No te despiertes.


Universo 'Sueño Falso'

Parte 1/3


"Soy un huracán"

Hurracaine, Halsey.


"No te despiertes"

Fue un susurro. O tal vez un grito.

Tal vez fue ambos, y ninguno al mismo tiempo.

Las sabanas se sienten suaves y cálidas contra su piel desnuda. No hay luz que pueda sacarlo de su trance, y todo huele como lavanda y chocolate.

"No te despiertes"

Hiccup obedece. Hay una rutina necesaria que seguir—una serie de reglas que nadie ha escrito, pero que siempre están brillando en tinta invisible sobre un papel tan oscuro como el azabache, son la clase de reglas implícitas qué lo hacen querer escupir veneno.

"No te despiertes" La dulce voz sigue susurrando. Es el canto de un ángel en la distancia—Hiccup decide.

Tal vez el sigue soñando—tal vez esta vez no será como todas las demás.

Hay una especie de placer mudo en mentirte a ti mismo.

Esto bien podría ser un sueño, una vez más.

Pero hay muchos factores le dicen que la realidad está presente. La simple sensación de cosquilleo en la punta de su pie. O el ardor en sus labios, tan mordidos qué si los lame, Hiccup aún puede saborear la sangre. O el cansancio y la fatiga en sus extremidades.

Él da una vuelta sobre su espalda y lanza un brazo sobre la almohada a su derecha. Él espacio en la cama al lado suyo esta vacío—y Hiccup ya no está sorprendido por la ausencia de otro cuerpo cálido con el cual abrazarse.

Tal vez es un simple deseo mudo el que lo impulsa a abrir uno de sus ojos.

Una muchacha rubia está levantando su desparramada ropa del suelo, su cabello esta horriblemente desacomodado y únicamente lleva puesta una de sus camisas de trabajo negras, esto solo hace resaltar la palidez de sus muslos o el filo de su clavícula.

"No te despiertes…" Astrid susurra de nuevo, como si fuera lo único que sabe decir. Tal vez lo es.

"No lo haré" Hiccup piensa, pensando en una noche que debió de haber durado para siempre. Él piensa en piel cálida y besos calientes—en mordidas y en rasguños y en cruda pasión hecha carne.

La manera en la que Astrid había mordido su labio mientras sus caderas se movían contra las suyas en un frenético tándem parecía gritar posesión. Los gemidos y los llantos lo hicieron creer que solo habían entrado en una realidad donde únicamente existían dos personas.

Pero como siempre, el hechizo desaparece la mañana siguiente.

Él debería sentir culpa y asco—probablemente las emociones que pintan el rostro de Astrid—pero solo puede pensar en el dulce dolor que sintió cuando Astrid cayo dormida en su pecho.

Tal vez es porque ambos son jóvenes. Tal vez simplemente son un par de locos, indecentes y estúpidos millenials—con demasiado dinero y demasiada adrenalina en sus venas. Puede que esa sea la razón por la que ambos, no importa que tanto lo intenten evitarlo, terminan atrapados en la misma telaraña de engaños y mentiras y…y placer.

Hiccup fue un rumor que llamo la atención de la rubia—un chico de Bed Stuy con un gusto por las chicas de 18—y Astrid fue su antítesis. Una tormenta incontrolable con aroma a Lucky Strikes y un poco de licor en sus labios, capturandolo con un beso y una mirada.

"No te despiertes, por favor…" Astrid murmura de nuevo, y es lo más vulnerable que él jamás la vera.

Hiccup piensa que esta Astrid es su favorita—tal vez porque es la que más cerca que siente a él.

Incluso más cerca que la Astrid de la noche anterior.

Esa Astrid era una nómada, un grito silencioso, una relación de una noche. Ella no pertenece a ciudad alguna, ella no perece a hombre alguno.

Ella era la violencia del cantar de la lluvia, chocando contra el techo de su pequeño estudio en Brooklyn y privándolo de sueño, Astrid Hofferson es un misterio sin resolver.

"Recuérdame que nunca me acerque a ti" Astrid le había dicho en su primer encuentro. Y Hiccup estaba tan viajado en LSD que apenas y le había podido responder.

"Como M'lady lo desee…"

Tal vez ese fue el inicio de la tormenta.

"No despiertes…" Astrid suelta un pequeño llanto, poniéndose su ropa interior y deslizándose sus pantalones. Él le había arrancado esos pantalones la noche anterior.

Hiccup no despertara. Él no quiere que Astrid lo sepa. Él no quiere que Astrid se dé cuenta que lo puede destruir con una mirada.

Destruirlo, salvarlo—que importan todas esas trivialidades.

Él quiere sonreír y llorar—la línea entre la devastación y la plenitud puede ser tan delgada.

Ambos pueden ser un veneno, y es por eso que se complementan. Ambos están buscando una salida sin saber qué hacer si llegan a encontrarla. Ella puede estar triste y él puede estar roto, y de no haberse encontrado el uno al otro, nunca se habrían dado cuenta de que tan terrible y hermosa es la vida.

O Tal vez Hiccup se está engañando a sí mismo. Y las lágrimas no son más que fruto del alcohol y la traición.

A él no le importa—una vez le importo más que nada en el mundo, pero ahora parece irrelevante—ambos saben que esta no será la última vez que sus hilos se enreden. La única pregunta que ambos tienen es cuánto tiempo restara antes de que todo caiga en una explosión de llamas y gritos.

Hay una parte de Hiccup que ansia ese momento con casi tanta intensidad como le tiene pavor.

"No te despiertes…" Astrid dice una última vez, tomando el anillo en la mesa de noche y resbalándolo en su dedo anular.

Hiccup no despierta.

"Yo podría destruirte" Hiccup piensa "Yo podría destruirte y volverte a armar, y tu podrías hacer lo mismo. Y ambos podríamos escapar de esta horrible ciudad llena de dolor y rentar una casa en Long Island y olvidar todo el daño que hemos hecho, tu podrías ser mía y yo podría ser tuyo"

Astrid se acerca hasta él, y con un movimiento lento se acerca hasta su rostro y planta un beso largo en su frente.

"Gracias por no despertar…" Astrid le dice al oído. y Hiccup se pregunta cómo serían sus vidas si se hubieran encontrado antes.

Astrid sale de la habitación del hotel justo como entro. Sin hacer un solo ruido.

Antes de que el sol salga, Astrid habrá vuelto con su prometido y Hiccup ha de volver con Heather, la normalidad los volverá a atrapar como siempre, y él contara los segundos antes de volver a estar atrapado entre sus piernas.

La analogía es incorrecta—ella no es una tormenta salvaje, incluso la peor de las tormentas es capaz de ser premeditada—Astrid llego a su vida, y no había manera de que Hiccup la hubiera podido ver venir.

Astrid es un huracán.

FIN.

Notas del Autor: Actualización obligatoria para que esta historia no pase a estar descontinuada. Es temporada de finales y evaluaciones en la universidad y estaré muy estresado y ocupado por un tiempo—así que subiré este pequeño One-shot para que, si alguien aún se ha estado molestando en seguir esta historia, sepan que sigo aquí. Tengo un par de historias preparadas que subiré regularmente para no tener que escribir.

Hiccstrid Toxico es una de las mejores clases de Hiccstrid.

Aceptare peticiones en modo de Review y PM.