Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí…

Estoy tan de buen humor que estoy haciendo un regalo e_e mi regalo es publicar el sig ch antes del miércoles, y como siempre publicando a tiempo el día de siempre, considérenlo un extra =) Espero les guste mi regalo xD

A mi si me gusto el ch anterior, en estos momentos estoy del lado de Mid! :e (Claro me conviene e_e) Y que alegría para mi escribir que ya casi casi termino de escribir este fic =3 Faltaría corregir los demás ;_; un largo y fastidioso proceso xD xq me da sueño e_e

Jinjuriki del jubi: Parecías un mocho escribiendo el final del rr xD Pues es que no te acuerdas que te había dicho que tuve que cambiar totalmente esos capítulos xq iba muy rápido? Y que tuve que modificarlo todo xq quería agregarle algo tranquilo entre la traición de squall y el ataque de Mid… ._. Por eso es diferente xD Y un alivio para Alexander es que será la única vez que vaya al Maiden xq pobrecito

IProOmise: Si algo interesante y doloroso xD Ya entenderás porque e_e pobrecitos a los feos estos que los van a golpear xD Ya faltan dos semanas para mi ch favorito =3 uno en el que me vas a declarar odio eterno e_e (No me odies *-*)

Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D

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Capítulo 24:

En la montaña de la llanura de Hawkwind de sublime paisaje en Trabia, más preciso, en una mansión muy lujosa y más para el sitio en donde estaba la propiedad de Galo Kusanovic, donde aguardaban y esperaban con tranquilidad hasta que atacaron en Deling logrando derrocar a Alexander de su puesto, ahora sólo estaba casi deshabitada, quedaban unos pocos criados

Hace unas semanas la pareja había llegado, Ciro se despidió y le avisó que la buscaría cuando Galo la necesitara, pero se notaba que el trato hacia Rinoa estaba muy frio y serio, solía ser muy amable y cariñoso, Squall no sabía dónde estaba exactamente, pero confiaba en Rinoa que lo arrastró y le dio un pequeño tour por la casona el primer día

Todos los días disfrutaban de la grata compañía del uno y el otro, intercambiaban alguna que otra frase, además de tiernos mimos, al castaño le encantaba pasar esos días con ella y viceversa, la noche llegó un día como otro y se encontraban en la habitación de la joven bruja, aquella donde sólo quedaba un sofá y las paredes cubiertas de las enredaderas de rosas rojas que se mantenían vivas aun para el clima en el que estaban, esta vez… Lo llevó hasta la pared y con su magia la atravesaron quedando en un balcón adornado con un par de gárgolas y la fría brisa con nieve que hacía en ese instante, Rinoa se encogió del frio, y su caballero siendo gentil le puso su chaqueta para que se abrigara, era la primera vez que la bruja lo llevaba ahí, la vista era impresionante, atardecer, el sol escondiéndose en las montañas dando paso poco a poco a la luna y visión a unas estrellas, el castaño pensó por fin que era el momento adecuado para hablar con ella, las veces anteriores simplemente ignoraba los intentos del chico o cambiaba de tema antes de que dijera algo

- ¿Aquí estabas todo el tiempo? - preguntaba el castaño

- Si, solo salí cuando Galo nos ordenó ir a Deling y la vez que me escape de aquí fue a verte aquella noche, si no es por Ciro, no me hubiese escapado - respondía ella

- ¿Así que ese chico te protegía? - preguntaba con algo de molestia

- ¿Estás celoso? - preguntaba ella riendo un poco

- No, sólo pregunto… - dijo guardando silencio para encararla - Rinoa… ¿por qué estás aquí? -

- Buena pregunta… Supongo que por los planes de ese tipo -

- Pero no te beneficia, tampoco es un buen motivo para estar aquí, ¿qué es lo que buscas? - insistía de nuevo el castaño

- Yo la verdad… Ni lo sé, sólo estoy aquí porque debería, siento que éste es el lugar en el que debería estar y con ellos, por eso cada vez que me preguntaban mis motivos decía cosas de otro tipo, cosas como las que diría ese hombre - respondía con tristeza escondida

- Rinoa… Entonces vámonos, si no sabes por qué estás aquí mejor vámonos, sabes muy bien que tu lugar es el jardín, con los demás y conmigo -

- No lo creo… Por alguna razón que no entiendo, algo me llama… me llama constantemente y me dice que debo estar aquí… Cuando quiero irme de aquí, no puedo, por eso quería que estuvieses a mi lado, así no sería todo tan malo - comentó al borde de las lagrimas

Squall sin decir más la abrazó fuerte y tiernamente dándole a entender que ahí estaría él para siempre

Otra mañana se hacía paso en el jardín, esta mañana era distinta, una llena de ansias de venganza, traición y unas trizas de conspiración que quedaban aún en el ambiente, la luz se filtraba por las ventanas de la oficina del comandante, Zell se despierta con una terrible jaqueca cual ebrio con resaca, de pronto notó que no podía moverse, estaba atado de manos y pies, empieza a llamar a sus amigos que estaban relativamente cerca para que despertaran, teniendo éxito, despertaron de la misma manera del artista marcial

- Hola muchachos - saludó Kramer que se encontraba más alejado de ellos y de Shu quien llevaba tiempo despierto

- Director Kramer - pronunciaron los cuatro al unísono

- Veo que cayeron en la trampa de esas chicas - comentaba Shu con rabia

- ¿Que chicas? - preguntó Selphie

- Mid Valefort y Dietch Almeid - respondía el director con un suspiro

- ¡¿Qué? ¿Qué demonios? - preguntó Seifer con molestia - ¿Por qué? ¿Qué es lo que quieren? -

- … Matar a Rinoa -

- ¿¡Que? - dijeron todos, hasta la misma Shu con gran sorpresa

- ¿Para qué quiere a Rinoa? - preguntó Shu

- No sé por qué, al menos eso fue lo que me dijeron, no me dieron una explicación -

- ¡Tenemos que pensar en alguna forma de salir de aquí! - exclamaba Zell

- Si, genio ¿y cómo? - decía Seifer en tono sarcástico

- Con razón no está aquí… - dijo Irvine que miraba a los lados

- ¿Quién? - cuestionó Selphie

- Obvio… Mid - respondió

En eso la puerta del despacho se abrió y entraron el par de chicas

- Buenos días, veo que se encuentran de maravilla y yo que pensaba que Dietch los había amarrado muy fuerte -

- Deja de parlotear tanto, sin tantos rodeos, ¿dónde está Squall? - preguntó Dietch yendo directo al grano, pero ninguno le respondía, sólo le entregaban miradas serias, frías y de odio… De pronto se acercó más y con sutileza separó un poco sus piernas y extendió unas de sus manos agarrando de la camisa a Zell y levantándolo hacia ella, le enarcó una ceja y con la otra mano sin que nadie se lo esperara le dio un fuerte manotazo - ¿Dónde está? - pregunto de nuevo añadiendo otra bofetada a la otra mejilla, unos segundos de silencio y lo tomó con ambas manos alzándolo y lanzándolo hacia la biblioteca del despacho haciendo un gran estruendo en la habitación producto del impacto del cuerpo del joven contra la estantería, algunos libros cayeron el piso y las miradas de sorpresa se hacían en el lugar

- ¡Maldita! - gritaba Seifer

- ¡Zell! - gritaba Selphie preocupada por el chico que se retorcía del dolor en su espalda

- ¡No sabemos en dónde está! - decía Quistis - ¡Tú misma escuchaste lo que te dijimos Mid! -

- Dietch, cálmate y ven a sentarte ¿quieres? - regañaba con carácter a su amiga haciéndola devolverse y sentarse en un sillón

- Como quieras - respondió de mala gana

- No te había contado, lo siento, que modales los míos… Squall se escapó con Rinoa en una aventura - explicó la chica con burla - No sabemos su paradero… -

Mid se acercó hasta ellos, llegando hasta el escritorio del comandante y arrastrando la silla de cuero hasta posicionarla para que todos los ahí presentes la vieran y escucharan con mucha atención, se sentó en ella con una pierna cruzada y una forma muy singular de cruzar los brazos, acompañada de una mirada altiva

- Primero… Disculpen a Dietch por aquel golpe, a veces pierde el control fácilmente, Segundo… Seguro ya el director les contó lo que voy a hacer y se preguntaran por qué yo siendo amiga de ella querría hacerle tal cosa… Pues verán… Hace unas semanas recordé con disgusto lo ocurrido en el examen de SeeD en Trabia, entonces, se preguntaran aún más qué fue lo que pasó pero para no caer en detalles, ella… si ella, Rinoa esa maldita bruja - comentaba con odio, arrogancia y furia contenida - era mi amiga… Ya no… Mató a mi amigo, él era más que un amigo para mí y casi me asesina… Me pregunto constantemente ¿En dónde quedó la amistad? Entonces ahora díganme… ¿Es injusto que la quiera asesinar? -

- ¡Eso es mentira! No te creo, ¡Rinoa no sería capaz de hacer tal cosa, te equivocas! - decía Selphie defendiendo a Rinoa, comentarios parecidos salieron de los labios de los demás, incrédulos ante tal confesión

- Se rehúsan mucho a creer las cosas… Pero se los repito, es la verdad, además les dije que si recordaba les contaría… y sin mentirles - añadió haciendo volver en si a los demás que seguían sin creer y se encontraban inmersos en sus pensamientos - Nosotras vamos por Rinoa, les agradezco no interfieran o sufrirán el mismo destino que ella, se los ruego, por favor - pedía - Dietch ve a buscar a Celes… se quedara aquí, después los trasladamos a la prisión - susurro al oído de su amiga

- Entendido… -

Dietch cumplió el recado y a los minutos se presenta Celes Hyant, uno de los SeeD's recientes, graduado hace casi dos meses, quién era un buen amigo de ambas y no dudó ni un segundo en estar de parte de ambas, un chico muy callado, Mid le encargó que cuidara a los demás

En Deling, Ciro se reúne con Galo para entregarle una buena e importante noticia, relacionada a los planes del hombre

- Señor, aprovechando la oportunidad para ir a Trabia, los científicos me informaron del proyecto para hacer posible la compatibilidad del arma de las industrias Leirbg con la chica, resulta que ya está todo listo y están esperando órdenes directas de usted, además que hicimos unos ajustes dándole mayor perfección -

- Gracias, pero esperaremos más tiempo, aún hay asuntos que arreglar aquí en Galbadia -

- Señor… ¿Está seguro de hacer eso que piensa? -

- Totalmente, lo sabías desde un principio, sabes que es primordial para que los demás países se refugien en nosotros y nos brinden totalmente su confianza, sin necesidad de ver manchadas mis manos con sangre - relataba con satisfacción - ¿Por qué? ¿Ahora dudas?

- En lo absoluto, señor -

De nuevo en el mar entre Balamb y Trabia, Dietch y Mid revisaban los documentos de director, encontrando informes de las misiones, investigaban hasta el punto de encontrar algo que les indicara a donde ir, todo indicaba que debían ir a Deling, en sus adentros algo les decía que les escondían un detalle, decidieron ir al despacho del comandante

Ahí encontraron a Celes interrogándolos y de nuevo sin que les respondieran, Mid envió a Celes para que turnara y fuera a cuidar de Nida

- Dietch… es tu turno… - dijo Mid

Demonios, había algo para lo que esa chica era más que excelente y era para los interrogatorios, de buena forma comenzaba pero advertía como siempre de las consecuencias de no hablar a la primera y como se espera siempre se acababa por las malas, con ella perdiendo los estribos como un maniático hasta obtener la cura: la confesión

El interrogatorio transcurría sin resultados positivos, era parecido a esas rutinas de las películas del policía bueno interpretado por Mid y del policía malo dramatizado a la perfección por Dietch, quien ya estaba masacrando a golpes a Seifer, Zell e Irvine, sino era por la pelinegra, podría haberlos matado si quisiera, en ocasiones llegó a lastimar a Quistis y a Selphie, pero no se acercaba ni un poco comparado con el rubio, el tatuado y el francotirador, otros que se interponían eran Kramer y Shu que eran silenciados con puntapiés y golpes

- ¡Habla de una buena vez! - gritaba Dietch a todo pulmón

- Ya te dije, maldita, ¡no diré nada! - decía Seifer manteniéndose orgulloso sin importar los moretones que la chica le dejaba

Dietch volvió a golpear al rubio - ¡Habla! ¡Se por los informes del Director Kramer que ustedes han estado buscando a Rinoa y según Mid la encontraron! ¿Dónde está?-

- ¿Ah sí? Pues si descubrieron tanto y nos sacaron información ¿Por qué no investigan ustedes solitas con eso? -

- ¡Detente! - alzó la voz su amiga haciendo que parara en seco el próximo puñetazo - Ve a descansar… No discutas - mandó con gran autoridad aun para la diferencia de edad entre ambas

Dietch bufó amargada retirándose sin decirle nada, dándole la espalda a la pelinegra, quitándose sus guantes ensangrentados igual que sus dedos

- Lo siento, de verdad -

- Creo que es tarde como para detenerla, Mid Valefort - la rubia con ira contenida, en su cara se dibujaba un ceño fruncido

- Después de toda la amistad que se te dio, ¿nos haces esto? Sobre todo a Rinoa, has tratado con ella desde hace casi un año igual con nosotros y jamás te hemos hecho tal cosa ¿por qué? - exigía saber Selphie

- Lo sé, mi problema no es con ustedes, si no se negaran tanto a cooperar esto no sucediera, y creo que aún son mis amigos, al menos para mí - rio - ¡Y la culpable es Rinoa! ¡Ella es la culpable! -

- ¡Tiene que haber una buena razón para que ella actúe así! Estoy más que segura que jamás quiso hacerles eso a ustedes -

- Pero lo hizo Selphie, si me disculpan un momento - dijo Mid retirándose de ahí con prisa

- ¡Maldita chica! - gritó Seifer - Ya me las pagara apenas tenga la oportunidad -

- Huy… Cierto, ¿se encuentran bien? - preguntó Selphie

- ¿Estas bromeando verdad? Aun ves que el gallina y yo estamos así de heridos ¿Y tienes el cinismo de preguntar? ¡Es obvio que duele mujer! - gritó Seifer desquitándose un poco con la enana

- ¡Seifer cálmate! - con firmeza la rubia obteniendo un quejido - Sólo nos queda aguantar más y esperar a que alguien nos ayude -

- Yo sinceramente no creo resistir más tía - se quejaba Zell del dolor

- Igual yo, no me han golpeado en la herida del abdomen por pura suerte - añadió Irvine en el mismo tono

- Tiene razón, esa loca endemoniada pega como un unipladio con sus pezuñas - añadió el otro rubio

- ¿Y entonces que otra cosa se les ocurre? - preguntó Quistis sin obtener respuesta

- ¿De qué tanto hablan que no me entero? - dijo una voz femenina entrando haciendo que la poca alegría que los hacía sentirse como si nada pasara se disipara, Mid que volvía con un maletín de primeros auxilios, del que sacaba algunos implementos para proceder a curar prioritariamente al par de rubios quienes eran los más heridos - Deja de ser testarudo ¿quieres? - decía Mid viendo que Seifer no se dejaba curar - Aunque estén atados y crean que los voy a matar y piensen que ya no soy amiga de ustedes, para mi si lo son todavía, así que dejen de ser tan necios… Pero eso no significa que vaya a liberarlos y dejarlos sueltos por el jardín ¿eh? Sin embargo, volviendo al tema, yo jamás olvidaría todos los buenos momentos que compartimos, aquellas idas al Maiden y las excursiones, sobre todo aquella a la que fuimos a la granja de chocobos, jamás olvidare esos días, cuando hicimos la guerra de globos de agua, jamás me había divertido tanto y el evento principal en la que jugamos con los resultados con tal de que Rinoa y Squall terminaran luchando de verdad, Rinoa terminó peleando con los organizadores del torneo Seifer y yo, después Squall me golpeó literalmente por tal idea ¡y las carreras de chocobo! - relataba sin obtener respuesta, intentando disipar el odio hacia ella

La chica terminó de curarlos a los cinco recordando aquel viaje que por cómo era descrito fue el mejor de su vida, inclusive los demás que no articulaban palabra recordaban con una sonrisa escondida y una risa invisible, luego se volvió a sentar en la silla del comandante, un suspiro y silencio

- Bien… Les preguntaré de nuevo… ¿Dónde están Rinoa? A mi sinceramente no me interesa donde demonios este Squall, aunque el comandante sea una verdadera amenaza, de todos modos no creo que tengan a nadie que los ayude, pues él los traiciono ¿No es así?, por favor, sólo necesito saber dónde está ella, necesito llevar a cabo mi venganza, es que ¿No entienden lo doloroso que fue para mí perder a mi amigo? Más que mi amigo era como un hermano, nos criamos juntos al igual que Dietch con nosotros -

- Mira, deja tanto sentimentalismo que igual no nos convences para decirte, y por enésima vez si supiéramos en donde estaría ella no te lo diríamos - interrumpía Seifer altivo

- Seifer tu eres el que deberías dejar el sentimentalismo por tus amigos… Realmente no eres tú mismo, me caías bien antes, ahora eres sólo un idiota que se preocupa por sus amigos, antes pasabas de todos y hacías lo que te viniera en gana, pero si tanto insisten en no hablar… Además… Sin Squall para que los salve, no tienen oportunidad, y dudo mucho que Trueno y Viento hallen una manera de salvarlos -

Un par de días pasaron, el jardín recorría el mundo según las pistas de los informes del Director, sin que les confesaran ese detalle importante preferían buscar, la información de la que disponían los llevó hasta Winhill, habían dos personas que llevaban buen tiempo escondiéndose de su enemigo, el ex presidente de Galbadia, Alexander Deling y su asistente la sutil y versátil Crust quienes se las habían ingeniado todo este tiempo para ocultarse, aunque esta vez no marcharía bien, el único lugar en el que no debían ocultarse era la Zona de Entrenamiento...

Un lugar que la pelinegra Mid conocía como la palma de su mano, para más desgracia de la pareja la chica había elegido ese día para entrenar mientras que Dietch y Celes preguntaban a los habitantes sobre el incidente de Winhill y otras cosas antes de ir a Deling, aunque habían contado a Mid que estuvieron ahí dudaban en parte en ir allá, además de la situación en la que se encontraba Galbadia con tantos soldados por los alrededores, era algo simplemente arriesgado

- Escóndase aquí, esa chica está aquí, a la primera oportunidad escapamos a otra parte, ¿entendido? -

- Si - dijo el presidente asintiendo - ¡Cuidado agáchate! - susurró jalando a la chica a los arbustos donde se escondían, pues Alexander se percató de un Grendel que pasaba

La pelinegra disfrutaba de aquellos minutos blandiendo su espada con sus enemigos, sin percatarse se acercaba al escondite de la pareja mientras atacaba una y otra vez a un Grat que lanzaba sus extremidades al ataque, dificultándole un poco las cosas a la chica que reía frenéticamente entretenida del combate, de un movimiento rebanó aquellos tentáculos que estorbaban y con sonrisa triunfante apuntaba al Grat que estaba a punto de matar, pero en eso se percató de un pequeño movimiento del arbusto, arremetió contra su presa dejándola fuera de combate para acercarse al matorral, ahí vio a la pareja, en seguida Crust sacó su arma haciendo que Mid retrocediera de un salto y le disparó repetidas veces descargando el cartucho, escuchó que ya no le quedaban municiones pero seguía apretando el gatillo, la pelinegra que evitó cada uno de las balas con rapidez, enfundó una de sus katanas y de un bofetón le tiró el arma al piso, enfundo la segunda katana y tomó a ambos de las camisas y los arrastró fuera de ahí cayendo a la tierra

- ¿Quién demonios son ustedes? - grito girándose hacia la pareja que se negaba a responder, sobretodo la pelirroja que poseía mirada desafiante y le descargó un golpe que la dejó lo suficientemente adolorida para que fuera más cooperativa y la mirada desapareciera - Ya lo recuerdo… - susurro sin que el par la escuchara

- Somos Alexander y Crust - interrumpió el chico entre nervios, que sabía a la perfección quien era la pelinegra de ojos verdes

- … Pensaba que se habían ido - Mid enarcó una ceja ante el primer nombre - Presidente… digo Ex-Presidente de Galbadia -

- El mismo… - dijo bajando la mirada

En eso la chica le terminó de descargar los golpes de gracia para que terminaran inconscientes y llevarlos a arrastras a la prisión del jardín, donde el grupo había sido trasladado para comodidad del grupo y de la misma Dietch y Mid

- Hola chicos - saludó mientras llevaba a la pareja a una prisión donde los encerró, esperando que despertaran para hacerles un interrogatorio, luego se retiró del lugar

- Esperen… ¿Ese no era Alexander y Crust tíos? - preguntó Zell descansando sus manos sobre los barrotes de la celda

- ¡Pensaba que se habían ido! - exclamó Irvine

- Pues se habrán escondido, recuerda que no tienen otro lugar a donde ir - argumentó Quistis

- Podrían haber huido e ir a casa de Trueno y Viento… Que inteligentes son de verdad… - refunfuñó Seifer - Y ese tipo se hace llamar el presidente de Galbadia -

- De todos modos no creo que obtengan información de ellos, más que Rinoa intentando asesinar a Alexander - habló en voz baja el vaquero

- Eso les haría ir por fin a Deling, aunque tal vez se lo merezcan por comportarse así, las pueden capturar, haciendo peor nuestro destino y fuga de la que no sabemos cómo hacer… - dijo el rubio tatuado

- Habrá que esperar a ver qué sucede - se resignó Selphie

Continuará…

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