"Y aunque cierre mis ojos, veo le vie en rose"

La Vie en Rose


Tu Color Favorito.


Sus miradas se encuentran mientras sus risas se calman, un silencio cómodo cae sobre la habitación de Hiccup. El alegre brillo en sus ojos azules se transforma en algo más maquiavélico mientras Hiccup más lo mira. Una de sus manos se levanta y suavemente mueve uno de sus mechones rubios detrás de su oreja. Tomándose un momento para apreciar las piedras azules que decoran sus oídos.

Azul turquesa, brillan incluso en la oscura habitación. Él se las regalo en su aniversario de un mes.

Hiccup recuerda vagamente como ella una vez dijo que su color favorito era el rosa, pero eran niños en ese entonces—niños de mejillas grandes y ojos inocentes, cuando Astrid apenas formaba ese duro exterior que la caracterizaría a medida que crecía, antes de que Hiccup tuviera una pierna de metal y una vida increíble—y no habia pasado más de un día antes de que ella admitiera que su color favorito en realidad era el verde, al menos hasta que creció lo suficiente para empezar a familiarizarse con un color en particular—Azul claro.

Ha pasado tanto tiempo, pero Hiccup aún no puede evitar asociar el color rosa con Astrid, no tanto por ser el primero de sus recuerdos con ella, como por la siempre presente existencia del color.

Sus mejillas se ven naturalmente sonrosadas. Pero también más rosas y cálidas ya que el sostiene su rostro. Su pulgar barre tentativamente por la manzana de su mejilla, sintiéndola volviéndose picara mientras sus labios se vuelven una sonrisa. Su boca es como el capullo de una rosa y está brillando por labial, la punta de su lengua sale y provoca la planta de su pulgar, Hiccup respira rápidamente por la boca y se siente a si mismo volverse rosa en el rostro. Astrid suelta una risilla suave y sus manos lo toman por el cuello, posesivamente jalándolo hacia abajo.

Es un beso mordaz, lleno con Astrid mordiendo su labio inferior y su lengua entrando rápidamente a su boca, labios tocándose y separándose de manera obscena y casi artística. Es el tipo de beso que inmediatamente lo hace sentir ebrio, como un puñetazo que baja toda la sangre de su cabeza. Y Hiccup tiene que esforzarse para no sucumbir a ella. Los padres de Hiccup bien podrían estar en el piso de abajo y él no sabría, él está muy seguro que no tenía la puerta de la habitación con seguro siendo que Astrid entró por la ventana, y…y…y las brillantes uñas de Astrid están rascando hacia abajo por su espalda, colándose dentro de su camisa para hacerlo de nuevo en su piel desnuda. Hiccup es un desastre con piel llena de escalofríos en cuestión de segundos.

Los dedos de Hiccup juegan con el cuello de la camisa de Astrid cada vez un poco más bruscamente, Ella pausa el asalto en su boca para hacer un sonido algo molesto con la garganta, Hiccup se ríe nerviosamente contra sus labios, consiente completamente de como ella ha perdido más de una camisa de la misma manera; con él jalando ansiosamente el frente de la misma hasta que sus pechos estaban expuestos y el cuello de la prenda arruinado.

Ella rompe el beso solo lo suficiente para levantar su camisa y lanzarla al otro lado de la habitación.

Por alguna razón, su brasier es rosa pastel con un pequeño diseño de puntos blancos—ropa interior tan fuera de lugar en Astrid que ni siquiera le tiene que decir que era día de lavandería—algo demasiado lindo como para destilar cualquier tipo de atracción sexual. Pero Hiccup está a un segundo mudo o a un suspiro sin ritmo de hiperventilar cuando ellos continúan con el beso, sus manos apretando la suave tela de algodón de manera casi agresiva. Posesiva.

Hiccup no puede evitar asociar el color con Astrid. No importa lo poco que en realidad estén asociados. Rosa. Rosa. Rosa.

Ellos continúan besándose por casi 20 minutos, incapaces de detenerse, incapaces de pensar.

En algún punto, Astrid gateo hasta su regazo, sus muslos rodeando sus caderas. Hiccup siente sus labios mallugados por besos, sensibles cuando empieza a cosquillar. Sus ojos parpadean casi deslumbrados cuando él se separa para recuperar el aliento. Pero Astrid no parece estar lista para que la sesión termine, y comienza a dejar besos ardientes en su mandíbula, en su cuello. Hiccup conviene, dejando caer su cabeza hacia atrás para darle más acceso a su piel, su cabeza choca contra la cabecera de la cama y él traga un gruñido.

Ellos han hecho esto muchas veces, pero las manos de Hiccup aun tiemblan cuando él toca tentadoramente la piel suave de su espalda, él aún tiene que recordarse respirar a sí mismo cuando desabrocha su brasier. Su boca aun comienza a salivar cuando Astrid hace una cara sonrojada mientras sus pechos desnudos saltan a la vista.

Modestos, alegres pechos con pezones como gotas de goma de mascar—sensibles y apetecibles—el rosa pálido de sus areolas es tan templado por todos los otros tonos de rosa que forman un amor indescriptible. Pero llaman su atención de la misma manera, y Astrid tiene que aguantarse un gemido cuando sus manos comienzan toques reverentes y su boca mordidas suaves, luego no tan suaves.

¿Tal vez el rosa es el color favorito de él?


FIN

Notas del Autor: Estoy cansado y son las 3 de la mañana así que…supongo que publicare esto mañana.

Nos vemos luego.

HD.