¡Hola hola!
Os dejo un cap nuevo ^^ ¡Espero que os guste!
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Malik alzó la vista hacia las estrellas, perdiendo sus ojos oscuros en su brillo lejano, distante y frío. La corriente de viento golpeaba con cuidado su piel morena, agitando de manera juguetona su cabello negro y sus ropajes de la Hermandad, tan blancos que destacaban vivamente en la oscuridad reinante.
Habían pasado un par de años desde su primer asesinato en Acre. Ahora era un joven de diecisiete años, con una ligera perilla asomando en su barbilla, y llevaba tras de sí una larga lista de éxitos. Pero, a pesar de ello, su rango no había ascendido tanto como el de Altaïr, el cual le llevaba uno de ventaja. Y, para colmo de males, a cada día que pasaba Kadar admiraba más a Ibn-La'Ahad y se olvidaba de él un poco.
A pesar de que a Malik le irritaba Altaïr, no podía negar que ese joven movía algo en su interior, lo retorcía hasta tal punto que casi le era imposible respirar. Sentía ese molesto cosquilleo en el estómago, cómo una sonrisa ajena a su control pugnaba por sobresalir en su rostro ceñudo, y eso le molestaba, por la sencilla razón de que no lo comprendía.
Suspiró amargamente, apoyando las manos sobre el pasto para no caerse del todo hacia atrás cuando se sentó sobre el mismo, y con la cabeza alzada hacia el firmamento, cerró los ojos, disfrutando de la soledad y la tranquilidad, el silencio que reinaba en aquel pequeño lugar a las afueras de Masyaf.
''No será verdad'' pensó, abriendo los ojos con gesto irritado.
—Malik, estabas ahí.
Al-Sayf frunció el ceño, llevándose una mano al rostro en actitud desesperada.
—Hola, Altaïr.
Ibn-La'Ahad se sentó al lado del joven, dejándose caer pesadamente, y giró la cabeza para mirarlo con una pequeña sonrisa asomando a sus labios. La luna hacía brillar aun más sus ojos dorados, que escrutaban atentamente a Al-Sayf, hipnóticos, y al ver que Malik daba muestras de incomodidad, como de costumbre, rió brevemente.
El muchacho de cabello negro desvió el rostro, chistando, con un ligero rubor en sus mejillas.
—¿Qué es lo que quieres?
Altaïr encogió los hombros con cierta desgana.
—Nada. Bueno, realmente sí quiero algo, pero no tiene sentido decírtelo.
—Es posible.
El joven de cabellera castaña hizo rodar sus ojos ante el comentario, divertido por la reacción de su amigo, y aprovechando su despiste, lo tomó por la barbilla, obligándolo a mirarlo para después posar sus labios sobre los de él.
Malik no terminaba de acostumbrarse a aquello. Desde aquel primer y lejano beso durante el viaje a Acre, ambos muchachos habían mantenido algún que otro contacto del estilo, pero aun así, Al-Sayf todavía se sentía incómodo los primeros instantes por la sencilla razón de que Altaïr siempre lo hacía sin permiso y le pillaba desprevenido, haciendo que su ritmo cardíaco aumentase frenéticamente y su rostro pareciera una cereza.
''Estúpido Altaïr'' pensó, como de costumbre.
Cerró los ojos, pensando que más tarde le daría su merecido a Ibn-La'Ahad, y se dejó llevar por el beso, sus labios moviéndose de manera inconsciente sobre los de Altaïr.
''Le daré...un poco de margen'' pensó.
Al sentir los besos del joven sobre el borde de su mandíbula, Malik contuvo un escalofrío, sus dedos cerrándose fuertemente entorno a la tela de la capucha de Altaïr, especialmente cuando éste comenzó a besarle la oreja, mordiendo con suavidad el lóbulo.
Al-Sayf jadeó ante aquello, tratando de acallar torpemente el quedo gemido que aquel acto le había hecho soltar.
—Ah, no sabes cómo adoro tu punto débil—murmuró Altaïr, divertido.
Al escuchar aquellas palabras, Malik volvió a la realidad y no le faltó tiempo para propinar un golpe a Ibn-La'Ahad en la cara, haciéndole sangrar por la nariz debido al impacto.
—¡N-no vuelvas a hacer eso!—exclamó, avergonzado.
El muchacho se llevó una mano a la zona herida, adolorido, pero no pudo evitar mirar a su compañero con la burla brillando en sus ojos dorados. Al-Sayf hizo un gracioso gesto, murmuró algo entre dientes y volvió a girarse, con los brazos cruzados sobre el pecho y un adorable rubor en las mejillas.
Malik odiaba admitir que, a pesar de todo, le encantaba que Altaïr lo besase.
Claro que nunca lo diría en voz alta. Tenía cierto orgullo.
Tras unos momentos de silencio en los que Ibn-La'Ahad había tratado de limpiarse la nariz con la manga de su traje, manchándola de sangre, volvió a mirar a su compañero.
—Mañana iremos a Jerusalén de nuevo—dijo.
—Lo sé. ¿Iremos los dos solos o con más hermanos?
—De momento, los dos solos—comentó, tumbándose sobre el césped con las manos tras la nuca—. El Maestro lleva mucho tiempo mandándonos a los dos, está satisfecho con nuestro trabajo.
—No será por tu forma de proceder. En las últimas misiones hemos cometido deslices que podrían haberse evitado, Altaïr. Siempre te lo digo, ve con discreción. Es la sexta vez en menos de...
Altaïr colocó una mano tras su nuca para atraerlo hacia él, acallándolo con un tierno beso en los labios.
—Me gustas más callado.
—¡Serás idiota!—gritó el otro, nuevamente sonrojado y alterado, golpeando a su compañero en el brazo—¡Así no vas a conseguir que me calle!
El muchacho de cabello castaño encogió los hombros, dejando a Malik incorporarse ya que había tenido que recostarlo sobre él para poder besarlo, y volvieron a sumirse los dos en un extraño silencio. Finalmente, Al-Sayf se puso en pie con intenciones de ir a la fortaleza para descansar debidamente.
—Nos veremos mañana, Altaïr.
—Claro. Ah, por cierto, sí he conseguido que te calles. Al menos por un tiempo.
—Tú... ¡Déjame tranquilo!
Ibn-La'Ahad sonrió, viéndolo marchar hacia el interior de Masyaf. Él se quedó un rato más allí, su mente quedándose en blanco, hasta que decidió ir a dormir a su alcoba, topándose con algún que otro compañero en su camino al ala del castillo donde se encontraban las habitaciones.
Se recostó en su cama al llegar, acurrucándose, y no pasaron ni dos minutos para que se durmiera. Pero aquella noche no tuvo un sueño plácido.
Se encontraba él solo en medio de la nada, viendo miles de sombras recorrer el peculiar lugar tan rápido que más parecia una corriente de aire. A lo lejos, comenzaba a escuchar un ruido, un grito que, poco a poco, se abrió paso hasta casi reventar sus pobres tímpanos. Altaïr hubo de cubrir sus orejas con las manos, pero el sonido no cesó, ni disminuyó. Y cada vez aumentaba, cada vez dolía más y más.
Recordaba haber oído algo así hacía años, por la noche, en el camastro de al lado. Era Abbas gritando en sueños, tan alto y tan agudo que pocas veces le dejaba dormir, más por el temor de que sus pesadillas le atacasen a él también que por la molestia en sí de los chillidos.
El joven pugnó por despertar de una vez, pero no podía. Aquel sueño lo tenía atenazado fuertemente.
De pronto, el suelo se llenó de sangre y, frente a los ojos de Altaïr, comenzaron a caer pequeñas gotas de aquel líquido, una a una, hasta acabar en el lago sangriento que tenía a sus pies.
Plic.
Plic.
Plic.
El muchacho contuvo un escalofrío al sentir una de esas gotas salpicando la punta de su nariz, resbalando por ella hasta manchar sus labios, y alzó la cabeza con un extraño sentimiento en su interior.
Entonces, lo vio. El cuerpo de Ahmad, con su traje de Asesino teñido de sangre, la garganta abierta por el corte que se hizo al suicidarse, y en una mano la cabeza de Umar, sus ojos abiertos, la lengua hinchada asomando por los labios amoratados y la piel del cuello retorcida. Los dos lo miraban fijamente, sin darle la oportunidad de escapar o siquiera apretar los párpados para dejar de ver aquella horrible escena.
Y, ante sus miradas, Altaïr gritó.
—¡Padre!
Ibn-La'Ahad se incorporó en su lecho, su frente perlada de sudor y los ojos desorbitados. Estaba temblando, sudoroso, aferrándose a la manta que lo cubría. Llevándose una mano a la cabeza, trató de relajarse, normalizando su respiración, y se giró de manera frenética al creer ver una sombra en la pared.
Sólo era la silueta de un pájaro reflejada por la luz de la luna.
No podía volver a dormir, no después de aquel horrible sueño. Temía volver a tenerlo, después de tanto tiempo sin vivir una pesadilla como esa. Acercando las rodillas a su pecho, escondió la cabeza entre ellas, y emitió un penoso sollozo.
Sólo deseaba que llegase el alba de una vez.
El resto de la noche se mantuvo en aquella posición, sin haber dormido de nuevo, y al escuchar unos golpes en su puerta, sacó la cabeza de su escondrijo.
—Altaïr, ¿estás vivo? El Maestro desea vernos para terminar de informarnos acerca de la misión a Jerusalén.
Altaïr dejó escapar un quedo suspiro de alivio al reconocer la voz de Malik y salió del camastro, aunque sin intenciones de dirigirse a la puerta.
—Concédeme unos minutos para adecentarme. Nos reuniremos en el despacho del Maestro en diez minutos, ¿de acuerdo, Malik?
Escuhó un cansado suspiro al otro lado de la hoja de madera.
—Está bien, procura no tardar más.
Después de eso, logró oír los pasos de Al-Sayf alejándose, y se concedió a sí mismo unos segundos para espabilarse. Una vez más calmado, se vistió con su traje de Asesino, su capucha aun presentando el tono gris que indicaba que no tenía un alto rango todavía dentro de la Hermandad, y salió de la habitación para dirigirse a su destino.
Al Mualim, como de costumbre, les dijo las pautas a seguir y les despachó, mandando una paloma hacia Jerusalén para avisar al rafiq.
Una vez en los establos, Malik no pudo evitar quedarse mirando a su compañero con el ceño fruncido. No sólo no había dicho prácticamente nada desde que salieron del castillo, sino que además tenía una expresión en el rostro que dejaba mucho que desear. Se encontraba ojeroso, con la mirada perdida y no muy despierto en general.
—¿Te encuentras bien, Altaïr?
—¿Eh? Ah, más o menos—contestó con cansancio—. Pasé una mala noche.
El joven de cabello negro no dijo nada más, notando la incomodidad en el tono de voz de Ibn-La'Ahad, y subió a su caballo, comenzando a galopar hacia Jerusalén seguido de un taciturno Altaïr.
El muchacho de ojos dorados permaneció callado un largo tiempo, la capucha echada sobre el rostro, imposibilitando a Malik el que pudiera observarlo. Altaïr se preguntó si volvería a soñar lo mismo o si había sido una pesadilla puntual. Después de todo, hacía años que se había librado de ellas, desde que los gritos angustiados de Abbas dejasen de atormentarlo al cambiarlo de habitación.
—Malik, ¿alguna vez has tenido un sueño horrible, tan real que pensabas que no escaparías de él?
—Claro.
—¿Y qué hiciste?
—Fui a desayunar cuando desperté. Tenía bastante hambre.
—Hablo en serio, Malik—dijo Altaïr, frunciendo el ceño.
—Y yo. No es más que un sueño, no es real. El darle vueltas al asunto sólo hará que te sientas peor.
Altaïr se mantuvo en silencio tras aquello, pensando en las palabras de su amigo. Sabía que tenía razón, pero no por ello podía dejarlo de lado. Le era imposible, al menos en esos momentos, cuando la pesadilla había sido tan reciente y la sensación, tan real. Incluso creía sentir aquella gota de sangre sobre la punta de su nariz de nuevo.
Agitando la cabeza, se pasó una mano por la nariz, hallándola completamente seca, y se sintió como un niño estúpido y asustadizo.
A Malik, que se encontraba galopando a su costado, no se le pasaron por alto aquellos gestos, pero decidió no preguntar nada al respecto y siguió trotando por el camino.
Aquella noche fue una de las peores que Al-Sayf pudo recordar, pues cuando Altaïr se quedó dormido, comenzó a revolverse en sueños, murmurando palabras ininteligibles y gritando a intervalos, mientras él no podía hacer nada por alejar aquellas pesadillas que lo acosaban más que dedicarle caricias y palabras tranquilizadoras, esperando que su voz le llegase allá donde él estuviera en esos momentos.
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Pobre Altaïr *lo abraza* N-no te dejaré tener más pesadillas ;_;
NOPE, Aidiki. Aun no hay lemon. Paciencia ¬u¬ Está más cerca de lo que crees...Que de hecho te lo dije por facebook en su momento en qué cap sería el lemon ò-o. Esto prueba que nunca me escuchas (?) Por cierto, digo NO al uso de tablets para dejar reviews :C Ya pensé que no lo ibas a dejar y eso me rompió el kokoro ;_;
Aadadasdsa síii, Malik es taaaan uke! Al menos por ahora...Huehuehuehue 8D ¡Gracias por el review, Raffs! Me pasaré por tu fic encantada ^^
Y sí, JustAmel...Alty es muy oportunista XD Tenía que hacerlo, era la ocasión perfecta ¬u¬ ¡Muchas gracias a ti también por comentar! :D
¡Muchas gracias por leer! ^^ ¿Reviewcines, pls? Cada review es una ofrenda a Yggdrasil (?) *ya Tashi, deja de hacer referencias al LR que nadie lo va a entender*
¡Ya nos leemos! :D
