"Desperté con miedo esta mañana, pero puedo saborearte en la punta de mi lengua"
Your Song, Rita Ora.
Aunque Llueva.
Debe ser su risa.
Es la única explicación, cuando su risa toca sus tímpanos, simplemente todos los colores toman más brillo, y Hiccup no puede evitar la sonrisa que siempre se propaga en su rostro. Es adictiva—y no hay forma de culparlo—cualquiera que escuche semejante sonido caerá bajo su hechizo en cuestión de segundos.
Hiccup se pregunta si se enamoró de alguna clase de sirena.
No es un sonido común, Astrid ríe solo en los momentos más importante—¿O es Hiccup el que le da importancia a momentos insignificantes, solo por escuchar la adorable risa de una pequeña rubia?
Astrid es hermosa, todo el mundo sabe eso—y, por ende, se supone que está fuera de su liga—todo el mundo también sabe eso, hay veces en las que incluso él se pregunta cómo logro hacer que una chica como Astrid Hofferson si quiera mirara en su dirección.
Pero de alguna manera lo logro, y si cuestionárselo es dudarlo, entones él nunca se lo preguntara de nuevo en su vida. Hay maneras de ver el mundo y maneras de ignorarlo—Astrid está en un punto medio perfecto, donde él no tiene que forzarse a ser menos o más.
A Hiccup le gusta cuando la hace reír con algo estúpido o impulsivo, como cuando su sarcasmo característico reaparece y el termina diciendo una de las peculiares bromas qué solía hacer hace tanto tiempo, cuando su sistema de defensa eran respuestas descardas y retruécanos molestos.
De alguna manera, hay veces en las que Astrid le responde con una mirada desesperada que se convierte en una sonrisa desesperada, que termina como una carcajada contenta cuando Hiccup termina su broma.
Lo hace sentirse orgulloso y grande—como si midiera 3 metros y pudiera escupir fuego a voluntad. Sus dientes blancos sobresalen bajo sus carnosos labios y él siempre tiene miedo de perder el control y atacarla en esos momentos.
Es su culpa, en serio, ningún ser humano debería ser capaz de hechizarlo de esa manera. Es injusto.
Su risa favorita es esa que solo él puede escuchar. Esa risa que ella deja salir de sí misma cuando él comienza a morder su oreja durante una película de Netflix, esa risa que hace cuando ya ha tomado un par de copas y se acerca a él en medio de la fiesta, tomándolo de la mano y soltando una risilla en su oído mientras le da un pequeño beso bajo su parpado—murmurándole palabras y promesas mientras lo convence de ir a profanar la cama de Snotlout una vez más.
Ha pasado tantas veces que Hiccup empieza a ver un patrón.
A Hiccup le encanta esa risa que se convierte en un gemido cuando él besa sus muslos y pone su lengua a trabajar, probando ese lugar entre sus piernas que sabe a miel y a feminidad y a Astrid.
Su risa es tan hermosa que lo hace estúpido, y Hiccup no está dispuesto a hacer nada al respecto
Incluso en los momentos en la que la risa parece un recuerdo lejano y un objetivo imposible, Astrid está a su lado, sosteniéndolo en pie con la promesa de volver a escucharla una vez más, y tal vez, solo tal vez, él también podrá volver a reír una vez más.
A Astrid siempre le han gustado sus ojos, ella puede admitirlo ahora.
Un hermoso verde bosque que parece emanar la vida que representa, y cuando el sol se encuentra con ellos, las hebras doradas brillan como llamas, ardientes y vividas.
No siempre fueron tan cercanos como ahora, hubo momentos en los que Astrid lo encontraba confuso y algo molesto, pero ella siempre se encontraba a si misma perdida en sus ojos—y era tan irritante, ella no entendía el remolino en su pecho, y lo que Astrid no entendía la hacía enojar—sus ojos verdes la perseguían a todos lados, incluso en sus sueños más profundos no podía sacarlos de su mente.
Ahora no tiene que esconderlo más. Hiccup Haddock tiene los ojos más intensos que ella jamás haya visto. Y si ella quiere puede pasarse horas mirándolos, tan cerca como sus deseos quieran.
A ella le gusta su mirada cuando está concentrado en alguna de sus pasiones, como cuando está dibujando en su mesa de trabajo y ella le lleva una taza de café caliente. Él le agradece con un beso y sus ojos bailan cuando ella pasa una mano por su cabello, grueso y suave.
O como cuando su mirada se vuelve maquiavélica, cuando casi parece volverse otra persona. Cuando la toma por la cintura y la lanza contra la cama, hundiendo su rostro entre sus muslos antes de que ella tenga tiempo de protestar, Hiccup mira hacia arriba y el verde en sus ojos baila con diversión y lujuria—le gusta verme así Astrid se da cuenta en esos momentos le gusta verme deshecha bajo su toque—y es como un rayo de electricidad golpeándola directamente, haciendo su cuerpo arder y su pulso elevarse como un misil balístico.
Astrid deduce que sus ojos se vuelven así de penetrantes cuando la están mirando a ella, y se llegan a su máximo nivel de intensidad cuando la están mirando mientras ella hace esto.
Como ahora, cuando ella está sobre él, su piel temblando y tierna mientras ella ríe lascivamente, su lengua mojando sus propios labios y palpando su reacción de la misma manera en la que palma su miembro, bombeando lentamente.
A Astrid le encanta cuando sus ojos—tan verdes y expresivos—cambian en cuanto ella lo excita, se vuelven oscuros y sus pupilas se dilatan, las hebras doradas alrededor de su esclerótico parecen sobresaltar, iluminando los momentos más ávidos como un amanecer en Berk.
Se está derrumbando poco a poco, y Astrid lo considera una venganza bien merecida. Ella manosea su erección suavemente mientras su otra mano manosea sus propios pechos, provocándolo. Haciéndolo sufrir.
Que sufra. que sufra como a él le gusta hacerla sufrir—Astrid sabe que no hay mejor tipo de sufrimiento que este.
No hay momentos en los que ella agradece más como su vida cambio que en estos, cuando ambos están desnudos y sudados, cuando ella solo puede pensar en él y cuando él solo puede pensar en ella.
Astrid ha visto cuando su mirada, tan viva y hermosa, es manchada por la tristeza.
No hay mejor cura para la pena que el amor.
Astrid sostiene su erección firmemente con una mano mientras la otra juega provocativamente con el cabello de su vientre, justo bajo su ombligo.
Al principio ella solo lo provoca, pasando la punta de su miembro por su húmeda entrada, dejándolo tocar su centro solo por un momento antes de alejarse. Ella disfruta cada vez que sus ojos parecen saltar de su cabeza y sus manos luchan por levantarse a sus caderas, pero en vez de eso sostienen fuertemente las frazadas de la cama de Snotlout.
Él ha sido golpeado tanto en los últimos días, asuntos familiares y personales impactándolo como un disparo en el pecho, y Astrid haría lo que fuera por alejar esa nube tan gris que nubla sus ojos.
Ella no puede desaparecer su pesadumbre y su estrés, pero puede hacer que se vaya por un rato. Por una hora. Por una noche. No importa que tanto llueva afuera, ellos están a salvo en esta pequeña habitación, su mundo entero son estas cuatro paredes.
Astrid se deja caer sobre él, lanzando la cabeza hacia atrás en un grito silencioso mientras Hiccup entra dentro de ella con un gruñido, llenándola. Completándola. Él por fin se rinde, levantando sus manos y tomándola de ambos pechos con tanto fervor como desesperación.
Es en este momento cuando Astrid decide que su mirada nunca ha sido más vehemente, es como si le diera alas. Grandes y fuertes, capaz de levantarla del suelo y elevarla sobre las nubes.
FIN.
Notas del Autor: Otro pequeño one-shot perteneciente al mismo universo que el capítulo 16 y el capítulo 12, de hecho, hay una pequeña historia implícita aquí, escondida en todos estos one-shots y esperando a ser descifrada. ¿Pueden descifrarla?
Nos vemos pronto, seguiré trabajando en sus peticiones y esperando más, estoy haciendo todo lo posible para hacer las actualizaciones más regulares.
Cada review es un dolar para que Snotlout compre sabanas nuevas.
Nos vemos luego.
HD.
