(NA: la parte escrita en cursiva es un flashback)


Yamato había podido hacer otra cosa más que salir corriendo de allí. Había algo que se lo había pedido a gritos dentro de su cabeza en cuanto había posado la vista en ella. No había necesitado tiempo para reconocerla, le había dado un vuelto el corazón incluso cuando lo único que había visto había sido el color del cabello de ella entre la gente. Y había salido corriendo.

No tenía demasiado claro el por qué. Si mal no recordaba, aunque las cosas nunca volvieron a estar bien entre ambos, cuando se fue la despedida había sido cordial. Debería de haber sido capaz de mantener esa cordialidad y haber mantenido al compostura, aunque solo fuera por no darle el gusto a su hermano.

Pero había tenido que salir de allí.

Después de tantos años, ¿tal era el efecto que seguía teniendo sobre él? Se apoyó en la barandilla del balcón, habiendo vuelto a casa de su padre de nuevo, avergonzado en parte, curioso y sorprendido por otro lado. Quizás había reaccionado de forma más exagerada porque estaba todavía demasiado nervioso tras lo ocurrido en el viaje y se tomaba las cosas más a la tremenda. Quizás había sido la sorpresa… Quizás, quizás, quizás. Posó la cabeza sobre la palma de sus manos, revolviéndose el pelo.

Todos estaban allí.

Nunca habría pensado que llegaría el día que se encontraría con una maleta en la mano, un billete en la otra a escasos metros de la puerta de embarque sin saber cuándo volvería a su hogar, a verlos a todos ellos. Tampoco habría pensado nunca lo mucho que le costaría haber tomado esa decisión, ni lo que le dolía tener que llevarla a cabo.

Pero era necesaria.

Uno tras otro fueron acercándose a él para despedirse de él y darle ánimos. Sabía que era difícil para todos, que los años pasaban y que poco a poco cada cual perseguiría sus sueños hasta dónde los llevaran, pero costaba enfrentarse a ello.

Cerró los ojos y alargó lo más que pudo el abrazo de aquel chico moreno que le había dado tantos dolores de cabeza como buenos momentos. Taichi había sido uno de los principales apoyos que había tenido hasta aquel momento.

- Espero no tener que enterarme de que te has buscado a alguien con quien pelearte en mi ausencia – le dijo cuando por fin se separó de él, dándole una ligera palmada en el brazo.

Apenas acababan de cumplir ambos la veintena. No debería de tener que irse tan pronto, pero aquella oportunidad no podía dejarla escapar. Una beca para terminar de formarse en lo que realmente le apasionaba, aunque fuera en el extremo contrario del mundo, no era algo que pudiera dejar escapar. Por nada del mundo…

O quizás sí que hubiera algo que sería capaz de hacerle pensarse el quedarse.

Cuando el moreno se apartó pudo ver la razón por la que sería capaz. Y, tristemente, apenas era capaz de cruzar más palabras con ella que las justas desde hacía un tiempo ya. Pudo notar que más miradas se quedaban fijas en él. No escuchó lo que dijeron, pero también agradeció ver como, poco a poco, se fueron alejando hasta dejarles solos. Fue ella la que habló primero.

- Ya verás como todo sale bien – le dijo, forzando una sonrisa de ánimos. Era lo que tenía que decir.

Asintió a sus palabras. Se le pasaban demasiadas cosas a la vez por la cabeza y era complemente incapaz de formular ninguna de ellas de palabra. ¿Por qué era tan difícil aquello? ¿O simplemente era que no quería despedirse? Estaba seguro de que si ella le pedía que no se fuera no lo haría.

La vio mirar hacia otra parte, también sin saber que decir.

- Será mejor que me vaya antes de que cierren la puerta de embarque – dijo al final.

- Buen viaje – contestó automáticamente sin mirarlo.

Asintió y se dio la vuelta, rompiendo del todo el contacto visual con ella y echó a andar hacia donde la cola terminaba. Le temblaba la mano en la que llevaba sujeta el billete y la otra se aferraba con tal fuerza a la maleta que hasta se hacía daño. Levantó el brazo para entregarle a la azafata el pasaje, agradeciendo que ella lo cogiera con rapidez y le permitiera el acceso sin mucha espera.

Dio un paso…

- ¡Yamato! – el sonido de la voz de ella lo hizo frenar y girarse.

Corrió hacia él antes de que fuera tarde, antes de que se fuera sin haberse podido despedirse de él como de verdad quería hacerlo. No dejó que los miedos y los errores del pasado se interpusieran aquella vez y cuando lo alcanzó lo abrazó.

La respuesta fue automática, rodeándola con sus brazos con fuerza. Apretándola contra él. Dejando que fuera aquel gesto el que de verdad hablara por ellos, bajando la cabeza para apoyarla contra la de ella. Sintió como los hombros de ella temblaron antes de rodearle a su vez con más fuerza.

Habría sido capaz de quedarse si se lo hubiera pedido…

- Disculpe, caballero, pero tenemos que completar el embarque o tendrá que quedarse en tierra – la voz de la azafata los hizo reaccionar.

Levantaron la cabeza a la vez, cruzando una última mirada vidriosa y una sonrisa de despedida.

- Buen viaje – le repitió, sonando ahora de una forma totalmente diferente.

Y entonces, había embarcado.

Habría apostado lo que fuera a que cuando se volviera a cruzar con ella podría haberlo hecho con total normalidad, aunque aquel recuerdo que acababa de volver a su mente fuera el último que tenía de ella. Quizás porque en su mente había permanecido exactamente igual, quizás porque no se había atrevido a contactor con ella tras la excusa de un exceso de trabajo…

Lo que no hubiera podido esperar había sido reaccionar de aquella forma, como si le quemara el simple hecho de verla.

El sonido del teléfono lo hizo sobresaltarse, sacándolo rápidamente de su bolsillo, leyendo claramente el nombre de su hermano en la pantalla. Siempre le quedaba la opción de colgarle, ya sabía lo que iba a escuchar.

- ¿Qué quieres? – le dijo.

Sabes perfectamente qué es lo que quiero.

- No son horas para que me llames, ¿no tienes nadie que te mande irte a la cama directo?

- Déjate de idioteces, ¿qué pasó antes?

- No pasó nada.

- No, porque tuviste la suerte de que no te vieron salir corriendo como si hubieras visto a todos los Amos Oscuros fusionarse en uno solo.

- Déjame en paz, Takeru – cortó la llamada y apagó el teléfono.

No tenía ni la más remota intención de tener aquella conversación en aquel momento. Lo mejor sería que se fuera a la cama. Se giró para hacerlo, encontrándose con Gabumon quien lo observaba en silencio.

- ¿Qué pasa?

- ¿Por qué estás raro otra vez?

- No estoy raro – dio unos pasos hacia él-. Vete a dormir, es tarde.

- Estás raro y no es porque sigas asustado.

- ¿En qué habíamos quedado?

- Pero…

- No, nadie necesita saber lo que pasó realmente. No quiero preocuparlos más. Recuerda, fue un fallo de comunicaciones y nada más.

- Ya… - siguió observándolo-. ¿Y por eso le cuelgas a Takeru?

- Eso… no es asunto tuyo – acabó por medio sonreírle antes de posar la mano en su cabeza, teniendo que inclinarse para ello-. Venga, ¡a la cama!

No estaba seguro de qué era lo qué realmente le había pasado y, además, seguía sin ser demasiado comunicativo, no pensaba ponerse a tratar aquello con nadie más. No, al menos hasta supiera de qué tema se tratara.

Por el momento lo único que podía decir era que su hermano tenía toda la razón: había salido corriendo.


Vale, venga, no me he aguantado y he acabado subiendo esto hoy. Lo sé, soy lo peor T_T Pero es que tenía muchas ganas de subir esto.

Voy a confesar que he estado a punto de juntar varios capítulos antes de llegar a este porque tenías muchas ganas de publicarlo. Debo de tener los niveles de azúcar y drama más altos de la cuenta, pero escribir ese fb fue lo que me motivó a empezar a escribir esta historia. Así que con eso creo que lo resumo todo. Y sí, siguen todavía sin haber encontrado directamente, pero ya queda poco, lo prometo. Aunque me estoy pensando empezar a subir las cosas de dos en dos, no por avanzar, sino porque la historia que tengo en word empieza a ser considerablemente larga y de tan poquito en tan poquito habrá tropecientos capítulos de aquí a que la termine xDD

A: ¡Sorpresa! Doble actualización hoy :O xDD ¿Qué te ha parecido este fb? ¿Ha servido un poco para calmar los ánimos? Jajaja Espero que te haya gustado que por fin parezca que van saliendo un poco más las cosas a la luz, al menos de temas del pasado de la parejita, claro. Aprovecho, de paso, para decirte que si hay algo que quizás te gustara leer o en lo que me metiera un poco más, no dudes en dejármelo por aquí porque seguro que puede hacerse algún arreglo por aquí ñ_ñ.

Y mejor tírame tomates a mí, ¡que tirarse de los pelos a una misma duele! ❤ ❤ Mil gracias por tu constancia ❤

Y por la de todos los demás que leen por aquí, claro ❤