Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí… (De nuevo huelga de caritas…)
Si, si ya se fue muy tranquilo el ch pasado pero era para contar algunas cositas y dejar claras algunas cosa, espero el de hoy no los decepcione xD tiene algo muy =O!
IProOmise: Bueno… si anda planeando ya su "venganza" xD y si fue muy tranquilo, lo sé, hasta me dio cierta pereza haberlo escrito…
Jinjuriki del jubi: Si, lo sé qué flojera… pero era para como dije arriba era para contar algunas cosas que eran necesarias para dejarlo claro =D Y dile a la floja de riyu que lea y me deje rr -.- o ya me vengare!
Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D
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Capítulo 18:
El grupo se reunió en el bar del hotel como habían acordado previamente, lo único y que parecían estar de acuerdo es en que no era Galbadia quien atacó y destruyó esos pueblos, lo más extraño a la vez que interesante el relato de Calway acerca de Rinoa, también que podían contar con Alexander y Calway para conseguir información, de verdad las cosas estaban cambiando, parecía muy cierto aquello de Alexander en querer limpiar el nombre de Galbadia, estaban cooperando de manera muy amistosa, pero decidirían discutirlo cuando llegaran al jardín con Squall y el director Kramer
En el jardín de Balamb, Kramer en su despacho, revisando su típico papeleo y descansos de cada cuanto que podía, pues algo que no le gustaba era estar hojeando una y otra vez tantos documentos del jardín
- ¿Si? ¿Con quién hablo? - decía Kramer descolgando el teléfono de su oficina
- Director soy yo, Quistis - respondía la rubia al otro lado del teléfono
- Que alegría oírlos, ¿Cómo salió todo? - preguntaba con ansiedad
- Creo que mejor de lo que esperábamos, hoy mismo llegamos al jardín, estamos en el hotel de Galbadia, en unos minutos nos marchamos en tren, no se preocupe -
- Entonces discutiremos todo esto mañana para que puedan descansar del viaje, le avisaré a Squall para que esté al tanto -
- Entendido - fueron la últimas palabras de la instructora antes de cortar la llamada - Vayamos a las habitaciones a recoger las maletas y a marcharnos de aquí ya - decía Quistis al resto que oían la conversación sentados en una de las mesas del bar, disfrutando de unas bebidas
- ¿Tan rápido regresaremos? - pregunto Zell
- Si, veníamos nada más por la misión… Y no hay más nada que hacer aquí, Alexander y Calway nos han dicho mucho, no tiene sentido preguntarles más, podrían sospechar algo raro, porque no me gusta mucho eso de que estén tan comprensivos con nosotros - decía Quistis con duda de aquel par de hombres de Galbadia
- Mejor discutamos esto en el jardín, ¿no crees? Así tendremos una mejor opinión de ellos - decía Selphie dando sorbos a su vaso
- Como se trata de Rinoa, el general Calway está muy colaborador, nos soltó todo eso y casi ni preguntamos nada, creo que se esperaba que iríamos porque sabía que era Rinoa la de Winhill pero Alexander no sabe de ello - decía Irvine quien parece confiar mucho en Calway
- Alexander es muy inocente, por ser joven en un gobierno de viejos veteranos se están aprovechando de él - comentaba la instructora - ojalá pueda gobernar tranquilo, podría cambiar de una vez por todas toda esta tiranía de Galbadia -
- Ya, ya, vamos a la habitación a recoger las maletas e irnos de aquí - interrumpía aquella conversación que podría alargarse
Haciendo caso al artista marcial se levantaron, recogieron sus pertenencias, encaminándose hasta la estación de trenes para tomar dos trenes que los llevarían de nuevo al jardín
A la mañana siguiente se encontraban todos reunidos en la oficina del director para comentar todo acerca de la misión Quistis e Irvine prepararon informes por separado de su misión en la que mencionaban la conversación que tuvieron con Alexander Deling y Fury Calway respectivamente
- Gracias por entregarme sus informes a primera hora de la mañana, a ti también te entregaron uno ¿verdad? - preguntaba Kramer a Squall - y también entiendo porque me ocultaron lo de Rinoa en Winhill, ya lo sabía, Laguna me comentó -
El comandante suspiro al ver la gran confianza que se le podía tener a Laguna para guardar secretos - Si, ya lo leí, es un informe exclusivamente entre nosotros pero, ¿por qué el general Calway me ocultó eso acerca de Rinoa? -
- De todos modos aunque te lo hubiese dicho, ¿que podrías hacer? Tenemos prácticamente nada respecto a Rinoa y su forma de ser en estos momentos - respondía la rubia al comentario del comandante - lo único que se me ocurre es que tal vez haya pasado antes y le ocurre periódicamente - añadía de manera pensativa
- Entonces cuando ella se desapareció en la fiesta de graduación, ¿estaba en esa forma de comportarse? - preguntaba Zell
- Quien sabe, si es así, ¿entonces por qué y cómo pasa? - preguntaba esta vez Irvine
- Pues, ¿no creerían ustedes que la única forma de saber qué es lo que le pasa es hablando directamente con ella? - proponía Selphie
- ¿Y cómo genio? - preguntaba Squall de manera seria un tanto tajante
- No lo sé, supongo que en una oportunidad que tengamos, estando en Winhill no nos atacó, más bien quería que nos uniéramos a ella -
- Entonces, ¿dices engañarla? ¿Y si no funciona? - comentaba la rubia con algo de duda acerca del plan de la enana
- Pues entonces no lo sé... - respondía con algo de tristeza bajando la cabeza
- No te preocupes - dijo Irvine poniendo su mano en la cabeza de Selphie acariciando su cabello animándola - Algo pasará y eso nos dará la oportunidad de hablar con ella y preguntarle más cosas, la vez anterior simplemente estábamos tan sorprendidos de verla y también nos paralizó antes de que la atacáramos -
- Hablando de otra cosa que habíamos discutido mucho anteriormente, es acerca de si confiar verdaderamente en el general Calway y Alexander, pueden estar mintiendo y son ellos en verdad quienes han enviado a los soldados, posiblemente sea una trampa para capturarnos -
- ¿Para qué nos capturarían? ¿Para llevarnos ante Rinoa? - preguntaba el rubio
- Tal vez, quien sabe, aun podría insistir en aquello de que nos unamos a ella, ¿no lo creen? - comentaba la rubia de nuevo
En eso el director se aclaró la garganta y se recostaba de su escritorio - Bien, muchachos veo que están planeando encontrarse con Rinoa, pero no saben cuándo, así que les propongo esto, hablaré con Laguna y planearemos algo, si se les ocurre alguna cosa coméntenlo para discutirlo entre todos y estar un paso adelante, ser prudentes es lo ideal - decía mirando a Squall en esas últimas palabras - en cuanto a si deberíamos confiar en ellos dos lo mejor es esperar y observar atentamente, podemos comunicar alguna información con ellos, que no sea de mucha importancia, y que ellos lo hagan hasta que nos demuestren que son de fiar -
- Aunque Alexander parece estar muy perdido en lo que hace - comentaba Selphie - empezó a hablarnos de que no era él quien había dado la orden de atacar los pueblos y pues luego nos habló de un hombre del cual no nos dijo su nombre pero se quedó largo rato hablando de él y se le notaba muy alegre y en ocasiones triste -
- ¿Le siguieron preguntando acerca de ese hombre? - preguntó Squall
- Si, pero no nos dijo nada, sólo que era alguien sin importancia - respondió Quistis - Pero se puede suponer que los millonarios de Galbadia estén tras todos los ataques, es mi opinión -
- ¿Para qué? ¿Y por qué? Y tendrían que ser muy astutos y valientes para que de alguna manera Rinoa esté con ellos sin temerle - preguntaba de nuevo el comandante
- Detrás de todos esos nobles que pueden ser está el cabecilla - comentaba Kramer ajustando sus lentes
- Aja pero ¿quién? - preguntaba de nuevo esta vez de mala gana el castaño
- Hay que esperar que los días pasen y que algo nuevo surja que nos dé una pista de hacia dónde ir, recuerda, no debemos ser apresurados - respondía con calma el director - Hasta aquí podemos dejar la conversación, pueden retirarse y volver a sus labores, cualquier cosa les aviso -
- Entendido - respondieron todos y salieron del despacho dejando a Kramer sólo con sus labores
En una habitación de pasillo muy largo con muchos lujos, paredes, pisos y columnas talladas de mármol y granito que brillaban lo que podían con la poca luz del lugar apenas se notaban que eran blancos, en esa larga habitación solo una lámpara grande de cristal alumbrando todo el lugar al fondo del pasillo había una pared, pero quedaba un marco adornado con cortinas, pasando por él había otra pequeña habitación de paredes muy altas, con un tragaluz en el techo que daba a ver la luz en el centro de la claridad del sol y donde también entraba la fresca brisa un sofá blanco con un par de cojines y alrededor de esa habitación rodeada de rosas que se enredaban en las paredes escalando, buscando salir de ese lugar
En el sofá recostada en los cojines dormía la bruja de Balamb con una sonrisa en su rostro, cuando fue despertada por un joven, el mismo que estaba en Winhill acompañándola
- Rinoa, Rinoa, Rinoa… - repetía una y otra vez con amabilidad y dando ligeros toques en el brazo de la chica
Las cejas de ella se fruncieron y con molestia por la luz abrió poco a poco los ojos y mirando a quien la despertaba - Ciro... - pronunció la bruja
- Señorita Rinoa - dijo el con tranquilidad - Él la espera, dice que quiere hablar con usted -
- Dile que si quiere hablar conmigo que venga él personalmente - pronunció ella encogiéndose en el sillón y dándole la espalda a Ciro
- Entendido, con permiso - dijo por última vez haciendo una ligera reverencia y retirándose de ahí para atravesar el pasillo y entregar el mensaje altanero de Rinoa
- Deberías más bien hacerle caso a él y no a ella, se supone que él es el alto mando de este lugar - dijo una voz femenina
- Y yo solo soy un mensajero - comento Ciro girando su vista a quien hablaba
- Eso no te lo crees ni tú mismo, pero bueno ya ambos sabemos porque eres tan afectuoso y agradable con ella, vamos a entregar el mensaje, mensajero - dijo de nuevo la chica, de cabello negro recogido dando a la vista unos pendientes, pero algunos mechones se salían libremente, esmoquin femenino y unos zapatos de tacones
- Carolyne no molestes - exigía Ciro siguiendo su camino, aquella chica Carolyne lo siguió dando un sonoro suspiro
Atravesando el pasillo por el que originalmente habían entrado y otros más pero menos lujosos llegaron a una puerta doble de madera bien tallada, Ciro tocó un par de veces la puerta, desde adentro se oía la voz que le ordenaba entrar
- Ciro, Carolyne - pronunció aquel hombre mayor en la ventana de traje elegante en su despacho de igual manera, refinado - ¿Dónde está la chica? - dijo con una calma falsa
- De nuevo con lo mismo señor - dijo Ciro, no era la primera vez que la bruja se comportaba de esa manera, parecía que ella mandaba en ese lugar - si quiere hablar conmigo que venga él personalmente - añadió citándola sin perder detalle
El hombre suspiro con frustración - Esa chica cree que en verdad manda aquí, y que por eso tenía permiso a no destruir Winhill - decía mientras se despegaba de la ventana e iba a su despacho a una de las gavetas, de ahí saco una piedra de color azul que podría ser confundida fácilmente con un zafiro y se encamino a la salida - ahora quiere ser benevolente después de lo que hizo y luego que sus amigos aparecieron -
- ¿Otro Azul? - preguntaba Carolyne
- Si, ese es otro que fabrique con los científicos, mejor que el A-11… A-12 - respondía Ciro
- Ah, ¿Y ese que hace, lo mismo que me habías comentado de A-11? - preguntó de nuevo
- Si, pero es más eficiente - respondió Ciro regodeándose de su intelecto
- Mi querida Carolyne, ya lo verás… esto es un catalizador, además esto que llevo no es el A-11 de antes, como dice Ciro ya lo mejoraron, es más eficiente que el anterior que destruyó ella – añadió el noble
- ¿Se refiere al que destruyó con su ira descontrolada después que llegara de Winhill? – preguntaba la chica, mientras ambos hombre asentían - Ciro me comento, señor, lamento no haber estado ahí para protegerlo – se lamentaba agachando su cabeza para contener el arrebato de ira a la vez que apretaba sus puños
- Cálmate Carolyne, no es tu culpa, tenías que reclutar más soldados y yo estaba durmiendo después de crear la modificación de A-11 -
- No interesa, al menos estoy bien ¿no? Cálmense, no tienen la culpa de nada – decía el hombre - hijos míos acompáñenme - les decía a Ciro y Carolyne quienes hacían caso siguiéndolo de nuevo por aquellos pasillos, entrando a la habitación de Rinoa
- Que obediente eres Galo, pensaba que insistirías un poco más, me esperaba ver a Ciro de nuevo por acá – decía con total arrogancia levantándose del sofá para encarar al hombre
- Así que de nuevo estas de mal educada, pensaba que Calway te enseñó modales – la otra pelinegra negaba con la cabeza en el mismo tono arrogante que la joven bruja
- Ah por favor no me vengas con esas tonterías, ¿a qué has venido? ¿De nuevo a regañarme por no destruir Winhill? Creo que eso ya lo habíamos discutido – decía mirando al brazo de Galo – ¿Aun te duele?
- Maldita… ¿Cómo se te ocurre hacerle eso? – decía Carolyne conteniéndose lo más que podía
Rinoa negaba con su dedo al igual que todavía esa mirada arrogante – No, no, no, fue en defensa propia, si no mal recuerdo tu querido padre, oh cierto tus padres están muertos, tu padre adoptivo aquí Galo, me quería controlar con esa piedra de la otra vez que no funcionó para nada, solo cosquillas, así que tuve que defenderme – decía mirando a Carolyne fijamente para posar aquellos ojos ámbar de nuevo en Galo – ¿Ahora a que vienes?
- A recordarte, que debes atacar los pueblos de Galbadia así como Winhill que dejaste pendiente hace días, no me digas que ahora vas a comportarte como niña buena después de lo que hiciste –
- ¿Vas a insistir en eso de nuevo? Simplemente no me da la gana de atacar, ya me siento como tu marioneta, atacare cuando me plazca, ¿entendido? – decía generando unas bolas de luz de sus manos dispuesta a atacar
Pero Galo siendo más rápido que ella sacó la piedra que había cogido de la gaveta de su escritorio – Eh, eh… alto ahí… - decía mostrándole el trozo para que lo viera, acto seguido lo agarró fuertemente con sus manos y el cristal empezó a brillar solo a la vez que una mirada macabra salía del rostro de Galo – Arrodíllate –
De la nada la joven bruja hacia caso a la orden de Galo sin ella poder controlar sus movimientos, una serie de maldiciones se alojaban en su mente y otras se escapaban en un susurro mientras se arrodillaba ante el anciano – Maldita sea, Galo ¿qué hiciste ahora? – exigía saber la joven bruja mientras apretaba sus dientes
- Pues, enseñándote que yo soy el que mando en este lugar no tú, ¿entendido? Te debe estar doliendo el cuerpo es otra reacción de esta nueva combinación parece el antiguo A-11 pero mis científicos lo mejoraron, el único detalle no malo para mi sino para ti es que genera una muy ligera descarga eléctrica, puedes estar consciente pero tus movimientos los controlo yo, ten eso en cuenta la próxima vez que quieras rebelarte ante mí, ahora ve a cambiar el mundo –
- ¡Espera, Espera! – Decía Rinoa que se levantaba involuntariamente - Te tengo otra proposición deja de atacar pueblos, con eso no cambiamos el mundo, ataquemos directamente Galbadia y apodérate de una vez por todo de lo que te pertenece, de lo que te quitó ese mocoso –
Galo calló por un segundo antes de decir algo, maquinando algo y decidir si hacerle caso – No es una mala idea, por fin entendiste, así me gusta– dijo guardándose la piedra en el bolsillo interior del saco – Si así lo quieres ataquemos, tu eres mi arma favorita – decía acercándose a Rinoa y tomando con su mano el rostro de ella – No atacaremos más pueblos, pero aún faltan unos días para que todo esté listo, mientras tanto has lo que te plazca – decía retirándose de la habitación de Rinoa dejándola toda frustrada porque por fin Galo la había podido controlar a la perfección
Un par de días pasaron en el jardín, Squall como siempre en su despacho hojeando documentos, cuando entre de tantos papeles sueltos y carpetas una en especial llamó su atención de color negra, se había acordado de que ese tipo de color solo se asigna a los alumnos que se retiran del jardín, en eso se acordó de que Kramer hace unos días, casi una semana le había comentado de que un alumno llegaría al día siguiente al jardín, pero con todo lo de la misión de los demás en Galbadia se le olvidó eso, así que con la carpeta en mano saliendo de su despacho tocó dos veces la puerta del Director quien le ordenaba entrar
- Disculpe, director Kramer, hay un asunto del que quiero hablar con usted –
- ¿Si?, ¿qué sucede? – preguntaba el extrañado y con curiosidad por el tema
- ¿Se acuerda el día que mando a los demás a Galbadia a hablar con Alexander Deling y con el General Calway? – Kramer asintió - ¿También de que me habló de un nuevo alumno que regresaría al jardín?
- Si, ¿qué sucede con eso? –
- Creo que la pregunta es muy obvia, ¿qué paso con ese estudiante? ¿Dónde está? –
- Pues la verdad ni yo sé dónde está, no me ha llamado, ¿puedes hacerme el favor de llamarlo por mí? Con tanto trabajo aquí es imposible – pedía amablemente mientras tomaba una hoja de papel y escribía unas cifras – Toma, este es el número de él, dile que hablas de parte mía, y que solicitamos que esté aquí el día de mañana o su admisión al jardín será rechazada y tendrá que esperar al siguiente año –
- Entendido – respondió de mala gana pensando que Kramer no era el único que tenía bastante trabajo
- No digas tu nombre, sólo que vienes de parte mía, después se puede confundir de nombres, por favor, es un estudiante muy perdido –
- Entendido – dijo por última vez retirándose del despacho del director con la hoja de papel
Se sentó en su despacho y descolgó el teléfono, llamaría de una vez para terminar ese asunto, marcó el número que le había dado Kramer y escuchando el repique del teléfono esperando que atendieran de donde fuera que sea ese estudiante
- ¿Aló? – dijeron al otro lado contestando la llamada, la voz de un hombre
- Buenas, es del jardín de Balamb, hablo de parte del director Kramer para saber si retomará sus estudios, sino el jardín se verá obligado a decirle que tendrá que esperar el próximo año, al que entran nuevos alumnos –
- Lo siento, se me han presentado inconvenientes, pero justamente mañana iré al jardín con mis pertenencias para iniciar las clases y ser SeeD, una pregunta, tonto, ¿por qué el director me llama? ¿Es que ahora decidió tratarme como un cualquiera? –
- No lo sé, eso háblelo con el director mañana si es que piensa venir, no me interesan sus asuntos personales con él, hasta luego – dijo el comandante colgando el teléfono de manera grosera
- Este ca… me colgó, que me entere quien es… aunque sinceramente me parecía que era Squall – decía el chico en su habitación acostado en su cama viendo su móvil después que lo dejaran con sus preguntas sin responder – Ya mañana volveré y tendrán que acostumbrarse a ver de nuevo esta carita de niño guapo en el jardín –
- ¿Guapo? Estarás bromeando… - decía una voz femenina que estaba abrazada al joven
- ¿Ah no? ¿Y entonces como te enamoraste de mí, Trepe? –
- Quién sabe, es una de esas preguntas sin respuesta… Ni yo misma me lo creo, estar contigo así, es algo que jamás pensaba
- No mientas, un pajarito por ahí me dijo que llevabas meses suspirando por mí –
- Seifer, deja de decir tonterías –
- ¿Por qué? ¿Por qué es la verdad? –
- Cállate, dime ¿de quién era el número del que te llamaron? – preguntaba ella curiosa
- No lo sé, revisa – decía lanzándole el teléfono a Quistis mientras se desarropaba y soltaba del amarre de la rubia, se levantaba de la cama desnudo tomando del piso su ropa interior y un pantalón que llevaba puesto hace un par de horas – ¿Vamos al Maiden a almorzar? Es tu día libre – sugería él, pero ella estaba revisando las llamadas
- … En efecto era Squall –
- Oh… Será divertido verle la cara cuando llegue al jardín mañana – decía con una risa arrogante
- Se sorprendería más, si aún él te odiara como antes – decía ella cortando la risa del rubio – Y sí, pero vamos a otro lugar siempre es el Maiden, sólo porque te hacen descuento, a ver si aflojas un poco el bolsillo ¿no crees? –
- ¿Qué quieres que haga? No soy SeeD que recibo un salario mensual con el que me pueda mantener, tengo que comer pescado casi todos los días porque sino no como y si quiero comer otra cosa tengo que ir al bosque y buscar frutas –
- Mucho drama Seifer, no es excusa – decía ella dejando el móvil del rubio en la cama, levantándose para vestirse y salir
Continuará…
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