Como romper un corazón, por Eret.


"No confíes en una persona perfecta, ni en una canción sin problemas"

Lane Boy, Twenty One Pilots.


Eret va a decírselo.

Esta noche es la noche, eso es seguro—él va a decírselo, y va a sonreír cuando sus ojos azules brillen más que nunca han brillado—cuando ella le dé una de esas sonrisas secretas que Eret apenas y ha visto un par de veces. Esas que son todas dulzura y seguridad y tan poco de ese filo que la caracteriza. Y luego ella se lo diría a él.

Y será increíble.

Últimamente, el coqueteo se ha vuelto tan intenso que incluso sus amigos los están empujando a empezar a salir—Diablos, incluso Eret se dio cuenta, y eso es mucho decir.

Pero…bueno, una parte de él está un poco nervioso. Porque esta es Astrid de la que estamos hablando—sí, siempre ha sido rubia y hermosa y atractiva—y aunque Eret siempre pensó que en algún momento u otro se la llevaría a la cama, nunca pensó que esto implicara…eso.

¿Y cómo haberlo predicho? Astrid nunca ha sido el tipo de chica para buscar una relación—más bien el tipo de chica que causa más peleas en bares que él, el tipo de chica que le enseña líneas para ligar y le presenta a sus amigas sexys.

Ella siempre ha sido el tipo de chica que juega a las vencidas con motociclistas y los vence.

Astrid es su amiga, su compañera, su cómplice, su compadre.

Pero los amigos no quieren besar a sus amigas más que nada en el mundo, y aunque es de amigos intentar hacerla sentir mejor después de una mala cita o después romper con algún idiota, no es algo de amigos el sentirse tan jodidamente celoso de dicho idiota.

Y Eret ha intentado ser solo su amigo por mucho tiempo—pero al final es como si, en vez de decir las cosas en palabras, él decide ponerlas en acciones que hablan a gritos.

Tal vez no sea de amigos prepárale su desayuno favorito todas las mañanas—tal vez tampoco sea de amigos el rechazar de llamadas de chicas y potenciales jales para poder acurrucarse en el sofá y ver alguna película—bueno, fingir verla. Porque él estaría pensando en ella todo el tiempo. En lo maravilloso que huele su cabello, en lo cálida que es, en la manera en la que su nariz se arruga cuando algo no le gusta y en la manera en la que sus mejillas se encienden cuando habla acerca de algo que ama.

Eret se ha dicho a si mismo por mucho tiempo que esto es algo que todo amigo normal haría, por demasiado tiempo.

Así que esta noche, Astrid iba a regresar de cualquier evento de la universidad o reunión social a la que prácticamente la obligaron a ir, tal vez algo grande, tal vez no, como sea. Ella es muy inteligente—Eret ama eso acerca de ella—pero no exactamente una mariposa social, más bien una polilla. La clase de persona que solo va a fiestas con amigos cercanos y solo bebe cuando sabe que no importa que estupidez haga, alguien estará ahí para detenerla.

Generalmente, Eret es dicha persona, o Ruffnut o Camicazi en caso de que el no estuviera disponible—justo como esta noche, en la que ella probablemente esta en medio de una reunión estudiantil a la que solo va para ganar más créditos y poder graduarse de la universidad mucho antes. Probablemente tampoco está bebiendo, solo charlando con sus amigas de cualquier cosa que las chicas charlan cuando están solas—¿Tal vez de él?

Eret ya se la puede imaginar, entrando por la puerta con una lata de Red Bull en una mano y sus llaves con el llavero de Batman en la otra, vistiendo un vestido de coctel y recargándose en el marco de la puerta—una mueca sonriente en su rostro mientras él se acerca ella. Luego patearía sus zapatillas incomodas y subiría a su habitación a ponerse un par de pants extra grandes y esa vieja camisa de Rick y Morty que usa para dormir.

Después ambos pondrían alguna larga película en Netflix, y ella lanzaría sus pies sobre su regazo mientras se queja y queja de cualquier tonta fiesta o evento social a la que haya asistido.

En cualquier momento, ella lo llamaría para decirle su plan de escape, luego cumpliría dicho plan de escape. Y entonces Eret le diría que lo enamorado que esta de ella.

Bueno, tal vez no exactamente, eso sería un poco precipitado, ¿Cierto? —tal vez solo le diría lo mucho que le gusta y lo mucho que le gustaría intentarlo con ella—le diría como nunca se ha sentido así con nadie más. Y entonces él la besaría, y ella le regresaría el beso y luego…Bueno…

Eret se imagina como seria, sexo con Astrid—no, no sexo. Ellos no tendrían sexo, ellos harían el amor. Su cuerpo contra el suyo, sus manos en sus muslos, las suyas sobre sus hombros. Sus caderas moviéndose en un ritmo contra las suyas mientras—

¡No! Astrid sigue siendo tu amiga, Eret. Apaga tus motores.

De cualquier manera, ella le llamara en cualquier momento—excepto que han pasado varios minutos y no ha pasado nada. Pero la llamada vendrá pronto, porque Astrid solo puede aguantar cierta cantidad de basura académica al día, y aunque ella es lo suficientemente independiente para simplemente lanzarse a perder en medio del cualquier evento—Eret no la llamara, una vez lo hizo, y resulto que fue en medio de su exposición médica y él apenas y tuvo tiempo para escuchar insultos dignos de un camionero.

Lo último que piensa antes de caer dormido en el sofá de la sala, es en cómo incluso insultando se escucha hermosa.


Eret es despertado por el antagónico sonido de su celular, el tono de una canción de KPop que Astrid escogió como su tono de llamada—ella habia estado pasando por todos sus tonos hasta encontrar uno que el específicamente odiara, luego lo habia elegido como el que sonaría cada vez que ella lo llamara.

Eret casi deja caer su celular mientras intenta desbloquearlo, parpadeando los últimos racimos de sueño que restaban mientras contesta la llamada.

"Viejo, ¿estas despierto?" La voz de Astrid le dice al otro lado de la línea.

"Por supuesto que lo estoy"

"Genial, ven y abre la puerta. Creo que olvide las llaves en el salón, además, necesito una cerveza"

Eret sonríe tontamente a la nada, satisfecho de regresar a la rutina a la que tanto esta acostumbrado.

"Voy de camino" Eret le responde, levantándose y deslizándose dentro de una camisa limpia, incluso echándose un poco de loción, nunca se sabe.

Bueno, ¿Qué importa si es un par de horas después de lo planeado? ¿Qué importa que casi sean las 3 de la mañana? A Eret no le molesta en lo absoluto, porque él está seguro que valdrá la pena, y aunque aún está un poco curioso de porque tardo tanto tiempo en una conferencia estudiantil, él está feliz. Porque está a punto de decírselo y será increíble.

Eret sale por la puerta y ya puede ver a Astrid afuera del portón de la casa, recargándose tranquilamente al lado de un auto, su mirada perdida mientras sostiene sus zapatillas en sus manos y adorna una sonrisa en su rostro.

Ella le sonríe cuando sus ojos se encuentran, y Eret usa las llaves para abrir la reja de metal y dejar entrar a su compañera de piso…Aunque pronto tal vez pueda llamarla más que solo una compañera de piso.

Ninguno dice nada cuando entran a la casa y Astrid lanza las zapatillas al fondo de la sala de estar, estirando sus brazos sobre su vestido de cóctel y viéndose adorable mientras lo hace, sus pies descalzos bailando sobre el piso de madera.

"No vas a creer como me fue esta noche" Ella le dice mientras camina hacia el refrigerador de la cocina.

"Bueno, supongo que es un poco tarde" Eret le responde, cruzando sus brazos.

"Oh, Perdón, Mamá, ¿Puedo salir hasta tarde la próxima vez?" Astrid rueda sus ojos mientras arranca el tapón de una media de cerveza con las manos, como si no fuera nada. Después saca otra botella del fondo del refrigerador y se la lanza "Atrapa"

"Gracias" Eret abre la botella con un golpe en la mesa del comedor.

Por el momento, él apenas y puede pensar en lo que tiene que hacer mientras intenta no concentrarse únicamente en la manera en la que se mira resplandeciente en su vestido azul.

"¿Fiesta alocada esta noche?"

Las palabras salen de su boca antes de que se dé cuenta, él estaba pensando en una manera de preguntarlo sin sonar como si la estuviera acusando de hacer algo. Pero de alguna manera simplemente lo dijo antes de que su cerebro lo registrara. Estúpido.

"Digo, sé que a ustedes estudiantes de medicina les gusta hacer desmadre, pero casi son las 4 A.M."

Astrid sonríe tranquilamente, y Eret nota un brillo extraño en sus ojos.

"Si, de hecho. La gente de Ingeniería sí que están locos" Ella se suelta a reír, pero despues su sonrisa tranquila vuelve a su rostro, y el brillo en sus ojos los hace parecer que tan azules que es casi imposible "Conocí a este chico"

Eret aprieta su botella de cerveza tan fuerte que bien podría explotar en cualquier momento.

"¿Conociste a un chico?"

"¿Recuerdas esa línea que te enseñe la otra vez?" Astrid suelta una risilla "En la que alguien se presenta como 'Hola, ¡soy John!" y tú le dices "Hola, soy soltera' pues la intente con este chico, pero entonces él se presentó como Hiccup y acabe soltándome a reír. ¿Puedes creerlo?"

"No, no puedo" La cerveza en su mano ya no es lo más helado en su cuerpo.

"Como sea, es un delgado, pequeño tipo. Bueno, no pequeño. Es más alto que yo, pero no es, tu sabes, ¿Grande? No es todo músculos, a eso me refiero. Es del departamento de ingeniería"

De repente, Astrid desvía la mirada y muerde su labio mientras sonríe, recordando correctamente algo que le sucedió con este aleatorio Hiccup. Y es justo en este momento en el que Eret siente su ritmo cardíaco bajar tan rápido que lo marea. Porque él lo puede ver en su rostro.

Ella está intentando recordar todo momento relacionado a este pequeño y delgado Hiccup. Y ella sigue hablando, pero Eret ya no la está escuchando—él ya no está escuchando nada más que el sonido agudo de algo rompiéndose—porque está perdido en la manera en la que sus mejillas se encienden mientras habla de pequeño, delgado Hiccup. Está perdido en la manera en la que sus dedos tiemblan nerviosamente, o la forma en la que acomoda un mechón de su cabello rubio detrás de su oreja—su lengua saliendo rápidamente de su boca para lamer sus labios.

Este Hiccup no es solo un chico divertido que conoció una noche y nunca llamo, tampoco es una cogida de una noche en una fiesta, este no es una anécdota divertida—es algo más.

De repente, ella estaba frente a él, agitando su mano frente a su rostro y mirándolo con ojos preocupados y tan azules como el mar más claro.

"Tierra a Eret, ¿Estás ahí?"

Eret le sonríe torcidamente, pero más falso que un billete de tres dólares.

"Perdón, ¿Qué estabas diciendo?"

"Yo dije" Ella continua, ignorando la manera en la que Eret toma sorbo de cerveza tan largo que casi se la acaba de un solo trago "que Hiccup me dijo 'déjame mostrarte', como, con énfasis. Pensé que estaba intentando coquetear conmigo, pero no, él en serio quería mostrarme su taller, es genial"

"Wow, ¿Su taller?" Eret le pregunta monótonamente. Su voz más como una grabación.

"Si, jamás había estado en el taller de un ingeniero antes, tienen muy buena tecnología ahí" Ella se ríe de nuevo, y es como el sonido más hermoso, infeccioso y doloroso que jamás haya escuchado. Porque esa risa no está dirigida a él, y ahora, nunca lo estará.

"Así que…" Eret intenta que su voz suene lo menos indignada posible, pero aun así sale un poco amarga "¿Cuándo es la boda?"

Astrid ni siquiera se da cuenta.

"De hecho" Ella le dice, mordiendo su labio y moviéndose nerviosamente sobre sus pies "Vamos a ir a una cita mañana"

"¿Van a ir a una cita mañana?"

Ella le asiente, no ha parado de sonreír en toda la conversación. Es la primera vez que a Eret se le hace difícil verla sonreír, difícil no relacionar su sonrisa con el doloroso punzar en su pecho. Porque esa sonrisa y ese rubor y probablemente ese chupetón en su cuello y el temblar en sus piernas no son ni por él ni para él, son para un pequeño ingeniero llamado Hiccup.

"Con un tipo llamado Hiccup. En serio sabes escogerlos, Hofferson" Eret bufó, y es lo único que puede hacer—porque él acaba de perder. Él sabe que perdió porque sabe de ella, porque la conoce como la palma de su mano. Esa sonrisa es nueva, y es como una que Eret nunca ha visto.

"No, viejo, en serio" La sonrisa es infalible "Esta vez, creo que lo hice"

Eret muerde su labio tan fuerte que puede saborear el cobre de su sangre, aplastando esas palabras que estaba impaciente por decirle y sintiendo el peso de las mentiras que aún no le dice, pero que inevitablemente le dirá.

Él se lo debió haber dicho antes de que se fuera a esa fiesta. Se lo debió haber dicho la semana pasada. El mes pasado. El año pasado. Eret se lo debió de haber dicho antes de que se enamorara de alguien más.


Notas del Autor: Pobre Eret, no me gusta hacerlo sufrir así. Pero últimamente lo he vuelto algo odioso en otra historia que estoy escribiendo, y necesitaba soltar un poco de vapor para desquitarme. Así que aquí esta esto.

Un poco de información, este capítulo es algo complicado, pero al final de este universo tiene un poco de detalles—Eret supera a Astrid, pero no fácilmente. Las cosas se complican un poco cuando Astrid se entera que Hiccup es el exnovio de Camicazi, su mejor amiga, y se complican de nuevo cuando Hiccup se entera que el padre de Astrid fue el responsable del accidente que le quito su pierna—además, Cami y Hiccup aún tienen un par de sentimientos embotellados, y Eret nunca le revelo lo que sentía a Astrid…así que sí, hay un poco de caos guardado que aún falta dejar salir.

Si, en este capituló. Astrid y Hiccup tuvieron sexo. Sexo salvaje. Intenso. Vaya chico. Pobre Eret.

¡Nos vemos luego!

HD.