Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí… (Todavía la huelga…)
El 20… este y faltarían unos 13 mas según mi cuenta xD Espero les guste, como siempre intentando hacerlo…
IProOmise: Cualquiera se hubiese quedado de piedra al ver a Seifer volver… sin avisarle a nadie más que a Quistis y que se pasee por el jardín como si fuera su casa o que se yo xD Si, la personalidad extraña de Rinoa hay más cosas que decir de eso =3
Jinjuriki del jubi: xD Pero sabes que te gusta ese Seifer e_e Y hay que ver mente sucia la tuya ._. pues claro que querías que dijera, si, si vi a Rinoa y que después le preguntaran donde esta y porque no la detuvo y dijera "no se" y "se me escapo" respectivamente -.- Y ps… es Kramer ese tipo es más condescendiente con todo el mundo ahí xD
Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D
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Capítulo 20:
Días pasaron, los demás en sus tareas de siempre y Seifer adaptándose de nuevo a la vida en el jardín, todos habían notado que él había regresado y se quedaría, unos más amargados… pero Seifer no dudaba ni un segundo en disculparse con aquellos que lo miraban con odio porque sabía que sólo con verlo recordaban aquellas heridas o amigos que perdieron en la pelea de los jardines de Balamb y Galbadia
Laguna llegó al jardín una mañana junto con Eleone igual que otras veces, se reunió con Kramer a charlar unos minutos y seguido llamó al grupo completo
- ¡Buenos días! - saludó el presidente con muchos ánimos, obteniendo por respuesta un saludo sin muchas ganas - ¿Qué sucede? ¿Y esas caras? -
- Estábamos ayer en el Maiden desde temprano, tenemos suficiente con la resaca como para que grites, imbécil- respondía Seifer con el ceño fruncido
- Lo siento, pero es que traigo buenas noticias, tenemos un plan, nos faltaría encontrar a Rinoa para llevarlo a cabo... -
- ¿Entonces supongo que estás esperando que algo suceda que quién sabe cuándo para que ella aparezca? ¿Es muy tonto no crees? - decía Squall
- Pero el plan está formado, además créeme que mis hombres y yo hemos investigado y ni una sola pista de Rinoa o de algo que nos ayude - respondió tranquilamente Laguna
- Bien y ¿cuál es el plan genio? - preguntaba haciendo énfasis en la última palabra
- Tío enserio tenemos que encontrar a Rinoa o pagarle a alguien para ya saben… que lo haga feliz... Squall está más de malhumor cada día... - susurraba Zell cerca del grupo que intentaba no reírse
- Bien, escuchen atentamente sobretodo tú Squall eres la clave para traer a Rinoa, hablé varias veces con Edea que fue personalmente a Esthar, me comentó que puede ser por la falta de entrenamiento de Rinoa lo que haya dejado llevar por sus poderes de bruja, cosa extraña pues se supone que tiene a Squall de su lado y hace de su caballero trayéndole felicidad a ella, retrasando en gran medida esto, comentando esto también con el Profesor Odine nos propuso usar uno de sus brazaletes para bloquear sus poderes y después llevarla al pabellón de la bruja donde la estudiaremos hasta que podamos encontrar una forma de ayudarla o sino... - Laguna paró un momento, en su cara se notaba que era algo difícil de decir - sino... Tendremos que neutralizar sus poderes... Ya saben, el mismo proceso de Adel -
- Es un plan muy arriesgado - comentaba Quistis
- Si, ¿y si no hay otro remedio y no vemos a Rinoa mas nunca? - decía Selphie
- Oye es nuestra amiga, es algo difícil de hacer... - dijo Zell
- Además de que puede atacarnos sin pensarlo si la vemos, además ¿cómo le pondremos el brazalete así como así? - preguntaba Irvine
- Eso está en manos de Squall, él la convencerá, igual ustedes también tienen que cooperar en esto, se acercara y le pondrá el brazalete ese es el plan uno, si no funciona convencerla… Tendrán que luchar con ella quieran o no... - respondía Laguna cruzándose de brazos haciendo un suspiro - Eleone, dale el brazalete, por favor -
- Si, tío Laguna - respondía ella asintiendo con la cabeza, caminando hasta Squall y sacando de uno de sus bolsillos una pulsera dorada con una piedra azul marino - Toma Squall, buena suerte, igual para ustedes chicos -
- Y a todas estas ¿qué pinta Seifer aquí? Él no es SeeD... - bromeaba el vaquero
- Esto es algo aparte de los asuntos del jardín, esto es entre nosotros… Nosotros y otros pocos sabían que la chica que desapareció en la fiesta de graduación era Rinoa además de que sólo nosotros y Edea sabemos que ella estaba atacando en Winhill - comentaba Kramer esta vez
- ¿Ese es todo el plan? - preguntaba Squall volviendo al tema
- Si, seguiré investigando, si encuentro algo les avisaré, es solo que hay escasas pistas para encontrarla y hace que me sea difícil, lo siento - se disculpaba Laguna con el grupo
- Pues nosotros tampoco es que hemos investigado mucho, aparte no hay en donde buscar, ni Calway ni Alexander nos han dicho algo tampoco - dijo Selphie
- No se preocupen estoy más que seguro de que todo saldrá bien, ella aun confía en ustedes - comentaba Laguna dándoles esperanzas y ánimos a los chicos
- Estamos preparados señor - comentaba una voz masculina desde un transmisor
- Bien, ¿equipo Bravo? -
- También preparados señor - respondía el líder Bravo
- Perfecto, equipo Alfa a la residencia presidencial, equipo Bravo cuatro hombres a la residencia del general Calway y el resto a prestar apoyo cuando sea necesario -
Los soldados salieron de entre las sombras de los árboles, entre las calles desiertas de la residencia presidencial custodiada por unos cinco soldados que estaban jugando a la cartas un par durmiendo y otro fumando que a los minutos se dio cuenta del movimiento de los soldados soltó el cigarro en mano sin apagarlo y salió corriendo a buscar a sus amigos y su arma, seguían moviéndose sigilosamente hasta llegar a la entrada… se escondieron en donde pudieron
Un respiro de cinco soldados con cinco balas cargadas en sus rifles, tomando aire y apuntando, los músculos tensándose mientras sus enemigos volvían para buscarlos, pero se habían ocultado, el sonido del gatillo, la bala perforando la ropa y la carne de los soldados dejándolos muertos en el pasto con una bala al corazón
Corriendo y abriendo una de las rejas para que el grupo de ataque pasara, no habían más guardias, se acercaron a la siguiente puerta de madera para entrar al edificio, un pequeño explosivo para la cerradura
- Ciro, ¿ya puedo entrar? - preguntaba Rinoa aburrida
La miró como si la chica no tuviese más remedio y acercó su mano a su oído donde tenía el comunicador - Equipo Alfa, Rinoa llagara allá en unos minutos así que apúrense lo más que puedan en llegar hasta la puerta donde está Alexander, de ahí esperen y dejen que la chica lo mate -
Un sonido se escuchó en el oído de Ciro por el audífono - Entendido señor -
- ¡Gracias Ciro! - en eso se levantó de la cama y abrazo a Ciro fuertemente haciendo que perdiera un poco el equilibrio, el chico agarró el brazo de ella para sostenerse
Rinoa lo soltó entregándole una sonrisa a Ciro que se la devolvió, miro rápidamente por la ventana y fijo hacia la residencia presidencial y su mirada cambio a altivez y maldad
- Cuídate mucho, recuerda que a Galo le molestará si sales herida igual que a mí también -
- Entendido - respondió sin mirarlo y saltó por la ventana emprendiendo sus pasos hasta el lugar
Mientras los soldados tumbaban las puertas con patadas para entrar y ganar terreno en la residencia, cerciorándose de que no hubiese nadie que los atacara desprevenidos, encontraron a unos cuantos empleados de servicio, unos asistentes de Alexander, unos funcionarios del gobierno y los guardaespaldas de Alexander, fueron atacados y asesinados sin tregua
El joven presidente se había despertado por los ruidos y estaba siendo custodiado por su protectora y asistente de confianza Crust como se hacía llamar la chica pelirroja y ojos azules, que de inmediato había salido con su pistola 9mm a la habitación del joven, dispuesta a dar su vida por el
- Presidente, vaya detrás de la cama y resguárdese ahí - decía con prisa acercándose a la ventana del cuarto a cerrar las cortinas sin dejar ver el interior, cerró la puerta, verificó que su pistola tenia balas y no tenía seguro alguno
- ¿Qué ocurre Crust? -
- No lo sé, pero es obvio que vienen por usted - susurraba - ¡Maldición! Están asesinando a todos aquí - decía mirando a la puerta fijamente, mientras que escuchaba los disparos, los gritos de las mujeres y hombres que eran disparados sin piedad alguna y los golpes a las puertas de las habitaciones - Presidente, acerquémonos a la ventana de allá con cuidado - Eran unas ventanas que daban al exterior cerca de un parque con muchos árboles en Deling
- ¿Para qué aquí? - preguntaba curioso al presidente, además que si era lo que él pensaba tendría que tirarse de un segundo piso para caer en unos arbustos nada suaves para levantarse de golpe y correr a lo que sus piernas le dieran
- Si me llegan a disparar y no puedo defenderlo… quiero que se lance por esa ventana y huya al primer lugar que se le ocurra, ¿entendido? - decía aun con su vista en la puerta y pistola en mano
De pronto los sonidos desaparecieron, lo que le pareció extraño al par, pues no sabían porque habían parado los ataques, pero igual Crust no bajaría la guardia ante nada, su deber era proteger al Presidente de Galbadia
Rinoa llegó al lugar observando con disfrute mientras caminaba, la sangre en el piso que emanaba de los cadáveres, más de una vez sin importarle pisaba el líquido carmesí avanzando hasta la puerta grande de caoba, viendo a los soldados agachados y otros en las habitaciones del final esperando nuevas ordenes
- Tal como pidió adentro está el presidente, no hemos entrado aún, esperándola -
La bruja que miraba los detalles de la puerta al escuchar aquello lo miró de reojo con odio y una cerca enarcada, inspirando miedo - ¿Y si huyó? - pregunto con tranquilidad
El soldado no sabía que responderle más que un - Lo siento -
Rinoa entró a la habitación abriendo la puerta doble de par en par, un disparo que se cubrió con un campo de fuerza y cerró la puerta - Ni lo intentes, sólo vengo por él, no por ti así que no me busques problemas - decía de manera comprensiva con arrogancia
- Pues si lo quieres tendrás que pasar por encima de mi ¿Entendido? - respondió Crust sin pensárselo dos veces
- Como quieras… - hizo un movimiento con su mano izquierda y procedió a alzarla apuntando hacia la chica generando un piro que lanzo sin piedad hiriéndola y despidiéndola contra la pared haciendo que soltara la pistola - Quédate ahí mientras hablo con él, ¿sí? -
Alexander se levantó con mirada seria, pero se podía notar que esa seriedad podía ser quebrantable en cualquier momento - ¿De qué quieres hablar conmigo? Oh disculpa, no sé dónde quedaron mis modales ¿tu nombre es? El mío es Alexander Deling -
- Es demasiada cortesía antes de morir, en fin… el nombre de la persona que te va a matar es Rinoa Heartilly -
- Un placer Rinoa - dijo extendiendo su mano para estrecharla
- Mucha formalidad y cordialidad ¿no crees? - respondió extendiendo su mano para corresponderle a Alexander
La bruja se quedó mirándolo por unos segundos mirando esa seriedad a punto de ser transformada en miedo y desesperación, se había dejado la puerta medio abierta sin notarlo, pensaba que la había cerrado, caminó hasta allá cerrándola para matar al joven en privado sin que los soldados fisgones vieran aquel espectáculo, se acercó de nuevo entregándole una sonrisa y sin que pudiera notarlo ella extendió una de sus manos para agarrar el cuello del joven y levantarlo lo más que podía
- ¿Así que esta es la forma en la que moriré? Qué triste, ¿No lo piensas así, Rinoa? - decía con dificultad, ya su cara era de miedo a la muerte
- Tranquilo todo pasará en segundos, sé que es doloroso pero me encanta ver esa cara de miedo, me hace sentir mucho gusto -
- ¿No tienes a nadie que quieras y que extrañes? ¿Cómo para que te comportes así? - hablaba con más dificultad el chico
Rinoa apretó más el cuello del presidente - ¡Silencio! Eso no te incumbe, termina de morir de una vez - lo seguía estrujando, jugando con su cuello
De la nada aquella furia se descontroló y arrojó al presidente estampándolo contra la pared como si se tratara de un papel que va a la basura y empezó a agarrarse la cabeza de nuevo con esa jaqueca, agachándose, aguantando en cualquier momento un grito producto del dolor, Alexander se levantó como pudo adolorido viendo a la chica que se había arrodillado aguantando el escape de un grito y por alguna razón se acercó a ella
- ¿Qué te sucede? ¿Estás bien? - preguntaba preocupado por la persona que hacía unos minutos estaba a punto de quitarle la vida
- Huye... huye de aquí con... ella... ¡antes de que te mate! - decía como podía como si algo mas aparte del aparente dolor de cabeza la afectara - ¡Huye! - ordenó lo más alto que podía sin gritar tampoco
Alexander tomó la pistola de su asistente en el piso guardándola en su pantalón de pijama, cargó a Crust en su hombro y tragando grueso se lanzó por la ventana, esta vez tuvo suerte de no morir tan joven, cayó en los arbustos y con mucho dolor se levantó de ahí junto con la pelirroja inconsciente y empezó a correr agitadamente, atravesando el parque y las calles solitarias de Deling, pues era poco más de las dos o tres de la mañana, llegó a la estación de trenes mirando los letreros, ahí vio uno que decía Dollet y sin pensarlo cargo fuertemente a la chica y se montó en el tren, tuvo suerte de que por la hora no hubiera tanta gente que lo hiciera llamar la atención
Fue a uno de los vagones, sentó a Crust y sintiendo la pistola la sacó de su pantalón y la puso al lado de él, lo más escondida, con el corazón latiéndole a mil por hora de la adrenalina y el miedo de ser estrangulado - Iré a Balamb donde me habían dicho esas mujeres, tal vez ahí me puedan proteger y puedan saber quién es esa chica - decía pensativo pero aun con la respiración agitada e intercambiando miradas al exterior y a Crust
Se quedó dormido en el tren recuperando las horas de sueño, sin embargo el nerviosismo le hacía despertarse cada media hora, para cuando llegó a Dollet aun Crust estaba inconsciente, pero al menos el mayor peligro había pasado, guardó la pistola en su pantalón cargando de nuevo a la pelirroja, fue hasta el puerto donde habían unos botes pesqueros y otros preparándose para partir a su trabajo, y más allá el único ferry que salía a Balamb, pero sabía que podría llamar la atención así que se acercó a un bote de un viejo cascarrabias al que desesperadamente pidió una y otra vez que lo llevaran mientras que el hombre rechazaba hasta que por fin miró la cara que cargaba Alexander en ese momento, miedo, pánico y angustia, el hombre al ablandársele el corazón un poco accedió
- Muchas gracias de verdad - agradeció eternamente el joven llegando ya a Balamb, habían tardado casi una hora en llegar al muelle - Por casualidad ¿sabrá dónde queda la embajada? -
- Lo siento chico no lo sé y de nada, me tengo que ir de nuevo a Dollet -
- ¡Bien, mucha suerte en la pesca de hoy! - decía despidiéndose del viejo y caminando el pueblo, ya en verdad Crust le estaba molestando, estaba muy cansado de todo el viaje y la presión de huir porque podrían perseguirlo, le pregunto a uno de los niños con voz cansada y apagada - Niño ¿sabes dónde puedo encontrar la embajada de Balamb? -
- ¿Embajada? Aquí no hay eso… Si necesita mucha, mucha ayuda le recomendaría ir a jardín de Balamb, allá hay guerreros muy fuertes que lo pueden ayudar-
- Está bien, ¿dónde queda? -
- Siga derecho por esta calle hasta llegar a la salida del pueblo, sabrá que está afuera porque vera un gran arco que da al exterior y ahí mismo hay un lugar para rentar autos, siga ese camino de afuera del pueblo y lo llevará directo al jardín, no hay perdida -
- Gracias - decía con la mirada muy perdida caminando sin energías hasta donde le indicaron sintiéndose engañado por aquellas mujeres que fueron a su oficina haciéndose pasar por impostoras
Llegó por fin al jardín más cansado, creía que podría desfallecer en el camino, pero tenía que llegar y hablarle a alguien, a quien sea, pero antes de que pudiera bajar las escaleras del jardín cayó al piso agotado quedando inconsciente, para la suerte de él y su asistente, unas chicas iban saliendo del jardín cuando se llevaron tal sorpresa
- ¡Quistis! ¡Mira eso! - decía nerviosa bajando las escaleras hasta llegar al joven que para ellas eran desconocidos
- ¿Quiénes son Selphie? - preguntaba la rubia bajando las escaleras
Selphie volteó el cuerpo del joven - ¡¿Alexander Deling? - con demasiada sorpresa en su rostro - ¿Y quién es esta chica? -
- No lo sé, pero debe haber una buena razón para que él este en ropa para dormir igual que ella, llevémoslos con la doctora Kadowaki -
- Espera, pero nosotras no podemos con ambos - comentaba Selphie quien tenía razón - Déjame llamar a los chicos, Squall no tendrá problema en despejarse un rato del escritorio e Irvine esta libre, seguro durmiendo, llama tu a Squall - añadió sacando su móvil al igual que lo hacia Quistis y marcando los teléfonos de ambos
Les pidieron amablemente y con urgencia que los necesitaban en la entrada del jardín, ambos jóvenes con prisa llegaron en unos minutos, poniendo la misma cara de asombro y duda por la pareja que ambas chicas tenían a su lado
- Están aparentemente en buen estado, sólo inconscientes, vamos a la enfermería - comentaba Quistis al comandante y al vaquero que llegaban
- Yo llevo a la chica está muy linda - comento con gran descaro por el cuerpo de la pelirroja
- Irvine Kinneas… - dijo Selphie enojada por primera vez haciendo que un escalofrío se hiciera en su chico
- Bien, yo llevo al tipo este -
- Squall… él es el presidente de Galbadia, así que es raro que este aquí y así… - explicaba la rubia, ambos se fijaron bien en el rostro e imitaron la misma cara que Selphie cuando lo vio
Los llevaron adentro al jardín y entre las miradas de los estudiantes que decidían ignorar siguieron hasta donde se encontraba la doctora Kadowaki que instantáneamente al ver a la pareja que iba en brazos de Squall e Irvine les ordenó que los llevaran a las camillas
- ¿Y cómo paso todo esto? -
- No lo sabemos íbamos camino a Balamb a almorzar allá porque era nuestro día libre y los encontramos en la entrada del jardín, espero estén bien - respondió Selphie
Kadowaki chequeaba sus signos vitales y sus cuerpos para verificar que no tuviesen heridas mayores, Alexander se llevó un buen golpe cayendo de las escaleras al llegar al jardín y unos cuantos raspones cuando se lanzó por la ventana, Crust también tenía raspones por ser lanzada con el presidente al igual que rasguños y moretones en la espalda producto de la estampada del piro de Rinoa, que para ellos como se hicieron esas heridas era algo sin importancia comparado a que hacían en el jardín, la doctora curó y vendó sus heridas, los dejo descansando, les quitó aquellas ropas algo rotas y sucias, les puso aquella bata de hospital y escondió la pistola que estaba en el pantalón de Alexander en el cajón de su escritorio, quedó en informarles si llegaban a despertar
A la noche Crust se despierta después de haber pasado casi un día inconsciente, agitada y a la defensiva sin saber dónde estaba salió con cautela pensando en donde estaría el presidente
- ¿A dónde vas? - preguntaba Kadowaki que la hizo sobresaltarse
- ¡¿Dónde está el presidente? - gritaba pero sin despegarse de la pared, se apoyaba lo más que podía aunque le dolieran las heridas
- Te vas a lastimar más, tranquila, él está en la habitación de ahí - señalaba Kadowaki a la puerta que Crust tenía a su izquierda - Está descansando todavía, cuando se despierten nos contaran todo lo que paso ¿sí? mientras descansa, ¿tienes hambre? - añadía con amabilidad
- No gracias, sólo estoy adolorida, me voy a descansar, si el presidente se despierta ¿me puede avisar? - preguntaba la pelirroja ya más calmada - Por cierto ¿en dónde estamos? -
- Veo que entonces fue él el que te trajo hasta acá, están en el jardín de Balamb - dijo con tono muy tranquilizador
- Gracias, no sé cómo el presidente vino a parar a este lugar pero agradezco que nos hayan ayudado sin dudarlo - comentaba asintiendo muchas veces aun con dolor, el cuello le dolía
- Creo que las chicas que los trajeron hasta acá con la ayuda de unos jóvenes al menos parecía que conocían al joven -
- Por favor trátelo con más respeto él es el presidente de Galbadia - corregía la chica a la doctora
- Oh, lo siento, no lo sabía, pero ve a dormir ya, dejemos de hablar, aunque no son heridas muy graves ve a descansar - regañaba de manera amable, típico de la doctora Kadowaki
La mañana se hizo paso en el jardín, cuando el sol llegó a buen punto a eso de las ocho de la mañana Alexander se levantaba por fin, aun adolorido y con el cuerpo cansado de todo aquel caminar al que jamás estaba acostumbrado además de los rayos del sol que molestaban mucho a sus ojos, se levantó y al salir de su habitación no vio a nadie en la enfermería, así que salió de ahí, le hacía ojitos a algunas chicas de entre dieciocho y veinte años de su gusto que pasaban por su lado y sin saber a dónde iba caminó hasta llegar al patio, no le pareció mala la idea y se quedó recostado en uno de los arboles abrigado con la sombra del mismo
Crust se despertó al poco tiempo de la misma manera que Alexander con molestia en los ojos, por aquella luminosidad, preocupada por el estado del presidente se acercó hasta la cama donde estaba, pero para su sorpresa había desaparecido, así que con las energías que tenía salió de la enfermería mirando a todos lados intentando divisarlo pero nada, caminó para su suerte a la misma dirección a donde se había ido él, lo encontró durmiendo a punto de caer por completo a la grama, se acercó para despertarlo para ir a la enfermería
- Presidente, presidente… - llamaba zarandeándolo un poco
- ¿Eh? - respondió abriendo los ojos lentamente, mirando a quien lo despertaba - ¡Crust! ¡Estás bien, que alegría! - la abrazo fuertemente enterrando su cabeza en el busto de la chica con gusto, eso hizo que se ganara un buen golpe de la chica, era típico de él cada vez que la abrazaba, ya estando más serio su mirada de sueño desapareció al verla despierta y que se encontraba bien después de aquel golpe y de todas las horas que paso sin despertar
- Si, tranquilo, ¿cómo llegamos aquí? Sé que le dije que tomara un lugar cualquiera pero ¿Balamb? Está un poco lejos ¿no cree? - preguntaba bromeando con él
- Fue el primer lugar, acuérdate que te había dicho que habían llegado unas mujeres a verme en mi despacho que venían de Balamb - respondía con tranquilidad
- Si, Mina Milkerd y Alexandra Boln ¿cierto? - preguntaba la chica
- Así es, llegué a Balamb buscando la dichosa embajada pero resulta que no la hay así que esas mujeres eran impostoras me siento como un tonto, pero me dijeron que… que el mejor lugar en el que me podían ayudar era en el jardín de Balamb -
- Pues al menos tenían razón, porque nos ayudaron sin importarles nada ¿y ahora que haremos? Seguro Galbadia está en manos de esa bruja, pero hay un par de cosas que tiene que explicarme bien después con más calma -
- Si tranquila mi querida Amine -
- Crust para usted y los demás - decía con el ceño fruncido
- Ah, porque soy yo, no te puedo llamar así pero él sí, que mala eres conmigo - se quejó haciendo un drama tonto y sin sentido
Se ganó otro ceño fruncido, ella se aclaró la garganta y cambió rápidamente de tema - Bien, vamos a la enfermería, seguro ya se enteró de que no estamos - añadió levantándose al igual que Alexander y siguieron el camino de regreso
Caminando lentamente aun con dolor y estropeo de su exitosa huida de Galbadia por un golpe de suerte hacia la enfermería, observaban las fuentes del jardín, era un lugar muy bonito y lleno de paz, de las risas de los pocos alumnos que no tenían clase y que rondaban por los alrededores
- Cuénteme una cosa, ¿sabe quiénes eran los que nos ayudaron? Porque la doctora me dijo que al parecer unas chicas lo conocían… y que yo recuerde usted jamás había venido a Balamb -
- Aaah, mi querida Crust, si he venido antes de ser presidente, a parrandear - decía con cinismo
- Usted no tiene remedio - respondía con media sonrisa
Llegaron a su destino por suerte no estaba Kadowaki y para no tener que encerrarse en habitaciones se sentaron en un sofá que había por ahí escondido y se pusieron a platicar de cosas y bromear entre ellos como solían hacer hasta en Deling mientras trabajaban, sobretodo el joven que no se tomaba aún muy enserio su trabajo, eso del papeleo no es y será para él
La doctora llegó a los minutos y se alegraba de que estuvieran tan bien que hasta reían, esta vez se presentaron con más calma, viendo la situación marcó unos números hasta que le atendieron, diciendo que viniera a la enfermería, se repitió unas tres veces más hasta que el grupo completo incluyendo Zell y Seifer que seguro se habrán enterado después, entró al mismo tiempo
- Qué bien que hayan despertado, quiero saber quién es esta chica, mi nombre es Irvine Kinneas, primor ¿y el tuyo? -
- Crust - respondió secamente sin interés alguno por el vaquero
Los demás se presentaron sin mucho alboroto a la pareja que aun permanecía en el sofá de la enfermería, después se acomodaron todos quedando juntos para escuchar, sino era Alexander quien hablaba era uno de ellos quién le empezaría a preguntar
- Eh… antes de que diga algo presidente, sé que es difícil y tal vez por eso haya decidido venir a Balamb, ¿se acuerda de Mina Milkerd y Alexandra Boln? -
- Si por desgracia unas impostoras, que rabia me da - bufó
- Pues temo decirle que si éramos impostoras, pero de verdad le proponíamos una alianza, sólo que no esperábamos verlo así, que es lo que nos tiene que explicar ahora, vera no soy Mina Milkerd soy Quistis Trepe instructora del jardín de Balamb y ella es Selphie Tilmitt SeeD del jardín, yo también soy SeeD al igual que todos aquí, menos Seifer - señalaba -
- De verdad lo sentimos, queríamos decirle pero no le teníamos confianza, si no se acuerda Galbadia quería destruir los jardines y logró hacerlo con el de Trabia - comentaba Selphie
- Oh, lo siento tengo tantos errores que enmendar por las ambiciones de mi padre, pero no importa, al menos llegue a verlas, y por cierto no hay embajada, me hicieron ver como un loco - se quejaba el joven presidente con tono bromista
- Perdone - se disculpaban ambas con sinceridad
- Bien, creo que lo que todos hasta la misma Crust quieren saber cómo llegue hasta aquí y porqué aún estoy vivo - Alexander procedió a contar todo sin perder detalle alguno igual Crust hasta la parte en la que quedaba inconsciente - Después de que la bruja dejara desmayada a mi asistente no sé porque me decidí presentarme ante ella, pero al menos obtuve su nombre, espero que sea el de verdad, porque se presentó como si me fuera a matar de una vez y me empezó a estrangular, pensé que sería mi fin, pero tenía que venir a decirle que si no tenía a nadie que quería o extrañara como para que se comportara así y me apretó más para luego lanzarme como si fuese un trapito para los mocos, después la cosa se puso muy rara pues le empezó a doler la cabeza, me acerque para ver si se encontraba bien… -
- Típico de usted… - interrumpía Crust
- Y me dijo que huyera con ella - señalaba a la pelirroja - y pensando en lo que me había dicho Crust me lancé a la ventana y corrí lo más que pude, llegue hasta Dollet y de ahí un señor, después de rogarle y rogarle me trajo hasta acá, me lleve con gran sorpresa que ustedes eran impostoras - miraba a Quistis y a Selphie - me dijeron que fuera al jardín, por el agotamiento que cargaba me caí tendido al piso y me hice este golpe - añadía tocándose la venda de su frente
- Dijo que la bruja le había dicho su nombre - hablo Squall - ¿no es así? Díganos como se llamaba -
- Bien… Ella dijo que se llamaba… - decía pensando un momento acordándose bien antes de decir una tontería, pero el recordar los mantenía más en suspenso a todos - ¡Si, ya me acuerdo! Dijo que se llamaba Rinoa Heartilly -
El tiempo para el grupo en especial del comandante se detuvo al escuchar ese nombre que resonó fuertemente en sus oídos, no podían reaccionar ante tal respuesta, hasta la doctora Kadowaki quedo impresionada, pero Crust y Alexander no entendían porque tanto asombro por una persona
- ¿Está seguro? - pregunto el comandante con el ceño fruncido
- Completamente, no lo dudaría - respondió él
- Entonces ya sabemos dónde está, si atacó Deling, debe quedarse ahí por unos días, es nuestra oportunidad, mañana o pasado partimos, así que prepárense - ordenó saliendo de ahí
- Espera ¿a dónde vas? - preguntaba Zell
- Voy a informarle al director, el presidente y su asistente pueden quedarse todo el tiempo que quieran de todos modos no creo que tengan a donde más ir, aquí estarán a salvo - dijo eso ultimo y salió a tomar el ascensor
- Este chico no tiene remedio pero ni modo tiene razón, espero se recuperen, yo tengo que ir alistándome mi clase comienza en una hora - comentaba la rubia
- Y yo tengo clases contigo - respondía Seifer a la instructora
- Yo no tengo nada que hacer pero tengo sueño - dijo Selphie retirándose con Seifer y Quistis
- Si me disculpan tengo que ayudar a un amigo a dar una clase en la zona de entrenamiento - decía Irvine despidiéndose en especial a Crust
- Tengo que darle mantenimiento a unos computadores del aula cinco, adiós -
Todos se retiraron a sus deberes y hacer lo que habían dicho antes de salir de la enfermería, la buena noticia de todo es que sabían dónde estaba Rinoa y podrían llevar a cabo el plan de Laguna, la mala noticia es que era triste e impactante que aquella chica dulce que conocían haya intentado matar al presidente y a su guardaespaldas y asistente, y se esté apoderando de un país completo por destrucción, diversión y nada lógico
Continuará…
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