"¿Me sostendrías fuerte, y no me dejarías ir?"

Symphony, Clean Bandit.


Dagny Amanda Haddock.


Tick-tock, tick-tock, tick-tock.

El tintineo del reloj parece eterno, y la luz blanca e inmaculada de la sala de espera no ayuda para nada a mejorar su estado mental.

Tick-tock, tick-tock, tick-tock.

El sudor helado en su nuca ya bajo hasta su espalda y empapo su camiseta, y sus piernas no pueden parar de temblar, Hiccup siente que de intentar levantarse de las incomodas sillas de la sala sus piernas lo traicionarían y caería al suelo desastrosamente.

Y si él está sintiendo esto, entonces ni siquiera puede ni imaginar por lo que Astrid está pasando.

Tick-tock, tick-tock, tick-tock.

En serio, él va a destruir ese reloj.

Lo único que lo detiene es lo que la reacción de Astrid le causaría, él no está listo para hacer nada. Él no está listo.

Las palabras se registran en su mente y amenazan con ahogarlo en un mar de culpa y vergüenza, una bola de aire se atrapa en su garganta y le dan ganas de empezar a toser como un demente.

Pero no lo hace, porque si él esta sintiendo esto, entonces Astrid debe estar derrumbándose.

Ella está sentada a su lado, con sus dedos pálidos jugando con la pulsera en su muñeca, sus manos no se pueden quedar quietas por un segundo y Hiccup reconoce inmediatamente las obvias pistas de la paralizante ansiedad.

Hiccup no puede evitar cuando su mirada viaja a su cuerpo—Astrid siempre fue delgada, desde que la conoció—y el hecho de que ahora no lo esté…

Ahí donde antes estaba un estomago plano y unos marcados abdominales, ahora hay un vientre hinchado que ella ya no puede esconder con ropa holgada o chaquetas en verano—y ahí, dentro de ella, hay un bebe.

Un bebe. Un ser vivo creciendo dentro de Astrid. Su bebe.

Oh, Dioses.

El rostro de Astrid está más pálido que nunca, y aunque ella le está mandando una mirada fulminante a su pulsera, Hiccup siente envidia.

Él daría lo que fuera porque ella al menos lo viera de nuevo.

Hiccup tose conspirativamente, y Astrid voltea verlo. Durante un segundo, sus ojos se encuentran por primera vez en mucho tiempo, y él puede sentir su pulso elevarse al mismo tiempo que sus manos tiemblan de manera masoquista, el deseo de estirar su mano y tomar la de ella como lo ha hecho tantas veces es tan grande que lo hace querer llorar.

Él ya no sabe si tendrá la oportunidad de tomar su mano otra vez en su vida. Porque lo arruino todo.

Ellos…

Ellos eran dos amigos buscando consuelo en el otro. Él buscaba escapar de su propia destructora soledad, ella buscaba desaparecer la pena de la perdida, al menos por un rato—ambos querían hacer lo que hicieron. Ambos lo disfrutaron.

Ambos lo están pagando. Y cada vez que Hiccup piensa en ello siente otra ola de culpa bañarlo—él no debería sentir esto.

Hiccup supone que ella daría lo que fuera por deshacer aquella noche—pero su parte más egoísta rehúsa dejar ir lo que tienen ahora, no importa que tan angustioso haya sido la razón. Él nunca espero llegar a este punto de su vida de esta manera, pero ahora está aquí. Y lo único que puede hacer es aguantar.

Pero eso no desenreda el principal hilo de angustia en su situación—él no está listo.

Hiccup no está listo para ser un padre.

Él…él paso la mayor parte de su vida siendo una decepción para su propio padre, un desastre caminando que nació torcido y no pudo ser enderezado, y aunque es verdad que Hiccup no paso a ser aceptado por su familia hasta hace poco tiempo, él simplemente no desea que su propio hijo crezca con las mismas dudas que él—Hiccup no quiere un hogar roto, pero no hay nada que pueda hacer al respecto, ¿cierto?

Hiccup no puede imaginarse a sí mismo con un niño en su rodilla, contándole historias o castigándolo o simplemente acostándolo en su cama y arropándolo.

Es demasiado, demasiado rápido.

Han pasado 4 meses desde que Astrid llego llorando a la puerta de su casa durante la noche, eso hacen 5 meses desde la noche en la que ambos cayeron dormidos en los brazos del otro.

Hiccup se sonrojaría de solo pensarlo, si toda su sangre no estuviera en sus rodillas.

Fueron tontos e irresponsables, pero la pasión los habia atrapado y ni siquiera se habían molestado en usar protección alguna—Hiccup habia sugerido un condón, pero eso fue la segunda vez y ya era demasiado tarde para cualquier decisión sobria.

Y ahora, es la segunda visita de Astrid a la pequeña institución, pero es la primera vez que Hiccup acompaña a la rubia—esta será la primera acción como el padre de su hijo.

Hiccup mira a Astrid de nuevo, no hay color alguno en sus mejillas, y está mordiendo su labio tan fuerte como en algún momento mordió los suyos.

Ella será una maravillosa madre. Él en serio se la puede imaginar así, con un bebe idéntico a ella en sus brazos, besando su frente mientras le canta hasta dormir.

Pero él nunca imagino que él bebe seria suyo.

No, eso es mentira.

Siempre fue un pensamiento en la parte de atrás de su cabeza, un deseo fugaz e imposible—todo lo que él alguna vez quiso.

Y ahora lo tiene—pero no era así como debía pasar. Y es tan injusto y retorcido como es maravilloso.

"Astrid" Hiccup susurra antes de darse cuenta de que las palabras salen de su boca, y Astrid voltea a verlo tan rápido que su cola de caballo vuelta frente a ella y la golpea en la nariz.

Las palabras ya se están formando en su mente, y él por primera vez en mucho tiempo se siente capaz de poder decírselas y—

"¿Astrid Hofferson?" Una enferma la llama al otro lado de la habitación. Y Hiccup siente ese miedo inicial volver a aparecer en forma de rodillas temblorosas y manos sudadas. Astrid se le queda mirando por un momento imposiblemente largo, tal vez esperando a que diga algo, hasta que la realidad la llama y ella se espabila, intentando levantarse rápidamente de la incómoda silla de la sala de espera y tambaleando en el intento.

Un nuevo instinto les da fuerza a sus piernas y Hiccup se levanta tan rápido que la sangre viaja a su cabeza, sosteniendo a Astrid de un hombro con delicadeza mientras una de sus manos orbita su vientre.

"¿E-estas bien?" Hiccup le pregunta rápidamente, y Astrid se sonroja y asiente.

"Estoy bien" Ella responde, tomando la mano que rodeaba su estómago tentativamente, como si Hiccup la fuera a jalar bruscamente en cualquier momento.

Él jamás lo haría. Él no la quiere volver a soltar nunca.

"¿Vamos?" Él le pregunta lo más calmadamente que puede, y se rehúsa a soltar su mano mientras ambos caminan hacia la sala del ginecólogo.

Dentro de la sala habia una cama blanca y en un ángulo particular, al lado de la misma hay un equipo parecido a una computadora de los 80's, y la inexperiencia lo hace sentir indefenso—el debió haber venido a la primera cita.

Una doctora con ojos amables y piel oscura se acerca a Astrid y la saluda como si la conociera hace años, después mira a Hiccup y, para terminar, sus ojos llegan hasta sus dedos entrelazados. Ella levanta la mirada y le hace a Astrid la pregunta que nadie quiere contestar.

Es como si el tick-tock del reloj se hubiera convertido en un eco mudo.

"Es el padre" Astrid responde, y el corazón de Hiccup da un latido tan doloroso que casi lo hace llorar de felicidad.

Astrid lo reconoció como el padre.

"¿Puedes recostarte?" La doctora le pregunta a Astrid, y Hiccup siente otro latido doloroso cuando tiene que soltar su mano para que ella se recueste sobre la cama.

La doctora sigue diciéndoles cosas al mismo tiempo que prepara el equipo y Hiccup usa toda su capacidad cerebral para tomar nota de todo lo que dice, desde los consejos más pequeños hasta lo más importantes.

La doctora le pide a Astrid que levante su blusa, y Hiccup se traga su propio sonrojo en una tos asfixiante—la rubia se le queda mirando extrañamente y él se compone sobre su mirada—ojos azules siempre tuvieron una esencia calmante sobre él.

"E-estoy bien-n-n" La ultima silaba se prolonga más cuando Astrid levanta su blusa, y Hiccup puede ver claramente la comparación de su cuerpo delgado y sus piernas musculosas contra el valle hinchado de su vientre.

Dioses, incluso embarazada es tan hermosa que es asombroso y punzante y le quita el aliento. 5 Meses y ya hay una personita ahí. Oh Thor…

La doctora sonrió y paso una mano llena de una especie de crema sobre su vientre, Astrid tembló y en cuanto Hiccup se dio cuenta esos nuevos instintos lo impulsaron a volver a moverse. Esta vez era su turno, de eso él estaba seguro, así que se sentó al lado de ella y sin dudarlo, tomo su mano y entrelazo sus dedos con los de ella.

Cuando Astrid no bateo su mano o aplasto sus dedos, Hiccup estaba seguro de que era el rey del mundo.

Él se pregunta en que momento Astrid se convirtió en su mundo.

Probablemente hace años, pero le tomo demasiado tiempo darse cuenta. Hiccup tiene que ahogar una carcajada en esto, porque no solo le tomo años darse cuenta de ello, también le tomo un embarazo.

La visita no estaba yendo como lo planeo—sí, sus músculos están tensos y pesados—pero él no esperaba sentir esta ligereza en su pecho, él no esperaba sentir la vida regresar a su cuerpo cada vez que Astrid apretaba sus dedos con los suyos.

Él tiempo se movía tan lento, pero al fin la doctora paso una especie de barra sobre la barriga de Astrid, la pantalla al lado de ellos comenzó a mostrar estática, y después de unos momentos, algo más.

Ahí…ahí estaba…

La mente de Hiccup se vacío el momento en el que la imagen apareció. No eran más que un desastre de líneas y formas grises y blancas en patrones extraños, excepto por la muy, muy clara silueta de un bebe.

Ese era.

"Ahí esta" La doctora le sonríe, pasando un dedo sobre la pantalla del ultrasonido.

Las palabras no hicieron más que cementar lo que Hiccup ya sabía, la imagen le habia quitado toda razón de su cerebro en cuanto la forma de una pequeña mano apareció en la pantalla. Eso es una mano.

"Eso es una mano…" Hiccup dijo, estúpidamente. Y no se dio cuenta de las lágrimas saliendo de sus ojos hasta que la humedad alcanzo sus labios.

"Si, esa es su mano" La doctora le afirma, y él voltea inmediatamente hacia Astrid.

"Astrid, esa es una mano" Hiccup repite completamente atontado, y justo cuando la mira sus dedos comienzan a temblar de nuevo.

Astrid está llorando, tantas lagrimas salen de sus ojos haciendo sus ojos azules brillar como el cielo. Una de sus manos esta sobre su boca mientras intenta y falla dejar de soltar risas que se transforman en sollozos.

"Hiccup" Ella gime, su labio temblando mientras su mano no suelta la de él. "Mírala…"

Una vez más Hiccup siente ser golpeado justo en corazón. Su pecho vibrando mientras el aire deja sus pulmones en un gemido.

"¿Mi-mírala? ¿E-ella?" Él tartamudea, y Astrid asiente "¿Ella? ¿E-ella es ella? ¿Tendremos una…ella?" Hiccup nunca se sintió tan fuera de sí mismo, como si hubiera crecido alas tan grandes que lo levantaron del suelo. En este momento él está flotando.

Él tendrá una hija. Ellos tendrán una hija. Dioses, ellos tendrán una pequeña niña.

Ambos están hipnotizados por la imagen de su hija en el monitor. Dos pares de ojos brillan con lágrimas mientras sonrisas incrédulas iluminan sus rostros.

Es una experiencia que cambia tu vida, es sorprendente e increíble e imposible e improbable, pero sobre todas esas excusas de palabras, es hermosa.

Es hermosa, en serio. Ella es hermosa. Justo como su madre.

Hiccup escucha una risa tan familiar que lo saca de su trance, y cuando voltea a ver a Astrid se encuentra con la vieja Astrid, la verdadera Astrid, la que él no veía hace meses. La que podía matarte con un dedo pero que también daba los mejores abrazos.

No será fácil, ambos lo saben—será difícil y complicado y ellos serán juzgados por más de una persona, será el viaje más intenso y desquiciado de sus vidas.

Pero cuando todo está dicho y hecho, eso importa poco—porque no importa que tantas sequias la vida les mande, ellos las superaran.

Juntos.

FIN.


Notas del Autor: Ah, Dagny. Estoy seguro que, en un Universo Moderno, tú fuiste un pequeño accidente de dos adolescentes cachondos y tristes—pero no te preocupes, ¡estarás bien!

Dagny Amanda Haddock es mi representación de mi primer bebe Hiccstrid, una adorable bola de cariño idéntica a su padre en todo menos físicamente.

El segundo bebe Hiccstrid es un bebe varón cuyo nombre aun no logro encontrar, ¡las puertas están abiertas a toda sugerencia, por cierto!

Últimamente estoy de humor para escribir tragedia y angustia, no sé porque me dieron ganas de hacer esto, pero perdí 40 minutos de mi vida en escribirlo, espero que sea de su agrado. Ahora toca contestar un par de reviews.


RoxFledler: La angustia adolescente es más complicada que eso. Hay veces en las que los jóvenes simplemente se equivocan y no hay nada que hacer al respecto más que aprender a perdonar. Les ha sucedido a todos justo como le está sucediendo a Hiccup y Astrid en este pequeño AU. Tampoco fue como que estuviera empacando en Hiccup, más bien fue como que otras cosas llenaron su vida y al final eso llego a pasar factura. Lo más difícil de la depresión es no darte cuenta quien eres hasta que alguien más te recuerda quien eras. No digo que esto justifique lo que Astrid hizo, así como lo que Hiccup hizo (¿Drogas, menores de edad, alcohol, al carajo la escuela?), al menos por el momento ambos son personajes muy tóxicos. Uno de ellos apenas saliendo del estanque, otro buscando la salida del mismo.

Mao-angel: Siempre se aprecia una excusa para embriagarte, gracias. No estoy seguro si hare que se encuentren en la fiesta de Cami, digo, hice algo similar en Camaro del 68 y quisiera variar un poco. PD: Tienes una buena idea de por dónde va el fic ¡Buen trabajo 😃!

Vyreco: Oh, el golpe vendrá fuerte, efectivamente. Astrid y Cami son tan similares tanto por el hecho de que el fandom las convirtió en esto como que, canónicamente, son prácticamente la misma persona. La Camicazi de los libros fue aplacada y estilizada para convertirla en la Astrid Hofferson que todos amamos, y eso es algo que trae muchas herramientas al universo de Como Entrenar a tu Dragón. Siento que las historias en español la podrían explotar más que solamente en un personaje secundario más y esto es lo que yo intentado con mis fics. Dentro de poco publicare una historia a largo plazo basada en It de Stephen King, donde el personaje de Cami tendrá mucha relevancia para el plazo de los demás personajes.

EvlR: Oh, Astrid sufrirá. De hecho, probablemente todos sufran un poco. Así es la vida mi joven lectora.