Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí…
El penultimo *-* ya casi se acaba esto! Y a maquinar mas ideas para futuros fics xD aun tengo uno pendiente que tiene mas tiempo que este en veremos (a ver que hago con ese, lo que se es que dije que lo haria y lo hare) ;_;
IProOmise: la idea era mantener el misterio xD pero tenia una buena y a la vez mala razon… y no creo que hubiese cambiado si intentaba hablar con el tenia que matar a los feos que habia criado antes de que lo mataran x_x Rinoa? Se escapo de nuevo con el amante =O!
Jinjuriki del jubi: Si vd? ._. Aunque no era su padre biologico ¬¬ y tecnicamente los estaba usando desde hacia mucho tiempo D= ps… vieras que cuando juegue ff8 que lo pase bien lindo xD me salio una de esas cosas y mas o menos me hizo la vida imposible… y parece que tienen un tamaño pequeño… pero esa cosa debe ser muy grande D= y el halito que tienen quita lo suyo xD
Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D
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Capítulo 32:
- Espero no hayan más sorpresas tras esta puerta - dijo Zell tragando grueso
- Si así era el recibimiento podrían haber cosas más peligrosas más adelante - dijo Irvine
- Entonces preparémonos - interrumpió Squall empuñando su sable pistola antes de abrir la puerta
Sin dudar abrió la puerta, un pasillo que seguía por unos cinco metros en sentido horizontal a ellos, recorrieron unos cuantos pasillos sin ver nada interesante, puertas y más puertas cerradas, se regresaron hasta la entrada
- ¿Qué hacemos? ¿Seguimos bajando? - preguntó Selphie
- Las puertas están cerradas, no creo que tengamos más alternativa que seguir bajando - añadió Quistis
Haciendo caso a la opinión, descendieron al siguiente piso, al entrar había estanterías de gran tamaño que hacían pasillos, escucharon otro rugido y una explosión, se cubrieron la cara y de nuevo otra foca mutante, la diferencia de ésta con la anterior era su color, en vez de ser azul como todas las focas mutantes de Trabia, ésta era de color amarillo
- ¡Jamás pensé que existieran de color amarillo! - dijo Zell asombrado
- Eso es porque no existen, no tengo una explicación posible, pero en Trabia y en cualquier parte del mundo… Nunca verás una así - dijo Selphie sin dejar de mirar a la criatura que se encontraba de algún modo paciente
- No podemos perder tiempo con esta cosa y si nos enfrentamos aquí podemos sufrir más heridas y es muy difícil luchar aquí, miren - señaló el castaño más abajo
Cerca de ellos habían mesas, estanterías pequeñas y pedestales con cápsulas, frascos y botellas de cristal llenas de líquidos de una gran gama de color distinto cada uno, cajas con quien sabe que había adentro, que no habían notado por la magnitud de los estantes
- Entonces no nos queda de otra que ésta opción - dijo Irvine terminando de cargar su arma y disparando tres veces a los colmillos de aquella foca mutante de extraño color
De nuevo esas balas, dio tiempo para que entre tanto humo pudieran salir de ahí, cerrar la puerta y bajar rápidamente hasta la próxima habitación, ésta parecía más tranquila y adecuada para lo que buscaba el grupo, una sala cómoda y tranquila que les recordaba al comedor del jardín, máquinas expendedoras de bebidas, alimentos, tentempiés. Al frente de éstas unas mesas y más al fondo de la habitación, un sofá con unos sillones y un televisor de gran tamaño pantalla plana, había un balcón en el que se podían denotar unas mesas y unas librerías, al parecer se podía subir allá atravesando el pasillo bajo el mismo por unas escaleras
- Ojalá hubiera un televisor así de grande en el jardín - expresó Irvine
- Lo mismo digo - añadió Zell mirando al igual que el vaquero el aparato
- Qué bien, agua, tenía sed - dijo Selphie introduciendo unas monedas en la máquina y disfrutando de una botella de agua mineral
- Se supone que veníamos sólo a la mansión de Trabia, ¿por qué trajiste dinero? - le preguntó Quistis
- No lo sé - respondió después de tomarse media botella y con cinismo alzó sus hombros y sus manos como en señal de que no tenía ni idea y por respuesta la rubia le frunció un poco el ceño acompañado de una sonrisa
Pronto la corta paz fue interrumpida por un fuerte rugido, las miradas fueron a parar al pasillo que había bajo el balcón
- Quédense aquí, iremos a echar un vistazo - ordenó Squall a las chicas
- Los acompañaré - dijo Quistis
- Igual yo - añadió Selphie
- No, quédense aquí, seguro es otra foca mutante esperando ahí - insistió de nuevo el comandante
- Con mucha más razón para ir, necesitarán nuestra ayuda - volvía a insistir la rubia
- ¡Sí! - y la apoyaba la castaña
- Selphie… - llamó Irvine con ternura y posando su mano en la cabeza de ella - Quédate aquí, entiende, te pueden herir y no es lo que quiero, estabas a punto de salir herida, ¿Puedes entenderme? Te prometo que no me pasará nada - le sonrió al final, esas palabras y esa expresión bastaron para que se derritiera y desistiera de acompañarlos
- Ya sé que puedo contar contigo, Selphie - dijo la rubia con su mano en los ojos y tono cansado - Bueno, vamos -
- ¡Qué obstinada eres mujer, que te quedes aquí esperando a los hombres! - exclamó Seifer
- ¿Qué? - dijo incrédula por el comentario
- Lo que oíste -
Seifer empezó a caminar y seguido los demás a su lado, pero antes de seguir avanzando
- Ven acá, Seifer Almasy, ¡¿a dónde crees que vas? - gritó regañando al rubio, todos se detuvieron y se impresionaron ante tal comportamiento
- ¿Vas a seguir insistiendo? ¡Que te quedes aquí! -
- No lo voy a hacer, ¿qué te crees? Dime, ¿por qué no quieres que vaya?, ¿es acaso ésta herida? Porque no es ningún impedimento, te lo puedo probar - se enfrentaba al rubio sacando su látigo, mientras estaba perdiendo la paciencia a cada palabra
- Te he dicho que no vengas, ¡Que te quedes aquí! ¡¿Puedes entenderlo? - gritaba por fin perdiendo los estribos
- ¡Si lo entiendo, pero no quiero quedarme aquí! - aun mantenía su misma postura sin alterarse más ni tampoco calmarse - ¡Dime realmente por qué no quieres que vaya! - alzó más el tono de voz esta vez
- ¡Porque te amo y no quiero perderte! - gritó a viva voz seguido del comentario de ella y sin dejar un segundo de silencio entre ese comentario la tomó de la nuca y halándola la besó intensamente y a la vez ella le correspondía el beso acariciándole la mejilla
Los demás presentes hasta el mismo comandante que era considerado alguien serio incapaz de llevarse ese tipo de sorpresas… Se quedaron de piedra sin saber cómo reaccionar, la única expresión en sus rostros era de unos ojos más abiertos imposible y parpadeando una y otra vez sin creer la escena y boquiabiertos, en cualquier momento podría llegar una mosca, meterse ahí dentro y hacer de las suyas
Después de terminar el beso, Seifer se dio cuenta de lo que hizo y tanto él como ella abrieron sus ojos de par en par, mirándose el uno al otro, después de separarse se ruborizaron a mas no poder, parecían un tomate, girándose hacia el grupo y observando la expresión de sorpresa extrema en sus rostros, evitaban la mirada como podían, pero era imposible con esas cuatro miradas posándose en ellos
- S-S-Sei-fer y-y Q-Qui-s-s-tis - pronunciaban los tres chicos - Sei-fer y Q-Quis-tis - y volvían a tartamudear - ¿¡Seifer y Quistis! -
- ¿¡Qué demonios le pasa al mundo! - gritó Irvine
- Perfecto… - sarcástico el castaño
- ¿Desde cuándo están ustedes dos juntos? - curioso Zell haciendo la pregunta perfecta
- Bien, si no me equivoco fue el día que llegó Laguna con su plan de ir a Winhill - respondió Seifer
- Pero, eso ya es un par de meses y creo que hasta un poco más - argumentó Irvine
- Así es - habló Quistis con naturalidad
- ¿Y tú no que odiabas con cada fibra de tu cuerpo a Seifer? - preguntó Squall enarcando una ceja
- Eso era al principio, pero algo hizo que eso cambiara, me engañaba a mí misma creyendo eso - decía con una risilla tonta
- ¿¡Y por qué no dijeron nada! - preguntó Selphie
- Con todo esto de la desaparición de Rinoa, creo que era imposible hasta que encontráramos un momento perfecto -
- Lo mismo pensé yo después - añadió el rubio - Y ahora que lo saben, me siento más aliviado -
- Si, aunque no lo creas yo también siento que esa presión de ocultar lo nuestro se fue y se siente agradable - añadió Quistis estando de acuerdo con él
- Entonces... ¿Podrás quedarte aquí y esperarme? - dijo serio volviendo al tema
- Supongo, pero los observaré desde aquí, tengan cuidado - respondió accediendo a quedarse con Selphie
- Nunca pensé que haría algo así... Y menos en esta situación aunque ya sabía lo de ustedes... No pude evitar sorprenderme - comentó Selphie después que los chicos empezaran a atravesar el pasillo
Al llegar al otro lado estaban unas mesas tumbadas y otras rotas, así como sillones y mesillas, otra foca mutante más, dispuesta a atacarlos, de color rojo, un rugido y la bestia emitió una llamarada en forma horizontal, los cuatro corrieron para escapar del fuego que no los tocó, pero si llegó a la mueblería unas pequeñas llamas
Sin fijarse en ello, sólo procedieron a atacar sin parar a la foca, acabar con ella de una vez y seguir descendiendo hasta que puedan encontrar a Rinoa
El castaño fue el primero en atacar pero fue evadido cuando la criatura lo atacó con los colmillos, seguido fueron Zell que logró patearlo en la cara y Seifer que cortó uno de sus colmillos, no era su objetivo pero fue lo que se interpuso en vez de su cráneo
- Maldición - bufó Seifer levantándose
Preparándose de nuevo para el segundo asalto, volviendo a atacar sin pensar bien sus actos la foca giró sobre si y los azotó con su cola estampándolos contra la pared, además las pequeñas púas de su cola les hicieron heridas superficiales en las piernas, abdomen y brazos, desde el otro extremo las chicas oían y hacían lo imposible por quedarse ahí y con gran fe esperar que terminaran rápido y no salieran más heridos de lo que ya estaban
Los cuatro volvían a pararse y seguir luchando, había que admitir en cuanto a perseverancia y resistencia, ellos ganaban
- Hay que buscar otra forma - dijo Zell con algo de dolor levantándose del suelo con un hilillo de sangre que brotaba de su frente
- Intentemos la misma estrategia que con la primera foca - comentó Squall
- Lo siento, pero las balas se acabaron, solo tenía esas cuatro, les dije claramente que me dio unas cuantas -
- Ya vemos que es para ti, unas cuantas balas - dijo Seifer en tono molesto levantándose del suelo
- No importa intentemos así, apóyanos con magia - le dijo el castaño
- Entendido -
Irvine susurró unas palabras, un hechizo, magia negra, unos destellos salieron de él y una niebla rodeo a la foca mutante de color rojo y del suelo salieron unas estacas de hielo de gran tamaño rodeando y congelando al monstruo, de la nada el hielo se desquebrajó y se extinguió haciéndole daño por fin
Pronto sin esperar un segundo más el siguiente en atacar fue Zell mientras se resentía del ataque, un gancho que no lo lastimaría de manera eficiente pero lo suficiente para aturdirla más
Instantáneamente venían el rubio y el castaño a finalizar el combate de una vez por todas, la foca en un giro sorpresivo reaccionó levantándose en dos patas, gruñendo y lanzó su llamarada llegando a herir a ambos y levemente a Zell, cayó de nuevo en cuatro patas, seguido un zarpazo que los arrastró por el piso a los tres, parte del fuego empezó a propagar un incendio en el lugar
Aquel gruñido hizo que Quistis tomara una decisión y convenciendo también a Selphie, atravesaron el pasillo a toda velocidad sacando sus armas
La rubia fue la primera en entrar, frenó de repente empezando a conjurar una de sus magias azules y tras de ella salió la enana castaña empuñando su nunchaku, golpeó repetidas veces a la foca mutante sin darle oportunidad de defenderse mientras Quistis preparaba su hechizo, cada ataque iba y venía con más fuerza que el anterior, si hubiese visto la situación en la que se encontraban los chicos, sus golpes serían más letales
- ¡Ahora Selphie! - gritó para que se apartara de ahí - ¡Biometralla! -
Juntando sus manos un resplandor blanco aparecía y una lluvia de rayos salían de ahí dirigiéndose a la foca mutante a la vez que generaban una nube de humo, tapando la visión hacia su enemigo de color rojo
Cuando el humo se disipó, la foca se encontraba en el suelo muy débil, sangrando a cada rato, agonizando, Selphie se acercó al trío en el suelo acompañado por Irvine que estaba arrodillado a ellos, se había acercado en el momento que vio a las chicas entrar en acción, a ver el estado de sus compañeros
Quistis utilizó Vaho Acuático para apagar las llamas antes que empeorara y se reunió con los demás
- ¿Cómo se encuentran? - preguntó ella viendo a Zell, Squall y Seifer levantarse del piso con dificultad y algunos quejidos
- Mejor imposible - respondió Seifer con sonrisa arrogante - Después de que te dije que te quedaras y viniste - le reprochó con una risa al final
- Si no hubiéramos venido, tendríamos que hacerles un funeral por andar haciendo estupideces, de nada - respondió de la misma manera... Tono y sonrisa arrogante
- Sigamos entonces - dijo Squall levantándose, apoyado de su sable pistola
Quistis intentó ayudar a Seifer pero el hombre orgulloso, se terminó de levantar con la ayuda de su arma apartando la mano de su novia, tenía que conservar su orgullo aun estando herido y eso lo entendió ella después, Zell se levantó estirando y flexionando sus brazos y piernas, quitándose cierta parte del dolor
El siguiente piso era la sala de vigilancia y control, completamente vacía, sólo se veía al fondo una gran cantidad de pantallas, seguro eran las imágenes de las cámaras de vigilancia, había una puerta pero estaba bien cerrada, el material era tan fuerte que un empujón o una buena patada no funcionarían
- Si quieren que nos encontremos con ellos tarde o temprano nos dejarían abierto el paso, sigamos bajando - dijo el comandante
La sorpresa del siguiente piso era que no tenía puerta, sólo una pared y otra escalera para seguir, muy extraño, por lo que sólo quedaba seguir bajando
Esa fue la última escalera que se encontraron, pues luego seguía un pasillo que parecía no tener fin por la longitud del mismo, sin nada más que perder y sin tener una mínima expresión de sorpresa por lo que pasaría, caminaron por el trecho, al final de éste había una puerta, los seis exhalaron quitándose los nervios restantes por no saber que había detrás y el castaño la abrió
La puerta daba a un balcón, Irvine el último en entrar, cerró la puerta, curioso el artista marcial se asomó y pudo notar un arma de gran tamaño que emitía unas luces de varios colores, la enana, el francotirador y el rubio de cicatriz, también se asomaron al ver la cara de Zell con respecto a lo que veía, no se habían percatado, pero Galo había escuchado cuando entraron y los observaba, estaba de frente al arma con las manos tras su espalda y su cabeza hacia el grupo que estaba arriba de él
- Buenas tardes - saludó - Nos volvemos a encontrar - pronunció viendo al castaño
- Kusanovic - pronunció con odio
- Los estaba esperando, no puedo decir lo mismo de ellos dos, pero estoy seguro de que también hubieran querido recibirlos - comentó señalando sutilmente con su mano a los hermanos Trevant que yacían en el suelo
Carolyne a quien no se le veía el rostro estaba encima de su hermano, la mitad del rostro de Ciro estaba cubierto por el brazo de su hermana y que a la vez los rodeaba un pequeño charco de sangre, eso era lo que llamaba la atención de Zell y los demás no lo sabían hasta que Galo lo señaló
- ¿Qué pasó aquí? - susurró Selphie observando los cuerpos
- ¿Qué les hiciste? - preguntó Squall
- Problemas internos, no les concierne - respondió secamente - Al menos me sirvieron hasta el final, veo que por su estado no puedan entablar otro combate, sólo quiero charlar con ustedes, ¿pueden dejar tanta distancia y venir acá? - solicitó con una pequeña sonrisa falsa
- No hemos venido a charlar, ¡dime dónde está Rinoa! - demandó con agresividad el castaño
Y sin sentirse ni un poco intimidado por la reacción - Esa no es forma de hablar, ¿sabes? Colaboren, es su única opción, pueden matarme ahora y jamás encontrar a la chica, créanme, éste lugar tiene sus secretos, estoy seguro de que tú que estuviste un tiempo en mi casa, te llevaste gran sorpresa al descubrir todo esto debajo de la mansión -
El rostro del hombre expresaba total sinceridad, por lo que no se resistieron más, desplazándose por el balcón hasta llegar a unas escaleras que daban a la parte de abajo, ambos bandos manteniendo distancia, caminaban por el lugar… Dar la espalda… Era un error
Los seis se situaron lejos del arma y de Kusanovic, al lado de los Trevant y Galo se situó en el panel de control, cerca del arma que le había costado millones de giles y que sería su boleto para triunfar y poder llevar a cabo el plan que se había propuesto hace más de dos décadas
De la nada se sintió un pequeño temblor, Galo no estaba en lo absoluto asombrado puesto que pasado unos segundos empezaron a ascender, al parecer estaban en otro elevador más, tanto descender para terminar al principio de todo, en la mansión, el techo se abrió dejando paso al cielo de Trabia, la brisa y la nieve habían cesado, el hombre seguía tecleando en el panel de control, su cara era confusa, como si no supiera qué hacer exactamente, hasta empezó a sudar frio y se detuvo, el grupo subió más la guardia al ver que paró de la nada
- ¿Qué haces? - preguntó el castaño
- Nada, estoy preparando todo para que sean los primeros en ver lo que está a punto de suceder, dentro de unos pocos segundos atacaré el jardín de Balamb, hogar de los SeeD's ¿o me equivoco? -
- ¡Maldito! - gritó Seifer
- A mí no me culpes - dijo negando con su mano acompañada de una mirada soberbia - la culpa la tiene él por escapar con la chica y retrasar mis planes, aparte las jóvenes que habían irrumpido en mi despacho buscando a la bruja y casi me matan -
Squall y Seifer se dispusieron a atacar pero fueron detenidos por Irvine y Quistis respectivamente, negando y mirándolos fijamente, tocándolos del hombro
- No podemos ir así como así, esperen - dijo Irvine
- ¡Si esperamos más pueden destruir el jardín! - exclamó Zell
- Y si atacamos ahora matándolo, porque eso tienen previsto, no salvaremos al jardín ni encontraremos a Rinoa - añadió Quistis
- Entonces, ¿qué propones? - preguntó Seifer
- Seifer y yo podríamos capturar a Galo y lo presionamos para que nos diga - planeó el vaquero
- ¡Galo! ¿¡Dónde está Rinoa! - gritó el castaño interrumpiendo la conversación, que además, no había escuchado
- Rinoa, se encuentra aquí mismo - señaló a una puerta que pasaba muy desapercibida en el arma de gran tamaño - Pero para poder salvarla necesitas un código -
En eso el techo de la mansión se cerró tomando a todos hasta al mismo Galo por sorpresa y la pantalla del panel de control emitió un mensaje y un sonido de alerta - Atención, Atención, el sistema de autodestrucción ha sido activado, la compuerta ha sido cerrada, se solicita que se tomen las salidas de emergencia, antes de diez minutos -
- ¡¿Qué? - gritó Galo viendo la pantalla del panel tecleando y tocando botones sin saber qué hacer - ¡Maldito Ciro! ¿¡Qué hizo! - gritó golpeando repetidas veces el mando
Un miedo creció en el comandante, corriendo con su arma y acorralando a Galo contra el mando, mirada furiosa y apuntándole con el filo de su sable pistola, gritándole una y otra vez
- ¡Abre la maldita puerta, ya!, ¡Si aprecias tu vida libérala! -
Kusanovic empezó a reír frenéticamente sin tener miedo de la amenaza que parecía absurda, pues sabía que si lo mataba, nadie más le daría el código, pues era el único que quedaba… Y que lo sabía
Unas manchas negras corrieron a la par del resto del grupo, tan rápidas que una brisa se generó y no podían ver quiénes eran, dos manos diferentes se posaron en el hombro del castaño y lo empujaron con gran fuerza hacia atrás tumbándolo con todo y sable pistola, además de llevarse gran sorpresa en su rostro mientras caía, al ver aquellos ojos azul oscuro de mirada asesina que fueron a parar a Galo luego de mirarlo a él por un par de segundos
- Tendrás que pagar ahora mismo lo que has hecho, es una pena que tenga que ser así, Galo Kusanovic - pronunciaron ambos, una voz masculina y otra femenina
Un disparo se escuchó y sangre salpicando todo el panel de control, sin poder creerlo Ciro y Carolyne Trevant estaban vivos, Galo cayó al piso, muerto, un disparo al corazón y la alabarda de la Trevant que lo había atravesado en el pecho, luego se giraron al grupo y los miraron con naturalidad, en cambio para ellos es como si hubieran visto a los muertos levantarse de sus tumbas
Carolyne cayó arrodillada al suelo acompañada de un quejido, se encontraba con una herida de bala en el abdomen, su hermano se acercó a ella para revisar la herida, aun el grupo se encontraba atónito
- ¡No es justo! ¿Cómo es que no saliste herido? - dijo haciendo un berrinche
- ¿Te acuerdas que siempre llevaba conmigo el estuche de metal? Mira - le respondió sacando a lo que se refería, tenía un agujero de bala que no traspaso el otro lado
- Maldito suertudo -
- Siete minutos para la autodestrucción - otro anuncio de la computadora los puso a todos en si
- No hay tiempo para conversar, necesito que alguno de ustedes me ayude, para abrir la compuerta se necesita del código especial y de tres llaves que se inserten y sean giradas al mismo tiempo - explicó Ciro
- Yo mismo soy - se ofreció Zell sin dudarlo
- Ustedes vayan saliendo, los esperamos afuera - ordenó Carolyne - Nos encontramos afuera, no se preocupen -
- Esperen, no me voy a ir así como así y dejar a Rinoa aquí - interrumpió Squall
- Vete con ellos, saldremos con ella, ya lo veras, confía en mi - comentó Ciro
- ¡Me quedare aquí! - insistió
- Hay que ver lo necio que eres, llévenselo de aquí - pidió Ciro al grupo que observaba
Seifer e Irvine se acercaron a Squall y el rubio disculpándose, lo golpeó en la herida del abdomen, no lo dejó inconsciente pero si lo suficiente como para debilitarlo y que se retorciera del dolor, Irvine lo cargó y saliendo con el resto hacia la salida de la mansión
- Bien, sigamos entonces - habló el pelinegro suspirando sin perder el control
A buena distancia esperaban pacientemente ver a los cuatro salir de la mansión, cada segundo era suspenso que les comprimía el corazón más y más, los segundos, parecían minutos y los minutos, horas, el castaño pudo levantarse y al igual que los demás, las miradas se hacían fijas a la mansión aguardando, perdiendo la calma poco a poco
Sin predecirlo… La mansión explotó incendiándose a paso veloz sin dejar rastro alguno de los cuatro a quienes esperaban, esperaron, pero al ver que no salían, sus esperanzas eran arrancadas de raíz, se acercaron más sin dejarse cubrir por la llamas, pero era imposible ver algo más, se negaban a creer la realidad de que Rinoa, Zell y los hermanos Trevant estaban muertos
- No tiene sentido quedarnos más tiempo aquí, vámonos - respondió secamente Seifer, pero se notaba en su aspecto que se aguantaba lo más que podía para descargar esos sentimientos de pérdida
- ¿Cómo puedes decir eso? - le gritó Squall
- Acaso no ves lo que tienes frente a tus ojos, acepta la maldita realidad… ¡Rinoa murió y también los demás! - le respondió de la misma forma, las últimas palabras tardaron en salir, pues en sus adentros él tampoco lo creía
El comandante estuvo a poco de un segundo de golpearlo en la cara por su comentario, se arrepintió a último momento porque no valía la pena, Selphie lloró desconsoladamente mientras Irvine la abrazaba con todas sus fuerzas intentando calmarla, él también se encontraba devastado aunque no lo demostraba, Quistis hacía lo posible porque esas lagrimas rebeldes no brotaran de sus ojos, había perdido a uno de sus alumnos y a una buena amiga
- Trepe, deja salir esas lágrimas, no te hagas la dura - le dijo Seifer posando su mano en su hombro y de la nada la rubia empezó a llorar sin decir nada, ni hacer más nada
Los sentimientos del momento, impotencia, tristeza y dolor, muchos en el jardín esperaban su regreso, el regreso de una batalla en la que saldrían victoriosos, todos sanos y salvos, pero sólo una de sus predicciones no se cumplió… Volvieron sin un par de compañeros más, el luchador Zell Dincht y la bruja Rinoa Heartilly, sin comentar nada aún, fueron primero a tratar sus heridas, ya sus fuerzas fallaban y no daban más, ademas el hecho de que dos de sus amigos y sus enemigos que los ayudaron a último momento también fallecieron, no les daba fuerzas
Kadowaki junto con unos asistentes se encargaron de curarlos, después de eso habría suficiente tiempo para las explicaciones, luego llamó a Kramer y le pidió que se presentara en la enfermería, el grupo había llegado y el ver que Rinoa y Zell no estaban con ellos ya eran malas noticias, al llegar el director, las caras de los demás eran como de muertos, aquellas llamas en sus ojos se habían extinguido, la pena y el dolor los azotaba y pronto serían los demás quienes tomaran ese aspecto, intentaban no derrumbarse más después de lo que Kramer les había propuesto
Un grupo conformado por cinco SeeD's fueron a investigar en el lugar de los hechos un par de días después, ya las flamas se habían extinguido y podrían apartar escombros y buscar por todo el lugar, no encontraron nada, ni una pista que indicara que estuvieran con vida, sólo unas partes metálicas dispersas por los alrededores, sin nada más, se regresaron al jardín entregando el informe de la misión al director Kramer
Aun así no creían que sus amigos estuvieran muertos, querían mantener una mínima esperanza y decir que están vivos, Kadowaki aún no les daba el alta por lo que no podían hacer más que esperar
Cinco días pasaron y después de recuperar un poco las energías, la doctora veía que mejoraban con rapidez, sin embargo sus rostros no expresaban esa poca fe que tenían, parecían muertos en vida, debían dejarlos ir para que vieran con sus propios ojos la realidad, así que apenas pusieron un pie fuera de la enfermería se prepararon para ir a Trabia a primera hora de la mañana, cada uno a su habitación a alistarse e ir sin pérdida de tiempo
Alguien tocaba la puerta de Quistis, pidiendo entrar con mucha educación, sin saber quién era, se terminó de arreglar y salió de su habitación, para su sorpresa era Vero la novia de Zell
- Hola - saludó - ¿Entonces es cierto que… Zell está muerto? - preguntó con miedo y tristeza
- No digas eso, todos pensamos que tienen que estar vivos... Por eso iremos a Trabia ahora - intentó animarla, pero falló
- ¿Puedo ir con ustedes? Por favor - suplicó con mirada como la de un cachorro buscando cariño
La rubia calló meditando - Está bien, alístate rápido nos veremos a la salida de los dormitorios en quince minutos -
- ¡Bien! - exclamó y un pequeño brillo de felicidad apareció en sus ojos y salió corriendo a su habitación
Se reunieron tal cual como dijo la rubia sin ningún equipaje pesado, sólo sus armas y con una sola mochila que llevaba una chaqueta para cada uno por el frío, se impresionaron de ver a Verónica y más de que iría con ellos para cerciorarse de todo, al final cedieron pues, era la novia de Zell, era comprensible y un par de manos más no afectaban, cuando los hombres del grupo aún se encontraban heridos
- Empecemos a subir - dijo Squall siguiendo el paso a la montaña
- Squall... - llamó Vero acercándose a él, que aun caminaba - ¿No te da miedo que haya una gran posibilidad de que sí estén muertos? Muchas veces me dije que no debería creerme aquello cuando me lo contaron ustedes… Pero al enterarme del informe de los SeeD's que fueron... -
- Ya no digas más, todos estamos iguales, pero mantenemos la esperanza - respondió Irvine
El castaño no tenía ganas para decir algo, ni siquiera responder a preguntas, cuando llegaron al jardín insistía mucho en que lo dejaran salir de la enfermería y buscar en la montaña, insistía en que ellos estaban vivos, pero después del informe que entregaron los SeeD's, fue como si le arrancaran las cuerdas vocales de un tirón y no expresaba palabra alguna, cuando les dieron el alta sus únicas palabras fueron "Alístense... Nos vamos a Trabia"
- Gracias - respondió con una poca sonrisa
- ¿No tienes un mal presentimiento de todo esto? - susurró Quistis a Seifer estaban de últimos siguiéndoles el paso a los demás
- Algo, como si lo que fuéramos a encontrar allá arriba no es nada bueno o veremos lo mismo que esos SeeD's -
- Espero que no sea así, no sé de qué manera reaccione, no ha dicho más que unas cinco o seis palabras - decía preocupada por el castaño
- Dejemos que pase lo que tenga que pasar... No hay forma de hablar con él - dijo de manera fría
Al llegar al punto de la montaña donde estaba la mansión de Trabia, encontraron sólo un cúmulo de escombros, madera y granito con señales obvias de fuego
El castaño corrió apartando más escombros y nieve, excavando en el lugar que anteriormente lo habían hecho los SeeD's enviados por Kramer...
- Ya basta, por más que sigamos buscando, encontraremos nada o algunos de sus huesos con suerte, de una u otra forma... Hasta a mí me duele decir esto pero... Están muertos - dijo Seifer haciéndolos detener a todos poco a poco menos a Squall que incesantemente y con desesperación seguía buscando
- Squall, ya... Para, por favor - le dijo Selphie posando su mano en el hombro de él, con unas lágrimas en su rostro
Pero fue repelida al instante, seguía buscando sin importarle que los demás se rindieran... Vero fue la última excluyendo al comandante en detenerse, unas lágrimas silenciosas se pasearon por sus mejillas cayendo igual que ella bajo su propio peso en la nieve, tapándose el rostro
De nuevo ni una señal que indicara que escaparon o seguían con vida, al fin habían aceptado la realidad, se desmoronaron en un segundo, se rompieron como un jarrón de cristal, y las lágrimas caían a cántaros, se oía el llanto desgarrador de Vero. Quistis y Selphie entre lágrimas abrazadas de Seifer e Irvine respectivamente
El comandante se detuvo por fin... Con sus guantes llenos de nieve y cenizas estaba sin hacer un sólo movimiento de espaldas al grupo, de su chaqueta sacó el collar con el par de anillos mirándolo fijamente, recordando la última vez que la vio llamándolo para que lo salvara de los soldados de Galo... Volviendo a la realidad observando el anillo intentando recordar otra imagen de ella, una feliz... Sin embargo, le era imposible, con gran impotencia cerró su mano apretando los anillos con fuerza
Había que admitir que de ahora en adelante... Rinoa y Zell no estarían más con ellos, hubieran querido una muerte normal como la de cualquier persona, pero por culpa de un imbécil y sus ambiciones eso no sería así...
Continuará…
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