Hola, nos vemos otra vez, bienvenidos al nuevo capitulo de este Fic, encontraras 4 pistas esta vez, estate atento, dos son muy obvias, las otras dos si son complicadas, el inicio de una nueva era esta por comenzar, vivan los cazadores, por cierto, descuiden, hoy le cerré la boca a la voz que me molestaba por hoy, así que podrán disfrutar un capitulo sin que el y yo nos estemos peleando, sin nada mas que decir, suerte a todos jóvenes detectives.
Te quiere. Te apoya. Te desea lo mejor. Tu amigo-compañero, Tiagoltd.
Buenos tiempos.
"Miraba el espejo, admirando una sonrisa.
Miraba alrededor de mi habitación, contemplando una sonrisa.
Saludaba a los demás, con una sonrisa.
Comía una paleta con mi compañera, posando una sonrisa.
La cajita en mi bolsillo, solo daba una sonrisa.
Sonrojado y apenado sin poder decirle algo, pero con una sonrisa.
Es el momento perfecto, Sol y aire a mi alrededor, con una sonrisa.
Que buenos tiempos habían…"
El despertador posaba las 5:30 am, ya me había duchado, arreglado y preparado para trabajar, me miraba al espejo, pulía mi placa de policía, lo hacía por verme bien, es algo que tengo de memoria "Verte bien, oficial bueno" recordaba en mi cabeza.
Llegue al metro, ustedes pensaran, ¿Cazadores y Presas viajan juntos? Pues, eso era antes, ahora incluso los vagones los dividieron por "Seguridad" los primeros vagones son para las presas y los últimos 2 vagones son para cazadores, dirán, está bien, pero, esos vagones no están tan cuidados, sucios, con muy poca luz para ver si es de noche, asientos duros como rocas, los tubos para sujetarse repletos de oxidación, rasposos, incluso un poco filosos, es peligroso para los cachorritos que viajan, podrían cortarse por su piel sensible a la edad joven.
Olvidando los malos ratos, llegue a la estación de policía, exactamente a las 6:00 am, hasta eso el metro en estas horas es rápido, fui puntual como me lo pidió mi nuevo compañero o entrenador se podría decir, no sé muy bien, no habían muchas personas, uno que otro policía, la hora de entrada es a las 7:00 am, no sé porque mi compañero quería que llegara temprano, muchos llegan temprano, siguen el ejemplo de viejos policías que llegaban como 2 horas antes del trabajo y salían 2 horas después, Henry sigue ese ejemplo.
No paso ni un minuto y mi compañero salía de la cafetería, bebía una malteada de moras azules ¿Cómo lo sé? ¡Amo las moras y odia identificarlas a distancia!
"Lección uno, lograda, si eres puntual, te felicito" – Dijo el pequeño zorro del desierto, posando una sonrisa, tiene cara seria pero si tiene una risa muy hermosa.
"Sí señor, usted pidió puntualidad, aquí estoy" – Le respondí con una sonrisa y quedando quieto, no quería arruinarlo, así que solo me quedaba callado a mi superior.
"Calma novato, seré serio pero no es para que me tengas miedo, seremos compañeros y debemos comunicarnos bien, toma tus cosas, hoy aprenderás tres cosas importantes y necesito que estés bien preparado" – Ese zorrito es misterioso, me agrada.
Tome unas cosas para mi cinturón y salí rápido al coche donde estaba mi compañero, me tocaba conducir a mí, no digo que él no alcance los pedales, pero él me lo pidió, así que, tome el volante y conducía por toda la ciudad, hasta llegar a una vieja peletería, paletas enormes, gigantes, de muchos colores. –"¿Por qué paramos aquí?" – Le pregunte, tenía esa curiosidad, me gustan las paletas y pensé que me compraría una.
"Tengo ganas de un helado ¿Tu no? Ve y compra dos helados, yo quiero de moras azules, corre" – Dijo aquel zorrito del desierto, relajándose en el asiento del conductor mientras yo acataba sus indicaciones, llegue hasta la heladería, abrí la puerta y sorpresa, habían muchos elefantes comiendo helados, como no lo note, es una heladería solo para elefantes, pero en fin.
Espere unos 5 min en la fila, ya era mi turno, me acerque a la enorme barra y dije. –"Hola, quiero dos helados, uno de mora azul y otro de fresa, por favor." – Mostraba una sonrisa, más que nada por educación, no quiero que piensen que soy un zorro frio o malo.
"¿¡Pero qué?! ¿No lees los letreros? No se permite paso a depredadores como tú, así que, fuera de mi negocio zorro de dos colores." – Fue lo único que dijo ese gran elefante que atendía, su mirada era como la de todo el pueblo engañado, una mirada de odio hacia nosotros, no debo responderle mal a un ciudadano, es una de las reglas de oficial y menos yo que si lo hago, podrían arrestarme por ya saben, por ser un depredador.
"Esta bien señor, pero no sea malo, no muerdo, solo quiero disfrutar una delicioso helado, dicen que usted es bueno preparándolos." – Respondí lo más educadamente posible, alabándolo, siempre funciona a las personas como el, solo es ser tierno un poco y si son mas fríos, bueno, a la fuerza bruta, pero no la física, la verbal, ya verán a lo que me refiero.
"Oh, muchas gracias, pero aun así, política es política, no puedo atenderte, lo siento, siguiente por favor" – Este no caía, es de corazón duro, pero creo que ya sé cómo.
"Vamos, prometo no ser una molestia, solo quiero esos helados y ya" – Volví a insistir lo más pacíficamente, mostrándole una sonrisa, mirándolo a los ojos, sus ojos de enojo desaparecieron y dejo abrir su corazón. –"Ahh, está bien, pero solo por esta vez, deja buscar unos conos de tu tamaño, espera aquí" – Dijo el elefante y se fue al almacén, yo me quede esperando, miraba discretamente a todos los elefantes que comían ahí, como toda población dañada con sus ideologías del presidente, me miraban con odio, unos con miedo ¿Qué puedo hacer yo? Soy solo un zorro de dos colores.
Soporte las miradas asesinas por 4 min, hasta que llego el elefante con unos conos indicados para mi estatura, sería difícil especificarlos, así que lo dejo a la imaginación del lector. –"Gracias señor elefante ¿Cuánto seria?" – Le pregunte después de tomar los helados con mi mata superior izquierda.
"Descuida, no es mucho helado para cobrarte, la casa invita, solo que ya no regreses jaja" – No lo dijo enserio, con ver su sonrisa sabía que ya le caía bien, deje la heladería y me fui con mi compañero, me subí al coche y le di el helado.
"Buen trabajo, gracias por el helado" – Dijo mi compañero Finnick, mostrándome una sonrisa, no sé lo que hice pero parecía orgulloso.
"Si, no se preocupe, comandante Finnick" – Era lo único que quería decir, por respeto, no quería arruinar mi primer día con él.
"Calma, no muerdo, me siento feliz porque sin tener que decírtelo, ya hiciste tu primera lección, dominar tus palabras, zorro astuto" – Me sonrió, quito esa cara seria que siempre tenía y me mostraba una sonrisa sincera.
"Espere ¿Qué?" – Me quede un poco sorprendido por lo que dijo, okay, no les miento, no entendí lo que aprendí.
"Dominar tus palabras, tengo un excelente oído, soy zorro de desierto, es muestra habilidad, a lo que me refiero es que, usaste palabras sinceras al elefante, sin tener que gritarle o iniciar un pleito o algo peor, eres un zorro astuto" – Me explico, ahora si ya había entendido.
"Gracias, comandante Finnick ¿Ahora a dónde vamos?" – Pregunte.
"Yo conduzco ahora." – Dijo el zorro del desierto, para cambiar de lugares, prendió el coche y fuimos hasta una vieja entrada subterránea, muy abandonada, llena de pasto, óxidos en la reja cerrada y solo había un pequeño hueco para entrar, tal vez un conejo podría hacerlo. – "Bien, recibí informes que un par de murciélagos tienen atrapado a un pequeño didelfimorfo, el último informe dice que está secuestrado en esa entrada del tren, así que, andando, ten cuidado, estamos en su habitad, tienen ventaja."
"Si señor" – Dije para bajar hasta la entrada junto con mi compañero, mire un poco el hueco que había, creo que por mi flexibilidad si podía entrar sin ningún problema, mi compañero no se diga, su estatura le tiene mucha ventaja a lugares como este.
"Bien, este es el plan, entraras a la estación, está muy oscuro, así que, ten mucho cuidado, yo me quedare aquí afuera por si uno escapa o alguien quiera emboscarnos, recuerda, dardo Blanco, es perfecto para ellos, anda" – Dijo Finnick cuidando la entrada, no sé porque no entro conmigo pero tenía razón, podrían emboscarnos, o podrían escapar, así que, no dije nada y me metí a ese hueco, fue increíble, si pude, solo me raspe un poco la pata izquierda, pero nada grave.
Llegue hasta la estación, estaba muy oscuro, creo que era momento de usar las habilidades que la naturaleza me da, tenía en mi pata izquierda mi pistola tranquilizadora con el dardo blanco, no cometería más errores, pero no duro ni un minuto cuando sentía rasguños en mi cuerpo, sentía la brisa de las alas de esos murciélagos, no podía ver, solo sentía sus golpes, pero no es para ponerme nervioso, ni enojarme, cerré mis ojos, la vista no me serviría, pero si mi olfato y mi oído, si pude escuchar los parquímetros de lejos, el aleteo también.
Respiraba suavemente, intentando detectar el olor de un murciélago, aun recibía los garrazos diminutos en mi cara, solo me concentraba con mis oídos, podía oír poco a poco el aleteo de estos diminutos animales, apunte con mi pistola y la lance a ciegas a la oscuridad, tenía los ojos cerrados aun, después, volví a lanzar el dardo a la oscuridad, con mis ojos cerrados.
Deje pasar 6 min, mi corazón latía muy fuerte, por el miedo, tengo un poco de fobia a la oscuridad, pero todo se puede superar, el aleteo de esos animales dejaron de sonar, tome mi linterna y la prendí, se preguntaran, porque no lo hice al principio, los murciélagos hubieran escapado, para atrapar a un criminal es su habitad, hay que enfrentarse en su propio juego, ellos dominan el sonido, al igual que yo, derrotarlos con su propia herramienta es lo que te hace un policía único.
Tome al didelfimorfo, no estaba herido, solo inconsciente, lo puse en mi cabeza para que mi pelaje le de calor y así su cuerpo frio se calentara y no le diera una pulmonía, en mis patas llevaba a esos murciélagos, eran un poco grandes, los metí a la patrulla, dormirían todo el día, así que no era necesario ponerles esposas, aunque olvide decirles sus derechos, aunque no los escucharían, están tan dormidos.
"Bien hecho joven zorro" – Dijo Finnick mostrando otra vez esa linda sonrisa, cuando sonríe es tan tierno y adorable, ganas de darle un abrazo como si fuera un osito de peluche, me subí al coche y me dijo. –"Lección dos, lograda, me orgulleces."
"¡Gracias! Pero… Perdone mi ignorancia pero… ¿Qué lección aprendí ahora?" – Pregunte bajando las orejas un poco apenado, el mostrando lo orgulloso que estaba y yo no sabía que aprendí.
"Usar tus cinco sentidos, el presidente prohíbe usar nuestro instinto de zorro, correr en cuatro patas, pero mira, usaste tu estado natural para el bien, algo que las leyes no prohíben, así que si sigues usando tus instintos para estos casos, no podrán decirte nada, zorro astuto."
"Gracias comandante Finnick" – Le respondí.
"Ya no me digas así, dime Finnick nada más" – Me dijo, subió al coche y se quedó pensando un poco y después de un rato, empezó a hacerme unas preguntas respecto a criminales, como identificarías un auto robado, un ladrón que recién corría, etc, preguntas capciosas para oficiales, yo respondía lo más acertado posible, no quería fallarte, de hecho, no le falle, solo tuve una pregunta mala, pero las demás acertadas.
"Sabes zorrito, tu habilidad en responder este tipo de preguntas, tus habilidades y tu astucia me recuerdan a un viejo amigo, eres mu idéntico a él." – Dijo bajando un poco las orejas mirándome a los ojos.
"¿Enserio, su amigo era bueno en estas cosas?" – Pregunté.
"Él y yo desde pequeños estafábamos a las personas, yo y el antes éramos grandes estafadores, me salvo la vida y viceversa, nos volvimos grandes socios, hermanos para ser cierto, es idéntico a ti, su astucia en resolver casos, en hablar con las personas para convencerlas, de hecho, eres la viva imagen de mi viejo amigo." – Dijo Finnick volteando a otro lado, aun con las orejas abajo, su tono era un poco de tristeza ¿Qué habrá pasado?
"Gracias amigo ¿Qué los convenció para que se volvieran policías?" – Tenia esa curiosidad, un criminal volviéndose un policía, es imposible.
"Pues, a mi amigo le hicieron una treta, él y yo en nuestro último negocio juntos vendíamos unas paletas, estafábamos a quien sea, yo me hacía pasar por su hijo y hacíamos diferentes casos, el chiste es que, me disfrace con un traje de elefante y el fingía ser mi padre y me quería comprar una paleta gigante, de hecho, fue en la misma peletería a la que fuimos hace rato donde cometimos nuestra treta, una policía nos compró gratis la pelta y nosotros hicimos nuestras propias paletas y con la madera de color rojo se las vendimos a una construcción diminuta, eran buenos tiempos, pero esa policía le jugo una treta a mi amigo y lo tuvo 48 horas como su ayudante para investigar unos casos de animales desaparecidos, esos dos formaron un equipo imparable, ambos eran astutos, listos, como tú, pensaban igual, eso lo convenció para volverse policía, gracias a su compañera" – Me dijo con un tono triste pero orgulloso por su amigo.
"Y… ¿Usted cómo se convenció para volverse policía?" – Volví a preguntarle.
"Cuando mi amigo se convirtió en policía, le toco atrapar a un zorro que estaba estafando a los animales mayores en un parque" – Dijo Finnick.
"… ¿Usted?"
"Así es, le toco atrapar a su propio amigo, no tuvo de otra que detenerme y me dejo ir, fue la primera vez que veo que él y su compañera rompen las reglas por el bien de los demás, mi socio me dijo que dejara este trabajo y me adentrara al mundo judicial y, bueno, acepte, me metí a la academia de Zootopia para volverme oficial" – Dijo Finnick levantando sus orejas, mostrando de nuevo una sonrisa, creo que esos recuerdos eran de su agrado, al menos eso creí. –"Pero… Cuando me gradué, fue la única vez que vi a mi compañero, él y su mejor amiga estaban orgullosos de mí, de pasar a estafador a ser el primer zorro del desierto oficial, me asignaron al centro de la ciudad, con mi mejor amigo, pero de la noche a la mañana, ya no supe nada de él, según los informes hubo cambios de personal temporalmente y bueno, a mí me mandaron al desierto por un buen tiempo."
"Y ya no supo nada de él, lo lamento mucho ¿Cómo se llama tu amigo?" – Pregunte.
"Se llama…" – Iba a decirme pero la radio sonó. –"Aquí a las unidades, tenemos un 21-30 cerca del banco central, un asalto armado, a todas las unidades cercanas, favor de presentarse inmediatamente"
"Bien zorrito, tenemos una misión" – Dijo el zorrito, se puso sus lentes de Sol y acelero el coche hacia el banco, después de unos minutos llegamos, ya habían varias patrullas esperando, pero era peligroso, estaban disparando los asaltantes adentro del banco, bloqueando la entrada a los oficiales, bajamos del auto hasta mis compañeros, estaban Henry y Anya juntos en su patrulla. –"Bien, que tenemos" – Pregunto Finnick poniéndose alado de Anya sacando su pistola.
"Comandante, tenemos a lo mucho 6 blancos, todos son mapaches y una tortuga, la líder, tienen a lo mínimo 8 rehenes, 2 ciudadanos y los 6 cajeros, policías del banco abatidos y dos heridos" – Dijo Anya.
"Esto es pan comido, son pocos, pero escaparan por la puerta trasera, yo haría lo mismo, debe hacer al menos una camioneta con uno o dos conductores" – Dijo Finnick echando reojo lo más lento posible para no recibir un balazo.
"¿Cuál es el plan, comandante?" – Preguntó Henry que estaba alado mío disparando un poco.
"Veamos, un zorro alto, un zorro pequeño, una loba y un lobo moderno, que excelente equipo tenemos" – Dijo Finnick mirando a los tres mosqueteros. –"Bien, Henry eres rápido, leí tu informe de la academia, necesito que corras hacia el edificio de alado y subas al tejado y vigiles la puerta trasera, intenta adormilar al conductor, tengo un rifle de caza adormilador en el auto, corre, cógelo y ve"
"Si señor" – Dijo el perro moderno, que en realidad es un lobo pero un poco más de casa, lobo moderno y se fue al auto, tomo el rifle y fue al edificio.
"Bien, Anya y Cody, ustedes tienen una excelente puntería, necesito que la perfeccionen hoy mismo y les disparen al menos a dos, necesito que los distraigan lo antes posible, yo tengo algo que hacer" – Dijo Finnick.
"Está bien" – Contestaron ambos jóvenes, tomaron sus pistolas tranquilizantes, sin olvidar poner los dardos blancos y empezar a disparar, ambos jóvenes le atinaron a un mapache cada uno, Finnick corrió en su estado natural, no es el único que rompe las reglas, se adentró al banco, con su velocidad y su tamaño no recibió ningún daño y ataco a dos mapaches, Anya y yo volvimos a disparar atinándole a los últimos dos mapaches y nuestro comandante saco su pistola y le disparo a la tortuga, pan comido, tenía razón ese zorro.
"Tordo, tiene derecho a guardar silencio, todo lo que diga podrá ser usado en su contra, tiene derecho a un abogado, si no puede pagar uno, la ley le otorgara uno" – Recito los derecho Miranda. –"¿Le quedaron claros sus derechos?"
"Si…" – Dijo la tortuga mientras Finnick le ponía las esposas y lo llevaba a la patrullas.
Anya y yo hicimos lo mismo con los mapaches, sin recitar los derechos Miranda, no nos escucharían. –"Pan comido" – Dijo Henry que llevaba en sus brazos a dos mapaches adormilados, eran los que estaban en la camioneta y los mete al coche judicial.
"Tu compañero es increíble, astuto, como tú" – Dijo Anya mirándome a los ojos, mostrándome una sonrisa, ya dejen de pensar que estoy enamorado, solo soy sincero.
"Lo mismo digo, es el mejor" – Dije mientras miraba a Finnick, mi nuevo compañero, aprenderé mucho de él.
Esa fue mi tarde, llevamos a los criminales ante la justicia, 2 murciélagos, 6 mapaches y una tortuga en un día, somos un equipo imparable. Durante el día, en la estación de policía.
"¿Qué querías que hiciera? Es un policía y ponerle a un compañero zorro era adecuado" – Dijo mi jefe, ese gran rinoceronte, sentado en su silla en su escritorio, hablando con otro animal.
"Reglas son reglas, esta orden viene de arriba" – Dijo el animal sospecho, que portaba su bata negra cubriendo todo su cuerpo, solo se le veía sus ojos de color rojo vino.
"Bien, pero si te descubren no te ayudare, están por venir, cuando salgan, la calle del Este está casi sola y el pasa siempre por ahí, seria tu momento preciso" – Dijo ese gran rinoceronte.
"Perfecto Rodrigo, tu información le servirá a los superiores, gracias" – Dijo el animal encapuchado para salir por la ventana del jefe y desaparecer.
"Que Dios se apiade de su alma, no seas estúpido zorro…"
Más tarde, después de haber encarcelado a los animales, mi servicio había finalizado, mi compañero Finnick se retiraba a su hogar, mis mejores amigos también, esta vez mi jefe no me solicito como siempre, creo que hoy hice lo indicado para evitar regaños, deje la llave del coche policiaco y me fui a mi casa.
Ya era tarde, el dulce Sol se empezaba a esconder, caminaba por la calle, un poco sola, pero no tenía miedo, siempre paso por ahí, ya que para los depredadores, el metro a esta hora está prohibido para nosotros, para los demás no.
Seguía caminando hasta que por un edificio, un animal con capa negra descendía de una manera épica, con una pistola que lanzaba ganchos para escalar. –"Alto zorro de dos colores, de aquí ya no sales" – Dijo el encapuchado, solo se le podían ver sus ojos de color rojo vino y un arma, no podía ver su pelaje, usaba guantes negros, ocultándose muy bien y por su estatura, podría ser un zorro, un lobo o lo que fuera.
"Wow, tranquilo, no tengo mucho dinero pero si lo quieren, tómalo, calma" – Dije un poco asustado, me tomo desprevenido, así que no podía recoger mi pistola sin recibir antes el balazo.
"Tu dinero no es satisfacción a mi deseo, lo siento, no es nada personal, ordenes son órdenes" – Dijo el encapuchado apuntándome a la cabeza a una distancia de 1mt aproximadamente.
Finnick dijo que los oficiales deben ser listos y astutos, en mi pata izquierda había una pequeña roca, del tamaño de una pelota de beisbol, era perfecta, di una gran patada a esta y se la lance directo a la cara al encapuchado acertándole, corrí hacia él y tire su arma, era muy flexible y logro doblarme la pata derecha superior, yo también lo era, no me iba a dejar tan fácilmente, estuvimos golpeándonos como si fuéramos agentes del FBI o jugadores de videojuegos con habilidades para la flexibilidad, después de un rato de golpes, logro dar giro al igual que él y ambos sacamos la arma apuntándonos cara a cara.
"Para ser un idiota, eres hábil" – Dijo el encapuchado sin dejar de apuntarme a la cara, con sus manos en el gatillo.
"No sé quién seas, pero te llevare ante la ley por atacar a un policía" – Dije un poco enfadado, apuntándole a la cabeza, teniendo mi dedo o garra en el gatillo, estando muy atento por si algo pasaba.
"¿La ley? Si fue la ley y los superiores quien me mandó para acabarte ¿Qué no lo ves? Nadie te aprecia, Zootopia quiere tu cabeza y yo se las daré." – Dijo el encapuchado sin dejar de apuntarme.
"Era de esperarse, el presidente nos quiere muertos" – Dije empezando a enojarme un poco.
"Nunca dije que él, hay muchos superiores, Zootopia te quiere a ti y a los demás depredadores, aniquilados"
"Bueno, hoy no es tu día." – Me agache rápidamente y golpee su rostro con mi pata, era mucho mi flexibilidad, haciendo que su arma cayera a otro lado y tirarlo al suelo apuntándole.
"Dispárame y así iniciaras tu juicio, todos te decretaran como asesino, y si me arrestas, en un suspiro saldré de la cárcel" – Dijo el encapuchado.
"Te llevare ante la ley y hare todo por mantenerte encerrado" – Dije, intentando quitarle su capa para mirar su rostro.
Pero no pude, también es flexible, me golpeo la entre pierna y se alejó, tomo su pistola de gancho y la disparo a un edificio y salió volando. –"No lo olvides zorro de dos colores, la guerra iniciara otra vez, ya ganaron una vez, lo harán dos veces, tu juicio iniciara y tu cabeza cortaran, la nueva era de los collares empezara y tu especie, morirá de una u otra forma" – Dijo el encapuchado y se fue entre los edificios, desapareciendo de mi vista.
Me fui a mi departamento, recogí la arma que el encapuchado que tiro, era de esperarse, escudo de Zootopia, un lame botas, político o militar, cualquiera podría ser. Me acosté en mi cama, cerré mi puerta con seguro, cerré la ventana, algo hice en el pasado para que me mandaran a asesinar, maldigo el día en el que perdí mis recuerdos, me dormí por un gran rato, sacando una sonrisa, no arruinaría un excelente día por este suceso innecesario.
Lejos de Cody, en un enorme edificio, volvemos a la escena de la habitación llena de teles que eran las cámaras de Zootopia.
"Yo solo te pedí una sencilla orden, matarlo, no era tan complicado" – Dijo el animal misterioso, sentado en una cilla dando la espalda sin poder verlo.
"Lo se mi señor, pero es bueno, flexible, astuto, rápido" – Dijo el encapuchado enfrente de su superior.
"Descuida, gracias a esto, daremos paso a la nueva ley, la era de los collares volverá a renacer, descuida, hiciste lo indicado, espera nuevas instrucciones" – Dijo el superior.
"Si, mi señor" – Dijo el encapuchado retirándose.
*Flashback*
"Promételo, dejaras las calles y serás un animal de bien"
"No, tu y yo, nuestra vida eran las calles, estafar es lo nuestro, por culpa de esa coneja eres así"
"Bien, entonces no me dejas de otra, Finnick, quedas arrestado…"
"Alto… Está bien, dejare esto, me uniré a la policía con ustedes, no puedo dejar a mi hermano menor solo"
"Gracias, Finnick"
En las televisiones, aparece un aviso importante.
Aviso de último momento, Zootopia entrara a la fase de votaciones, los nuevos sucesores darán una entrevista exclusiva para que los elijan, hoy en hace mucho tiempo, entraran dos nuevas campañas políticas llamadas "Cuernos largos" y "Ángeles blancos" sus representantes vienen con todo para llegar a la presidencia, soy Carol Pinoza, les deseo suerte a las campañas y que estas votaciones sean justas y pacificas…
"Si, acepto, fue lo que respondió, mostrando una sonrisa.
Se lo puso en su patita, le quedaba bien.
Iniciar una nueva vida no es tan malo, solo serán unos meses.
Mientras este con ella, sea a donde nos manden, seremos felices.
Mi compañero me manda fotos de que es el número uno en su clase.
Soy feliz, somos feliz, Zootopia es un lugar mejor.
Mi amiga tenía razón, todos pueden ser lo que deseen ser…Que buenos tiempos"
