rodeó colocándose frente a él y Takeru cerró sus ojos de inmediato.
-Si me dices tu nombre... prometo vestirme.
El rubio resopló y aunque no lo quisiera algo en su entrepierna comenzaba a molestarle. Era inevitable.
-Ta-Takeru Takaishi
-Entonces si quieres verme vestida Takeru… - sonrió Juri – ¿Qué edad tienes?
-21
-Yo igual… - nadó alrededor de él divertida al verlo tan tenso.
Katou dudó varios instantes si entregarle al chico o no su tarjeta azul, pero no se veía como si tuviese mucho dinero como para pagar por ella.
Quizás haría una excepción, como lo hacía con los hombres que encontraba atractivos: seducirlos y entregarse gratis.
-Iré a vestirme entonces… - susurró a su oído – Espero verte pronto, Takeru Takaishi.
TK no abrió sus ojos hasta que no sintió un silencio total dentro de la piscina y cuando lo hizo comenzó a respirar con dificultad.
Eso había sido algo muy extraño, pero excitante al mismo tiempo.
No aguantó mucho más tiempo dentro del agua y en cuanto salió de la piscina agarró su toalla y se tapó su entrepierna. El traje de baño se le había pegado tanto que no podía disimular su erección.
-¡Oye! ¡Estaba preocupado! ¡No llegaste a dormir!... pensé que te algo te había pasado.
Fue lo primero que dijo Taichi en cuanto vio entrar por la puerta a Yamato. Encontró extraño que su amigo estuviese con la chaqueta cerrada hasta arriba siendo que hacía mucho calor a esas horas.
El rubio no le tomó mucha atención y caminó directo a su habitación.
Yagami ladeó la cabeza al ver que su caminar era un tanto raro… era como si las bolas le pesaran, era como sí… el moreno sonrió al creer saber la causa.
Siguió a Yamato hasta su dormitorio y entró sin permiso.
-¡Toca la puerta al menos! – gritó Yamato sentado ya en su cama.
-Bueno tú ayer entraste sin avisar a la mía. Estamos a mano.
El Ishida bufó por lo bajo, pero no se movió de su posición. Quería estar solo para sacarse la ropa y que Taichi no viese que tenía la camisa rota y sin botones bajo la chaqueta, si lo hacía iba a ser objeto de su burla por un buen tiempo.
Además necesitaba pegarse una ducha.
-Ishida, tu sabes que yo sé muy bien del tema – comenzó el moreno sin sacar una sonrisa de su rostro – y ahora que te vi entrar al piso… tengo que preguntártelo. Por favor dime ¿Quién fue la mujer que te dejó casi inválido? – Yamato rodó los ojos a medida que fruncía el ceño. Por más que trató, no logró pasar desapercibido de su maldito amigo. Su sexo le molestaba, por no decir que le dolía… solo un poquito.
-Nadie… - respondió seco.
-¿Te arde, no? – rió – Debe haber sido el mejor polvo que te has pegado en años si llegaste así – y estalló en carcajadas.
-Yagami… - amenazó entre molesto y divertido. Si había sido el mejor polvo en años.
-Oh vamos, Ishida… ¿Dónde la conociste?... para ir a darme una vuelta por ahí mismo. O ¿pagaste por una prostituta?
-No – negó enojado – la conocí en un bar… fin del tema.
Y de tal molesto que estaba se sacó la chaqueta de un tirón dejando ver su camisa totalmente sin botones y abierta.
Eso fue motivo para que Taichi se retorciera de risa y que Yamato enrojeciera ante su descuido.
-Esa mujer es salvaje, Ishida. Quiero conocerla… ¡Por favor deja conocerla! -suplicó.
Fue suficiente. Yamato no era como su amigo que alardeaba de sus conquistas y contaba todo con lujo de detalles. Él prefería guardarse para si todo aquello.
Se levantó de la cama con la camisa sin botones y abierta dejando ver su torso, tomó a Taichi de un brazo y tras sacarlo de su habitación cerró la puerta de un golpe.
-¡Eres un maldito egoísta! –gritó el moreno divertido desde el otro lado - ¡Mal amigo!... ¡yo compartí a Mari contigo!
.
.
Los días pasaron demasiado rápidos y ya era viernes por la mañana.
Todo más tranquilos ya… tener todo bajo control era lo que Koushirou más agradecía. El estrés le hacía tomar, a veces, malas decisiones. Así que el hecho de que todo estuviese como antes de que Ishida llegase, hacía que los días fuesen más serenos.
Pero aun así, se tenía que guardar una y otra vez de Ruki Makino y de Ryo Akiyama. Esos dos eran unas máquinas, y debía resguardar sus servidores con el triple de seguridad.
Se levantó de la cama y se fue directo a su computadora que descansaba sobre el escritorio de su dormitorio. Izzy rara vez se quedaba en su departamento, generalmente dormía en su oficina. Era por ello que tenía cama en una de las piezas del mismo. Era un obsesionado con su trabajo.
Comenzó a teclear mientras la mujer que yacía en su cama despertaba.
-¡Es tan temprano! – reclamó levantándose.
Catherine había llegado en la madrugada y tal cual como había dicho se fue directo al piso del pelirrojo. Se acercó a medida que se colocaba una bata de seda blanca para tapar su desnudez, la bata resaltaba todas sus curvas. Era una mujer muy atractiva de largos cabellos rubios y ojos azules.
Se acercó a Koushirou envolviéndolo su cuello con sus brazos recibiendo por parte de él un gruñido de molestia.
-Estoy trabajando – señaló mirándola de reojo.
-No me importa – y le plantó un beso en los labios – Vuelve a la cama conmigo – susurró en su oído.
-Estoy trabajando – repitió.
Y sin importarle si el pelirrojo se enojaba aún más se sentó sobre él pasando cada pierna por cada lado de sus caderas impidiéndole ver su computadora.
Izzy soltó un de resignación y la miró a los ojos al fin.
-Catarina… tengo a dos personas que están constantemente tratando de entrar a unos servidores en donde hay información…
Pero no terminó de hablar, ella lo cayó de un beso que prontamente se fue haciendo más y más profundo y solicitante. La rubia le sacó la camiseta al pelirrojo y sin esperar mucho ella misa se despojó de su propia prenda.
Se balanceó sobre sus caderas arrancándole un gemido ronco. Ella sonrió, era la única que lograba hacerle demostrar lo mucho que disfrutaba del sexo.
Se levantó un poco para bajarle los pantalones de algodón que llevaba puestos pero él la detuvo.
-No – fue tajante – lo de anoche fue una excepción. No va a volver a pasar.
Catherine se levantó enojada maldiciendo en francés.
-Claro… de seguro y te acuestas con las modelos que tienes… ¿por qué sigues castigándome por algo que ya paso hace años, Izzy?
Él también se levantó a enfrentarla.
-Tú me castigaste casándote con Ishida – siseó.
-¡Ni siquiera fue un matrimonio real! ¡Fue todo mentira! – Escupió – con el único que estoy casada en verdad, es contigo. Pero con suerte me tocas una vez al año.
-¡Estuviste casi cuatro años con él! Viviendo con él… ¡haciéndolo con el!
-Y también contigo… o ¿te olvidas que tenemos una hija?
-¡Cómo olvidarlo!… por ella ya no pudiste seguir con él.
-¡Eres increíble! Sabes que esto no se trata de que lo uno quiere hacer… es lo que debemos y ¡estamos obligados a hacer!
-No te vi muy triste jugando a ser Catherine Ishida – Izzy entrecerró los ojos examinando su rostro.
-Pues tampoco soy muy feliz siendo Catarina Izumi…
Se dio media vuelta enfurecida yendo a buscar su celular el cual segundos después lanzó sobre el escritorio de Koushirou, en el mismo se mostraba la fotografía de una niña de poco más de un año, muy pelirroja y de ojos negros.
-Tu hija – recriminó – cumplió un año hace 3 semanas atrás. Menos mal que salió pelirroja como tú… porque estoy segura que si hubiera sido rubia como yo, habrías pensado que era de Ishida.
-Catarina… - Izzy iba a reclamarle algo pero ella lo interrumpió.
-Hoy mismo salgo a Hokkaido a arreglar el tema de los envíos – dijo con hastío – no nos veremos en varios meses, para tu tranquilidad.
Caminó hasta el baño, pero antes de cerrar la puerta tras de sí, agregó:
-No le digas a ella que estoy acá… cuando sea el momento le hablaré.
.
.
.
Ya llegó esta mujer al fin.
Recuerdan la foto que Taichi vio el primer dia que Yamato llegó y vio a esta francesa embarazada… pues el papá era Izzy :) y ellos están casados. Después se verá el drama entre ellos.
Mimi dejó inválido en Yamato… y yo he visto eso, ah? jajajjajaja si pasa! :P
La ultima integrante ha llegado y es Juri… ella será la tercera en discordia entre Hikari y Takeru (bueno Daisuke, anda jugando football y cuando vuelva la cosa se pondrá más interesante)
Y tenemos otro trio.. Wallace/Miyako/Ken y esos dos se odian, así que agregarle una mujer a la cosa huuuuuu
Ahora sus respuestas RR's
ShiroHatake: ya subi el séptimo y ahora el octavo. Disfrute :)
Gabisss.25: Mimi es cosa seria, le gusta poco jajajajaj y a su respuesta. Si era Meiko :) gracias por disfrutar los caps, espero hayas disfrutado este también
Guest: gracias! :D
LadyMimato: Las mujeres siempre la vamos a llevar, SIEMPRE! Jojojo porque tal cual tu lo dices es cuando queremos y cuando queremos es porque estamos on fire! La verdad no logro sacar el lemon que hay en mi… yo lo hago, no lo escribo jajajajajja me sale pésimo ;( trataré de trabajar más eso.
Faby Hola: awww haces que me sonroje, en verdad se me infla el pecho cuando me dicen que les gusta como escribo, porque lo hago con mucho cariño :) y tranqui que ya se viene el Michi… de eso el michi es lo que va a dejar la pata' por eso viene después. Y tienes razón, Zoe es la que más va a perder en estar historia… mas cuando se sepa su historia y lo que se le vendrá más adelante. Y llegó Catherine… después se sabrá porque también le dicen Catarina.
Os quiero, os adoro
Y quedo a la espera de sus RR's :D
