Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí… ô_ô

De nuevo publicando tarde _ pero aun es miércoles, no como otra jubi cof* cof* que por publicar de noche piensa que ya se acabó el día xD Ciertos eventos con Quistis y Seifer que quedaron pendientes el capítulo anterior y lo que jubi -.- quería desde hace 7 y mas capítulos xD una escena de Squall y Rinoa espero les guste ._.

IProOmise: Como dije no pude dejar de reírme cuando leía el capítulo para corregir los acentos xD creo que vendrán mas escenas como esas en el Maiden =D Espero este te guste

Jinjuriki del jubi: Emm… que el camarero sea gay y se les insinúe no significa que va a pasar algo como en tus historias _ es solo para diversión xD no hace mal a nadie, hasta es divertido, Pervertida! XDD

Pues… Enjoy! =D

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Capítulo 8:

En el paseo de Balamb, cerca del puerto iban caminando el par de rubios hablando sobre el trabajo como instructora y de los viajes de Seifer con sus amigos

- Y pues, si, en el jardín me va muy bien, algunos alumnos me recuerdan a ustedes dos cuando peleaban en el jardín - decía Quistis recordando aquellos buenos tiempos

- Sí, creo eran buenos tiempos, ahora pienso que era ridículo pelear con Squall - decía con un suspiro - Ahora solo pienso en pasarla con mis colegas, por los momentos no tengo grandes ambiciones -

- Vaya... Quien diría que Seifer el peleonero de hace un año diría eso... - volvía a reír

- Aunque no lo creas he cambiado muchísimo, he reflexionado, muchas veces me lamento todo lo que hice y dije -

- Pues, no lo parece, sigues diciendo cosas que a nadie le gusta, pero sin eso no serias Seifer o ¿sí? - se detuvo y miro a Seifer por un segundo quien repitió el mismo acto, ella siguió después de un par de segundos

- Aah… quien sabe - respondió con desgano el rubio

- Y a todas estas ¿para qué querías hablar conmigo? - preguntaba ella de espaldas a Seifer mientras seguían avanzando al mirador

- ¿Es que ya uno no puede hablar con los amigos? - preguntaba haciendo un gesto con ambas manos y una ceja levantada, ella rió de nuevo, tal vez los comentarios le parecían muy graciosos por las expresiones de Seifer o era el efecto del alcohol

Llegaron al mirador con un techo muy hermoso adornado con mosaicos azules de muchos tonos arreglados para hacer figuras al igual que barandas y columnas del mismo color, Quistis se recostó admirando la vista que tenía ante sus ojos, aunque era de noche la luna se encargaba de alumbrar así como un faro a lo lejos dando vueltas con su luz su encendida y más cerca de ellos algunos barcos encallados en el muelle, Seifer se recostó del balcón y sin que ella lo notase veía como la luz de la luna iluminaba hermosamente a Quistis, esa noche por fin estaría decidido, o eso creía el, en parte los nervios se lo comían

- ¿Y no extrañas ser mandada de nuevo a misiones? - preguntó por fin después de minutos de silencio

- A veces, más que todo esos días donde se acumulan infinidades de exámenes - decía mirando la luna

Seifer solo hizo un sonido, para dar a entender que la estaba escuchando perfectamente, otro silencio incomodo hasta que Seifer volvió a hablar

- Quistis - dijo mirando aquel mosaico del techo - Me encontré con mama Ede… Ella… Me pidió que volviera al jardín… -

La rubia ante aquel comentario no pudo evitar volcar su mirada al chico, aquello la tomó por sorpresa, en silencio sin saber exactamente que decir - Y… ¿Qué piensas hacer? - preguntó por fin

- No lo sé, aun pienso en aquello desde que volví, no me decido por fin - decía sin cambiar de lugar su mirada - ¿Tu que me aconsejarías? -

- Yo no puedo decidir por ti Seifer, pero a todos… - bajo la mirada un segundo - A todos nos gustaría que volvieses, apartando todo lo que sucedió el año anterior -

- Me dejas en las mismas - decía con un suspiro a modo de risa

- Perdón - sonrió - pero si me lo preguntas personalmente a mí, me gustaría que volvieras, de volver a tener a ese irritable y molesto alumno no me aburriría en mis clases - decía con una sonrisa y sus ojos entrecerrados - ¿Eso era de lo que querías hablar? - preguntó

- Si - mintió - ¿Quieres que te acompañe hasta el jardín? -

- No, tranquilo se devolverme sola - dijo avanzando con un meneo de caderas al caminar que el chico de la cicatriz le pareció demasiado sensual, pero no dijo nada

Cuando ella por fin se retiró Seifer no pudo contener más ese suspiro tan sonoro a modo de descargar parte de la rabia - ¡Maldita sea! - decía una y otra vez sin levantar mucho la voz haciendo gestos con sus brazos y zapateando el piso con fuerza - ¿¡Porque no le dijiste nada! ¡Que tonto eres Seifer Almasy! - gritó aquellas últimas palabras sin darse cuenta y seguía maldiciéndose en sus adentros y refunfuñando, hasta que con otro suspiro más sonoro que el primero más calmado y se recostó de la baranda

- ¿Vas a seguir ahí sin darte cuenta de que estoy aquí? - preguntaba una voz más que conocida

Seifer se dio la vuelta y abrió sus ojos de par en par, viendo a quien tenía frente a él, Quistis quien se devolvió al escuchar aquel ruido que le produjo una risa

- Tus gritos se escuchan desde lejos, y si, eres algo tonto, ¿deberías saberlo no? - volvía a hablar - ¿qué es lo que no me dijiste? - preguntaba intimidándolo con la mirada mientras se acercaba lentamente hacia el

Seifer no hizo más que ponerse nervioso, lo que quería decir era muy importante, y aquella mirada no ayudaba para nada a relajarse, le causaba más nerviosismo, que ocultaba lo más que podía, cuando la rubia se detuvo se cruzó de brazos y levantando una ceja aun con aquella mirada

Aun en el Maiden entre ebrios despechados y molestos, y otras parejas quedaron Squall y Rinoa; Selphie e Irvine separados con demasiadas caricias, besos en el cuello y labios, acurrucos, las risas de ambas chicas, pero ya se hacía más tarde, con una mirada se vieron los cuatro y silenciosamente y se retiraron sin decirse nada entre ambas parejas para ir al jardín a sus camas tal vez a poner más fuego a aquellas caricias algo apasionadas

- ¿Y bien? - preguntaba Quistis después de que ambos quedaran en silencio

Seifer, solo se quedaba callado, casi se podría notar una gota de sudor frio destilando de su frente e intentando estar lo más serio, la rubia parecía ya cansarse de esperar a que el chico dijera algo - No te lo puedo decir ahora, no hasta que me decida - dijo por fin, esta vez la seriedad se mostraba en su mirada - Me gusta que te quedes con las ganas de saber, me voy a casa, tu también deberías marcharte al jardín, ya es tarde - dijo emprendiendo sus pasos, con calma, la rubia se quedó ahí plantada y un suspiro salió de ella

- Que tonto eres Seifer - susurro para sí misma y también retirándose del mirador al jardín, fueron ideas suyas o aquella última mirada del rubio le pareció muy encantadora, sin darle muchas vueltas siguió caminando por aquella calle solitaria

Al día siguiente cerca del mediodía, todos se habían levantado algo machacados por la resaca y el brillo de aquel sol tan brillante, Quistis, Selphie e Irvine seguidos de Squall y Rinoa entraban a la cafetería y se sentaban a unirse a la conversación, pasadas unas horas llegó Zell quien estaba más quejoso que los demás

- ¿No se acuerdan a qué hora llegué al jardín? - preguntaba con los ojos entrecerrados

- Ni idea, fuiste uno de los primeros en irte, no me digas que no te acuerdas de cuando llegaste o te fuiste… - decía Quistis

- Para nada, ni siquiera sé cómo abrí la puerta de mi habitación y me quité la ropa para dormir - decía con una ligera carcajada

Todos rieron ante el cinismo del tatuado - Estabas de lo más divertido cantando tú solo ahí, después parecía que estabas despechado - Decía Squall, mientras daba sorbos a su café y mirándolo de reojo - Después fue un alivio que te callaras y te sentaras

- ¿Enserio tío? - decía Zell abriendo los ojos de par en par - Como que me pase esta vez - decía con un brazo detrás de su cabeza

- ¿Vieron cómo estaba su mirada después de que sentó? - decía Selphie con una risa en su cara - Estaba todo embobado, con la mirada perdida - añadía con la sonrisa en su cara e imitando a la perfección aquella postura de la noche anterior - Luego se levantó, se puso a balbucear las canciones y se fue, no te seguimos porque hay un dicho que dice que el borracho siempre llega a su casa - decía con las manos en alto, y negando ligeramente con la cabeza, evitando reírse

Zell se quedó ahí escuchando si hacer mucho caso, eran raras las ocasiones que pasaba eso, pero siempre eran muy parecidas y al grupo le parecía gracioso, sin embargo agradecían que no hiciera el ridículo o hiciera espectáculos

En la enfermería la doctora Kadowaki entraba a la habitación de Mid para evaluar su estado y cambiar sus vendas ya ensangrentadas - ¡Buenos días! ¿Cómo nos sentimos hoy? - preguntaba la doctora con gran carisma

- Bien, algo adolorida, pero si sigo aquí me va a doler otra cosa - decía con cierto enojo - estoy harta de estar aquí, ¿cuándo me puedo ir? - preguntaba con desesperación

La doctora se dispuso a ponerse frente a ella y se sentó ahí cerca para empezar el cambio de vendas - En un par de días - decía mientras le dio un ligero golpe a la herida, ésta expreso un gritillo de dolor - ¿Ves que no estás tan bien? Aun te duele, quiero cerciorarme de que si te dejo marchar estarás bien y que no te la pasaras en la zona de entrenamiento todo el día - decía aun con su mirada en la herida

En eso alguien tocó la puerta y se asomo era Rinoa que venía a saludar, se había retirado del comedor para visitar a su amiga - ¡Hola! - decía con su característica sonrisa - ¿Cómo estás? - preguntaba viendo apenas la herida que estaban descubriendo

- Aquí me tienes, ¡la doctora dice que aún no me va a dejar salir de aquí! - gritando con vista a la doctora, haciendo énfasis en la última palabra

Rinoa reía - Vamos, si quieres salir de aquí, tienes que quedarte tranquila, lo sé antes de que lo digas, sé que te gusta entrenar todo el día, pero si no te recuperas no podrás hacerlo - decía con tono comprensivo

- Odio cuando tienes razón - decía con un suspiro para quejarse de lo que para ella era una injusticia

Por fin la doctora había quitado la venda y procedió a limpiar la herida, los ojos de Rinoa no pudieron evitar abrirse más de la impresión al ver tamaño del corte - No te asustes, estaré bien - decía con una sonrisa - Tampoco me voy a morir, así que quita esa cara Heartilly -

- ¿Es algo profunda no? - preguntaba sin despegar sus ojos de aquel abdomen

- Si, pero esta chica tiene mucha fuerza para aguantar el dolor, no es la primera vez que llega a este lugar, muchas veces resultó herida por estar haciendo de las suyas en la zona de entrenamiento - interrumpía Kadowaki regañando antes de que Mid dijera algo

- Está bien, está bien, sé que debería dejar de estar en la zona de entrenamiento pero es inevitable, me gusta estar ahí - decía con algo de dificultad, cada vez que Kadowaki tocaba la herida le lastimaba - ¡Auch! ¿Quieres limpiarla con más cuidado? -

- No puedo sino no haría bien mi trabajo - respondía la doctora a las quejas de la joven

- Veo que estás más que bien para quejarte tanto, esa eres tu - decía Rinoa riendo y observando la situación - Creo que debo irme, adiós -

Después de eso nada de lo común paso ese día, todo transcurría con tranquilidad y se veían a los alumnos regresar de sus casas y de los paseos de fin de semana para internarse de nuevo en el jardín para volver de nuevo a la rutina de todos los días, la tarde y noche era más calmada que los días de semana, cada quien aprovechaba de descansar en sus habitaciones lo más que se podía y otros pocos deambulando por el patio y alrededores

La mañana siguiente estaba toda cargada con el bullicio de los alumnos saliendo de sus habitaciones, y los anuncios matutinos del director, el más importante de todos es que hoy sería la fiesta de graduación a la que todos los SeeD's estaban invitados a aquella celebración, el día transcurrió con normalidad, el ajetreo de las actividades hizo imposible que todos concordaran y pudieran verse, relajarse un poco, los que tenían tiempo libre lo aprovechaban

Llegó la tarde donde todos por fin tomaron un respiro, aquella sala de fiestas estaba muy bien adornada, al igual que pulcra, quedaban por afinar pequeños detalles que estarían listos para la noche, mientras los demás también se arreglaban para aquella gala en honor a los jóvenes que son ahora SeeD's

Squall con un esmoquin y una corbata larga, zapatos de cuero negro bien pulidos y su característico peinado, Rinoa con un vestido negro de escote en v con una sugerente abertura lateral con cada paso da a lucir aquellas piernas que le parecían un encanto al comandante y unos tacones negros, que le hacían crecer unos centímetros más, acompañado de un collar de brillantes y unos zarcillos que hacían juego

- Wow - fue lo único que pudo decir al ver a Rinoa con aquella vestimenta - Estas… -

- ¿Preciosa? - interrumpió - lo sé - decía arrogante con una sonrisa

Squall negaba con media sonrisa - Toma - decía sacando algo de sus bolsillos - Me la dio Zell, se me había olvidado dártela

Rinoa miraba su muñeca mientras que el castaño le colocaba una pulsera que hacia juego con sus accesorios - Gracias, o mejor dicho tengo que dárselas a Zell -

- Como quieras, vamos se nos hace tarde - dijo tendiéndole la mano para pasarla por detrás de su brazo

- Oh que caballeroso esta hoy el comandante - decía con sarcasmo, cuando su semblante cambio a uno de picardía - ¿Tenemos tiempo para algo rápido? -

Squall enarcó una de sus cejas y a los segundos entendió, y agarrando aquel rostro entre sus manos comenzó a entregarle beso tras beso sin parar - ¿Tendremos tiempo? Sabes que tengo que dar ese molesto discurso - decía entre labios

- Tranquilo que sí, y nos sobrara - decía con risa juguetona recibiendo y entregando los mimos al castaño

Bajó hasta el cuello de la chica para seguir en aquel juego de besos mientras se acercaban a la pared quedando la chica arrinconada, Rinoa movió su cabeza hacia atrás al sentir los labios en su cuello y se escuchaba como reía por las cosquillas que le hacían, ágilmente tomando algo de ventaja subió y enredó su pierna en la del comandante

- Deja las caricias de lado y ve al combate, soldado… - decía entre gemidos y risas

Al castaño le encantaba ir despacio disfrutar aquel cuerpo que tanto le gustaba sobretodo aquel cuello y esa cintura que lo mataba, pero ella esta vez parecía estar apurada, al escuchar aquello detuvo el juego y miro aquellos ojos café que tenía a escasos centímetros de él y le enarcó una ceja, ella también se quedó ese instante embelesada por aquellos ojos azules

Y deslizó rápidamente una de las manos por su cuello, ella apretaba los hombros del chico aguantando tal vez un gritillo, pasándola muy cerca del seno y dibujando con su mano aquellas curvas hasta su espalda para atraerla con más fuerza, a ella la tomó por sorpresa abrió los ojos de par en par por un instante y fue él de nuevo a los labios de la bruja, mientras que la otra mano lentamente hizo un camino pasando por su clavícula, pechos

Rinoa se hechizaba por aquel cosquilleo y enredaba con más fuerza aquel amarre a la pierna, deslizaba y enterraba sus manos en la espalda del chico y con sus dedos dibujaba la curva que hacían los omóplatos, él no podía evitar sonreír para sus adentros notando aquella sensación que le causaba a la joven bruja y como sus dedos caminaban por aquel hueso, así que extendió aquella mano al llegar al abdomen produciendo otro cosquilleo, para ir a donde quería a la abertura de aquel sugerente vestido negro

- Cuidado con lo que haces ahí abajo - decía sin mirarlo, pero sabía dónde estaba el chico metiendo aquellas manos

- ¿Se lo que hago no? - con una risa mientras la besaba fugazmente sin parar

- Supongo… -

El chico rió con una exhalación y sin hacer caso, terminó de esconder aquella mano en el vestido, deslizándola con presión y lentitud sobre el muslo de la pierna enredada de la joven quien se escondía en el cuello de él, y con fuerza agarraba esa pierna aún más para sostenerla a ella, la mano de la espalda la deslizó hasta la abertura para rápidamente sujetar el vestido y llevarlo a la espalda, para comodidad, esta notó aquel movimiento y sólo arqueaba una ceja para sí misma, unos golpecitos sentía del contacto de la mano del comandante, al notarlo bajo su mirada para ver qué pasaba ahí abajo

El castaño quitó su mano de la espalda dejando la otra parte del vestido entre la espalda y la pared y rápidamente aflojaba el cinturón del pantalón y desabotonaba haciendo que cayera al piso dejando ver aquellos muslos y piernas tan musculosos, el correr de las misiones le había dado aquel físico en las extremidades sin olvidar su entrenamiento de casi todos los días

Rinoa se mordió el labio inferior y fijó su vista al techo sin subir su cabeza aguantando la respiración, distraída y tomada por sorpresa cuando el sexo del chico toco el de ella sin que hubiera ropa interior como barrera

- ¿Ya lo tenías planeado desde un principio no? - decía el notando que no hubo ninguna interferencia, ya que ella no tenía ropa interior que ocultara

- Claro - Rió con una mirada de sensualidad - Por fin, soldado -

Entrando lentamente en aquella zona un agarrar de aire, un quejido se placer al sentir el roce que produjo que ella se introdujera en el pecho de él apretando su ropa lo más que podía y empezó el movimiento de caderas entre ambos, y aquellos gimoteos que se intentaban escapar, que por no llamar la atención se contenían lo más que podían, al igual que el joven comandante enterrando su cabeza en el cuello de Rinoa tocándola con su respiración y depositando besos fugaces, duró un momento placentero pero que poco a poco el ritmo fue descendiendo ya estaban cerca del fin, se escuchaba la respiración algo agitada de ambos, ahí fue cuando la pelinegra le hizo una señal a los ojos azules para que parara todo, este asintiendo algo jadeante, enojado y con una gota de sudor que se paseaba libremente por el rostro del chico, así Rinoa demostraba tal vez que ella mandaba en esos casos

Dejó el contacto y deposito un último, apasionado y largo beso tocando la mejilla de ella, se retiró y se subió los pantalones con cierto enojo, ésta se acomodó el vestido y busco por ahí algo que había dejado en una de sus gavetas, su ropa interior, la ajustó bien para que no se notara por la abertura de su traje, el comandante vio aquella pequeña escena de la chica y una sonrisa de lado algo pervertida se aparecía en su semblante, pero no tenía tiempo para pensar en aquello aunque quisiera, tenía un evento al cual asistir, ya arreglados como si nada hubiese pasado hace rato, le volvió a tender su mano

- Nada mas de juegos, tenemos que irnos - dijo Squall con seriedad a la chica - espero que sepas que este trabajito quedara pendiente para hoy más tarde - dijo con una mirada un tanto erótica y una de sus cejas arqueadas, haciendo énfasis en la palabra hoy

Ella se quejó en tono de burla por la mirada que le ponía él y le devolvió aquella última mirada y una sonrisa característica de ella. Salieron de la habitación, cerraron la puerta y encaminándose ambos al salón de fiestas donde los esperaban

Continuará…

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Pobre Seifer xD me da cosita pero aun no quiero que la relación se dé todavía, a darle suspenso =D

No se olviden de sus reviews se les agradece mucho e_e