Disclaimer: todos, todo, todos los personajes son de Naoko. Salvo la historia que la pense y la escribi yo! ^.^
Agradecimientos: Primero y principal… Mil perdones por la tardanza. Supongo que muchos entenderán, la vida por momentos se pone dura. Pase muchos cambios personales y familiares. Pero aquí estoy de nuevo. Inspirada y más que nunca, discpuesta a terminar por los que leen la historia pero más que nada por mí y mi amor a la escritura y esta gran serie llena de hermosos personajes.
Capítulo 08: Reuniones.
Estiró los brazos hacía el cielo y bostezo con desgano. El aire de la tierra olía diferente, no tenía forma de definirlo. Había pasado demasiado tiempo lejos. Este mundo ahora le volvía a parecer desconocido. Y más sucio, más humano. Camino en círculos grandes y sin dejar de mirar el suelo. —Esto es una mala idea.
—Si todavía no volvió es que algo paso.
—El quiso dejar a un lado todo lo que teníamos. No entiendo como todo nuestro mundo no le alcanza para ser feliz…
—Pensé que ya sabías que es lo que él quiere.
Él miro con desagrado a su hermano. —Es bastante injusto…
—Lo se… pero es decisión de él como vivir su vida. —y añadió con dolor en su mirada — no nuestra.
Lo sabía. Nadie podía cambiar los sentimientos de las personas. Por más fuerza que hiciera o por más comentarios que se le escaparan, nada iba a cambiar en la mente de su hermano.
Respiró con desgano el aire viseado y se alejó de su actual compañero. Con el viento revolviendo sus cabellos se acerco al borde de la terraza donde habían aterrizado. Sus ojos verdes miraban la ciudad que con sus luces parecía más viva que nunca. —No creo que las cosas hayan cambiado mucho. Seguramente… —Pero las palabras no terminaron la frase. Cuando se vuelta era tarde. Estaban con sus trajes de guerreras, paradas en una pose firme y con sus miradas serias. Iba a hablar, pero su hermano se anticipo.
—No venimos con mala intensión —Se acercó a ellas y les tendió la mano derecha. —Paso mucho tiempo, ¿verdad?
Silencio. Y el viento que se arremolinaba cerca de ellas. La guerrera del viento dio una mirada rápida a su compañera y después sonrió. Fue una milésima de segundo. Dio un paso adelante y tomó la mano que le ofrecía Taiki Koo —Si, bastante.
—No es muy cómodo estar acá. ¿Porque no vienen a casa? –La voz de Neptuno siempre era dulce y delicada —Además… No tenemos mucho tiempo. —Termino la frase en una sonrisa algo forzada y un dejo de oscuridad en la mirada.
Los dos hermanos se miraron con extrañeza, pero aceptaron la invitación de la pareja.
Corría por las calles con toda las fuerzas que tenía. Por momentos escuchaba las maldiciones que le tiraba la gente con la que chocaba, pero realmente no le interesaba pedir permiso o perdón. Sentía arder las mejillas y el aire frio de la noche la rodeaba.
Su mente parecía ir más rápido que su cuerpo. Memorizo el tiempo como una hoja interminable en el libro de la vida. Después de todo ese era uno de sus dones. Después de tantos años en paz, sólo unos pocos demonios habían atacado.
Se reprendió con fuerza por esperar que las cosas siguieran así. Definitivamente había perdido toda su antigua resistencia.
Entro en el edificio y dio gracias al ver el ascensor en la planta baja. Entró y marcó el último piso evitando las miradas desaprobadoras de los que allí estaban. El ascensor se cerro y empezó a subir a una velocidad que a ella le parecía más que lenta. Después de unos pocos minutos la puerta se abrió en el piso 18. Bajo y corrió a la terraza. Abrió con fuerza la puerta… pero ya era tarde.
Se reprendió otra vez. Nadie podía saber… Se abrazó a si misma con miedo. Ella no había querido… pero solo quería verlo feliz a él.
—Acá esta —Michiru deposito la bandeja en la pequeña mesa ratona en medio de la habitación. Sirvió con delicadeza el café a los invitados y por último, a Haruka y a ella.
Desde que habían llegado los dos ojos violetas no habían dejado de seguirla. Le parecía comico, aunque sabía que talvez tendría que mostrar la misma seriedad que Haruka. Se sentó en el sillón frente a sus dos invitados.
La mirada nunca la abandono, espero que ella terminará de servirse ella para preguntar —A que te referías con que no tenían mucho tiempo.
Ella empezó a beber el café.
—Yo que ustedes, los incluiría.
El castaño miro a su hermano y continuó. —No queremos causar problemas. Sólo vinimos por Seiya… Nos preocupa…
Haruka los miró asombrado y hablo por primera vez en la noche —¿Ustedes no saben nada?
—¿Saber qué?
—Hace tiempo que se fue de nuestro planeta —Yaten comento apurado— desde entonces no se comunicó ni una vez… y la princesa esta preocupada… —Termino la oración en un susurro.
—No puedo creer que no les haya avisado… Si que es tonto. —Dijo la rubia.
—Va a ser mejor que empiecen por el principio —sugirió el castaño.
—¿Cansada? Mina miro como Setsuna se sentaba en el sillón y sonrió por dentro.
—Bastante. Intente llegar lo más rápido posible, pero era tarde. —Dijo todavía respirando con dificultad.
—Fueron ellas. Seguramente llegaron antes.
—Pero Rei… —La morocha calló a Mina con la mirada.
—Lo que no entiendo es como me pude confundir. Seguí las coordenadas lo más rápido posible… Pensé que estaban bien.
—Y lo estan. Las volví a calcular mientras volvías. –—mi le se acercó y le mostro su computadora personal —No entiendo que fue lo que paso.
—Como sea, deben estar con ellas.
—Rei, tenes que tranquilizarte un poco. —Darien entró por la puerta y se acercó a ella. —Después de todo ellos no tienen porque tomar un bando… —Se sentó al lado de Setsuna— Además que ellos estén acá nos da una ventaja.
Todas lo miraron con una curiosidad de distinta índole. —¿A que te referis? —dijo por fin Mina.
—Si ellos están acá, sabemos quien estaba con Serena anoche era Seiya. Y seguramente vinieron para llevárselo. Después de todo, ellos son guerreras de otro planeta… y con una princesa a la cual proteger.
—¿Y como nos puede ayudar eso? –Mina pregunto insegura.
—Mina —Darien le hablo con una mirada llena de satisfacción— Si están es porque seguramente la princesa lo mando llamar. —Miro a Rei con un poco más de confianza— Te lo dije… No hay ninguna relación ahí... Jamás.
Ninguna hablo y ninguna se miró a los ojos. Desde hacía tiempo la amistad que las unía se había empezado a romper. Ya no eran las mismas y cada una tenía sueños por cumplir, que su ocupación como guardianas de la justicia, no las dejaba.
Los juegos y las bromas se habían terminado, y la realidad les hacía ver que si estaban juntas era por la misión. Se hicieron amigas a la fuerza, aún cuando había tantas cosas que las separaba o las molestaban entre si.
Rei observo a Setsuna. Como bajaba la mirada frente a su príncipe. Como jugaba con sus manos y se removía incomoda. Se acercó a Darien y le paso la mano por la espalda para reconfortarlo.
Cuando Setsuna se percató la miro con furia y Rei le devolvió la mirada. La guerrera del tiempo se levantó con velocidad y con una excusa cualquiera se fue del templo.
Mina y Lita intercambiaron una mirada confusa que no pasó desapercibida por Ami, aunque no sabía que pensamiento compartían. Se sentía extraña entre todas ellas. Miro a Luna a un costado, acostada sobre un almohadón cerca de la ventana y sin ganas de hablarle a Artemis que estaba cerca de la puerta, como esperando irse con urgencia, aunque permanecía inmóvil.
Pensó que la mayoría de las amigas estaban reunidas, pero algunas más conformes que otras de cómo se estaban dando las cosas.
Cuando volvió a mirar hacía afuera vio a Hotaru sentada balanceando las piernas. No había dicho palabra desde que la reunión había empezado. De hecho no había dicho nada en ninguna reunión. Ni en esta ni en la que habían fijado la fecha. Un escalofrió le recorrió la espalda cuando la pequeña dio vuelta la cabeza y la miró.
En un departamento separado del centro otro grupo estaba reunido.
Haruka los miro y se apuró a terminar el café, sabía que cuanto más tiempo perdiesen, peor sería.
—¿Un poco más? —Michiru se acercó con la cafetera en la mano.
—Yo si —Taiki acercó la taza. Ella dejo la jarra en la bandeja y se sentó en un sillón cercano al de Haruka. Este la miro con sus ojos claros y le sonrió.
El castaño iba a hablar, pero esta vez el menor de los hermanos Koo se anticipo —Entiendo que pasaron cosas de las cuales no teníamos ni idea… Y que nos sorprenden —había dejado la taza en la mesa y su cuerpo se había inclinado hacia delante. —Pero él tiene que volver con nosotros.
—Con todo lo que le dijimos… Espero que entiendan —Haruka miró a los hermanos— Seiya no puede irse… y menos ahora.
Michiru suspiro —De verdad paso mucho tiempo…— bajo la cabeza y se relajo en el sillón.
—¿A que te referis? ¿Paso algo más? —Taiki volvió a hablar con preocupación.
Setsuna se fue sin saber si Hotaru la seguía o siquiera saber si se había percatado de su movimiento. Cuando dejo el Templo de Rei y se encontró camino a la ciudad volvió a respirar con normalidad.
Todavía sentía la mirada de la guerrera del fuego sobre ella. Fría, dura y sumamente consiente de lo que pasaba.
Se volvió a reprender a ella misma. Pero es que ella lo quería tanto…
Ella hizo todo lo que se necesitaba. ¿Cómo se podía haber equivocado? Era imposible. Saco su celular y marco el número de Rei con tristeza y con furia. Solo existía una forma de que se hubiera equivocado.
—Sigo sin creer que Serena haya terminado con Darien.
—Calculo que las cosas no estaban bien, al punto de que casi no se veían. Incluso cuando el estaba acá.
—No se que pensar —El tono de la voz de Yaten era bajo pero duro —Seiya sabe cuáles son nuestros deberes. Incluso si nuestra princesa le dio permiso para venir a este mundo.
—O no —Haruka los miro. —Ustedes están acá con permiso de su princesa. Y estoy segura que no dudo en darlo. Tienen un deber, pero al mismo tiempo no estarían acá si lo tuvieran…
Michiru los miro sorprendida —¡Ella los libero!
Los dos hermanos miraron para abajo. Después de unos momentos Taiki volvió a mirarlos. —Es verdad. La tierra es un lugar donde aprendí, ambos —miro a Yaten — aprendimos mucho. Y queríamos encontrar a nuestro hermano. Nos preocupaba, porque siempre pensamos que Serena era inalcanzable, pero parece ser que ahora las cosas son distintas.
—Siempre el mismo —Michiri le dedico una sonrisa a Taiki.
Abrió la boca para seguir hablando pero no pudo terminar un teléfono empezó a sonar por la habitación. Michiru se levantó y fue hasta el pasillo.
La sala quedo en silencio. Cuando ella volvió la seriedad le cubría el rostro.
—Tienen que irse, vienen para acá.
Haruka chisto y se paró —Seria bueno que no se hubieran dado cuenta.
Michiru miro a su pareja —Despues de todo es una guerrera de los planetas exteriores… Como nosotras…
Los hermanos se pararon al instante y se miraron en una muda comprensión.
—Evidentemente las cosas cambiaron. Seiya es un tonto pero no es ningún cobarde. —Yaten se rasco la cabeza incomodo— Tenemos que confiar en ustedes.
Michiru se fuie corriendo y cuando volvió a los segundos tenía un papel en la mano. Acá esta anotado mi número, el de Serena y el de Mina.
—Encuentren un lugar y traten de controlar su energía —Dijo haruka mientras se movía a la puerta de entrada para invitarlos a irse.
Yaten tomo el papel de Michiru pero no llego a preguntar, porque Taiki se le adelanto. —¿Y Ami?
Michiru abrió la boca pero no no respondió. Desde la puerta Haruka lo hizo con un tono lugubre. —Lo siento.
