Disclaimer: Todos, todo, todos los personajes son de Naoko. Salvo la historia que la pense y la escribi yo! ^.^
Agradecimientos: Gracias por los lindos comentarios. Tengo que reconocer, que me sorprendí por la calidez de los rewies. De verdad, gracias a todos los que siguen esta historia. Tomo no solo las muestras de ánimo, sino cada pequeño detalle que me escriben para mejorar, como la remarcación entre escena y escena. Estoy asombrada de que la historia les agrade tanto. Sobre todo por el rumbo que tomo cada una de las chicas y lo complejo que se puso todo al salir del colegio. Pero, supongo que la vida es así, cuando vamos creciendo nada es tan blanco o negro y tomamos mayor conciencia de las responsabilidades.
No quiero extenderme demasiado. Como dije ¡gracias! Ahora si, ¡sigamos!
Capítulo 11: Otras conversaciones
Cuando el despertador empezó a sonar, Mina estiro el brazo y con fuerza, lo tiro. El aparato golpeó contra el suelo y el sonido que provocó fue aún mayor. Desde la cama, la rubia maldijo entre las sabanas, se estiro perezosamente, y se fue incorporando mientras bostezaba.
Agarró el despertador y, apagándolo, lo dejo otra vez sobre la mesa de luz. El reloj marcaba las siete menos veinticinco.
Afuera, todavía no había salido el sol y la habitación se encontraba en penumbras. Con un sobresalto dio una rápida mirada al cuarto y se relajo al saberse sola. Después de todo, no se había propuesto levantarse tan temprano para que Luna la descubriera.
Salió y reviso el departamento. Artemis dormía sobre el sofá de tres cuerpos, totalmente relajado. Camino hacia él y le acarició la cabeza. Él apenas fue consiente, pero las puntas de sus orejas se movieron.
Esa era la primera noche que Mina lo veía dormir. Después de todo, los mininos habían tenido una pelea. Ella no se alegraba por eso, pero tenía que admitir que eso había logrado dos cosas. La primera era haber descubierto que Artemis no había estado de acuerdo con el accionar de Luna y la segunda, que por ese detalle la gata se había marchado. Aunque no podía asegurar que para siempre.
Camino al baño y abrió la ducha y, mientras el agua calentaba, se fue a preparar su ropa.
Serena abrió los ojos de golpe. Se incorporó y se abrazó con fuerza a ella misma tratando de dominar los temblores. Aspiro hondo y contuvo la respiración unos segundos, después soltó el aire de a poco. Lo volvió a hacer una, dos y hasta tres veces.
El sudor le bajaba por la frente y el cuello, llegándole a la espalda y las lágrimas le corrían libre por las mejillas. Se permitió soltarse para limpiarse frenéticamente con las palmas y después escondió la cabeza entre las rodillas.
¿Cuantas veces había tenido esa pesadilla? Contando esa, tres en lo que iba de la semana.
Se quedó hecha un ovillo hasta que sintió la espalda dura y necesito estirarse, de a poco parecía recuperar el control de su cuerpo. Suspiro profundo y como una rutina muy vieja, levantó la cabeza y miro la hora en el reloj sobre su escritorio.
Faltaban diez minutos para la siete. Salió despacio de la cama y apago el despertador. Se quedó parada con el aparato en la mano. Esas mañanas fatídicas parecían dejarla lenta y sosa. Nunca sabía que era lo que tenía que hacer una vez levantada.
Las lágrimas volvieron a caer y ella ya no tenía fuerzas para limpiarlas. Sentía el pecho oprimido, y la cabeza le martillaba.
"Todavía estas a tiempo"
Serena soltó el aparato que cayo sin hacer mucho ruido en la alfombra. El pensamiento la atrapó de sorpresa.
Ella sabía que era verdad. Si volvía ahora con Darien, sabía que él la iba a recibir con los brazos abiertos. Rei y las otras iban a volver a sonreírle pero sobretodo, en algún futuro, Rini iba a nacer…
Se agacho para levantar el reloj y sintió la furia crecer dentro de ella. Cerro los ojos y las lágrimas dejaron de salir. Sonrió con ironía. No podía hacerle eso a Seiya, nunca. Él era lejos, lo mejor que le había pasado. Él confió, se arriesgó, desafió a lo que el futuro le tenía preparado en su propio planeta y sobretodo, desafio a sus hermanos y su Princesa, todo por volver a verla.
Seiya había logrado conquistarla, admirando a la guerrera Sailor Moon, a la princesa Serenity, pero por sobre todas las cosas, aceptando a Serena Tsukino.
Miro la hora. Eran las siete. No valía la pena volver a la cama por media hora más. Dejo el aparatejo sobre la mesita ratona y se encamino al baño.
El timbre sonó una vez más mientras Michiru llegaba a la puerta. Miro por la rendija, pero no pudo ver a nadie, con la traba de cadena aún puesta abrió.
Hotaru apareció de un costado. Estaba en piyama y sin peinar y parecía agitada—Yo… necesito hablar con ustedes… es que Setsuna no esta… —terminó con voz baja.
Si Michiru se sorprendió de verla, no lo demostró, solo atino a asentir con la cabeza y a cerrar la puerta para destrabar y dejarla pasar.
Mina bostezo con desgano, se apretó más la campera de jean y maldijo mentalmente al chico del pronóstico. Templado había dicho… Si claro.
Miraba cada dos por tres a su alrededor porque no era su horario habitué y estaba sola en la parada. Cuando giro la cabeza el pelo le revoloteo en la cara una vez más y se peinó con la mano por enésima vez mientras esperaba el colectivo.
—Mina…
—Ami… Qué sorpresa…
—Si, es demasiado temprano para vos.
La rubia la miro desafiante antes de contestarle —Tengo entrenamiento.
—¿Y después?
Mina se enderezo lo más que podía, sentía el viento golpeándole la espalda, aunque llevara la mochila puesta. Ami se acomodó el bolso en el brazo y movió la cabeza en negación.
—Se que estas tramando Mina. No pudiste avisarle a Serena… ni a él…
—No se de que estas hablando.
—Por favor, no sos tan inteligente.
—¿Y vos si? —la miró indignada.
—Analice la situación y después de comparar los pros y contras de la absurda decisión de Serena…
—No se porque tendrías que analizar algo… No es tu vida.
—Pero es algo que nos incluye a todas. Incluida vos.
—No, a mí no. Yo tengo mi propia vida por vivir.
Ami la miró sorprendida. —No puedo creer que hables así.
—Y yo no puedo creer que vos estes a favor de algo tan macabro como generar un reino sin bases sólidas, como el amor.
—¿Sin amor? Recuerdo a Serena muy enamorada de Darien. Llorando frente a Seiya y feliz de reencontrarlo después de Galaxia —se rasco el cuello mirando a la calle y siguió— Serena siempre fue infantil, este es otro capricho más, porque sabe que Darien no tiene tanto tiempo para ella.
—¿Ami? —Mina la agarró por los hombros— ¿te estas escuchando? Estamos hablando de Serena, ella tiene el corazón más puro de todos…
—¡No! —se soltó de la rubia y la empujo mientras le gritaba— ¡Ella que tiene a su príncipe! ¡A su amor! ¡¿Nada la conforma?!
—Ami… —Mina se quedo congelada, no se esperaba esa reacción.
—Y encima va a llevar una corona, va a tener la responsabilidad de guiar un pueblo…
—¿Y quien dijo que yo quería gobernar?
Las dos chicas se sobresaltaron y miraron a la recién llegada Serena.
Ami se sobresaltó porque la rubia parecía un poco más adulta. Apenas maquillada, abrigada en un elegante saco oscuro que apenas le tapaba el jean. Un bolso cartera negro y unas botas también negras que la hacían unos centímetros más alta. Pero sobretodo, era la falta de su característico peinado.
Serena paso frente a ella para saludar a Mina con un gran abrazo. Y Ami las vio reírse a carcajadas cuando Mina del frío que tenía quiso meterse dentro del abrigo de Serena.
Serena… Toda ella irradiaba luz, su mirada cálida y brillante. De golpe sintió mucho más el frío. Recordó la conversación por teléfono con Rei y aprentando más los puños avanzo a ellas y carraspeó. No podían estar ignorándola.
Serena se dio vuelta sin dejar de abrazar a la rubia que se estaba poniendo una chalina que había sacado de su cartera.
—¿Te puedo ayudar en algo?
Ami respiro profundo, pero eso no le basto y las palabras que le salieron fueron llenas de amargura —Tendrías que dejar de ser tan egoísta.
—¿Yo soy la egoísta? Ustedes son las que quieren obligarme a formar un dichoso futuro donde yo sería infeliz.
—¡Eso no es verdad! ¡Estas confundida por su culpa! ¡Él nunca debió regresar!
Serena soltó a Mina que la vio preocupada. Abrió la boca para contestar pero se quedó callada al ver la seriedad en la mirada de la rubia.
—Es verdad. Seiya no tenía que haber regresado. Pero lo hizo.
Seiya calentó el café y prendió la televisión. Paseo por los canales sin detenerse realmente en ninguno. Bostezo con desgano mientras el microondas pitaba. Saco el café, le puso azúcar y lo fue tomando mientras paseaba por el departamento.
Era demasiado grande para el solo. En esos momentos extrañaba a Serena. No quería pensar mucho en ello, pero tenía que hacerlo en algún momento.
Se sentó en el sofá y dejo que su vista vagara por el cielo oscuro que su ventanal le mostraba. Serena estaba cambiada, pero no podía negar que el mismo había cambiado. La amaba, ese sentimiento, aunque algo inexplicable, solo se aplicaba a ella. Y ahora estaba viviendo el sueño que muchas veces había soñado.
Pero no podía negarse a si mismo. Una parte de él, la guerrera que había sido, le reclamaba su falta de palabra al renunciar a su Princesa.
Trataba de pensar en que ella misma le pedido que peleara pos sus sueños… Pero le costaba. Si al menos estuvieran sus hermanos.
Suspiro cansado y se terminó de un sobo el café. Él era parte de ellos. Había querido contactarse con ellos, pero la felicidad que le daba Serena hacía que todo lo demás careciera de sentido.
Se levantó con cansancio y suspiro. Ahora era un terrestre. Tenía a la mujer de su vida peleando por él y él tenía que ser digno de ello.
Miro la guitarra que reposaba en el piso y fue directo a ella. Tenía la fuerza de su nueva canción entre sus manos.
—¡Señorita Rei!
La morocha se dio vuelta y espero a que el joven la alcanzará.
—¿Qué pasa Nicolas?
—Señorita Rei… —jadeo y se limpió la frente con la manga— yo quería desearle que tenga un buen día.
La joven suspiró con fastidio. —No era necesario. Pero gracias.
—Realmente esta distinta…
—¿Qué?
Nicolas la vio asustado. No había querido decirlo en voz alta. Ella lo miraba duramente pero esperando una respuesta.
—Es que… —trago saliva— no es la misma. Esta tan dura… Ya casi no sonríe.
Rei sintió el corazón latirle fuertemente, no sabía porque, pero sentía un nudo en la garganta. Abrió la boca para contestar y un sonido en el bolso empezó a sonar. Revusco hasta dar con su celular. Era Darien.
Haruka solo apareció en la habitación cuando Setsuna cerró la puerta detrás de Hotaru.
Había escuchado perfectamente la conversación, pero no tenía corazón para salir a desmetir las verdades a medias que la pequeña tenía.
—Esto se esta complicando demasiado.
La joven no se vio sorprendida y avanzo a la joven. Le dio un beso en la nuca y la abrazo.
—¿Cuánto es demasiado?
Michiru respiro dejando que el perfume de su compañera la envolviera protectoramente. —Esta vez no se si hay un final feliz.
—No se si eso existió alguna vez.
Michiru se separó y la miró con curiosidad.
—Todo lo que conocemos es un futuro… pero hay veces que me pregunto si ese es el único que hay.
—Lo se…
—Setsuna…
—Lo se….
—Cabeza de Bombón…
Michiru la brazo y dejo que Haruka la envolviera. Y aunque ella era más pequeña que la rubia la sostuvo hasta que sus brazos se entumecieron. Pero era necesario, así que lo dejo salir —Es probable que todo lo que conocemos cambie.
—Lo se…
