Disclaimer: La cosa es sencilla, si Sailor Moon fuera mío, tendría otro final. ¡Punto! ^.^

Agradecimientos: ¡Gracias por los Reviews! Me pone muy contenta recibirlos y saber que la historia les gusta. Sigan escribiendo o no, ojala que si, así podemos conocernos más. ¡Ustedes son mi gran empuje para seguir!

¡Extra!

Kima y Minato Bombon Kou: Algo que siempre me llamo la atención es que la Neo Queen Serenity es una mujer muy fuerte y decidida, por lo cual eso está en Serena. Y en la historia, por lo menos esta, la maduración emocional viene por determinar sus propios pasos en la vida y por defender eso que más quiere.

Capitulo 06: Sentimientos

Ese era un día para no estar encerrada. Ese había sido el primer pensamiento de Mina cuando se había levantado y había visto el día a través de su ventana. Tenía nervios, como si su encuentro con Serena fuera una cita, aunque en parte si lo era. Serena era una persona especial.

Así que se había vestido con un short de jean azul oscuro y una remera sin mangas naranja con dibujos de hojas verdes, unas sandalias azules y su campera de jean. Cuando salió del cuarto y no vio ni a Luna ni a Artemis, se alegro de no tener que poner escusas.

Ahora, caminando por la calle, con la campera colgándole en el brazo sentía la briza tibia golpeándole las piernas mientras el sol le quemaba los hombros desnudos. Si, era un día para disfrutar con amigas y al aire libre. Pero al pensar en las chicas, sintió un escalofrió recorriéndole toda la espalda.

Mina no podía negarlo, Serena se veía feliz, y con una nueva actitud, y eso la hacia dudar del futuro. Mientras volvía a su casa caminando por las calles soleadas iba desglosando minuto a minuto la pequeña charla. La podía recordar a la perfección.

Después de tanto pensar podía sacar en claro dos cosas: La primera es que Serena la seguía queriendo, así que por más alejadas que estaban el vínculo seguía existiendo. Eso era algo que la llenaba de alegría y de paz. Serena era una persona importante para ella. Más allá de ser la Princesa.

La segunda, y de mayor conflicto, es que Darien la había perdido. No podía saber si se debía a esta nueva persona, pero fuera por eso o por las acciones del mismo Darien, Serena no retrocedería en su decisión.

Así que sólo quedaba algo por hacer. Decidir. Ella era la Guerrera del Amor, y como tal, no podía aceptar, ni permitir, que dos personas estuvieran juntas cuando no existía ese sentimiento especial. Menos si consideraba a Rini y su existencia. Un hijo criado sin amor…

¿Qué sería de Rini? Se sintió mal al pensar en la pequeña. No era justo anular su existencia… Aunque ella aún no había nacido. ¿Qué sería de ese futuro?

La unión de Serena y Darien crearía a Tokio de Cristal y traería paz a la tierra. Rini sería su hija y ellas estarían a la orden de ambos soberanos. Entonces recordó la conversación una vez más. "¡¿Van a dejar todos sus sueños para seguir a dos personas porque alguien lo determino así?!" Serena casi le había escupido esas palabras.

¿Qué pasaría con todas si Serena y Darien no se unían? ¿Qué pasaría el reino y con todo lo que habían visto en su visita al futuro? Ellas habían sido testigos de la paz y la armonía.

Un bocinazo la saco de sus contemplaciones, estaba en medio de la calle y había cruzado sin mirar el semáforo. Se disculpo con la mano y volvió al cordón. Dio un vistazo a su alrededor. Algunas personas la miraban con curiosidad, pero el resto, estaba en sus cosas. No había guerras, no había demonios atacando, no había necesitado de usar su bolígrafo de transformación desde hacía años. Estaban en paz.

Entonces, ¿Que hacer?

—Ustedes querían verme, así que aquí estoy —Lita se encontraba sentada en una de las mesas de la cafetería más prestigiosa de Tokio. Frente a ella estaban Michiru y Haruka, ambas tan elegantes y serenas como siempre. —Díganme que hago acá.

—Estas preocupada por tu amiga

—Michiru… Ya te lo pregunte cuando me llamaste, ¿todavía puedo considerar a Serena mi amiga?

—No dejes que hable el enojo. —Haruka llamo al mozo con un movimiento de la mano y la pareja pidió dos expreso, mientras que la castaña pedía una lagrima. Y aunque no tenía muchas ganas Lita decidió compartir con ellas y pedir una porción de torta.

Esperaron pacientemente la orden sin intercambiar palabra hasta que el camarero los saco de la monotonía al volver con la orden. Lita vio como el muchacho servía el pedido con suma elegancia, digna del café en donde se encontraban.

Cuando el chico se fue lita dejo escapar un suspiro.

—¿Te pasa algo? -Le pregunto Haruka.

—Ojala pudiera trabajar en un lugar así… —susurro Lita sin pensar mucho.

—¿Y porque no dejas tu curriculum? Serena dice que tus tortas son de lo mejor. —Le dijo con una sonrisa Michiru.

La castaña la miro sorprendida y forzó una sonrisa —A ella le gusta comer cosas dulces, por eso lo dice…

—Con más razón, quien mejor que ella para juzgar de tortas y postres —Ambas muchachas miraron a Haruka que después de decir eso, siguió tomando su café.

—¿Como no me di cuenta? —Lita se relajo en el sofá en el que estaba sentada. Su cara mostraba una gran tristeza —Ella no era feliz. ¿Verdad?

Michiru la miro algo sorprendida —¿Por qué nos preguntas a nosotras?

—Porque ustedes me llamaron. Así que algo tienen que saber…

Haruka sonrío complacido —Esperábamos poder ayudarla. También llamamos a Mina, pero no pudimos encontrarla.

—¿Mina?

La joven de cabello aguamarina termino la bebida y apoyo la taza sobre el plato con delicadeza. Miro por la ventana que daba a la calle y suspiro—Cuando Rei nos llamo estaba muy alterada. Nos llevo un tiempo poder calmarla y recién ahí pudo informarnos todo lo que estaba pasando.

Haruka se apoyo en la mesa con los brazos cruzados y prosiguió —A nosotras también nos impacto. Pero tuvimos que tomar una decisión.

El celular de Lita empezó a sonar interrumpiendo la conversación.

—Lo siento —la castaña miro la pantalla del celular— Es Mina.

La pareja se miró con complicidad —¿Por que no le dices que venga? -Pregunto Michiru.

—Pero… —El celular dejo de sonar en su mano— Parece que cortó —No lo había terminado de guardar en la cartera cuando la melodía de llamada comenzó una vez más. Miró la sonrisa amable de Michiru y contesto. —Hola Mina… Bien, ¿y vos?… ¿Tiene que ser ahora?… No, es que… —La castaña miro a la pareja frente a ella— Estoy en el café The Ilusions… con Michiru y Haruka… ¿Porque no venís?… Es que tenemos que hablar… Por favor…

—Pidamos algo más, así la esperamos —Dijo Haruka, mientras le hacía otra vez una seña al mozo.

—Es tan hermoso… No puedo creer que te lo devolviera —Rei estaba sentada en el sillón del living de Darien, en sus manos sostenía el anillo de plata. Cada tanto lo hacía girar en sus dedos y cuando se detenía, era para mirar el engarzado de corazón rosa.

—Yo tampoco…

La morocha se levantó y se acerco al marco de la ventana, donde estaba él —Ambos conocemos a Serena. —le apoyo brevemente la mano en el hombro —Debe ser como dice Haruka y sólo quiere más atención.

—¿Más? —él movió la cabeza en negación —La fui a buscar a la casa, le pedí su mano a los padres… ¿que más quiere?

—No lo se. —ella se separo unos centímetros— No estoy en su lugar… Pero lo que si se es que ella no puede obviar las responsabilidades que tiene.

Darien la miro con tristeza y confusión. —No quiero imponerle nada a nadie, y menos a Serena.

La morocha bajo la cabeza y se acerco otra vez, miro por la ventana y suspiro. Se sentía acorralada. Volvió al sofá y apretó el anillo con fuerza. —Darien… Nosotras…

—Rei… —Darien se volvió hacia ella y su semblante se endureció— ¿Qué hicieron?

—Pusimos una fecha.

El joven se dejo caer en uno de los sofás, frente a ella. El corazón le bombeaba fuerte. —¿Porque hicieron eso?

—Darien.. —Ella se levanto con lentitud, se sentó sobre la mesa de te que los separaba y le agarro las manos, envolviéndoselas— Porque ustedes dos tienen que estar juntos.

—¿Pero decidirlo por nosotros?

—No fue decidir por ustedes. Fue hacer realidad algo que ustedes siempre quisieron.

—¿Ella lo sabe?

Rei se incorporó —Darien… ¿Quien es la que te perseguía y te llamaba a todas horas? ¿Quien era la que no podía estar sin saber un solo día de vos? ¿Por quien arriesgo tantas veces la vida y por quien lloró en las noches que no estabas?

—Serena…

—Somos las personas que más conocen a Serena… ¿Realmente crees que haríamos algo que no le hiciera bien a ella?… ¿O a vos?

—Rei…

Mina estaba sentada en el taxi con la cabeza apoyada sobre el vidrio de la ventana. Los dedos se movían enérgicamente sobre la pantalla del celular. Miro el reloj por tercera vez. Hacía más de cinco minutos que el tráfico no permitía que los coches avanzaran.

—Me bajo acá. Gracias— Le pago al taxista y bajo del auto. Con el viento despeinándole el cabello camino las tres cuadras que le faltaban para llegara la The Ilusions.

Apenas uno entraba en el café, la atmosfera te atrapaba. Las mesas y las sillas de caoba, las arañas colgaban del techo y las cortinas de terciopelo verde que estaban corridas ventana por medio. La música sonaba bajo, apenas audible para no molestar. Siempre baladas que pudieran acompañar la tarde.

Las vio a las tres sentadas en una esquina, cerca de uno de los ventanales.

—Hola.

—Hola bonita. Ya nos estabas preocupando.

La rubia miro a Lita y esta la miro con seriedad. Mina trago fuerte pero igualmente se sentó al lado de la castaña.

—Hay mucho tráfico. ¿Como están? —Pregunto tratando de alivianar el ambiente.

—Muy bien. ¿Queres tomar algo? —Haruka le ofreció la carta— No te preocupes. Nosotras pagamos —Dijo con una sonrisa.

—Mina, que es lo que querías decirme. Parecía muy urgente.

La rubia miro a Lita y después a la pareja. —Es que…

—¿La viste a Serena?

—¡Michiru! ¿Cómo sabes?

—Es muy fácil darse cuenta.

—¿Facil?

—Mina es una chica muy trasparente —Acotó Haruka.

Lita suspiro —Podes hablar, de hecho, ellas fueron las que me llamaron.

—¿Vas a estar bien?

—No te preocupes.

—Darien… Lo siento. Creo que no teníamos que precipitarnos. Es que… Sólo pensábamos en lo que es mejor para ustedes.

—Lo se. No tengo dudas de ustedes…

—¿Pero?

—Por ahí fue muy apresurado, y tendría que haber esperado un poco más…

—Pero Darien… En nuestro viaje al futuro los vimos. Estoy segura que hiciste los cálculos y…

Darien no la termino hablar. —Lo se. Pense bien todas las fechas y sobre lo que teníamos que hacer.

—¿Entonces?

—Mañana voy a intentar hablar con Serena. Como dijiste antes, hay mucho en juego. Además, esto puede ser algún capricho de ella. Por Rini o porque no quiere tomar su lugar como Reina.

—Cualquier cosa que necesites…

—Lo se… ¿Nos hablamos?

—Cada vez que necesites.

—Ella estaba tan…

—¿Feliz? —Haruka termino la frase.

—¡Si!

—¿Entonces? ¿Qué es lo que van a hacer? —Preguntó Michiru.

Ambas quedaron en silencio. Lita empezó a jugar con la cuchara de te. No sabía que pensar. Se sentía atrapada de una situación que no tenía lógica. —Voy a empezar —dijo en voz baja— por hablar con ella. Quiero saber si realmente siente amor por esta persona… Y también quiero saber porque no tuvo la confianza de contarme. Es algo que hasta que no sepa, no sabre que hacer.

—Bien. ¿Y vos Mina?

—Desde que paso todo esto mi cabeza no deja de pensar. Si no hubiera sido una Sailor, talvez jamás la había conocido, o por lo menos hasta que me cambiará de colegio —sonrió— pero más allá de todo… Ella me acepto y me dio un lugar en su vida, aún con toda la tristeza con la que cargaba en ese momento. Y cada vez su presencia se fue haciendo más preciada para mí. Ella es mi amiga y una de las personas que más quiero.

—Es muy lindo escucharte decir eso —le dijo Michiru con sincera alegría— Sería bueno, que se lo dijeras, para que ella pueda terminar de abrirte su corazón.

—Lita

La castaña levanto la mirada, sus ojos marrones estaban opacos.

—Se que queres a Serena. El tema es que queres hacer

—No es lo mismo de lo que piensa Rei —Le contesto a Haruka— Yo… Necesito saber… Necesito saber que esto es lo que la hace feliz. Y donde quedamos nosotros.

—Lita —La rubia la encaró— No se que pasará con nosotras. Pero se que Serena lo pensó y que no esta de acuerdo con dejemos de vivir para solo servirle. Ella me lo dijo…

—Pero sabemos por el futuro que eso es así.

—Pero con esta decisión ese futuro ya no existe. —Dijo Haruka con determinación.

—Estoy cansada. ¿Podemos parar un rato? —Serena se sentó en el piso. Tenía puesta una camisa celeste descolorida, unos pantalones de jean gastados y por el trabajo su cola alta se había ido desprendiendo, así que algunos mechones le caían sobre el rostro.

—Bombón, sólo nos queda media pared… —Seiya se arrodillo frente a ella— Ya casi terminamos.

Serena hizo una mueca, en verdad faltaba poco. Así que antes de volver a pararse se acomodo el cabello pero paro cuando noto que el ojiazul empezaba a reírse. —Qué?

—Tu pelo se volvió verde —Serena se ruborizo por la vergüenza. —Hasta eso te queda bien.

—Seiya…

—Tengo una idea —Dijo él mientras dejaba el rodillo a un costado y le ofrecía su mano a Serena—Hoy habilitaron el gas, ¿por qué no te bañas? Yo voy a seguir un poco más. Después, si queres, podemos ir a comer algo.

Serena tenía un brillo especial en sus ojos —¿No te molesta? —Él sólo le sonrío.

La rubia entró en el baño y cerró la puerta, pero no le puso la traba. Se ruborizo al darse cuenta de lo que eso podía implicar, pero no le importo. Abrió la ducha y el agua salió con fuerza, saco del armario una toalla y la dejo sobre el lavado. Después se metió en la ducha y dejo que el agua tibia le recorriera el cuerpo. Todavía sentía la mirada de Seiya sobre ella.

Se lavo tarareando su nueva canción favorita, una balada que Seiya le había enseñado por la mañana. Se sentía feliz y por sobre todo, completa, incluso si aún no había pasado nada entre ellos.

Desde la última vez que se habían visto, muchas cosas habían cambiado, o tal ves ella era lo único que había cambiado. Ahora su futuro volvía a ser resultado de sus elecciones y de nadie más. Esa simple decisión de ser libre de elegir, había hecho que las chicas modificaran su conducta para con ella. Sin embargo, el haber visto a Mina le había confirmado lo que ella ya presentía, había extrañado a su amiga…

El ojiazul termino con rapidez lo que quedaba por pintar. Se acerco lo suficiente al baño como para poder escuchar el ruido de la ducha, pero no tanto como para espiarla. Pudo escuchar la melodía de su nueva canción. Esa que había surgido de sólo pensar en ella.

Así era, la persona que lo complementaba estaba en su casa, en su baño. Quiso entrar y que el agua los golpease a ambos. Interrumpir su ducha y decirle que la amaba, que no podía vivir sin ella y que esa era la realidad por la que el había vuelto. Sin embargo su cuerpo no se movió.

Serena salió de la ducha, se envolvió en la toalla y con una mano limpio de humedad el espejo. Se vio con las mejillas sonrojadas por el calor, los labios rosas finos, su pelo rubio pegado a su rostro y sus ojos azules que otra vez volvían a brillar. Se vio hermosa, como hacía años no se veía, tomo aire y decidió que era hora de decírselo. No sabía que había ocurrido para que él volviera o cuanto se quedaría, más allá que él había dicho que no se volvería a ir. Pero no quería perderlo y aunque talvez él ya no sintiera lo mismo, era importante que ella le dijera que su corazón había madurado y descubierto que era a él a quien más quería.

Salió del baño y lo encontró cerca de la puerta. Estaba apoyado sobre la pared todavía blanca. Su cabeza estaba de lado y tenía el pelo suelto que le caía sobre la espalda. Sintió ardiendo las mejillas y el estomago se le achico.

Habían estado pintando parte del departamento, pero él no parecía cansado. Él era simplemente era perfecto. Y su estomago volvió a achicarse. Él lñe provocaba deseo.

—¿Seiya?

—Bombón… —Las palabras murieron en su garganta. Ella estaba descalza sobre el parquet, tenía el pelo húmedo y suelto, unas pequeñas gotas de agua descendían sobre sus hombros. La toalla la tapaba lo suficiente como para que se notasen sus largas y finas piernas. Esta expuesta con esa mezcla de ternura y lujuria. Su cuerpo empezó a molestarlo. Tenía tantas ganas de besarla que le costaba contenerse.

Se acerco lento y le corrió un mechón del pelo que cayo adelante. Ella se acerco más. Tanto que podía sentirla sobre él, aunque no lo estuviera.

—¿Seiya? —Su boca susurró cerca del pecho del joven. Él la abrazo y comenzó a darle delicados besos en la frente. Serena intentó que él no se diera cuenta del temblor de su cuerpo. EL hizo como si no lo notase. Ella Respiro hondo, lo miro directo a sus ojos zafiros y casi sin respirar dijo —Te amo.