¿Y ahora qué? ¿Le había dejado a él le marrón? Pues… no pensaba irse sin saludar. No tenía ni un solo motivo por el que hacerlo y, además, la copa que le habían ido a buscar estaba decorando el suelo convertida en un montón de cristales.

Takeru se puso en pie, recogió sus cosas y fue directo hacia donde las dos chicas parecían volver a charlar tranquilamente, encontrando divertido que precisamente fuera una de ellas la que lo había estado vigilando. Y, a la cual sonrió bastante directamente cuando volvió a cruzar la mirada con la suya, casi como una introducción antes de hablar, ya estando prácticamente a su lado viendo como se ponía roja hasta la punta de las orejas.

- ¿Te pasas quién sabe cuánto tiempo fuera y tengo que ser yo el que te encuentre? – fue su saludo pasando a centrar su atención en la pelirroja.

La reacción fue la esperada. Y al menos le daría ahora reírse también de ella un rato, aunque había sido mejor la de otro idiota al que no pensaba delatar por el momento. Bajo la atenta mirada de Haru, quién parecía querer esconderse debajo de la mesa a pesar de todo por haber sido pillada tan de cerca, Sora llegó casi a atragantarse al verlo aparecer de la nada.

Y no, no necesitó que le recordara quién era. Tragó, a duras penas sin quitar la cara de sorpresa, como si no se creyera lo que tenía delante. No dijo anda, peor sí que se puso de pie rápidamente para rodear la mesa y abrazar al rubio con las mismas ganas que había hecho con Taichi horas atrás.

- ¿En qué momento has dado tal estirón que casi no llego para hacer esto? – fue el saludo que fue final a articular.

Por suerte para todos, era capaz de no asociar automáticamente a aquel chico con su hermano. A pesar de que el parecido fuera cada vez más notable, a la vez, no podían ser más diferentes. Y Takeru siempre sería él, independiente de todo lo demás que lo pudiera rodear.

El reconocimiento visual por parte de ambos fue mutuo cuando se separaron. Había pasado tiempo desde que se habían cruzado en persona, aunque sí que hubieran mantenido el contacto todo aquel tiempo.

- ¿Estás de vuelta? – fue lo único que le dijo al final.

- Sí, por el momento para quedarme – asintió, recordando de repente que no estaban solos-. Takeru, esta es Haru… una amiga – era, principalmente, lo que era-. Haru, Takeru es un amigo de toda la vida, seguro que ya te he hablado alguna vez de él…

- Encantado – dijo por fin, permitiéndose volver a sonreírle como había hecho antes-. ¿Estáis solas?

- Igualmente… - volvió a estar roja hasta la punta de las orejas aunque a pesar de ello asintió.

- Yo me iba a ir ya, me acababa de despedir de la gente con la que estaba – mintió, aquella vez iba a cubrirle las espaldas a su hermano, pero solo porque esperaba tener una explicación decente cuando volviera a casa.

- ¿Quieres quedarte con nosotras? – le dijo la pelirroja señalando la silla libre que quedaba en la mesa todavía.

- Pues… yo creo que sí – se iba a hacer de rogar y, lo que era mejor, iba a dejar que uno que él se sabía se volviera paranoico solo en casa-. ¿Cuándo has vuelto?

- Hace un par de días, aún estamos instalándonos de vuelta en Tokyo – explicó señalando con la cabeza a la otra chica-. Hoy por la mañana he estado con Taichi, pensé que me encontraría con alguno de vosotros, pero solo estaba él.

Un momento, ¿el idiota de su hermano no había estado también con Taichi aquella mañana? ¿Había salido también corriendo? O peor, ¿habría dicho o hecho algo ya como para ahora haber huido? No se atrevió a decir nada al respecto por si acaso.

- Ya, tenía que entregar unos papeles importantes en la otra punta de la ciudad, se me hizo imposible. Pero seguro que nos las arreglaremos para poder quedar cualquier día de estos con más calma. ¿Te quedas con tu madre?

- No, nos hemos mudado al centro.

- ¿Hemos?

- Sí… - se atrevió a abrir la boca la otra chica por fin-. Yo me quedo con ella.

La conversación fue poco a poco transcurriendo entre los tres dejando de lado la sorpresa de unos y la vergüenza de otros hasta que la más joven de los tres avisó que tenía que ir al baño, que no tardaría en volver.

- Creo que llevaba un rato vigilándote… - le dijo en tono confidencial a Takeru, divertida por la coincidencia.

- Sí, lo sé – no sonó pretencioso, a pesar de todo-. ¿Cómo crees que te vi?

- ¡Oye! – le dio un pequeño manotazo en el brazo-. A Haru la cubro porque ella no te conocía, pero tú no deberías de ir dedicándote a esas cosas, ¿o estoy demasiado desinformada ya?

No, no lo estaba. Aunque era mucho más joven que ellos, Takeru era uno de los que ya había buscado la estabilidad en su vida. La sonrisa en la cara del chico fue lo que lo delató antes de buscar desviar el tema hacia otro campo.

- ¿Has visto a alguien más del grupo ya?

- No… cuando llegué estaba solo Taichi con Agumon. Pero bueno, poco a poco, casi no he tenido tiempo de deshacer las maletas. Hoy hemos salido para despejarnos un poco, peor todavía tengo mucho qué hacer.

- Entonces, ¿te quedas?

- Sí, me quedo.

- Me alegro… - mucho, se alegraba mucho. Y más que se iba a alegrar cuando se pudiera reír de uno que él se sabía.


Horas más tarde, tras despedirse, las dos chicas volvían ya a casi en un taxi. El encuentro con Takeru había vuelto a alegrarle el día casi tanto como lo había hecho Taichi. Quizás fuera bueno haber vuelto para quedarse… y aún le quedaban muchos amigos que volver a ver. Sonrió y giró la cabeza para observar a la otra chica.

- Lo siento… - dijo al final-. Tendría que haberlo visto primero, pero mucho me temo que las miraditas no han ido a ninguna parte… Lo último que sé es que hay alguien y la cosa es lo suficientemente seria.

- ¡Ah! – volvió a ponerse roja hasta las orejas-. No pasa nada, solo me entró por el ojo, nada más… Aunque si te digo la verdad el que me entró primero por el ojo fue el que estaba con él antes… Solo que se le notaba que era más mayor, así que…

¿Ya estaba? ¿Ya se le había ido tan de repente el buen humor? No abrió al boca, obligándose a no preguntar.

- Se le parecía un montón – siguió parloteando-, solo que algo más alto y más serio pero…

- ¿Estaban los dos solos?

- Que yo viera sí. ¿Por?

- Era su hermano – contestó de golpe con el tono más monótono que pudo.

La chica se dio cuenta. ¿Había dicho algo que no debía? Fue lo suficientemente lista para no volver a preguntar en lo que quedaba de trayecto sobre nada más del tema. Ni siquiera abrió más la boca… le parecía que iba a tener que intentar enterarse bien de todo aquello para no meter la pata cada vez que abriera la boca


A: me había pensado publicar el capítulo de ayer junto con este para cortar con las posibles reacciones de cada uno en las situaciones, pero... poquito a poquito que sino luego se aceleran mucho las cosas (y venga, lo confieso, me gusta dejar las cosas en tensión jejeje). No me tires tomates por cortar también de esta forma en este xD Para compensar solo te diré que quizás el capítulo de mañana te guste un poquito más, ya que puede ser algo más revelador... ¡Muchas gracias por tu constancia! De verdad, me hace mucha ilu que al poquito de publicar ya estés por aquí. ¡Mil gracias!