UNA CAJA DE RECUERDOS:

Peeta se despertó tranquilamente, Katniss estaba recostada en su pecho y parecía que aún dormía profundamente, su respiración era regular y tranquila, su cabellera revuelta se enredada en su rostro y sus delicadas manos lo abrazaban con ternura.

El panadero lucía una sonrisa satisfecha, la noche anterior había sido sin duda la mejor de su vida, había sido la culminación de la chispa que había surgido entre ambos durante los primeros juegos, desde el primer beso hasta tenerla entre sus brazos después de hacer el amor.

-¿Te sientes mejor?- la voz de la joven lo sacó de sus pensamientos. No recordaba por qué debería sentirse mal.

-Me siento de maravilla- besó su cabellera.

-Ayer aún tenías un poco de fiebre, deberías descansar- Peeta ni siquiera recordaba la gripe. No debía ser más que un pequeño resfriado -Deberías quedarte en cama todo el día- sugirió inocentemente.

-Suena tentador- de pronto la idea parecía demasiado buena -Pero Haymitch aseguró que enviaría un paquete y debo recogerlo-

-¿Te dijo qué enviaría? -

-No, sólo aseguró que era importante-

Se quedaron un rato más descansando, hablando de cualquier tema, recordando lo divertido que ahora parecía su primer encuentro, con ella tan hostil y él tan perdido. Había dolor y pérdida en esos recuerdos, pero eran los único que tenían, algunos pequeños momentos de complicidad entre ambos y era así cómo había surgido todo, sólo habia bastado un chispa.

-Peeta, creí que estabas enfermo- Gale lo saludaba cortésmente y le ofreció una sonrisa más animada a Katniss.

-No era más que un pequeño resfriado- aún tenía algunos síntomas, como escalofríos o una estorbosa tos, pero era lo que menos le importaba.

-Que suerte que te recuperaste tan pronto- había un ligerisimo tono sarcástico en voz, nunca había sido bueno disimulando.

-Pues tengo una cura milagrosa- sonrió para él mismo pero Katniss se refugió en su pecho y hundió su rostro entre su abrigo, sólo ellos dos sabían de qué hablaban.

-Iremos a la estación del tren, Peeta debe recoger un paquete- anunció Katniss, había un ambiente un poco incómodo cada vez que hablaban de sus planes pues no estaban seguros de cómo incluir a Gale.

-Yo debo hacer algunas cosas, supongo que los veré después- el joven se encogió de hombros y dejó que la pareja partiera a solas.

Katniss y Peeta caminaban tranquilamente bajo el cielo nublado, parecía que los días de lluvia no tardarían en acabar y sol secaría la húmeda tierra y calentaría un poco el gélido ambiente.

-¿Crees que Gale se quede por mucho más tiempo?- preguntó la joven que tomaba de su mano con seguridad.

-No estoy seguro, pensé que era importante que estuviera en su nuevo Distrito cuidando la seguridad- el panadero tenía una ligera idea de las intenciones que había tenido al visitarlos -¿Todo está bien?- no quería verla inquieta y menos cuando parecía que ellos dos comenzaban de nuevo.

-Sí, es sólo que no entiendo por qué decidió volver. Creí que con la ausencia de Haymitch estaríamos solos, que podríamos dejar todo atrás y Gale siempre me recuerda lo que quiero olvidar- era curioso la forma en la que trabajaba su mente, de alguna manera relacionaba a Gale con el Capitolio y todo el asunto de la Rebelión, cuando todo se volvió más difícil y las pérdidas más frecuentes, lo veía y se enfurecía con su presente y todo por lo que había tenido que pasar. Pero entonces veía a Peeta y todo ese dolor y rabia desaparecían, aún cuando él estuvo en los dos juegos se sentía tranquila a su lado, se sentía a salvo, como jamás se había sentido con nadie más, no era coincidencia que sólo en sus brazos pudiera dormir.

-Lamento que todo hubiera terminado tan mal entre ambos- el panadero tomó si mano afectuosamente y le ofreció un sonrisa sincera.

-¿Realmente lo lamentas?- interrogó ella aunque estaba segura de que así era.

-Sí, ¿Lo dudas?-

-Es sólo que me preocupa lo perfecto que eres- la joven rió ante sus palabras -Nunca pareces molesto o irritado, te adaptas a cualquier situación e incluso te atreves a ser un poco optimista, siempre sabes qqué decir, sabes qué es lo que quieres, incluso durante los primeros Juegos, creo que eras el único cuyo objetivo principal no era ganar, sino seguir siendo tú… Haymitch dijo una vez que podría vivir cien vidas y aún así no merecerte- su voz se apagó.

-Haymitch dice muchas tonterías- de nuevo esa calma tan natural en él, le restaba importancia a cualquier charla que pudiera ser un halago -No creo que se trate de merecernos el uno al otro- de nuevo una pequeña sonrisa -No estoy seguro de ser suficiente para la líder de la rebelión, pero te quiero y quiero estar contigo y espero que sea suficiente-

La joven la devolvió la sonrisa, pero sin duda se había quedado sin palabras y de pronto envidió la capacidad que tenía Peeta para expresarse.

-¿Qué crees que haya dentro?- preguntó Katniss intrigada. Había llegado a la estación y ahí había una solitaria caja en una repisa, tenía unas letras garabateadas donde dificultosamente se leía: Peeta Mellark.

-No estoy seguro, pero no pesa mucho- la sacudió ligeramente y algo hueco sonó en su interior pero no delataba su contenido -Será mejor que volvamos y entonces lo averiguaremos- le dedicó una de esas sonrisas resplandecientes y totalmente cativadoras, era natural que ese detalle no pasara desapercibido para las mujeres. No pudo evitar la tentación y lo besó, unió sus tibios labios y acarició su rostro con sus manos, el joven soltó la caja que cayó con un ruido seco pero nada pareció romperse. Dejó caer la caja para tomarla entre sus brazos y acercarla más a su cuerpo, la tomó por la cintura y aprovechó la creciente confianza entre ambos para profundizar el beso, para meter sus manos entre su abrigo y recorrer con más libertad su cintura y espalda.

Katniss sabía que estaban completamente solos en esa estación de tren, así que no interrumpió las suaves caricias ni ese beso subido de tono. Dejó que las manos de Peeta subieran peligrosamente hasta su pecho y lo acariciaran en pequeños círculos, con las yemas de los dedos, era inevitable que su cuerpo no reaccionara, su pecho comenzaba a sentirse pesado y esa sensación que había sentido la noche anterior comenzaba a formarse en su vientre. Peeta parecía dispuesto a llegar hasta el final allí mismo, dejó sus labios y besó su cuello ocasionandole escalofrios, besaba su cuello con cierta picardía, sus manos se introdujeron dentro de su blusa, acariciando su pecho sobre el sostén pero no terminó allí, siguió explorando hasta meter una de sus manos entre su sostén, hasta tocar su seno desnudo y acariciarlo con delicadeza, con la otra mano atrajo su cintura y la pegó a su cuerpo.

Así que ahora estaban con un par de adolescentes incapaces de mantener las manos quietas, la joven olvidó la vergüenza de estar en un lugar que antes era público y se dejó llevar, no podría resistirse aunque lo intentara, las manos inquietas de Peeta seguían sobre ella, acariciaba su seno desnudo y erecto, lo había descubierto y lo exhibía triunfante, seguía besando su cuello mientras la aprisionaba contra su cuerpo.

-Deberíamos ir a casa- sugirió Peeta pero sin detener sus íntimas caricias. La joven asintió, nunca había sido tan intrépida y no creía conveniente empezar a serlo en una estación de tren. El panadero cubrió su pecho desnudo pero siguió refugiandonse en la línea de su cuello, ambos intentaban recuperar el aliento. Katniss no podía asimilar que el tuviera un lado tan apasionado, tan seductor y tan convincente.

Por fin después de unos minutos se separaron, ambos con una mirada aún brillosa y cómplice. El panadero volvió a tomar la caja, la Vencedora tomó su brazo con ternura y emprendieron el camino de vuelta, había algo que habían comenzado y que ambos querían terminar.

Peeta colocó la caja sobre la mesa, aún tenía cierta curiosidad por lo que encontraría dentro, así que comenzó a quitar la cintas que la envolvían. Observó a Katniss y notó su mirada inquieta, ninguno sabía qué esperar.

-Podríamos abrirla más tarde- sugirió el panadero tomando su mano, no olvidaba el asunto sin concluir. La joven pareció entender el comentario sugestivo.

-Creo que lo que sea que tenga dentro, puede esperar-

-¿Es el paquete que envió Haymitch? - la voz de Gale los había sorprendido a ambos, no habían notado su presencia. Se separaron ligeramente, como si él pudiera leer sus pensamientos y adivinara lo que planeaban hacer.

-Sí- Peeta se aclaró la garganta pero no dejaba de notar que la mirada de Gale estaba todo el tiempo sobre Katniss, apenas y lo veía o hablaba con él.

-¿No la abrirán? - la joven lo observó como si pidiera su permiso, el panadero asintió y se dedicó a abrir la caja, a quitar las cintas con sumo cuidado y tomandose su tiempo.

Por fin retiró la última de las cintas y abrió la dichosa caja que parecía tener un tesoro dentro por la forma en la que estaba envuelta; le tomó unos segundos comprender que de hecho sí, esa caja contenía un verdadero tesoro dentro.

-No creí que hubiera quedado nada…- Peeta miraba con incredulidad el contenido del envío, ambos lo hacían. Allí dentro había fotografías de ambos, de los ganadores de los Juegos de Hambre, una serie de fotografías desde cualquier ángulo y en cualquier momento pero siempre juntos, en el tren, el la suite, durante el entrenamiento, en competencia, en la victoria. Lo más extraño de todo era que se veían felices, compartían una sonrisa cómplice y relajada, como si el entorno en el que estaban no fuera un caos.

-Hay una nota- Katniss se veía ligeramente aturdida por la gran cantidad de recuerdos -Siempre supe que eran una buena pareja - leyó la Vencedora con una sonrisa. Tomó las fotografías y se dedicó a observarlas en silencio y con mucho cuidado -Debe ser un obsequio de Effie- la joven sacó una fotografía ya enmarcada, eran ellos en la entrevista después de ganar sus primeros Juegos, con las manos entrelazadas.

-¿De dónde habrá sacado todo esto?- la voz de Gale le recordó que él seguía allí, por un momento lo había olvidado.

-No lo sé… - la vencedora no podía apartar la vista de ese cuadro, había demasiados recuerdos en esa imagen como para dejarla a un lado; esa fotografía merecía un lugar especial. Buscó el lugar apropiado y por fin lo encontró, justo arriba de la chimenea, desde ahí podría verla todos los días- ¿Qué opinas?-

-Creo que luce estupenda, me gusta- Peeta se había acercado y la abrazaba por la espalda, ambos veía atentos la imagen frente a ellos.

-Tendremos que conseguir algunos marcos para otras fotografías y un álbum para el resto, quiero conservarlas todas-

Durante el resto de la tarde la pareja se pasó observando todo lo que había en esa caja, cada imagen contenía grandes y valiosos recuerdos que formaban anécdotas nostálgicas, algunos momentos seguían siendo dolorosos, el secuestro de Peeta en el Capitolio, las muertes de Prim y Finnick, la ruptura con el nuevo Panem, la Rebelión misma aún era un tabú entre ellos.

-¿Todo está bien, Katniss? , has estado muy callada durante toda la tarde- los tres estaban en la cocina, ya era bastante tarde pero aún así comían un bocadillo nocturno. Gale le prestaba toda su atención a ella y no había pasado desapercibido su inusual silencio.

-Estoy bien- pero aún así dejó de comer y tomó la mano de Peeta, no podía quitarse esa sensación tan sobrecogedora al darse cuenta de todo lo que habían pasado juntos, nunca había recapitulado hasta ese momento.

-Mañana debo volver a mi Distrito, no puedo descuidar mis obligaciones- estaba a punto de poner en práctica su último intento desesperado para salvar la casi extinta relación con la líder de la Rebelión- Me gustaría que vieneras conmigo, Katniss. Sigo creyendo que tu lugar está allá, en el nuevo Panem- lo dijo así sin más, como si estuvieran solos y no con Peeta presente. Un silencio total e incómodo se asentó en la habitación, la joven pareja luchaba por asimilar lo que acababa de escuchar.

-Gale, creí que entendías que este es mi hogar. .. Que la vida que quiero es esta, yo elegí esto- Katniss se levantó un poco molesta, Gale no había sido grosero pero parecía no respetar su decisión- No soy la mujer que piensas, nunca quise ser la líder de la rebelión, la única razón para serlo fue Peeta, para poder salvarlo a él- de pronto se sentía acusada y sofocada por la situación.

-Todo está bien, Katniss- el panadero la abrazó con fuerza y sin darse cuenta había comenzado a llorar desconsoladamente.

-¿Por qué querría volver al lugar donde traicionaron a Prim? - sollozó casi sin aliento pero sintiendo una ira despertar en casa fibra de su cuerpo, de pronto la tristeza se transformó en un enojo.

-Tranquila, Katniss- escuchar la voz de Peeta la calmó un poco, el joven además besó su cabellera y después la tomó entre sus brazos para llevarla hasta la habitación- Necesitas descansar- sugirió con una amable sonrisa y con suaves caricias sobre su rostro, como si ella no hubiera gritado minutos antes.

-¿Te quedarías conmigo?-

-Siempre- afirmó acercadondola a sus brazos. Se quedaron en silencio durante horas, ninguno dormía aún pero tampoco pronuciaban palabra alguna, cada uno tenía sus propios pensamientos revoloteando en su mente, habían escuchado una propuesta de lo más inesperada.

-Creo que deberías ir con Gale- habló Peeta en medio de la oscuridad, ya era plena madrugada.

-¿A qué te refieres?- el corazón de la joven se aceleró involuntariamente, claro que entendía la sugerencia del panadero, pero no se le ocurría por qué podría pensar que era una buena idea.

-Creo que si no vas con Gale y lo intentas, siempre te preguntarás si tomaste la decisión correcta… Quizá él tiene razón y perteneces a ese nuevo Panem- la voz de Peeta temblaba ligeramente, aún la sostenía con fuerza, sin embargo sus palabras no coincidían con el abrazo tan necesitado.

-No pertenezco allá, no quiero volver- buscó la mirada del Vencedor, la luz de la luna iluminaban su rostro lo suficiente para ver su expresión resiganada, como si aceptara perderla, eso la asustó- Quiero estar junto a ti- la voz era casi un susurro inaudible.

-¿Por qué? - el panadero tomó su rostro entre sus manos y exigió la respuesta- Ni siquiera entiendo por qué estás conmigo, nunca he sido un soldado ni un héroe, apenas pude salir vivo de los Juegos. ..-

-Contigo me siento a salvo, sabes que no puedo dormir con nadie más y eso ya es mucho para mí, que sólo necesitaba a mi familia… Me siento diferente contigo, tranquila, en paz y segura como si no tuviera pasado. Tú me amas, me amaste como voluntaria, durante los Juegos, como líder de la Rebelión, me has amado durante cada confusa faceta por la que he pasado- el joven la observaba atento, se tomó unos segundos antes de responder:

-Te esperaré el tiempo que sea necesario, Katniss. Pero debes ir, no puedes seguir fingiendo que nada pasó. Quiero tenerte libre, verte a los ojos con la seguridad de que deseas estar aquí, conmigo; no puedo ser una salida de emergencia cuando tú eres la única puerta que siempre elegiré- la besó ligeramente en los labios y la joven sintió que su corazón se rompía. Sentía que él la alejaba, él que era el único lugar que le quedaba le sugería marcharse.

-Necesito pensarlo- estaba aterrada y confundida pero aún así descansó sobre el pecho de su compañero. No creía que pudiera pasar una noche sin sus brazos pero en el fondo sabía que había una ligera oportunidad de que él tuviera razón, no podía seguir postergando la reconciliación con su pasado.

Katniss apenas durmió un par de horas en toda la noche, su mente seguía atormentandola entre lo que debía hacer y lo que quería hacer, seguía molesta con Gale por la forma de su propuesta, en frente de Peeta, como si él no contara y no le importara la relación entre ambos, le molestaba que no respetara sus decisiones y la presión que intentaba ejercer sobre ella, para que fuera la mujer que él quería.

Antes de que los primeros rayos de sol aparecieran la joven se levantó de la cama, Peeta aún dormía pero su semblante no era tranquilo como casi cada noche, se le veía incómodo; acarició su rostro suavemente, no quería pensar que podría pasar mucho tiempo sin él, ya había pasado antes y aún le dolía esa separación. Salió de la habitación y se metió en la cocina, su corazón seguía latiendo irregularmente y estaba tan confundida como cuando escuchó esa propuesta. Sabía que aún tenía cosas inconclusas en su pasado, pero no había nada que pudiera hacer allí, había salido por la puerta de atrás y casi como una traidora.

-¿Realmente sólo aceptaste ser la líder de la rebelión para salvarlo a él? - una voz a su espalda la sobresaltó, dio un pequeño brinco y antes de responder se tomó unos segundos para recuperarse de la sorpresa.

-Fue una de las condiciones- confirmó ella sin avergonzarse de sus decisiones, era una de las pocas correctas que había tomado -En la primera ocasión debían ser rescatados, tú lo sabías-

-Sabía que eran un objetivo, ser rescatados y perdonados, no tenía idea de que si él hubiera estado a salvo jamás hubieras acudido al llamado del nuevo Panem. Utilizaste la Rebelión para rescatar a tu novio-

-¿Yo utilicé la Rebelión? - Katniss no podía creer que la señalaron como una oportunista -Coin me utilizó para sus propios planes, me utilizaron como títere para despertar a los Distritos cuando conspiraban a mis espaldas para resurgir los Nuevos y Mejorados Juegos del Hambre, ¡Fue así como mataron a Prim! ¡La traicionaron! - de nuevo ese cúmulo de ira y rencor tan espeso y hondo.

-Nunca quise que eso pasara- Katniss se tranquilizó pero en su mirada estaba opaca y resentida. Limpió una solitaria lágrima que resbalaba por su mejilla y pasaron varios minutos en completo silencio.

-No puedo volver- susurró para sí misma.

-Yo estaré a tu lado, Catnip- apenas reparaba en la presencia de Gale en el cuarto, se había olvidado de él.

-No olvides que aún no me perdonan allá- hablaba automáticamente, había evitado gritarle que no la volviera a llamar Catnip.

-Hablé a tu favor, todo está listo para recibirte, te encontrarán un cargo y podremos estar juntos-

-Creo que no entiendes, Gale, aunque me fuera contigo no podríamos estar juntos de la forma que tú quieres, eso jamás pasará- sentenció con un tono más serio del que hubiera querido.

-¿Por qué no?- la mirada de Gale era de desesperación, no esperaba recibir tal noticia. Era un puertazo a sus planes futuros.

-Porque amo a Peeta- respondió con una simpleza casi insultante para su antiguo amigo. En ese momento apareció el panadero, era imposible que no hubiera escuchado lo que había dicho -Me iré con una condición- de pronto encontró la forma de poder reconciliarse con su pasado, la manera de que Peeta no tuviera una sola duda del amor que sentía por él, la oportunidad para poder ser feliz. Algo que jamás pensó que podría suceder.

-¿Cuál? - la expresión del Vencedor era de confusión, acababa de escuchar que ella se marcharía después de afirmar que lo amaba, claro que apenas entendía la situación. Todo era una confusión absoluta.

-Quiero que vengas conmigo, Peeta- suspiró nerviosa y continuó- Quiero que nos casemos-