Y aaaaquí dejo el cap 2~

¡Espero que os guste! ^^

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Altaïr se encontraba en el tejado de uno de los edificios de Masyaf, viendo pasear a los transeúntes con aire pensativo. Hacía unos cuantos meses que había ingresado en la Orden y, aunque había demostrado gran pericia en el combate, sabía que aun le faltaba algo.

Emitiendo un largo y profundo suspiro, se tumbó sobre el tejado, colocando sus manos tras su cabeza, entrelazando sus dedos, y dejó pasar tranquilamente el tiempo, sin saber de qué otra manera gastarlo más que quedarse allí, bajo los cálidos rayos de sol de la ciudad. Cerró los ojos, dejándose llevar, y el ruido de los pájaros lo ayudó a relajarse hasta que se quedó adormilado, apenas oyendo de lejos a los civiles de Masyaf y sus actividades por las calles del lugar.

No tenía deberes en esos momentos, aparte de algún entrenamiento personal, y lo cierto era que tenía el cuerpo algo cansado después de unas cuantas sesiones intensivas que habían estado a punto incluso de hacerle vomitar. Así pues, simplemente dejó que sus músculos se destensaran y su mente se quedase en blanco…Y, finalmente, se durmió.

Mientras Altaïr descansaba, un muy atareado Malik se encontraba dando vueltas por la fortaleza de Masyaf, con unos cuantos libros en brazos, seguido de su hermano Kadar.

—¿Sabes dónde está Altaïr? ¡He mejorado con la espada, seguro que ahora sí puedo combatir!

—No puedes combatir y no sé dónde está Altaïr. ¿Por qué no vas a entrenar por tu cuenta, Kadar? Tengo trabajo que hacer.

—Vamos, Malik, entrena tú conmigo. Hace mucho que no entrenamos juntos, ¿no crees?

El mayor de los Al-Sayf dejó escapar el aire de entre los dientes, pesaroso, y miró a su hermano pequeño con cierta culpabilidad en sus ojos oscuros.

—Lo siento, Kadar, pero no tengo tiempo. Otro día, tal vez.

—Siempre me dices lo mismo... ¡Nunca tienes tiempo! ¿Cómo voy a ser como tú o como Altaïr si no puedo entrenar con ninguno?

Malik esbozó una secreta sonrisa, aunque se sintiese irritado de nuevo por esa fascinación de Kadar hacia Altaïr, y tomó los libros con un brazo, acariciando la cabeza del menor con la mano libre, enredando sus dedos en su cabello oscuro con afecto.

—Mañana, te lo prometo—dijo—. De momento, ve a entrenar por tu cuenta, Kadar.

—Está bien... ¡Mañana, Malik! ¡Te tomo la palabra!

El muchacho asintió, despidiéndose de su hermano, y se dirigió a la bilbioteca. El menor de los Al-Sayf, por el contrario, salió al patio de entrenamiento, dejando caer los hombros al ver que había varios novicios alrededor del cuadrilátero, esperando turno para pelear contra el actual vencedor del entrenamiento. A ese paso, no podría entrenar hasta unas cuantas horas después. Así pues, decidió ir a pasear por la ciudad, con las manos en los bolsillos de su túnica y la mirada alzada hacia el cielo azul, claro y despejado, sin ninguna nube amenazando en el horizonte. Saludaba a cualquier persona con la que se cruzaba, deseándole un buen día, y se entretenía con los niños pequeños, jugando con ellos y haciéndolos reír con cualquier carantoña.

Sin duda alguna, Kadar era simplemente adorable, demasiado de hecho para ser un futuro Asesino. No dejaba de ser un niño, después de todo...Pero tal vez el tiempo no le haría madurar de la manera en la que se debía para ser un miembro de la Hermandad.

No tenía más de diez años, la edad a la que empezaban a entrenarse los futuros Asesinos, pero en sus ojos azules todavía estaba presente el brillo de la inocencia, vilmente arrancado de tantos y tantos hermanos. Uno no podía permitirse el lujo de ser inocente para ser un auténtico miembro de la Orden.

Eso era algo que Kadar aun no había descubierto...y probablemente no lo descubriría nunca.

Los civiles lo entretuvieron durante un largo tiempo, probablemente por el hecho de que a simple vista no era más que un chiquillo ataviado con una túnica blanca, desarmado y con las perneras del pantalón sucias. De haber sido otro miembro de los Asesinos, no más experimentado que él pero sí más serio, la gente de Masyaf lo hubiese ignorado más, no por desprecio, sino por respeto. La Hermandad era algo que nadie se tomaba a la ligera y menos aun en aquella ciudad.

El sol del mediodía hizo que Kadar sintiera un cruel y sofocante calor acrecentado por los incómodos picores que la túnica de novicio le producía y, rápidamente, trató de buscar refugio entre las sombras de alguna de las casas, ocultándose entre un par de viviendas que le brindaban el frescor que su piel reclamaba.

—Me pregunto dónde estará Altaïr...—dijo para sí, suspirando.

—Arriba.

El pequeño alzó la cabeza, raudo, y vio al muchacho con la cabeza asomada por el tejado del edificio que le daba sombra. Tenía la capucha echada sobre el rostro, pero desde aquella posición, Kadar podía diferenciar sus rasgos, aunque con cierta dificultad debido a la ausencia de luz solar en su cara.

—¡Ah, hola, Altaïr!—saludó alegremente, esbozando su característica sonrisa despreocupada—Te estaba buscando...Le pregunté a mi hermano si quería entrenar conmigo, pero está ocupado. ¿Qué te parece si me entrenas tú? ¡Te he visto combatir y eres realmente increíble! ¡Seguro que te ascienden de rango este mismo año!

Altaïr bajó ágilmente al suelo de un único salto, cayendo en un perfecto equilibrio ante Kadar, y cruzó los brazos sobre el pecho. Sabía de sobra que Malik no estaba especialmente de acuerdo con el hecho de que él y su hermano entrenasen, pero no fue eso lo que lo detuvo. Lo cierto era que no se encontraba particularmente bien, y así se lo comunicó al hermano pequeño de Malik.

Al oírlo, Kadar emitió un suspiro, rascándose la nuca mientras daba pequeños golpecitos al suelo con la punta de la bota.

—Nadie quiere entrenar hoy conmigo—dijo—. Bueno, espero que te mejores, Altaïr. ¿Por qué no vas a la fortaleza? Puede que tengan algún remedio.

—No es necesario, reposar será suficiente para superar mi malestar. Si quieres entrenar, ve al patio, habrá varios hermanos que te ofrezcan combate.

—Eso hice, pero hay demasiada gente...Los novicios de más edad no quieren entrenar con los niños como yo. Hasta tú, que llevas menos tiempo, eres más habilidoso que yo...Y que muchos de los que he visto en la Hermandad—su humor cambió repentinamente, de pronto mostrándose entusiasmado—. ¿Dónde adquiriste esos conocimientos?

—Yo...No quiero hablar de ello—contestó el otro, un tanto evasivo.

Kadar disminuyó su sonrisa, sacudiendo la cabeza como si con eso quisiera decir ''de acuerdo, no importa'', y señaló la dirección por la cual se iba al castillo de Masyaf.

—¿Por qué no volvemos? Hace mucho calor y allí se estará más fresco, al menos en ciertas zonas. Además, si quieres descansar, mejor en tu cama que en un tejado, ¿no?

Altaïr se limitó a asentir y fue junto a Kadar hacia la fortaleza, escuchando lo que el chiquillo le contaba entusiasmado, con sus ojos azules muy abiertos y haciendo grandes movimientos con los brazos. Definitivamente era distinto a Malik. El muchacho no podía terminar de comprender el por qué dos personas que habían convivido juntas durante toda su vida podían llegar a tener personalidades tan diferentes. Incluso la noche y el día tenían más cosas en común que los hermanos Al-Sayf.

Tras la caminata cuesta arriba hacia el castillo, el menor de los Al-Sayf se paró junto al patio de entrenamiento, decidiendo quedarse allí esta vez dado que había algún que otro amigo suyo con el cual podría acabar combatiendo, esperando su turno mientras charlaba. Así pues, se despidió de Altaïr, el cual se adentró en la fortaleza, buscando un lugar donde poder descansar, lejos de aquel calor infernal y del ruido que los miembros de la Orden provocaban con sus continuos correteos por la edificación.

Como si se hubiera sentido atraído por algo inexplicable, el muchacho acabó en la biblioteca, un lugar sombreado y silencioso, perfecto para pasar el rato a pesar de que su intención no era, precisamente, estudiar o consultar algún libro. Al entrar, comprobó que no hubiera nadie, y sus labios se curvaron ligeramente en una sonrisa de satisfacción. ¿Podría haber ido a su habitación a descansar? Por supuesto, pero sabía que a esas horas, ese ala del castillo era poco menos que un horrible horno.

Caminando entre las estanterías y los bancos, optó por sentarse en un lugar apartado, lejos de la entrada y de posibles miradas indiscretas, y apoyó la cabeza sobre la pulida superficie del escritorio, encontrándola agradablemente fría. Dejando caer los brazos, cerró los ojos y se olvidó del mundo que lo rodeaba. Ni tan siquiera se percató de los pasos que se acercaban a él.

Y, para cuando quiso darse cuenta, su cabeza se vio enterrada por una pila de pergaminos.

—Este no es un lugar donde dormir.

Quitándose todas las hojas de encima, Altaïr frunció el ceño y giró la cabeza para ver de quién se trataba, reconociendo al hermano mayor de Kadar, Malik. Cómo para no hacerlo; a pesar de que en ese lugar, los ojos oscuros eran lo más común que uno podía ver, la tonalidad de los iris de Al-Sayf tenía un matiz diferente. El muchacho podría reconocerlo incluso entre la multitud sólo por sus brillantes ojos semejantes al más puro ébano.

Malik, por su parte, le aguantó la mirada ceñuda durante largos segundos, como si ambos estuvieran tanteándose. Los dos parecían tener cierta rivalidad entre ellos, probablemente iniciada por Al-Sayf debido a lo molesto que le resultaba el hecho de que alguien como Altaïr fuera el ejemplo a seguir de su hermano pequeño. Era tan...odiosamente perfecto.

—Si quieres descansar, existe algo llamado alcoba. Ya no eres el nuevo, no esperes que te guíe como a un niño pequeño.

—Estoy mejor aquí, en las habitaciones hace calor.

—Si vas a ocupar un lugar en la biblioteca, al menos estudia. No seas un simple bulto.

Altaïr apoyó la mejilla sobre su mano, mirando al otro joven con cierta curiosidad en sus ojos dorados. Ante aquel escrutinio, el mayor de los Al-Sayf se impacientó, sintiendo un cúmulo de nervios expandirse desde su estómago. ¿Qué demonios estaría mirando el chico tan conciencudamente?

—¿Se te ha perdido algo en alguna parte de mi anatomía, Altaïr?—preguntó con cierto enfado, claramente molesto.

El chico siguió mirándolo de aquella manera, sus ojos dorados clavados en los oscuros de Malik, sin pestañear. Al-Sayf apretó fuertemente los puños a los costados, su ceja izquierda empezando a moverse a intervalos, como si sufriera un ligero tick.

Malik estaba seguro de que si Altaïr no dejaba de observarlo en menos de tres segundos, haría que se tragase todos los pergaminos que se encontraban esparcidos sobre la mesa.

—Aun no he combatido contra ti—dijo el joven de cabello castaño.

El muchacho pestañeó ante aquellas palabras, como si no se las hubiera esperado, y cruzó los brazos sobre el pecho mientras una de sus cejas se arqueaba elegantemente.

—Si quieres que nos batamos en duelo, simplemente dilo. No era necesario que me escrutases como si estuvieras analizando cada fibra de mi persona.

Tomándole la palabra, Altaïr se levantó y echó a andar hacia el patio de entrenamiento, haciéndole a Malik una señal con la mano para que lo siguiera. Chistando, Al-Sayf miró los pergaminos, negando con la cabeza, y siguió al otro joven hasta el lugar indicado, donde, en esos momentos, Kadar combatía contra uno de sus amigos.

Al ver aparecer a Altaïr y Malik, el chiquillo sonrió y alzó un brazo para saludarlos, motivo por el cual su rival le asestó un golpe en un costado que le valió la derrota del duelo.

—¡Oye, eso es trampa!

—En un combate de verdad no puedes distraerte, Kadar, así que tu amigo ha hecho bien en golpearte—dijo su hermano.

El menor de los Al-Sayf dejó caer los hombros, asintiendo, y salió del área de entrenamiento para dejar paso a los siguientes combatientes, sorprendiéndose y abriendo mucho sus claros ojos azules al ver que se trataban de su propio hermano y Altaïr.

Emocionado ante aquel combate, se situó junto a su amigo y los demás jóvenes en corro, a la espera de que empezase el duelo.

Altaïr enarboló la espada, irguiéndola frente a Malik, y éste simplemente se dedicó a imitarlo, los dos empezando a moverse en círculos sin dar aun el primer paso. Sin embargo, no pasó demasiado tiempo antes de que el joven de ojos dorados iniciase el combate con una fuerte estocada que, por fortuna, fue bloqueada rápidamente por su rival, aunque éste se desestabilizó ligeramente debido a la fuerza que empleó Ibn-La'Ahad en el golpe.

A diferencia de Altaïr, Malik siguió tanteándolo poco a poco, sin asestar aun ningún golpe mientras esquivaba o bloqueaba los del otro chico.

''Ofensivo e impulsivo'' pensó Al-Sayf ''Eso puede ocasionarle ciertos problemas''

Malik tenía un estilo bastante más táctico, prefiriendo atacar de manera estratégica en ciertos momentos antes que ostigar a su rival, siendo un fuerte contraste entre su forma de luchar y la de Altaïr.

Fuera del perímetro, Kadar miraba con fascinación a ambos luchadores, haciendo comentarios de vez en cuando con su amigo sobre la técnica de Altaïr y la resistencia que presentaba Malik frente a sus estocadas.

Si bien ambos eran bastante similares en cuanto a pericia, finalmente fue el joven de cabello castaño el que acabó siendo el ganador de la lid tras haber esquivado uno de los ataques de Al-Sayf, aprovechando la grieta en su defensa para desbaratarla con un rodillazo, tirándolo al suelo y colocando su espada al ras de su cuello.

Malik miró a Altaïr desde abajo, con el entrecejo fruncido y los ojos echando chispas, especialmente tras ver, de reojo, cómo Kadar observaba con la boca abierta a Ibn-La'Ahad. Serrando los dientes, apartó de un manotazo el arma de su rival y se levantó del suelo, sacudiéndose el polvo de su túnica. Tras devolver su arma al instructor, salió de allí, sin intercambiar palabra con nadie, ni con su hermano, y se dirigió de nuevo a la biblioteca, mientras Altaïr, en el patio de entrenamiento, era vitoreado por los jóvenes que habían asistido al combate.

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Ouch, Malik, justo en el orgullo...

Aaaaay Aidiki, te dije que Malik era un cielo de hermano mayor, ¿o no? *A* Y sí, Alty aun no es un flipao...Solo dale tiempo XDDD Aaaaah y sisisisi, Malik, admite que te has enamorado a primera vista, ha sido un flechazho! Las dos sabemos que no lo admitirá, pero, ¡hey!, es tan claro como el agua~

¡Espero no tardar tanto en actualizar!

¡Ya nos leemooos~!