Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a S.M, solo la trama es de Chika-midori y mía.

Blood Lovers

Capítulo 1.

Bella's Pov.

―¡Vamos, Bella! Me debes una y lo sabes ―Replicó Alice a través de su teléfono.

―Alice ―Suspiré―, lo sé; sé que te debo una. Pero ahora mismo no estoy con ánimos para salir a comprar ropa.

Sabía que no iba a ganarle a Alice, pero por hacerla rabiar un poquito no iba a perder nada. Además, yo nunca tenía ganas de ir al centro comercial por una simple razón: Odiaba las compras. Ella las adoraba y siempre me tenía que llevar con ella a cada día de compras al que iba. Eso se traduce como casi todos los días.

Sinceramente, no la entendía. Porque, teniendo a Rosalie, que era otra amante de las compras, ¿por qué se empeñaba en llevarme a mí?

―Ya sé lo que estás pensando, Bella. Te llevo porque eres mi mejor amiga y sin ti no hay diversión ―Ya la podía ver a través del teléfono con esa sonrisa persuasiva que poseía.

―Rosalie también es tu amiga y ella sí que adora las compras. Eso es mucho más divertido… ―Repliqué.

―Que no, Bella. Te vienes sí o sí. No hay más que hablar. Por cierto, Rosalie también viene.

―¡No! No me tratéis como a una Barbie ―Genial, otra batalla perdida contra Alice. Ella soltó su encantadora risa.

―Pues compórtate ―Rió―. Nos vemos en el instituto.

Alice era así. Eran las siete y media de la mañana y ya me estaba llamando para hacer planes. ¿No podíamos quedar en los cambios de clase, como toda persona normal? No, ella tenía que llamarme antes de que nos viéramos en el instituto. ¿Por qué? Ni idea.

Alice y Rose eran mis mejores amigas; estaban con Emmett y Jasper, respectivamente. Los cinco nos llevábamos bastante bien y siempre y cuando no se estén enrollando, es agradable estar a su lado.

A todos los conocí cuando me mudé a Forks con mi madre hace ya siete años. Mis padres― se separaron cuando apenas yo tenía diez años. Después de eso, cada uno fue por su lado. Mi madre y yo nos mudamos a Forks mientras que mi padre y mi hermano se mudaron a Londres. Aunque tenía entendido que viajaban mucho por el mundo.

¡Sí! Tenía un hermano gemelo. Pensaréis que hablábamos a diario, nos veíamos por Skype o nos escribíamos por e-mail. ¡Pues no! Ni un correo, ni una conversación por Skype, ni una carta. ¡Nada! Era como si no tuviera hermano. La última vez que lo vi fue cuando mi padre vino de visita hace como… ¿tres? ¿Cuatro años? Y ni si quiera se dignó a mirarme. Y hasta el día de hoy, no tenía alguna noticia sobre él; ya tenía bastante con los arrogantes, egocéntricos y rompe corazones del instituto como tener a uno de hermano.

La relación que tenía con mi padre era fría y distante; y apenas hablábamos por teléfono las pocas veces que llamaba. Él era una buena persona, y en los mejores momentos de mi infancia se encontraba presente. Pero había cosas que no debería haber hecho. Por ejemplo, divorciarse de mi madre. Ver como lloraba por las noches era algo superior a mí. Y en un rincón de mi subconsciente le tenía odio por hacer llorar a mi madre.

Me terminé de arreglar y fui a la cocina, donde mi madre ya me esperaba con el desayuno hecho.

―Buenos días, mamá ―Saludé mientras le daba un beso en la mejilla y me sentaba en una silla de la cocina.

―Buenos días, Bella ―Me sonrió y puso mi desayuno frente a mí. Puso su plato junto al mío y se sentó a mi lado―. ¿Tienes planes para esta tarde?

―Sí, Alice me acaba de llamar para que después del instituto vayamos al centro comercial, otra vez.

―¿No fuisteis ayer? ―Preguntó mi madre con una sonrisa.

―Ya sabes cómo son Alice y Rosalie ―Rodé los ojos con una sonrisa.

―Y no te puedes resistir a ellas ―Completó mi madre. Yo asentí distraídamente, mientras pensaba que ellas sí que eran unas buenas amigas.

―¿A qué hora terminas de trabajar? ―Pregunté mientras terminaba mi desayuno.

―Estaré aquí para el almuerzo. De todas maneras, solo podrás saludarme ―Rió, pensando en lo loca y estresada que se ponía Alice si llegábamos al centro comercial cinco minutos después de las cuatro de la tarde.

Fui a mi habitación y cogí mi mochila y algo de dinero; no quería que Alice y Rose se gastaran dinero innecesariamente en mí. Aunque sabía que Alice usaría sus métodos persuasivos para convencerme de que ella me lo pagara.

―Me voy ya, mamá ―Le dije desde la puerta de la cocina.

―Está bien ―Se acercó a mí y depositó un beso en mi mejilla―. Dile a Alice que no se pase.

―Por lo menos Rose se comporta ―Reímos mientras que yo me colocaba la mochila sobre los dos hombros.

―¡Intenta no llegar muy tarde, cariño! ―Como si con Alice se pudiera llegar temprano.

Me subí al coche ―si se podía llamar así― y me dirigí hacia el instituto. Llegué justo cuando un Jeep gris pasaba por mi lado. Me bajé del coche cuando aparqué al lado del Jeep gris y de un Porsche. Alice y Jasper se bajaron del Porsche mientras que Rosalie y Emmett del Jeep. Cuando bajaron, Alice y Rose vinieron directas hacia mí.

―¡Hola, Bella! ―Me aplastaron en un abrazo.

―¡Hey, chicas! ― Saludé mientras correspondía a su abrazo.

―¿Emocionada por volver al centro comercial? ―Los ojos avellanas de Alice brillaban con emoción. ¿Cómo decirle que no? Parecía una niña pequeña pidiendo a su madre que le comprase una golosina.

―Mucho, Alice ―Contesté sarcásticamente.

―No eres divertida, Bella ―Se cruzó de brazos.

―Vete con Rosalie; seguro que ella es mucho más divertida que yo a la hora de comprar ―Le guiñé un ojo mientras me dirigía a Emmett y a Jasper―. ¿Qué tal, chicos?

―¡Hey, Bells! ―Emmett me abrazó fuertemente.

―Bella ―Saludó Jazz con una sonrisa―. ¿Cómo estás después del paseíto de ayer por el centro comercial?

―Ni me lo menciones. Alice me ha llamado esta mañana diciéndome que vamos a volver a ese infierno ―Respondí con un mohín.

―Ni se te ocurra llamar infierno a una cosa tan preciosa o lo pagarás caro, Isabella ―Mierda, había enfadado a Alice. Menos mal que era bipolar, sino la llevaba clara.

Entramos en la clase de Matemáticas; era una de las pocas clases que tenía con Alice. Jasper, Emmett y Rosalie tenían dieciocho años, por lo que estaban en segundo de bachiller, mientras que Alice y yo teníamos diecisiete y estábamos en primero.

Me aburría en matemáticas, por lo que decidí pensar en el día en el que conocí a los chicos.

Yo acababa de llegar a Forks con mi madre y estaba bastante disgustada con mi padre y hermano. Para mí, mi hermano era como un superhéroe ya que cuando los niños de mi colegio se metían conmigo, venía y me defendía; por lo que estaba bastante disgustada con ellos por habernos dejado solas.

El primer día de colegio Alice se acercó a mí, junto con Rose presentándose como «Alice Brandon futura de Whitlock». En el recreo me presentaron a Emmett y a Jasper. Al principio me asusté un poco cuando ese niño alto y fornido se acercó a mí. Pero su sonrisa con sus tiernos hoyuelos me tranquilizaron. Jasper me sorprendió bastante, porque pocas veces se ve a un niño de once años tranquilo, sin jugar al fútbol o haciendo cualquier cosa de su edad. Pero no, Jasper en lugar de eso, cogía su libro y se sentaba con nosotros.

Desde ese día, los cinco hemos sido inseparables.

Cuando acabaron las clases, me dirigí hacia mi coche. Alice y Rose se montaron en el Porsche una vez que se despidieron de Jasper y Emmett. Alice me dijo que tenía que ir a su casa a cambiarse de ropa.

Y luego la rara soy yo porque no me gustan las compras. Yo no soy para nada sarcástica.

―¡Ya estoy en casa, mamá! ―Cerré la puerta de un portazo y fui corriendo a mi habitación, sabiendo que Alice no me dejaría entrar ni al cuarto de baño.

Fui a la cocina para ver a mi madre en la cocina preparando algo para almorzar. Alice había murmurado algo de almorzar en algún restaurante del centro comercial.

―Hola, cariño ―Contestó mientras me daba un abrazo.

―¿Cómo estás? ―Pregunté mientras esperaba sentada en una de las sillas de la mesa.

―Con un dolor de cabeza terrible ―Suspiró. Puso su plato en la mesa y empezó a comer; yo le puse un vaso y un poco de Coca-cola.

Iba a decirle si ya se había tomado una pastilla, cuando pegaron al timbre de la casa. Corrí hacia ella, sabiendo que Alice no tenía paciencia alguna.

―¡Hola, Bella! ―Saludó con entusiasmo mientras daba pequeños botes en su sitio.

―Hey, Alice, Rose ―Saludé con una sonrisa. Por mucho que odiase las comprar, debía admitir que quitando el derroche de dinero de Alice para mí, era divertido. Incluso entretenido.

―¡Esme! ―Alice entró y se fue directa a la cocina, donde estaba mi madre.

―Hoy está más efusiva de lo normal ―Comentó Rosalie mientras entraba más ordenadamente que Alice.

―Yo la veo igual de hiperactiva ―Fruncí el ceño mientras reíamos―. No sé, le habrán dado una paga extra.

―Lo dudo. Alice siempre se lleva casi el tripe por lo que ella llama «paga extra». No creo que sus padres ya se la hayan dado. Sabes que siempre se la dan a principios de mes.

―¿Recuerdas que estamos a finales del mes de marzo? ―Le pregunté sarcásticamente.

―Pues se la habrán adelantado. ¡Yo qué sé, Bella! ―Murmuró soltando risitas entre dientes―. Hola, Esme.

―Hola, Rose. ¿Cómo te encuentras?

―Muy bien, Esme. Un poco estresada con tanta hiperactividad de parte de alguien. Y no es por ti, Alice ―Añadió sarcásticamente cuando Alice le miró una mirada furibunda. Yo reí.

El mejor pasatiempo de Rose y de Alice ―aparte de comprar, claro―, era picarse mutuamente. Siempre que tenían oportunidad de meterse la una con la otra, lo hacían. Aunque siempre dejando claro que era con cariño de amigas. O así creo que lo apodó Alice.

Estuvimos un rato, es decir cinco minutos, hablando con mi madre. A Alice le empezó a dar un ataque de nervios pre-compras y cuando nos hubimos despedido de mi madre, nos dirigimos hacia el Porsche de Alice.

―Y qué, Bella. ¿Cómo vas con Newton? ―Preguntó Alice con una sonrisa macabra.

Oh, sí, se me olvidaba. El mejor pasatiempo de estas dos era meterse conmigo por tener tantos pretendientes. No era mi culpa; por lo que se ve, a los chicos de ahora les van más las chicas tímidas y calladas. A lo mejor es porque hablan menos y al hacer eso, no le estresan. O tal vez, porque se creían que las chicas tímidas y calladas no sabemos replicar. Estaban muy equivocados y más de una vez había utilizado mi sarcasmo para dejarlos callados.

Me sonrojé al acordarme del encuentro que tuve con Mike la última vez que me pidió que saliera con él. Es decir, a última hora en el día de hoy.

―Es un pesado que se cree que me estoy haciendo la difícil ―Bufé―. Hoy me ha vuelto a pedir que salga con él. Le he hecho saber de una forma bastante… sutil que no quiero tener nada con él.

―No habrás usado la violencia mientras que no estábamos presentes, ¿verdad? ―Se cercioró Rosalie.

―¡La pacífica y tímida Bella ha utilizado la violencia por primera vez en su vida! ―Gritó Alice, mientras bajamos del coche.

―No aventures nada, Alice ―Rodé los ojos―. He utilizado la violencia, sí. Pero no de forma intencionada. Estábamos en Educación Física y yo estaba con Ángela como pareja. El profesor nos mandó a jugar al tenis, por parejas. Total, que el profesor nos puso de contrincantes a Mike y a Tyler ―Volví a rodar los ojos mientras entrabamos a la primera tienda―. Me volvió a decir la misma paparrucha de siempre cuando la pelota venía directa hacia mí; no sé cómo me las arreglé que le di a la pelota mientras le decía un firme «no» y la pelota volaba directa hacia sus partes nobles...

Alice y Rosalie estallaron a carcajadas murmurando cosas como «La primera vez que le da a una pelota y vaya al sitio al que apunta».

Unas horas, ochenta mil bolsas, varias coca-colas y una hamburguesa más tarde, salimos del centro comercial. Estaba agotada y solo quería ducharme y dormir. Mañana había clases y tendría que soportar de nuevo al estúpido de Mike Newton.


¡Hola!

Aquí estamos con otro capítulo. Esperamos que os haya gustado :)

¡Intentaremos actualizar cuanto antes!

Gracias por los reviews, alertas y favoritos, y también a los que solo leen. :)

Robert Ashley Cullen Swan & Chika-midori