Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí… (Me harte de las caritas y ellas de venir todas las semanas)

La uni me tiene medio fregada ahora, por lo que he decidido cambiar mi fecha de nuevos ch de este fic de los miercoles al domingo, asi puedo corregir y publicar con mas tranquilidad =)

Uno de mis ch favorito e_e espero les guste y no me odien… xD

Jinjuriki del jubi: Yo no me imagino a Edea ahora que no tiene poderes dando golpes y patadas xD Pero la desesperación gana haciendo que todos se quiebren y pierdan el control y como Seifer y Zell se llevan de maravilla 8-)

IProOmise: Si, semana sangana e_e fue divertido, pero pasó muy rápido god damn it! ¬_¬ Un poco del lado de los buenos, solo lo hace por Rinoa… aún está de parte de Galo =_=! Y hoy me vas a odiar =3! No dejes de leer XD! *arrodillándose*

Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D

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Capítulo 26:

- ¡Squall debes irte con Rinoa mañana! - exclamó Ciro por el pasillo que daba a la habitación de la joven bruja

- ¿Qué sucede? - preguntó con su ceño fruncido adicional una gran preocupación al escuchar el tono del chico

- Galo, planea trasladarse a la mansión en unos días, a usar el arma por fin y el primer lugar que quiere destruir es el jardín de Balamb -

- ¿Por qué el jardín? -

- Unas chicas entraron a su despacho en Deling y preguntaron por Rinoa, dispuestas a atacarnos, mi hermana y yo las detuvimos… Pero destruyeron toda la oficina y casi lastiman a Galo, debo admitir que son poderosas… Se encuentran en la prisión de Galbadia en estos momentos, las interrogamos y Carolyne le entregó la información a Galo de que ellas venían de tu jardín, sus nombres eran… Mid Valefort y Dietch Almeid -

- ¿Estás seguro? -

- Por supuesto, no olvido los nombres de excelentes enemigos -

- Libéralas como puedas, deja que huyan y vuelvan al jardín - pidió Squall

- Eso es imposible… Verás… Preguntaron por Rinoa por el simple motivo de que ellas venían a matarla, no explicaron por qué -

- No importa, en el jardín estarán más seguras me encargaré yo mismo de alejarlas de Rinoa, tráelas hoy si puedes, sin que sepan a donde van, hoy mismo huiremos, terminaríamos llegando al jardín en la madrugada -

- Las traeré, supongo que tendré que cubrirles los ojos, estoy seguro de que si los ven se pondrán furiosas, sus caras de odio y frustración me daban cierta lastima, pero no huiras hoy, te llevare mañana al alba a donde prefieras ir, estoy seguro de que iras a Balamb -

Como había prometido Ciro se presentó a primera hora de la mañana en la habitación de la joven bruja, vestido con aquellos trajes elegantes y pulcros que solía llevar y su cabello sin ningún desperfecto, ni siquiera esos mechones que se salían rebeldes y que recogía constantemente, despertó a la pareja que yacía dormida

- Nos vamos, prepárense -

- ¿Las trajiste? - preguntó el castaño desperezándose

- Están en el helicóptero, seguro están durmiendo, pasaron la noche ahí, de todos modos aún están bajo el efecto del somnífero vía intravenosa -

- Bien… Rinoa, prepárate nos vamos de aquí -

- ¡¿Qué? - preguntó anonadada haciendo que se terminara de despertar - ¡Te dije que no iba de aquí! - gritó con furia

- ¡Debemos irnos ya! ¡No tengo tiempo para discusiones, nos vamos! - encaró a la chica con más fuerza

- ¡Eso jamás! ¡Te dije que no me iba de aquí! Éste es mi lugar -

- ¡Tu lugar es el jardín de Balamb! ¡No aquí! ¿No entiendes que te están manipulando? - gritaba con más fuerza y desesperación queriendo abrirle los ojos a la verdad

- ¡No es así, tú lo ves así! ¡A mí no me están manipulando! - hizo un silencio y luego recobro la compostura - Ya veo… Si te sientes obligado a cumplir tu promesa ¡no hace falta! ¡Te libero de tu deber como mi caballero! ¡Vete de aquí y no vuelvas! - gritó al borde de unas lagrimas

- ¡Eso no es así! ¡Jamás me he sentido obligado a ser tu caballero! Soy tu caballero porque quiero protegerte esa es la idea ¿no? -

- ¡Lo sé! ¡Pero no me estas protegiendo sacándome de aquí! ¡Estas lastimándome! - aun las lágrimas estaban contenidas - Es más ¿sabes qué? no tiene sentido seguir discutiendo... Ciro desiste de ayudarlo y llévatelo de aquí y que no vuelva más, te doy la orden de que si lo ves… lo mates… -

Aquellas palabras resonaron en el castaño que se quedó sin habla, haciéndolo retroceder unos pasos, sin creer lo que había dicho ¿Matarlo?

- Entendido… - dijo Ciro que había escuchado de frente la discusión, se acercó a Rinoa, le descargó un buen golpe en el estómago y con agilidad saco una jeringa se su bolsillo y le inyecto un liquido incoloro

- ¿¡Qué te pasa! ¡¿Estás loco? - gritaba Squall reaccionando ante la acción

- Mira… Si no lo hacías tu… lo hacía yo, lo que dice ella, no lo dice de verdad, simplemente esta alterada, créeme lo que te digo… Y ya quita esa cara hombre, después se le pasara el enojo, no lo dice enserio - consolaba el pelinegro - Ahora cárgala y sígueme, debemos irnos ya sin tiempo que perder -

Squall la sentó al lado de Dietch, la pelinegra con su uniforme de estudiante y la otra con su traje de SeeD, algo rasgados por el combate, heridas en sus cuerpos, se podía notar una venda en uno de los desgarres del uniforme de Dietch

Luego se fue al asiento de copiloto al lado de Ciro, mirando por la ventana… Aquella última frase seguía en su mente y no se detenía, aunque él sabía que estaba siendo controlada por esos compuestos dentro de su cuerpo, que de alguna manera ayudaría a quitárselos, costara lo que costara

A mitad de camino la pelinegra se despertaba algo adolorida, cuando empezó a reaccionar, Ciro dejo el volante del vehículo… Generando gran nerviosismo y sensación de muerte el castaño, Ciro volvió a inyectarle el mismo líquido, volviéndose a dormir y tranquilamente regresaba al mando del helicóptero, haciendo que descendiera unos metros por tal acto

Atravesando las montañas de la llanura de Arklad, por aire, ya estaban más que cerca de su destino

- ¿El jardín? Se suponía que ellas vinieron en él… Jmm, eso explica porque no lo encontramos cuando fuimos a investigar… -

- Espera… ¿Me ocultaste más? -

- Si, lo siento… Verás, también descubrimos que eran del jardín porque dijeron que estaba afuera y que pronto vendrían por ellas a rescatarlas, patético ¿no? Al final terminó salvándolas quien menos pensaban - respondió el chico

- Me pregunto que habrá pasado con los demás para que el jardín cayera en manos de estas locas - meditaba el castaño

- Estamos llegando, te dejaré aquí, está suficientemente lejos como para que no nos descubran, ya se me ocurrirá algo que decirle a Galo, así pensara que huyeron juntos a hacer otras cosas y les dará tiempo de detenerlo si es que quieres que deje a Rinoa en paz, que quede bien claro… eso no significa que soy tu aliado de ahora en adelante - miró con altivez al castaño mientras terminaba de aterrizar y apagar el vehículo

- ¿Y quién dijo que te necesitaba como aliado? Tengo gente que puede ayudarme -

- ¿Enserio? ¿Después de lo que hiciste? Estarás bromeando, espero que te vaya bien arrodillándote ante tus amigos -

- ¿Cómo supiste lo que hice? -

- Ese par de chicas son muy habladoras -

- Cuídate… - agradeció el castaño

- Si, como sea… Eh… Espera… Tengo algo más, toma, son las armas de ellas, seguro son preciadas… Rinoa tiene un somnífero en su cuerpo, no despertara dentro de poco más de una hora… Adiós - fueron las últimas palabras de Ciro después de ayudar a Squall a bajar a las tres chicas del vehículo que aún estaban dormidas y alejándolas lo suficiente

La hélice empezó a girar lentamente para ir a un ritmo veloz y empezar a ascender y desaparecer por los cielos, mientras que Squall suspiraba y observaba el punto justo en el que se encontraba, lo reconoció, estaba cerca de la caverna de la llamas, estaba a poco más de una hora del jardín caminando, pero sería una travesía ir él solo con las tres a cuestas, pero antes una gran previsión, sacó el brazalete Odine que aun poseía y se lo colocó a Rinoa, se le ocurrió una ingeniosa y rara idea… Cargaría a Mid y a Rinoa en sus hombros y con su cinturón sujeto las esposas de Dietch atándolas con su pantalón de modo que pudiera arrastrarla como un caballo arrastrando una carreta

Cerca ya donde se podía notar mucho más el jardín, Mid y Dietch despertaban, pero Rinoa aun permanecía dormida, ambas se despertaron con los ojos vendados aun sin saber que pasaba, Squall notó el movimiento, se detuvo soltando a la pelinegra de ojos verdes en la tierra y desenganchando el enlace de su cinturón con las esposas de la chica de la bandana y como pudo disfrazó su voz

- Quédense tranquilas, no hagan nada en falso -

- ¿Quién eres? - preguntaba Mid con la mirada a otra parte

- Silencio, levántense ya - dijo cambiando hasta su personalidad comportándose de manera ruda con ellas

A quienes gritaba para que avanzaran camino al jardín, ya en la entrada esperó que no hubiese nadie que lo descubriera y a pocos metros del pórtico dejó a las chicas sujetadas a las que pidió guardaran silencio o las golpearía, y lejos de su alcance las katanas de Mid y la daga de Dietch

- ¿Quién eres? - insistió de nuevo la pelinegra haciendo que Squall se detuviera

En Dietch reinaba un silencio sepulcral, sin hacer un sólo movimiento, había seguido las órdenes de Squall sin resistencia alguna

- Esta bien, si eso quieres… Soy Squall - respondió con naturalidad quitándole la venda de los ojos

La chica rio a carcajadas sin razón alguna, mientras la peliverde mantenía su comportamiento

- Eras la última persona que pensaba me salvaría de todo este embrollo, que irónico -

- Bien, están en el jardín, seguro les explicarán qué fue lo que pasó después de que las capturaran, me tengo que ir - se despidió, no sin antes volver a taparle los ojos, retirándose con Rinoa en su espalda como había hecho alguna vez

Se dirigió al hotel de Balamb dejándola a ella ahí dormida y aunque le molestara terriblemente la amarró a una de las sillas dejándola ahí, por si pensaba escapar y el brazalete le impedía usar la magia

- Lo siento por dejarte así, pero primero tengo que arreglar unos asuntos y asegurarme de que todo saldrá bien - le susurró frente a su rostro acariciándole el cabello y se retiró de la habitación dejándola ahí

Para encarar a un grupo de personas a las que no les agradaría su presencia… Pero primero iría donde Viento y Trueno para tener un apoyo antes de ver a los demás, un suspiro para calmar un creciente nerviosismo, tocó la puerta con sus nudillos varias veces, esperando a alguien, la puerta se abrió y alguien con su rostro hacia el interior terminaba una frase

- …guro, Seguro - terminaba y se giró hacia el visitante

- Hola - saludó

Era Seifer quien abría la puerta que se quedó con la boca abierta y los ojos con la mirada congelada, Squall lo miró y entró a la casa, soltó la mano de Seifer apoyada en la cerradura y terminó de cerrar la puerta, las miradas estaban todas enfocadas en las caras de los demás que estaban atentos a su momento de diversión, estaban Selphie, Zell, Quistis, Trueno, Viento, Irvine y Seifer aún en la puerta… Squall avanzó unos pasos con valentía

- ¿Quién es Seifer? - pregunto Quistis sin tener respuesta

Cuando la rubia giró a ver a Seifer una inhalación por la boca de sorpresa acompañada de una mirada igual a la de Seifer, todos los ojos ahí presentes fueron a donde estaban los de Quistis para imitar el mismo gesto

Seifer se giró por fin quedando a ver a Squall de espaldas su mirada era como la de un toro en rodeo, respirando profundamente, sus ojos se estaban inyectando en rojo de tal arrebato de cólera

- ¡Maldito idiota! - gritó a lo más que daban sus cuerdas vocales para correr hasta el castaño que se giró a mirarlo por aquel estruendo

El rubio corrió y se lanzó encima del castaño, cayendo ambos al piso, Seifer apretó su puño derecho y le descargó un excelente golpe en la mejilla derecha, pero no habría un segundo y tercer golpe, puesto que los demás reaccionaron ante tal acción, Zell y Trueno corrieron a quitarle a Seifer de encima apartándolo a la cocina que quedaba a pocos metros de la sala de estar

- ¡Suéltenme! ¡Suéltenme! - repetía una y otra vez enardecido intentando zafarse de Zell y Trueno

- ¡Jefe, Jefe cálmese! - decía Trueno

Squall se levantaba del suelo con mano en mejilla y limpiándose unas gotas de sangre de su boca producto del golpe, cuando vio a Irvine que aún estaba sentado en el regazo de un sillón en el que estuvo Selphie que se había levantado para ir a ver al rubio, cuando pudo recuperarse del golpe que bien merecido sabía que tenía, Irvine se levantó y se acercó a él propinándole otro puñetazo de igual o mayor fuerza en el otro pómulo haciendo que retrocediera unos pasos a su izquierda, encajándole la mandíbula, Quistis y Viento alejaron a Irvine, quien parecía estar más calmado que Seifer, que con la mirada daba a entender a las chicas que no haría falta

- ¡Maldito idiota! ¿Qué haces aquí? - preguntó Seifer más calmado

- La verdad ni sé que hago aquí -

- Entonces lárgate si no sabes, no queremos traidores aquí - dijo Irvine

- Dejen que me explique por favor - pidió con una mirada de arrepentimiento

- ¡Eso jamás! ¡Lárgate de aquí! - exclamó el rubio sin darle una oportunidad

- Esperen… - miró intimidantemente a Irvine y a Seifer, para entregarle una mirada igual al castaño - debe haber una buena razón para que hayas vuelto, ¿qué sucede? - preguntó una Quistis desconfiada

- ¿Por qué lo vas a dejar explicarse? Traidores aquí no necesitamos - volvió a interrumpir Seifer

- Ya basta, dejen se explique, lo que sea que venga a decirnos que lo diga ya, después juzgaremos - insistió la rubia

- Seguro tiene que ver de nuevo con traicionarnos ¿no es así? - dijo una Selphie diferente, enojada, saliendo de la cocina

Alguien exhaló por la boca calmándose - Tal vez entendemos tus razones para hacer lo que hiciste, pero no era la manera, ¿por qué demonios no hablaste? - exigió saber el francotirador con ceño fruncido

- Lo siento, Zell, Irvine y Seifer, siento haber querido hacerles daño, no creo que lo hubieran entendido - respondió por fin

- ¿No? ¿No hubiéramos entendido? ¡Sabíamos porque habías saltado por la ventana! ¡Era porque no querías perderla! Si la dejabas ir no estaría a tu lado y si el plan salía a la perfección había una mínima posibilidad de que volviera a la normalidad o sino… Cargaría con el mismo destino que la bruja Adel, y ni tú, ni nosotros la veríamos mas ¿Crees que al único que le afecta lo que le pasa a Rinoa es a ti nada más? - comentó una Selphie más enojada

- Lo siento de verdad, en ningún momento quise llegar a tal extremo, después de ese momento no deje de pensar en qué demonios había hecho -

- No es excusa - dijo Zell - ¡pudiste haber hablado, tío! Hubiéramos entendido y hecho algo, te hubiéramos dejado ir con ella sin decir nada -

- Dejemos las lamentaciones a un lado, después tendremos tiempo suficiente para arreglar todo este problema, ahora… ¿qué pasó mientras estabas con ellos? - interrumpió Quistis

- Logré averiguar algunas cosas sobre por qué Rinoa está así, todo esto es culpa de unos compuestos que tiene en su cuerpo… un tal R25-75 y el A-01, compuestos que modifican el comportamiento de ella, me dijo que el A-01 es un mineral azul, asumo que es el collar que carga en su cuello, pero no tengo idea del aspecto del R25-75 - explicó

- ¿Y qué es lo que haces aquí? - volvió a preguntar Quistis

- Me ofrecieron la oportunidad de huir para proteger a Rinoa, ella está conmigo aquí, además de que tenía que huir con ella o moriría de una u otra forma, también a advertirles de que el jardín puede ser atacado en unos días, pero eso depende de si se protege a Rinoa, me explicó que el arma la requiere a ella para funcionar, requiere los poderes de una bruja - respondió el castaño

- Pues tú eres su caballero, ¡tú mismo lo dijiste! Si eres tan poderoso para herir a tus amigos dándonos a entender que no nos necesitas, entonces puedes defenderte y salvar el mundo tú solo - dijo Seifer

- La verdad es que no… Necesito su ayuda - dijo abiertamente, él que jamás abrió sus sentimientos a otra persona que no fuera Rinoa - Pero creo que no es el momento para conversar estas cosas, así que me marcho -

- Espera… - llamó Selphie - Siempre seremos tus amigos, pero esa no es la forma de tratarlos -

- Selphie tiene razón, aunque aún tenga ésta herida y sé que me dejará un lindo recuerdo, que por cierto… gracias por el detalle, puedes contar con nosotros, sé que hasta yo sería capaz de hacerlo por Selphie - comentó Irvine haciendo sonrojar un poco a la enana

- Tienen razón, sé que es algo difícil de perdonar, pero al fin y al cabo a quien hirieron fue a Irvine, si él lo perdona creo que todos deberíamos, hasta tu Seifer, sólo estás enojado porque cometió el mismo error que tu cuando te dejaste llevar por Artemisa - comentó la rubia - ¿No es así? - añadió

- Un poco de eso es cierto… pero sigo diciendo no es excusa… Ya veremos que dice el tiempo - dijo calmado

- Esta bien, yo también lo perdono, en realidad sabía que lo hacía por Rinoa, aunque la verdad nadie le perdone la reacción - añadió Zell

- Gracias - dijo con vergüenza - Si me disculpan un momento… Denme unos diez o quince minutos, ya regreso - añadió saliendo de la casa

Pasado ese lapso de tiempo tocó la puerta de nuevo y volvió a pasar, pero esta vez traía a alguien en su espalda con él, lo que produjo una sonrisa en el grupo al ver esa cabellera pelinegra en el espalda de Squall, entro y le recostó en uno de los sillones de la casa, todavía no había despertado

- ¡Qué bien! Trajiste a Rinoa… Pero… tío, ¿cómo hiciste para traerla? - preguntó Zell

- No quería venir, así que está por la fuerza en este lugar, tanto así, no quiero que escape y le he puesto el brazalete Odine y aun como ves carga las esposas que utilicé para mantenerla cautiva en el hotel mientras hablaba con ustedes - se explicó - Pero… ¿Me pueden explicar qué demonios hicieron Dietch y Mid? ¿Y donde estaban ustedes cuando todo esto pasó? - pregunto Squall

- Estábamos en Trabia con Mid, de pronto el jardín se apareció en Trabia y lo último que recordamos borrosamente es que nos dispararon dardos y después aparecimos en el jardín, estuvimos ahí unos días mientras nos preguntaban acerca de Rinoa, sin conseguir más información que la que le habíamos dado, desconfiaba mucho de si era verdad, investigaron por su propia cuenta, hasta que… -

- Por nuestra heroica acción y la ayuda de Edea lo' re'catamo' a todo' y pusimo' el jardín bajo control, lo' estudiante' deben llegar en uno' dia' eso dijo el dire - interrumpió Trueno a Irvine

- ¿Que hacían en Trabia? - preguntó de nuevo

- Seifer dedujo, después de contarle el incidente en el examen para SeeD lo que había pasado con Rinoa y decidimos investigar por si recolectábamos información, al final Mid revelo que habían encontrado un meteorito con un mineral de color rojo, igual al que ella le había entregado a Zell para hacerle una pulsera, la misma que carga en su muñeca - señaló la rubia - del cual ni ella sabía de donde lo había obtenido… Lo más seguro es que lo haya tomado ella misma -

- Si… ¡Ésta es la pulsera! - exclamó Zell apenas la rubia terminó - ¿Y por qué no se la quitamos? - sugirió

- ¡No! - grito Squall antes de que el tatuado la arrancara de la muñeca

- ¿Por qué no, tío? -

- Porque Ciro me explicó que esos minerales poseen igual que el cristal azul que tiene en ese collar una energía que se alojó en el cuerpo de Rinoa, lo que hace actúe de esa forma, me dijo que no se los retirara, no me explicó por qué, sólo dijo que tal vez pudiera morir al quitarle alguno de ellos, por lo que es arriesgado, hasta no saber con certeza todo esto es mejor no arriesgarse - respondió - el rojo es R25-75 y el azul A-01 - añadió - También he venido porque es importante lo que tengo que decirles, debemos además de proteger a Rinoa, proteger el jardín -

- El jardín siempre está a salvo - dijo Zell

- No esta vez, si logran conseguir a Rinoa utilizaran un arma y la primera vez que la prueben será en el jardín, por lo que hay que detenerlos cuanto antes, sé que estábamos en Trabia, no me dijo exactamente el lugar donde estaba el arma, pero supongo que debe estar ahí, oculta en alguna parte de esa mansión -

- ¿Y sabes dónde queda con precisión? - pregunto Quistis

- No, pero sé que es en la montaña de la llanura Hawkwind, si fuésemos por aire pudiera identificar el lugar sin dudarlo -

- Entonces debemos hallar una manera de ir por aire - dedujo Irvine

- ¡Dejemos de hablar de la próxima batalla! ¡Ya hablaremos con el director todo esto, hay que celebrar que estamos todos juntos de nuevo! - animaba Selphie cambiando de tema

La pelinegra se removió en el sillón de la estancia apoyando una mano en el estómago encogiéndose, sus ojos entrecerrados por la luz, sin saber con claridad en donde se encontraba, volvió a cerrar aquellos ojos ámbar con un suspiro, para observar con claridad en donde estaba, se encontró rodeada por sus amigos, quienes no despegaban su vista de ella, en shock por la escena creyó estar equivocada retrocediendo en el sillón, pero pronto el dolor de su abdomen le hizo recordar el golpe que le regaló Ciro y la encogió pegando un quejido

- Rinoa - mencionó Squall ante la reacción

La joven bruja lo miro con el ceño fruncido, interpretado como repulsión hacia él - ¿Que estoy haciendo aquí? -

- Protegiéndote como debería hacer -

No consiguió respuesta de ella más que esa cara que aun mantenía, un quejido desviando su mirada a otro lado sin siquiera ver a sus amigos, era claro que a pesar de ese aspecto y de sus últimos actos tenía aun esa característica de hacer sus berrinches como niña pequeña y daba esperanza al grupo de que ella seguía siendo la misma de siempre, sólo que esos minerales eran los culpables de su comportamiento actual

- Se nota que sigue siendo la misma - rió Quistis

- Vayamos al jardín a avisarle al director todo esto, seguro se le ocurre algo que hacer, pero es obvio que como dice Irvine tenemos hallar una forma de llegar por aire - comentaba Seifer

- Si, si… ¡Vamos al jardín, seguro todos se ponen contentos! - propuso Selphie - Además seguro extrañaban el jardín ustedes dos - se refería al castaño y a la pelinegra

- De acuerdo, pensaba ir más tarde, seguro ya avistaron el regalo que dejé en el pórtico - comentó Squall

- ¿Regalo? - curioso el artista marcial

- Ciro me hizo el favor de rescatarlas, pensé que sin importar que querían matar a Rinoa no merecían tal castigo, así que mejor el director se encargue de sus castigos - respondió - Vayamos pues -

Fueron saliendo de la casa de la chica de cabellera plateada, Squall tomó a Rinoa por la fuerza y la cargo en su hombro sin dejarla mover, se fijó en que era inútil usar la magia después de intentarlo varias veces, pues en su muñeca tenía el brazalete Odine, no le quedaba de otra más que pagar su frustración moviéndose y golpeando la espalda del castaño para que la soltara, pero así como ella era obstinada, él también lo era, por lo tanto no desistiría

Aun Dietch y Mid se encontraban atadas en el pórtico, por no haber un flujo de personas entrando y saliendo del jardín, nadie notó su presencia, Zell y Seifer se encargaron de cargarlas y llevarlas adentro junto con Irvine que cargaba sus instrumentos de combate, subieron el ascensor dividiéndose en grupos hasta llegar al despacho donde estaría Kramer, al entrar una sorpresa y una sonrisa de felicidad se generaron en el hombre al ver al castaño que regresaba y no estaba sólo… sino acompañado de Rinoa, a pocos metros de él y de espaldas estaba Edea quien al ver el rostro de su marido se giró generando la misma expresión

- ¡Squall! Que alegría volver a verte - expresó con total felicidad

Edea se acercó a su hijo abrazándolo como pudo, era de esperarse que también se enterara del acto del chico, comprendió al momento sus motivos y era de esperarse por su difícil personalidad, pero eso no importaba sabiendo que se encontraba bien y había logrado cuidar y proteger a la persona que amaba

El castaño soltó a Rinoa en el sofá después que los demás entraran y cerraran la puerta sin darle escapatoria, otra sorpresa tenían preparada al matrimonio cuando además entraron con la pelinegra y la chica de la bandana… Depositaron a Dietch y a Mid en los sillones del despacho quienes callaban y aún estaban con las vendas en sus rostros

Cid no dejaba de preguntar por lo que hizo Squall mientras no estuvo y les comentó de nuevo aquel relato de Ciro y los minerales extraños obviando ciertos detalles, luego de verdad se percataron de que no había porque mantenerlas más en ese estado, sin embargo por precaución no les darían la movilidad hasta que fuera seguro, lo que menos hacía falta eran más problemas

Les quitaron las vendas de sus ojos haciendo que su vista se quemara por la luz del sol que hacia un par de días no percibían, pronto vislumbraron al grupo, para después arrugar el ceño

- ¡Rinoa! - exclamó con rabia la pelinegra - ¡Asesina! - gritó

- Cállate - ordenó Seifer

- ¿Por qué asesina? No me digas que Dietch te contagió su forma de pensar - dijo Squall

- Veras Squall… - respondió rápidamente el vaquero con su mano debajo de su coleta rascándose la nuca - Según confesión de Mid y sinceramente le creemos, Rinoa fue quién… quién asesinó al hermano de Dietch e hirió a Mid -

Squall con seriedad, pero sus ojos expresaban confusión e incredulidad - Eso es imposible… Mid, ¿es cierto? -

- Te lo juro, es la cruda verdad, me conocen por no mentir, ¡Esa maldita bruja fue la culpable de todo! -

- Rinoa, ¿te acuerdas de ese día? - preguntó Squall, para girarse a la pelinegra

Pero ella tenía sus manos entre sus cienes con la mirada frustrada, cerca de un colapso, el grupo la miró con preocupación, el castaño se acercó a ella buscando la mirada escondida, volvió a preguntarle un par de veces más a ella con más calma… Pero nada

- ¿¡Si lo recuerdas verdad! ¿¡Cuando clavaste ese látigo de magia en el corazón de Almeid! ¿¡Lo recuerdas verdad! ¡Confiesa! ¡No me hagas quedar como una maldita mentirosa! ¡Sabes que lo hiciste! - gritaba amedrentando contra la bruja cerca de abalanzarse contra ella sino era porque Zell la sostenía de los brazos, Rinoa se encogía mas en el sillón e intentaba no escuchar las palabras de la pelinegra - ¿¡Dime por qué! ¿¡Qué demonios te hicimos para que traicionaras nuestra amistad de tal manera! - seguía gritando, sin darse cuenta de que lagrimas involuntarias salieron de ella, esperando una respuesta

Dietch observaba atentamente la expresión de Rinoa, sin decir nada y de vez en cuando miraba de reojo a su amiga

- Lo siento, lo siento… - susurraba Rinoa para sí misma soltando lágrimas, Squall la abrazó fuertemente, pero ella se soltó rápidamente, aún estaba enojada con él - Si recordé hace unos días, pero no sabía que era lo que estaba haciendo, no quería creer lo que estaba haciendo a mis amigos, lamento tanto todo Mid, Dietch… -

- Todo esto es culpa de esos minerales - susurraba enojado Squall entre dientes

Rinoa se levantó del sillón dando unos pasos acercándose a las chicas apresadas pero a mitad de camino cayo arrodillada al piso gritando de dolor llevando sus manos a la cabeza

- ¡Rinoa! - exclamaron todos al momento sin poder agarrarla antes de caer, Squall llega a su lado preocupado

El aire comenzó a ponerse denso, así como esa aura roja de nuevo aparecía y se quedaba en todo el despacho, respiró profundamente, acomodándose en el suelo y bruscamente arrancó la pulsera de piedras rojas y el collar azul de su pecho lanzándolos lo más lejos que pudo, el aura roja se dirigió a las piedras rojas de la pulsera, volviendo a la normalidad el ambiente, la pelinegra cae rendida, pero Squall logró atajarla antes de caer

- Rinoa, ¿Estás bien? - preguntó con extrema preocupación palpando el rostro de ella, sus facciones parecían a la de alguien cuando acaba de morir, así como la temperatura de su cuerpo que bajo considerablemente - Está… - se quedó sin habla sin poder completar la frase

- ¿Qué sucede Squall? - curioseó la rubia por la cara de terror y miedo del castaño

- Está... muerta... No siento su respiración - respondió Squall con la mirada fija en su chica

Continuará…

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