Saludos! Ya ha pasado cerca de un año desde que subí el último capítulo, y se debe en buena parte a la falta de motivación para escribir.
Este es uno de los capítulos que ya tenía escrito de hace un tiempo, pero intentaré continuar esta historia y darle un final (algún día xD)
Para hacer un breve sumario, Rito se había convertido en el rey del universo al casarse con Lala y su vida en el palacio se complicó en gran medida por una serie de extraños sucesos y su relación con las princesas de Deviluke. Por otro lado, por obra de Némesis, la Oscuridad Dorada ha vuelto y ha recibido órdenes de atacar el palacio. La que ha sufrido este ataque ha sido la menor de las princesas, Momo.
Bueno, aquí el capítulo.
Rito observó con pavor la escena ante sus ojos: Momo, aparentemente incosciente, yacía en el suelo
tumbada sobre un creciente charco de sangre.
-Mo...¿Momo? ¿qué...qué ha ocurrido?
Rito se apresuró para socorrer a Momo, mientras lo hacía dirigió su mirada hacia la ventana, que estaba abierta.
Una amenazante silueta vestida de negro se alzaba ante ellos.
Al fijar la mirada, Rito pudo distinguir el cabello rubio, la vestimenta negra y los ojos carmesí
brillantes que lo miraban, impasibles. Una cuchilla ensangrentada sobresalía del brazo de aquella
chica rubia, su identidad era ahora evidente.
-¿!Ya...Yami?!
Rito solo pudo articular esa palabra. Todo su cuerpo temblaba descontroladamente y apenas
podía creer lo que sus ojos estaban presenciando.
-El próximo serás tú, Yuuki Rito.
Yami lo miró por unos segundos más y después desapareció, cayendo hacia abajo.
Con las manos ya manchadas de sangre, Rito se apresuró para asomarse a la ventana.
-Espera!
Quería averiguar qué era lo que estaba ocurriendo, pero Momo había sido herida.
-Momo! ¿estás consciente? Contesta!
Intentó desesperadamente encontrar la herida y a los pocos segundos escuchó un quejido.
-Ri...to...
-¿Momo?
-El..D-Dial.
Rápidamente, Rito tomó el D-Dial.
-Aquí está.
-Dámelo.
Momo apretó varias teclas y a continuación una planta con una especie de cápsulas colgando de su tallo apareció.
Las cápsulas se abrieron, liberando un polvo blanquecino y
espeso sobre Momo, rodeándola completamente. Pasado 1 minuto, Rito observó cómo el charco de sangre
se evaporaba y Momo comenzó a moverse.
-¿Estás bien, Momo?
-Sí...
La princesa Deviluke se puso en pie, apoyada por Rito.
-¿Esa era Yami-san, verdad?
-No.
-¿Eh? Estoy segura de que sí, pude verla un poco antes de que me atacara.
-Esa no era Yami. Era la Oscuridad Dorada.
Momo comprendió, en silencio. Quería ayudar, pero no sabía cómo.
-Momo, ¿hay algún método de comunicar algo en todo el palacio?
-Sí, es por aquí.
Momo guió al joven rey hasta llegar a una sala en la que había extraños dispositivos con numerosas
luces parpadeantes. Parecía algún tipo de mesa de mando.
-Basta con que pulses este botón y tu voz se escuchará en todo el palacio y alrededores.
-Gracias.
Rito pulsó aquel botón y aclaró su voz.
-Habla...Yuuki Rito, rey de Deviluke. Acabamos de ser atacados por alguien desconocido, ordeno
que todos los soldados vigilen el perímetro del palacio en busca de cualquier persona sospechosa
vestida de negro.
Rito canceló la transmisión y suspiró profundamente. Confiaba en que nadie estuviera ahora
asustado, pero era inevitable.
-Momo, necesito tiempo para pensar. Si ocurre cualquier cosa avísame, por favor.
-Ah, claro. Pero por favor, lleva estas contigo.
Momo le entregó un puñado de flores muy pequeñas de color azulado.
-Si en algún momento te hacen daño como a mí hace unos minutos, por favor tómate una de esas,
Rito-san.
-Claro. Gracias, Momo.
Rápidamente, Rito se encerró en su cuarto y se dejó caer sobre su amplia cama.
Todo esto le superaba.
-(Yami...¿de verdad estás viva? ¿por qué has atacado a Momo?)
Rito empezaba a no distinguir entre lo real y lo irreal. Ya no podía confiar en sus ojos. ¿Esa era
Yami o era un fantasma del pasado?
-(No...Momo también la ha visto, tiene que ser ella pero...¿por qué ha hecho eso?)
-(Si está viva, ¿dónde ha estado todo este tiempo? ¿qué le ha ocurrido? ¿!por qué no dijo nada!?)
Rito estrelló su puño contra la pared de la habitación.
¿Por qué había ocurrido todo esto? Recordó aquellos días en los que vivía felizmente.
En la escuela, con Lala, Haruna y las demás. Deseaba con todas sus fuerzas volver a aquellos días.
Deseaba volver a involucrarse en alguna situación bizarra gracias a un invento de Lala.
Deseaba volver a charlar con Haruna o con Momo en la escuela. Especialmente, deseaba volver a ver a Yami.
Ese deseo había sido reavivado con la sangrienta visita de la Oscuridad Dorada y con ello,
la posibilidad de poder recuperarla.
-(No, eso es refugiarse en el pasado. Ahora debo actuar rápido)
La realidad era que aparentemente Yami había vuelto a ser una asesina y debía tratarla como tal.
¿Cuál era su objetivo? ¿por qué se comportaba así? Rito lo desconocía, pero solo podía esperar a
que volviera a aparecer.
En ese momento se percató de que había reunido a todos sus conocidos en el palacio precisamente
para solucionar el problema con Yami. Ahora eso ya no importaba, pero había un problema mayor
y era el hecho de que sus seres queridos podrían resultar heridos o incluso peor.
Tenía a su disposición el mismo universo, había ordenado vigilar el palacio y disponía de un
poder que le permitía luchar. Enfrentar a la Oscuridad Dorada no debería suponer un problema,
pensó. Mantuvo la calma.
Ahora que había vuelto a ver a aquella chica rubia con sus propios ojos, aunque no fuera
exactamente la misma, Rito había notado que su cuerpo estaba ahora más activo, revitalizado.
Inspiró profundamente y expulsó el aire lentamente de su boca. Después volvió a la sala del trono y
se dirigió a sus invitados. Todos le miraron.
-La situación...está bajo control.
Rito dio un par de palmadas y varios sirvientes aparecieron, trayendo un enorme banquete de todo
tipo de comidas y bebidas de la Tierra así como de Deviluke.
-Comed y bebed sin límite. La razón por la que os he llamado aquí ya no importa, pero ha surgido
el problema que he comunicado hace unos minutos. Hasta que se solucione, celebraremos mi
coronación como emperador del universo.
En pocos minutos, el gran banquete y música clásica bastaron para que todos los conocidos de Rito
entablara conversación y disfrutaran de la supuesta fiesta.
Rito contemplaba la escena desde el trono, con ojos nerviosos.
Varias horas pasaron, la noche empezaba a extenderse lentamente por el planeta Deviluke.
En el exterior del palacio, en la parte lateral frente a un pequeño bosque, 2 guardias reales vigilaban
la zona. Estaban armados con una especie de rifle con un diseño algo extraño.
-¿Cuánto tiempo tenemos que vigilar?
Dijo uno de ellos, molesto.
-No lo sé, supongo que hasta que el rey ordene.
-Joder, atacan el palacio justamente el día que tenía una cena con mi familia...
-Mala suerte, amigo.
-¿Crees que...-
Un sonido proveniente de los árboles del bosque interrumpió la conversación de los guardias.
Apuntaron sus armas a los árboles.
-Podría ser un animal...
Repentinamente, una cuchilla apareció en la oscuridad del bosque e impactó en el cuello de uno
de los guardias. La sangre salpicó las paredes del palacio y la cuchilla volvió al bosque.
Aunque horrorizado por lo sucedido, el otro guardia se mantuvo firme, preparado para el siguiente
ataque.
De nada sirvió, pues otra cuchilla impactó en su cuello a una velocidad increíble, repitiéndose la
sangrienta escena.
El atacante abandonó la oscuridad del bosque y miró a sus víctimas.
Líquido rojo y sonidos agonizantes salían despedidos de su boca, pero uno de los guardias pudo
articular algunas palabras.
-Oscur...dorada...
Los siniestros ojos de Yami observaron cómo la vida de aquellos hombres se consumía.
Una segunda arma trans salío del bosque.
-Veo que no has perdido tus habilidades.
Némesis apareció. Yami no dijo nada, no sabía a qué se refería.
-Bien, ahora pasaremos a la fase dos de nuestro plan.
Némesis sonrió.
-¿Qué debo hacer yo?
-Nada. Simplemente espera a que vuelva sin que te detecten.
-De acuerdo.
Yami volvió al bosque. Némesis llegó de un salto a una de las ventanas de palacio.
-(¿Dónde estás, Yuuki Rito? Es hora de divertirnos...)
Némesis entró en una habitación y utilizó uno de sus poderes. Este le permitió detectar la
vida en todo el palacio.
-(Así que estás en el baño...esto es perfecto)
Un humo negro rodeó el cuerpo de Némesis mientras una amplia sonrisa ocupaba su rostro.
Rito estaba tomando un baño nocturno, reflexionando sobre lo que había ocurrido últimamente.
La puerta del baño se abrió. ¿Otra vez? Pensó Rito.
Esta vez no era Nana o Momo, sino la que ahora era su esposa. Lala.
-Lala! ¿qué haces aquí?
Cubierta con una toalla, Lala se acercó.
-Puedo...¿bañarme contigo?
-Ah...claro!
Lala se deshizo de la toalla y dejó al descubierto aquellos generosos pechos con los que Rito estaba
familiarizado. Se introdujo en el agua caliente con él.
-He pensado que iba siendo hora de que hiciéramos cosas como estas juntos...ya que estamos
casados.
Incluso las orejas de Lala estaban sonrojadas.
-Claro...ti-tienes razón.
-Mis sirvientas me han dicho que debería pensar en...tener hijos dentro de poco.
Rito tragó saliva.
-¿Tan pronto? Bueno, supongo que sí. Es nuestro deber como rey y reina después de todo.
-Así es. ¿Quieres practicar?
-¿!Eh!? ¿a qué te refieres?
-Está bien si es solo un beso.
-Ya veo, adelante.
Lala se acercó y apoyó su pecho sobre el de Rito.
El corazón de Rito se aceleró y empezó a excitarse. La sonrojada cara de Lala y sus ojos verdes
le miraban tiernamente. Si bajaba unos centímetros la mirada, podía ver sus firmes y redondeados
pechos, apretados contra su torso. Lala acercaba sus labios lentamente hacia los de Rito, se hizo un
silencio incómodo.
Con la temperatura del agua y con la vista del bien formado cuerpo de Lala, Rito no había pensado
con claridad.
-(Espera...¿no es esto demasiado extraño? Lala nunca haría algo como esto de repente y por su
propia voluntad...)
Rito miró la cara de Lala y a continuación agarró su brazo con fuerza.
-¿Rito? ¿qué ocurre? me haces daño...
-¿Quién eres?
-¿Eh?
-He hecho una pregunta, tú no eres Lala.
-Vaya, me has descubierto.
La voz de Lala cambió, sus ojos se tornaron dorados.
-¿Quién...?
Rito se alejó.
Un humo negro rodeó lentamente el cuerpo de Lala, su pelo se volvió negro y el tono de su piel
oscureció.
-Némesis...
-Saludos Yuuki Rito, ha pasado un buen tiempo.
-Creía que Gid te había matado.
-¿Matarme? Claro, al igual que a Oscuridad Dorada ha muerto varias veces.
El rostro de Rito se tornó serio.
-¿Qué?
-¿No lo sabías? Las armas trans como nosotras son prácticamente indestructibles.
-¿Hablas en serio? Entonces de verdad...-
-Así es, Oscuridad Dorada está viva, siempre lo ha estado.
Némesis se acercó, sonriendo.
-¿Qué ocurre, quieres verla?
-¿Dónde está?
-Eso no importa.
El humo negro volvió a emerger. Esta vez el cabello de Némesis se tiñó de un rubio dorado y
sus pechos disminuyeron. Su habilidad trans creó una réplica exacta del cuerpo de Yami.
Némesis recostó su pecho sobre el de Rito y le miró a los ojos.
-¿Qué me dices, no crees que mi habilidad es genial?
La cara de Rito estaba coloreada de rojo, tragó saliva.
-Yuuki Rito, únete a mí y mi habilidad trans estará a tu disposición siempre que lo desees, te ofrezco un placer infinito.
-¿Qué me una a ti? Ese es un buen chiste. Durante todo este tiempo el simple hecho de pensar
en Yami me ha atormentado día tras día. Ahora, después de cerca de un año de su supuesta muerte,
vienes a decirme que está viva y además te atreves a mostrarte con su cuerpo ante mí. ¿En serio
crees que voy a unirme a ti?
Rito apartó a Némesis y se puso en pie, removiendo el agua caliente. Extendió la palma de su
mano frente a Némesis, electricidad estática rodeó su mano.
-Vuelve a tu cuerpo original ahora mismo.
Rápidamente, el cuerpo de Yami se desvaneció.
-Vaya, ¿esto es una amenaza? Te recomiendo que no seas tan prepotente, ya que el destino de tu
amada Yami está en mis manos.
-¿!Qué has dicho!?
-Eso mismo, si lo deseo puedo hacer que no vuelvas a ver a Yami en lo que resta de tu vida mortal,
así que espero que podamos negociar razonablemente a partir de ahora.
-¿Negociar? ¿quién te crees que eres? Soy el amo del universo, espero que tengas en cuenta eso.
Némesis soltó una carcajada.
-¿Amo del universo? ¿eso es lo que te dijeron?
-¿Qué...?
-¿De verdad pensabas que iban a sentar a un niñato como tú en el trono de Deviluke? Qué triste.
-¿!De qué hablas!? Ahora mismo puedo ordenar que...-
-¿Recuerdas esas extrañas visiones que tuviste en el jardín del palacio? ¿recuerdas la voz de Yami llámandote en el jardín?
-...
-Todo eso fue obra mía. Absolutamente todo.
Rito no quería creer lo que estaba oyendo.
-Tengo más influencia en el universo de la que piensas, Yuuki Rito. Espero que actúes con más precaución de ahora en adelante.
-...
-Y bien, ¿aceptas mi propuesta? Si te unes a mí te concederé todo el placer que desees, y además
podrás recuperar todo aquello que anhelas.
Tras un largo minuto de silencio, Rito habló.
-Acepto.
Una amplia sonrisa apareció en la cara de Némesis.
Continuará...
