Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí…

Hasta ahora todo va bien y Squall se enojo y va a matar a todos xD Metanse con cualquiera pero no con Rinoa… ._. Y pues se puede ver que ya estamos (por fin…) cerca del final =)

IProOmise: Si… si -. -. Pero admite que no te gusto xD hasta dijiste que no leerias mas por eso ._. Y se vienen un par de cosas que no te he contado y otras que si pero con mas detalles e_e

Jinjuriki del jubi: Que mas quisiera yo -.- pero sino alguien se me enoja por ahí y weno… sin embargo tengo pensado que en algun momento eso se cumpla! Pues de hecho creo que es la segunda vez que Mid o Dietch le sacan en cara su error… deja de usar pistolas o llamo de nuevo a Chuck Norris *enojada*

Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D

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Capítulo 28:

Squall salió de su despacho luego de haber verificado el nombre de Carolyne Trevant en el archivo y junto con un mapa en su mano dirigiéndose a la biblioteca, ahí estaría Crust que le dibujaría en el mapa el radio donde estaría la mansión de Trabia

- Crust, aquí está el mapa -

- Gracias - dejando el libro que devoraba con entusiasmo desde hacía poco tiempo, tomó el mapa y lo colocó en la mesa junto a ella - Te lo llevaré a tu oficina cuando haya trazado el lugar, está en el tercer piso ¿verdad? -

- Si, gracias por ayudarnos -

- De nada, Alexander me dijo que lo que estaban haciendo era una buena acción, y demuestra que no todas las personas que provienen de Galbadia son malas -

Squall no dijo nada acerca del comentario, sólo se retiró de ahí a la enfermería a ver a Rinoa, pero de nuevo Kadowaki lo echó de mala gana, diciéndole como excusa que tenía que descansar que Rinoa estaba en buenas manos y nada le pasará, y pues no le quedó de otra que aceptar retirándose a su habitación para descansar ya mañana se las arreglaría para quedarse lo más que pudiera

Al atardecer Seifer se apareció en el jardín con una bolsa de una tintorería un par de horas después, se dirigió a su habitación y sacó un traje negro elegante, se veía demasiado caro para su capital, se arregló y se puso elegante con él, parecía alguien de la nobleza, se acomodó la corbatilla, el saco y verificó que los zapatos de cuero aun brillaran

De no ser porque el jardín estaba hecho un desierto, no se atrevería a hacer tal cosa en aquel lugar, salió con suma formalidad dirigiéndose a la zona de entrenamiento, al rincón secreto, igual de vacío que los demás sitios, sacó su móvil y en una honda exhalación marcó un número, escuchaba el tono de marcado y esperaba que le contestara, sentía que su corazón se le salía del pecho

- Seifer, ¿qué sucede? -

- No haga preguntas y atienda a mis órdenes señorita, vístase con su mejor gala, la espero en la zona de entrenamiento, estaría muy dichoso si me hiciera el honor de acompañarme, no lleve su arma con usted, yo me encargare de protegerla -

La rubia rio ante tal formalidad - Está bien, vuestra merced, deme un corto tiempo y ahí estaré - ella misma finalizó la llamada

- No puedo creer que haya accedido a hablar de esta forma, al menos hicieron un buen trabajo decorándolo todo, iré hasta afuera y la esperaré -

Paso cerca de media hora hasta que la rubia con el cabello suelto, de maquillaje sencillo y sus labios carmín con un vestido del mismo tono, largo y ancho, ella no había visto a Seifer, pero él la veía escondido en un árbol, había dejado pegada a la puerta una nota indicándole que entrara por ahí con ese vestido y zapatos de tacón, recogió parte del vestido para no ensuciarlo, él la acechó y cuando pudo se le acercó por detrás

- Soy yo - susurró y le colocó una venda en los ojos

- Espero sea muy interesante para haberme hecho venir hasta aquí, así -

El no dijo nada, simplemente la llevó hasta el rincón secreto, le quitó la bufanda que le tapaba la vista, sus ojos y boca expresaron asombro que la hacía no articular palabra

Aquel lugar había sido decorado con lámparas de papel que colgaban de unas cuerdas y generaban una tenue luz, más abajo a su vista una mesa con mantel blanco, unas velas, una frappera con una champaña enfriándose y un carrito donde reposaban unas bandejas de plata cubiertas con una tapa del mismo metal, unas sillas de madera elegantes

- Feliz cumpleaños - colocándose frente a ella que vio que además el chico también estaba galante - Antes de que digas un comentario de los tuyos que arruine todo, siéntate - se acercó sacando la silla de la mesa para que se sentara

- Que caballeroso - comentó sentándose y acomodándose en la mesa, mientras él se sentaba en la otra silla

- ¿Qué te traes entre manos? -

- Nada, ¿por qué piensas eso? Me ofendes, Trepe - respondió él, ella levantó una ceja con media sonrisa - ¿Qué quieres decir? esa cara me dice muchas cosas, quiero escucharlo de tus labios -

- Sólo que espero que sea cierto por mi cumpleaños, además paso hace días -

- Eso está de más, lo sabía, pero con todo lo de que nos capturaron no pude hacerlo para cuando estuvo planeado -

- Ah… Si, además ¿tú tan detallista? Esperaba eso de cualquier persona menos de ti y de Squall - muy sarcástica ella

- Estas buscando por todos los medios cómo hacerme enojar ¿no es así? -

- Para nada, estoy simplemente comentando, no te lo tomes a mal, agradezco el gesto, sobretodo viendo la decoración creo que te esforzaste mucho, la vista también es preciosa -

- Gracias - tomándose todo el crédito, cuando en realidad obtuvo mucha ayuda de Trueno y Viento

Seifer, se levantó tomó la botella y la descorchó, la vertió en dos copas de cristal, la espuma de la bebida se extinguía poco a poco, se volvió a sentar, ambos cruzaron miradas felices sin decir nada, pues las palabras sobraban

- ¿Por qué brindamos? - habló ella primero

- No lo sé, lo dejare a ti, no soy bueno para estas cosas -

Una risa salió de ella, sin embargo pensativa - Mmm… Brindemos por este momento, por ti, por mí y aunque suene arriesgado por nuestra relación - chocando la copa de ella con la de Seifer que se había quedado de piedra por esas últimas palabras

- ¿Por qué dices que arriesgado? -

- No lo sé - dijo evitando la mirada

- ¿Qué es lo que sucede? -

- Nada, nada, ni se porque lo dije - bromeaba, pero aún se notaba apenada por esa última oración

- Quistis, dime que es lo que pasa - insistió viendo el nerviosismo latente de su rubia

Ella suspiro descargando el sentimiento, pero no sabía explicar concretamente cómo se sentía - Verás… Siento que lo nuestro es algo simple, que no tiene amor, lo veo como aventura, así como a las otras con las que has estado y las dejas a los pocos meses porque te aburrieron - sentenció ella fuertemente

- ¿De verdad crees eso? -

- Si -

- Eso duele, ¿Cómo se te ocurre pensar tal cosa? ¿Crees que si fueras otra como tú lo dices, me hubiese tardado muchos meses en decirte que te amo? Si fueras otra te hubiese llevado a la cama desde hacía meses y ya, ¿Acaso me hubiese tomado la molestia de tener este detalle si fueras otra? ¡Jamás! - empezaba a elevar su tono de voz generando una ira en el descontrolada - ¡No puedo creer que pienses eso! - se bebió el contenido de la copa en un sólo segundo y se levantó de ahí al balcón sin decir más nada

Quistis aguardaba en su lugar cuando esas frases resonaban en su cabeza, a los minutos aun mantenían sus posiciones, estaba más que evidente que la velada se había arruinado, pero pronto ella creyó en sus palabras, palabras que desmentían sus ridículos pensamientos, se levantó de la silla decidida a hacer eso que transitó por su mente

Lentamente, aunque sus tacones sonaban por cada pisada, él no giraba para verla, pero pronto se vio envuelto en unos brazos que rodearon su cuerpo y un rostro que reposaba en su espalda - Lo siento - dijo

El guardaba silencio, no repelía a la rubia, pero tampoco aceptaba sus disculpas, así estuvo por un par de minutos

- No vuelvas a pensar eso por favor, ni se te ocurra que eres otra… ¿Crees que hubiera vuelto al jardín por otra persona que no fuera tú? Responde con sinceridad - seguía sin mirarla, el recibía el abrazo pero aún sus manos estaban apoyadas en la barandilla

- No lo sé -

- ¿Es que no te acuerdas? Mama Ede hizo la proposición, yo no estaba seguro de hacerlo pero volví al jardín porque si lo hacía te vería y así tal vez hubiera una pequeña oportunidad de que fueras mía y de nadie más, y si no regresaba, volviendo a mis viajes con Trueno y Viento y llegaba a tener algo contigo no aguantaríamos una relación así, a ti no te gustaría que yo me fuera y volviera para de nuevo a lo mismo, preferirías estar con otra persona y yo lo aceptaría aunque no sería así -

- ¿Entonces estas aquí solo por mí? Seifer, ¿Te gusta estar aquí? -

- Mi respuesta es sí para ambas preguntas, te dije aquel día en el Maiden que volvería por ti y además por haber estado con Squall cuando buscamos a Rinoa me divertí, creo que más de cuando viajaba con ellos dos, y ser SeeD, sería genial -

Él se giró aun en el amarre de brazos quedando frente a ella y la abrazó sin soltarla, un rápido apretón y se soltaron, pero él ágil, tomó aquel suave y delicado rostro entre sus manos y la besó, ella extendió sus manos colgándolos de sus antebrazos extendiendo más las caricias de labios

- Ya ese platillo te lo degustaste como debías, como quien dice comiste primero el postre antes que la comida - decía retirando su boca de ella

- No me interesa, ahora es el aperitivo - decía dando un último fugaz antes de volver a la mesa

Aunque se había arruinado todo por unos minutos, volvió a la normalidad como siempre había sido, luego la rubia se había dado cuenta de cuan estúpida era por pensar que era una simple aventura de las de Seifer, así como él también de cuan idiota por no expresar que ella era su amor, su chica y que jamás será otra

Casi una semana pasó y Rinoa no despertaba, sin embargo no había nada de qué preocuparse, era lo más aliviante, los alumnos regresaron de nuevo por aviso del director, eso significaba de nuevo retomar las clases y seguir el trabajo que se dejó pendiente, lo que dejaba al comandante sin mucho tiempo para ir a verla, además Kadowaki restringía las visitas a ella, sabía que el chico sería capaz de quedarse todo el día si era posible, sin embargo podía verla y estar ahí un par de horas

Lo más demente que podría pasar y a la vez tenebroso, la primera vez del comandante ayudando e impartiendo una clase práctica… Quistis y Baltram se encargaban de dar clases a los de curso intermedio, una de sus evaluaciones como instructores fue de mezclar ambos grupos de clase y separarlos en tres grupos, dispersándolos por toda la zona de entrenamiento, con las habilidades de cada miembro, encontrarían a los demás grupos haciendo una simulación de combate, el único grupo de los tres que quedara… Ganaría al reto y unos puntos extras en la nota de la evaluación

- Sin embargo… Está terminantemente prohibido herir a sus compañeros, el que lo haga será suspendido de la prueba sin derecho a nada - añadió el pelirrojo SeeD después de la explicación de la rubia

Ahí estaban los tres Baltram, Squall y Quistis con sus uniformes de SeeD, la instructora procedió a nombrar los grupos, lo que hacía más difícil el trabajar, pues a algunos les tocó por desgracia trabajar con personas que ni siquiera conocían o les disgustaban, así que como sea tendrían que aprender a trabajar en grupo, pues algo que se les enseñaba es que un SeeD jamás sabe con quién le tocara trabajar, así que la paciencia y prudencia es vital en un SeeD

- Recuerden que nosotros tres estamos sólo para evaluarlos, si las preguntas surgen sabrán que deben ser buenas y no tontas - advirtió la rubia

- Bien… El equipo Leonhart entrará primero - los integrantes de los grupos eran los alumnos y el SeeD asignado, entraban a la zona de entrenamiento en ese orden y se posicionaban donde creían correcto - Luego el grupo Trepe y el mío el equipo Weizsäcker -

Dispersos cada equipo por su lado, unos más hábiles en combate que otros, con buen sentido de la orientación y navegación realizaban su trabajo e intentaban no preguntar a sus instructores, en especial al comandante... Que con su ceño fruncido solo inspiraba temor

- Creo que deberíamos seguir esta ruta, conozco a varios del grupo Trepe y estoy seguro que se ubican en este sitio, lo malo es que esa parte es muy boscosa -

- Iremos por ahí entonces, con mucha cautela al acercarnos -

El grupo Leonhart estaba trazando su ruta que aparentemente los llevaría al grupo de la instructora, además de atravesar la zona de entrenamiento, tenían que cuidarse de los monstruos que ahí habitaban y no dejaban de dar problemas a los tres equipos

Mientras el equipo Weizsäcker era más astuto y esperaba pacientemente en la laguna, escondidos tras unas rocas hasta que cualquiera de los grupos se presentara y los tomarían desprevenidos

A la vez el grupo Trepe se situaba en el lado más frondoso y sus armas secretas se ocultaban en la parte alta de los árboles, y los más escurridizos harían reconocimientos de los límites de su zona y a cualquier avistamiento se devolverían a la base a informar al jefe de equipo

Pronto y sin mucha espera, el equipo que evaluaba el comandante se hizo presente en la zona del grupo de la instructora, sólo con poner un pie adentro en la zona marcada todos mostraron sus armas como un lobo sus colmillos, uno de ellos se fijó en el movimiento de las ramas y advirtió que los habían descubierto, sin embargo seguían encaminándose hasta que se encontraron con unos miembros del equipo Trepe, quienes ya estaban preparados, se posicionaron justo en el lugar y los que estaban en los árboles se lanzaron cayéndoles encima al grupo Leonhart

- Hola - saludó Quistis acercándose a Squall que tenía cara de aburrimiento, manteniéndose lejos de los estudiantes, los integrantes de los grupos luchaban entre ellos quitándose las armas como podían aun acatando las normas - Gracias por ayudar, te lo agradezco -

- No es nada -

- Además tienes que despejar tu mente, andas mucho en el trabajo y preocupado por Rinoa que no te ha dejado dormir, estoy segura de que ha estado durmiendo todos estos días por aquellas piedras que le quitaban sus energías y las anda recuperando - dijo dando palmaditas en su hombro - Y la doctora Kadowaki me ha contado que has estado yendo mucho por lo que te ha echado la mayoría de las veces por querer quedarte durmiendo allí - añadía mientras veía al ceño fruncido que le mostraba

- ¡Ja, ja! - gritó uno de los alumnos de emoción seguido de otros de alegría, el equipo Trepe había casi desarmado todos los miembros del enemigo, que aun seguían con energías y lucharían hasta el final

- Tu grupo es igual de necio… Ejem… perseverante, como Seifer y tú -

- Mas como Seifer, pero al menos piensan antes de hacer las cosas, sabían que se esconderían aquí, su informante no fue muy sigiloso y lo descubrieron, serían excelente este equipo para labores de inteligencia pues la fuerza no es su fuerte -

- Estos de aquí también son ciertamente cautelosos, hay otros que serían grandes candidatos a SeeD, pero no tienen mucho cerebro -

Por fin el estudiante más fornido del equipo Trepe desarmó al último del grupo Leonhart

- ¿Se encuentran bien? - preguntó el comandante viendo a los que estaban bajo su cuidado, obteniendo como respuesta un si - Bien, retírense a descansar, después se les dará a conocer su puntaje - los demás hicieron caso a la orden, recogiendo sus armas y saliendo de la zona de entrenamiento

- ¿Que harás ahora? -

- Falta un par de horas para volver al trabajo incluyendo el almuerzo me largo a dormir - viendo el reloj de su móvil

- Duerme bien - se despidió de ella viendo al comandante que se alejaba - ¡Por cierto! ¿Crust te entregó ya el mapa? - pero no la escuchó

Después de unas tres horas de sueño se regresó a su oficina todavía con ganas de seguir durmiendo... A zambullirse en ese mar de papeles, se quedaría unas horas más debido a la irrupción de Quistis y Baltram con su clase práctica que le tomó casi toda la mañana, además de unos alumnos insoportables que no dejaban de molestar con preguntas acerca de él y Rinoa lo que le molestaba mucho, de Selphie e Irvine y de las amistades entre ellos, sinceramente tenía ganas de rebanarlos con su sable pistola ahí mismo y otros que se peleaban por no llevarse bien, no se comunicaban por no conocerse y dificultaba las cosas, dejando de lado aquello se apresuraría en adelantar trabajo para irla a ver

En la enfermería Kadowaki iría a chequear el estado de Rinoa como solía hacer cada cierto tiempo, aunque se encontraba bien jamás se sabría decir si cambiaría su estado, y por no despertar era mantenida con suero fisiológico por vía intravenosa para evitar su debilitamiento, corriendo la cortina se encontró con una sorpresa… la pelinegra había despertado

- Doctora Kadowaki - se encontraba sentada en la cama encogida sobre si misma

- Que bien, ya has despertado, ¿cómo te sientes? -

- Bien, sólo me duele la cabeza - respondió Rinoa con la mano en sus cienes

- ¿Puedes caminar? -

Ella se levantó perdiendo al principio el equilibrio, luego dio primeros pasos como un bebé, sentía el cuerpo pesado, la doctora explicó que anteriormente su estado era de catalepsia lo que llevo a un estado de inconsciencia de una duración de seis días, en los que estuvo al cuidado de sus amigos y de ella misma

- Eso explica por qué tengo esta ropa, pero no quiero saber quién me desvistió y me bañó, pues los tatuajes no están en mi cara -

- No te preocupes todos le dejamos esa tarea a Squall, como doctora eso estaba en mi deber, pero algunos se sonrojaron y decidieron elegirlo a él, ellos mismos venían un rato y te cambiaban la ropa y te visitaban, ya sabes quién, se quería quedar las veinticuatro horas del día, sin embargo no lo dejaba -

La pelinegra rio aunque tenía aquella jaqueca - Me voy entonces, me siento mucho mejor -

- Bien, tomate una de estas ahora y otra después de ocho horas si aún sigues con la molestia - decía entregándole una caja con el nombre de un medicamento para el dolor y malestar general - Pero antes de que lo vayas a ver, por favor ve a bañarte y cambiarte de ropa, se suponía que le tocaba hoy venir, seguro está muy cansado se le nota desde hace días que no ha podido dormir bien, a ver si dejas de causarle problemas - bromeaba

- Es que él se preocupa demasiado por mí, eso es bueno lo sé, pero el que no duerma bien me preocupa, luego lo regañaré - decía despidiéndose con un agitar de manos y su sonrisa de siempre, si… Volvía todo a ser como siempre

Apenas entrar a su habitación fue recibida por el can que se le lanzó encima a darle mimos y ladridos de felicidad, interpretado a un "te extrañé", se fue directo al baño después que el animal se calmara, recordaba aquellas borrosas imágenes donde se veía como jamás se había imaginado, aquellos tatuajes y esos ojos no como azabache sino ámbar, tranquilizador y despreocupante era saber que volvía a la normalidad y aún conservaba su mayor tesoro… El collar con el anillo de su madre y el de Gryphus, perteneciente a Squall

Agua caliente y relajante que resbalaba en su cuerpo, el sonido del agua caer en sus oídos como una lluvia, después de una ducha tan maravillosa se recostó en su cama aun empapada, muy pensativa, recordaba cosas y sin embargo algunas eran borrosas, el que se paseaba por su mente una y otra vez era el luchar contra alguien igual a ella, que deseaba tomar el control de ella y cumplió su objetivo, apoderarse de su cuerpo, las veces que pudo volver a la normalidad era porque su doppelganger le daba pequeñas libertades para divertirse o se distraía y aprovechaba la oportunidad, una de las que recuerda vagamente es haber estado con Squall y otras en una mansión, la última, reciente y más clara es estando en el despacho del director Kramer donde por fin había ganado la batalla separando al doppelganger de ella y su aliado el león azul

- Me pregunto que habrá pasado con el par de joyas -

En eso se levantó, se quitó el exceso de agua de su cabello y con la toalla se secó el cuerpo, rápidamente unos jeans hasta las rodillas, una camisa blanca algo arrugada, unos zapatos negros sin calcetines y salió a paso presuroso con Ángelo que gemía porque sabía que se iría de nuevo, cosa que le dio lastima y se fue acompañada de él que corría a su lado

Con prisa tocó la puerta del despacho de Kramer y entrando sin escuchar orden a pasar hizo que el hombre se llevara tamaño de sorpresa y alegría al verla despierta y como todos la recordaban, sin embargo, preocupación estaba marcada en su rostro

- ¡Rinoa! ¿Qué sucede? -

Ella procedió a explicar el por qué y solicitaba urgentemente saber dónde estaba el collar y la pulsera, Cid le explica que se las había entregado a Squall y que él había destruido al día siguiente

- Entonces no estábamos equivocados al pensar que si los destruiríamos nada pasaría, sino que sería un gran alivio - dijo el hombre en un suspiro

- Si, es un gran alivio, ¿sabe dónde está él? -

- Pues hace rato estaba en su despacho, yo ya me iba a descansar, hace rato la hora de trabajo se acabó, dijo que se quedaría más tiempo para ir a verte en la enfermería - decía invitando a la chica a salir de la oficina para cerrarla con llave, tomó el ascensor despidiéndose de ella, dejándola ahí arriba

Caminó hasta aquella puerta a la que se había infiltrado más de una vez sin que nadie lo notara, toco tímidamente con sus nudillos, pero no obtuvo respuesta, entró con cautela encontrándose con las luces apagadas y todo ordenado como si no hubiese estado nadie ahí en todo el día, pues una costumbre que tenía, era que a pesar de tener una gran cantidad de papeles que firmar, clasificar, asignar, redactar y archivar siempre al final de una jornada de trabajo dejaba pulcro su escritorio

Corrió de nuevo a la enfermería, su habitación, la de él pero nada, en ninguno dio con él

A la vez el chico también la buscaba en aquellos lugares, pero después de decidirse a revisar el cuarto de su pelinegra vio que el canino no estaba ahí, por lo que de seguro y corroborando con lo que Kadowaki le había dicho se encontraba bien y lo estaba buscando, una sonrisa de enamorado se le dibujó

Y por fin decidiendo el chico a darse un descanso de tanta preocupación por ella, fue al comedor a tomar alimento, pues no había almorzado y de seguro si se quedaba en un solo lugar, ella aparecería

Dos bandejas, una de ellas repleta de variedad de alimentos como para dos personas, estaba de más explicarse para sí mismo para quién era la otra, se encontró con la peliverde Dietch que sólo lo saludó y se apartó a otra mesa en la que se recostó disfrutando de un jugo de manzana

La pelinegra que aún no daba con el paradero de su chico al que moría por ver, es astuta y decide ir a su cuarto y tomar una pequeña prenda con su olor que dio a olfatear a Ángelo para que siguiera el rastro, quien salió enseguida corriendo con energías, aunque se le notaba cansado

Entró al comedor llamando la atención de todos con ladridos y uno que otro aullido, para enfrente del castaño sentarse y mirarlo fijamente, cosa que le extrañaba pero estaba seguro que se trataba de ella que venía, unos segundos y atravesó la puerta corriendo, al ver al can más allá diviso una silueta negra cerca de él, enfocando más la vista, aceleró más sabiendo que era él, que se quedó tieso, ella se lanzó enredando sus brazos en su cuello, un abrazo que hacía más que falta

Le entregó una sonrisa que jamás quitó sin decir nada igual que él y se sentó en una silla que acercó más a su chico, él que disimulaba una eterna alegría al ver que ella ya no tenía ese aspecto ni le quedaba algún rastro de esa personalidad de bruja malvada sino que era ella, como siempre, su bruja buena

- Seguro no has comido nada, toma - dijo él acercándole la bandeja

La miró como un depredador acechando su presa y procedió a devorar el contenido sin intercambiar palabras como Zell a la hora de la comida, y por fin se había escapado la sonrisa que el castaño escondía, se veía como una niña pequeña, pronto detuvo la comida después de casi ahogarse

- ¿Y los demás? Pues esto se ve muy vacío -

- Es viernes, no sé nada de los demás, pero creo escuché a Zell decir que hoy pasaría la noche en su casa, Seifer debe estar con Trueno y Viento o haciendo de las de él y Quistis de seguro está descansando, al parecer su día no estuvo muy fácil -

- ¿Y Mid y Dietch? Recuerdo haberlas visto en la oficina del director vagamente igual que a los demás y a Edea -

Dietch que escuchó su nombre y el de la pelinegra en un comedor vacío donde el eco se propagaba así susurraras, se levanta de la mesa y se acerca a la pareja - Ejem… Disculpa, Hola - extendiendo su mano para estrecharla

- ¿Hola, cómo estás? - correspondiéndole el saludo con un abrazo

- Es increíble que aun después de cómo te acusé y de lo que queríamos hacer te comportes de esa manera, que inocente eres - se quejó la de la bandana

- ¿A qué te refieres? - curiosa la pelinegra

- Quita esa cara de asesino a sangre fría, que creo acordamos que todo estaba ya mejor… Mid está descansando, pero me dijo que si te llegaba a ver te entregara esto - dijo sacando un sobre de carta negro entregándoselo a la pelinegra, estaba sellado con un una etiqueta de un chocobo, confirmando que en efecto era de Valefort - me dijo además que te tomaras tu tiempo para leerla, sola sin compañía de nadie - fijando su vista en Squall

- ¿Qué es? -

- Me dijo que eran sus disculpas, que entenderías por qué disculpas cuando leyeras, pues luego de todo lo que pasó y se nos explicó, entendimos totalmente que sólo hay un culpable y debe ser eliminado, yo por mi parte prefiero disculparme ahora y aquí mismo, lo que diga Mid lo digo yo también aunque no sea exactamente igual - se retiró de ahí acercándose a su mesa, tomó el vaso y se retiró del comedor

Dietch se retira de ahí dejando al par de tortolos al fin solos para que se sintieran en confianza de intercambiar mimos, y avisar a Mid que había entregado su carta y darle la buena nueva, entró a su habitación sin tocar, encontrándola en un sueño profundo, hasta ronquidos hacía, sutilmente le daba toques en la espalda a ver si despertaba, pero nada, pronto aplicaba más y más fuerza y aún sin surtir efecto, por lo que hastiada

- ¡Mid Valefort! - gritó a lo que daba su garganta, haciendo que despertara como si hubiese sido un simple ruido, mirando a Dietch con la mirada entrecerrada - Despierta tonta, le entregué tu carta a Rinoa, lo que significa que ya ha despertado - con voz calmada

- ¡¿Qué? - Se levantó de golpe chocando con la frente de la peliverde y unos gritos de dolor por el impacto

- ¡Torpe! - exclamó Dietch sobando su frente

Rápidamente la pelinegra se desperezó, se quitó el pantalón de dormir sustituyéndolo por un pantalón deportivo negro

- ¿Estás segura? -

- Por supuesto, a no ser que yo ya me haya vuelto loca -

Un suéter del mismo color colgado del espaldar de la silla, colocándoselo encima de aquella franela que usaba para dormir aunque luciera para salir, sólo que el secreto era que únicamente Dietch e Izaskun sabían que las usaba para dormir y hasta para salir

- ¿De verdad? ¡No puedo creerlo! -

- ¡Espera, espera! ¿Qué paso con aquel drama de que no querías verle más la cara por la vergüenza que tenías después de lo que querías hacerle?

Y aquella melena negra toda desarreglada por estar durmiendo se la ató en un coleta en la que quedaban unos mechones que caían, se calzó unos zapatos negros

- ¡No me importa! ¡Al demonio con eso! Me voy a disculpar y le digo que lea la carta, aun no tengo cara para decirle todo, ¡por eso está la carta para hablar por mí! - con mucha felicidad y energías estaba la pelinegra - Por cierto ¿los demás saben ya? -

- Creo que no pues ya estuviesen de igual manera hace unos minutos corriendo a verla -

Mid se devolvió y tomó el celular que tenía en su mesa de noche y marcó uno por uno los números de los demás haciendo una llamada de conferencia - ¡Rinoa ha despertado! Está en el comedor - gritó apenas todos estuvieron en la llamada, luego terminó la llamada y salió corriendo de ahí

Su habitación era una de las más apartadas por lo que el llegar le tomaría un poco más de tiempo, pero camino a la salida chocó con Seifer, más adelante con Irvine y Selphie para encontrarse al final con Quistis, sólo cruzaron miradas corriendo a toda marcha al comedor, todos con la primera ropa que encontraron, pues las vestimentas en ese momento no importaban

Al llegar allá el trio de chicas son las primeras en correr a abrazarla fuertemente, Irvine la saludó con un movimiento de mano y Seifer con mirada arrogante, pero Rinoa terminado el abrazo con Selphie, Quistis y Mid, se acercó al vaquero y lo abrazó fuertemente, deteniendo el afecto con un quejido del chico por su herida e igual Seifer quien tuvo el mismo destino, aunque éste le correspondió después de negarse los primeros segundos

- Ya te vi llorón - molesto Selphie el ver una sonrisita que se dibujaba en el rubio

A la mañana siguiente Squall le pide a Rinoa aunque tal vez la agobiara con el asunto, si recordaba de la mansión de Trabia, pues no había mas prioridad que proteger a Rinoa y eso significaba encontrar el escondite de Kusanovic, le mostró el mapa a la pelinegra que afortunadamente recordaba más que Crust, haciendo que su radio de búsqueda se redujera de entre uno a dos kilómetros

- Director Kramer, como comandante del jardín me veo en la necesidad de sólo presentarle mi plan detallado sin pedirle permiso para ir, no estoy para que me dé sermones baratos, debemos actuar ya, mientras más esperemos… peor, podrían venir al jardín y es lo que menos deseamos -

Cid se tomó unos segundos para tragar aquella intromisión sin previo aviso y ajustándose la gafas - Está bien te entiendo, partan cuando sea necesario, los demás saben de un contacto, un dueño de un barco que los puede llevar hasta Trabia sin levantar sospechas, preparen todo, pasado mañana partan, así les dará tiempo de descansar lo suficiente sin irse agotados -

- Entendido - con su ceño fruncido retirándose del cuarto del hombre en el jardín

Lunes, sin esperar más tiempo del que el director les recomendó, ya habían conseguido quien los llevara hasta la península Eldpeak en Trabia, protegidos contra el fuerte viento que se presentó que helaba, del frio que hacía, guiados por un mapa y protegidos con sus armas, no contaban con que serían descubiertos tan pronto, a mitad de camino ya habían sido enviados soldados a atacarlos, demasiados… Se encargaron de dispersarlos a cada uno, pero no caerían tan fácil en esa trampa

- ¡Ataquemos y vayamos reuniéndonos! - gritó Seifer

Acto seguido los puños del rubio golpeaban la piel al descubierto y la armadura simple de los soldados, el nunchaku de Selphie con su alcance atacándolos sin necesidad de mancharse, en palabras de Irvine aquellas manos tan delicadas, de sangre, el francotirador aún herido, no se dejaba derrotar y disparaba a discreción a cualquier enemigo que se le acercara, Seifer se encontraba en un locura sanguinaria de tantos que lo rodeaban que hasta llegaron a tenerle miedo, Quistis con su látigo parecía una domadora de leones y no paraba de usar magia en el momento adecuado, Squall iba atacando poco a poco acercándose al lado de Rinoa y viceversa, pero habían mas del lado de Rinoa… Y cuando creían acabar con casi todos llegaban más oleadas, al parecer su estrategia era cansarlos, tarde o temprano caerían, no son de acero

- ¡Squall! - gritó la pelinegra con miedo

Girándose hacia la fuente, rodeado de soldados que embestía, pudo ver como se llevaban a Rinoa, eso le dio más fuerza para derribarlos como si fueran muñequitos de papel, corrió hasta ella intentando tomarla del brazo o de la camisa, a pocos centímetros fue detenido por un par de militares hercúleos, lo único que pudo tomar con sus manos y arrebatarles fue el collar de plata con los anillos que quedó en sus manos viendo lentamente y sin escuchar los llamados de su amada como se la llevaban

Guardó en el bolsillo de su pantalón el collar y sacó fuerzas de donde no tenía para descargar el acero de su sable pistola sobre el par de enemigos dejándolos fuera de combate y sin pensarlo dos veces fue en persecución del trío de soldados que se la llevó, dejando a sus amigos luchando con los demás soldados, lanzó el mapa lo más cerca de Irvine y éste atajándolo con grandes reflejos

A los minutos, Seifer harto ya de tantos soldados y dispersos sin poder hacer labores en grupo, el rubio planeo un ataque sencillo - ¡Quistis! ¡Ojo máser! - gritó Seifer - ¡Zell, Selphie aléjense de la línea de fuego y apoyen con magias! ¡Irvine dispara más rápido! -

Curiosamente hacían caso a las órdenes del chico como si se tratara del mismo Squall, finalmente los ataques habían cesado dejando al grupo cansado, pero no era momento de descansar sabiendo que no estaba el castaño ni la pelinegra

- ¡Squall se fue a perseguir a los que se llevaron a Rinoa, vamos! - Irvine apresurado siguiendo las pisadas que quedaron sobre la nieve, evidentemente los demás también corrieron detrás de él

Sin ningún inconveniente, al final no hizo falta ningún mapa, sólo que habían perdido de vista al resto con la distracción de los soldados, al llegar arriba habría algo digno de ver, algo que no habían visto nunca, una mansión en las montañas de Trabia, ni la misma Selphie que vivió en aquél país frío, se llegó a enterar de que esa casona estuviera ahí

Corrieron de nuevo acercándose a la puerta más y más, cuando divisaron a alguien tendido en la nieve, era Squall quien estaba inconsciente, Selphie y Quistis se acercaron al chico, que con el movimiento despertó con un leve quejido

- ¿Qué te paso? - preguntó la rubia

- Uno de los soldados me tomó de improviso, se giró hacia mí y me golpeó, quise levantarme pero más bien hizo que me retorciera de dolor -

- Karma - susurró Irvine haciéndose el loco

- Vamos a entrar, no hay tiempo que perder - recobrando más la compostura atravesando la puerta seguido del resto

Adentro un ambiente silencioso, un silencio extraño, a los lados sólo tenues luces y al frente de ellos una escalera a la izquierda y otra la derecha que daban al piso de arriba igual de iluminado, un lugar tan grande y sin rastros, ¿dónde comenzar a buscar? Dividirse en grupos era totalmente arriesgado y menos sin conocer la boca del lobo

- ¡Bienvenidos! - exclamaron unas voces de las sombras, una masculina y otra femenina

- Espero tengan la suficiente fuerza y valentía para enfrentarnos - habló la chica

- Somos tan generosos que les daremos la oportunidad de marcharse ahora sin hacerles daño - prosiguió el chico

- Al primer paso en falso… Declárense muertos - de nuevo la joven

- Pero que malos modales ¿no crees hermanita? Estar así a las sombras mientras los vemos y ellos no a nosotros -

- Si, hermano, mejor nos presentamos al resto que no nos conoce -

En eso de cada escalera aparecieron las siluetas de personas a la izquierda una chica aparentemente de unos veinte años de cabello negro recogido dando a la vista unos pendientes, pero algunos mechones se salían libremente, esmoquin femenino y unos zapatos de tacones

- Mi nombre es Carolyne -

Y a la derecha un chico de la misma edad con un traje pero el corte hecho para un hombre y el cabello del mismo color, muy pulcro igual que ella

- Y el mío es Ciro -

- Somos los hermanos Trevant - dijeron ambos pelinegros - Un placer -

Continuará…

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