(NA: como siempre, la parte en cursiva pertenece a un flashback)


Sora caminó directa hacia casa como si de repente le hubiera entrado prisa. No dijo tampoco ni media palabra, ni siquiera cuando su compañera buscaba sacarle algo. Solo quería llegar a casa, cerrar y la puerta. Eso mismo hizo, quedándose apoyada en la puerta de casa, de nuevo, sin darse cuenta del susto de muerte que le acababa de pega a su nuevo compañera de casa, la cual, volvía a mirarla con cara de no entender nada con una galleta a medio comer en su mano.

- ¿Qué…?

- ¡Ah! – ahora la asustada fue ella-. No te había visto.

- No… no lo creo. ¿Has visto un fantasma o qué? – la miró sin entender nada, dándose cuenta de que no venía sola-. ¿Quién…? Espera, ¿es ella? – claro que le había hablado de Biyomon hacía tiempo que la existencia de aquellos seres había sido de dominio público y aunque quizás no hubiera entrado en detalles con ella, sí que había escuchado hablar de ella.

- Eh… sí. Se va a quedar con nosotras, estaba esperándome en casa de mi madre – hizo el esfuerzo de actuar cómo correspondía-. Esta es Haru, es una amiga y también va a vivir con nosotras, Biyomon, ya verás cómo os lleváis muy bien.

- Encantada… - la observó curiosa antes de hacerse en un revoloteo hacia la mesa para hacerlo más de cerca.

- ¡Lo mismo digo! – le tendió una galleta sin morder. Era un buen comienzo, sin duda.

Por el rabillo del ojo pudo ver como su jefa parecía querer escabullirse como llevaba haciendo todo el día sin que fuera capaz de conseguir entender absolutamente de lo que estaba pasando.

- Sora… ¿seguro que estás bien?

- Sí, solo… necesito ir a buscar una cosa… Yo… vengo ahora – no le dio opción a decir nada más, saliendo hacia una de las puertas del final del pasillo, la que estaba destinada a hacer de vestidor.

- Pero… - cada vez entendía menos.

Cerró la puerta tras ella. Necesitaba calmarse. ¿Por qué? Se había comportado de una forma más madura cuando tenía diez años menos que entonces. ¿Por qué reaccionaba así? Al menos se lo había encontrado estando prevenida de que aquello podría ocurrir, sin embargo, no hubiera esperado que fuera tan de repente.

Debería de darle igual, ¿por qué no lo hacía?

Lo último que hubiera pensado era que todo aquello fuera a afectarla tanto, pero que sus miradas se volviera a cruzar la había descolocado por completo. Había sentido exactamente lo mismo que cuando aquella maldita noticia había salido en la televisión días atrás.

Pánico.

Hacía mucho tiempo que no sentía aquello…

- ¿Qué? – su voz de vio reducida a un murmullo, incapaz de alzarla más.

Su cabeza no podía creer lo que acababa de escuchar y, por eso mismo, tenía que ser algún tipo de malentendido. No podía acabar de decirle aquello.

- Yo… lo siento, pero es lo mejor. Quiero que acabemos con esto – volvió a repetir. Sonaba seguro.

- ¿Por qué? – no, no podía entenderlo.

- Porque es lo que creo. Ya no estoy cómodo con esto.

- ¿No estás cómodo? – que alguien la despertara, no podía estar escuchando aquello-. ¿He hecho algo que te ha molestado?

Lo vio girarse para evitar mirarla antes de negar con la cabeza. ¿Por qué? ¿Por qué hacía aquello tan de repente? Llevaban juntos desde los catorce años y ya hacía más de año y medio de aquello… y todo parecía haber ido bien. ¿Por qué ahora de repente le decía aquello?

- Sé que será complicado, pero tenemos demasiados amigos en común como para no comportarnos con normalidad – siguió hablando, tenía las frases que quería decir demasiado bien ensayadas.

- No, los demás me dan igual – acabó por soltar de golpe-. ¿Por qué? Quiero que me digas por qué porque necesito saberlo.

- Ya te lo he dicho, no me siento cómodo con esto ya.

- ¿Y se puede saber por qué?

- Porque sí – hizo una pausa, aún sin mirarla-. Ya te lo he dicho, es lo mejor.

Había aceptado que a medida que hubieran ido creciendo hubiera cambiado. Si alguien le preguntase a él diría que no, que eran imaginaciones de los demás, pero a medida que había ido pasando el tiempo se había ido volviendo distante y frío con todos, hasta con ella. Algunos dirían que había sido la popularidad que por fin lo había convertido en alguien distante, otros, que simplemente había crecido.

- Lo mejor será que te deje pensarlo con calma – volvió a hablar de nuevo-. Cuando lo creas oportuno podremos hablar de ello si quieres, pero me gustaría dejarlo claro ahora.

Lo miró detenidamente. Seguía sin atreverse a mirarla directamente, dándole la espalda. Algo le decía que sabía lo que realmente le pasaba, siempre lo había sabido. No podía creer que después de todo le estuviera haciendo aquello a ella.

- No te preocupes. Tienes razón, será mejor que actuemos con normalidad. Por los demás…

- Entonces… te veré en el cambio de clases mañana, supongo – no se atrevió a mirarla de nuevo tampoco cuando echó a andar por el pasillo dejándola sola y todavía en shock.

Recordaba todo demasiado bien. Apenas había cumplido los dieciséis años cuando él la había dejado con la más triste de las explicaciones y ella no había sido capaz de reaccionar. Quizás fuera eso lo que más la enfada. Ella siempre había sabido por qué lo había hecho.

Era un cobarde.

No quería implicarse con nadie hasta el punto de tener que preocuparse por lo que podría pasar si algún día lo perdiera. Se escudaba tras al excusa del divorcio de sus padres, pero era cobardía de todas formas. Había sido capaz de echar la vista atrás con el tiempo y entenderlo todo.

Cuando habían comenzado a salir todo era diferente, especialmente él. Claro que había cambiado, pero no solo con ella, sino con todos.

Los problemas entre ambos habían empezado el día que, por fin, no había sabido callarse dos simples palabras. Un simple "te quiero" había sido el detonante de todo aquello. Eran unos críos y seguramente ni siquiera entendiera del todo lo que aquello implicaba, pero sabía que había sido el problema. Y por eso había salido corriendo. Porque él sabía que era verdad. Y que él también la quería a ella.

Y por eso había salido corriendo.

Cerró los puños con fuerza, enfadada. Había tenido que aparentar normalidad, había preferido callar. Su versión de ella misma con esa edad jamás se habría atrevido a explotar, a gritarle lo que realmente pensaba. Tenía que comportarse, ser comprensiva.

Su yo a punto de cumplir la treintena tenía las cosas tan claras que cada vez que las recordaba notaba una mezcla entre enfado y tristeza. Solo había podido darse cuenta de todo aquello cuando lo había visto con perspectiva y ya había sido tarde.

- Bueno, ya está bien. Me preocupas – dijo Haru cuando por fin salió de nuevo al salón.

- Estoy bien.

- Mentirosa – le dijo Biyomon – me ha contado lo que ha pasado estos días.

- ¿Y?

- Pues que creo que después de todo este tiempo creo que tengo derecho a saber por qué una de las personas más cuerdas que conozco se está comportando de una forma tan extraña. Me preocupas, lo digo en serio.

- Estoy bien… - repitió.

- No, no lo estás. ¿Qué pasa?

- Pero lo estaré, ha sido solo… un cúmulo de cosas, de verdad.

- Me da igual.

Las observó unos segundos. Qué poco tiempo les había llevado confabularse en su contra… aquello, a pesar de todo, la hizo relajarse conmovida por el gesto preocupado de ambas. Se acercó hasta el sofá dejándose caer sentada en él.

- ¿Recuerdas que te dije que conocía a alguien de los de las noticias?

- ¡Dijiste que no te habías enterado de nada! – la acusó la digimon. Cuando hablando con su madre había salido el tema, la pelirroja había fingido no tener ni la más remota idea de lo que le hablaban.

- Lo sé, lo siento… - se encogió de hombros-. ¿Recuerdas al chico de ayer?

- Sí, claro… y lo rarita que te pusiste cuando te dije que estaba acompañada por… Espera, ¿la persona que conocías es el hermano del chico de ayer son la misma persona? – la vio asentir-. ¿Era él?

- Nos conocemos desde siempre – explicó vagamente.

- Eso explica el susto del otro día, peor no por qué estás tan rara. ¿Ha pasado algo hoy?

- Que me lo he encontrado de frente.

- ¿Y? si os conocéis de siempre… ¿qué tiene eso de raro?

- Lo que le pasa es que le da vergüenza decir que fue el primer chico con el que estuvo y la dejó de repente y sin motivo para luego pasarse años como si nada hubiera pasado unos días y otros días como si siguieran juntos hasta que se fue para no volver hasta hoy.

- ¡Biyomon! – seguramente hiciera tiempo que no se ponía tan roja.

- Si no lo cuentas todo no se va a enterar – revoloteó hasta ponerse a su lado-. Solo se preocupa por ti, déjala saberlo…

- Por eso reaccionaste así cuando estaban retransmitiendo la pérdida de señal… - todo cuadraba. Incluso podía encontrarle sentido a las malas caras de ella cuando le había hecho algún comentario sobre todo lo relacionado con ello.

Le había dicho que era alguien conocido y no se había vuelto a preocupar. Pero si solo fuera alguien conocido quizás no hubiera sido tan normal que saliera corriendo hacia el baño como lo había hecho. No la conocía tanto como para poder haberse dado cuenta. Pero tampoco se atrevía a preguntarle.

- No te preocupes por mí – dijo finalmente, casi gruñendo por lo bajo-. Me lo he encontrado de frente, pero estoy bien. Lo digo en serio… Simplemente es… la sorpresa de haberlo hecho. Y el enfado de enterarme de que ayer le faltó tiempo para salir corriendo. Aunque claro, cuando llevas sin saber de algo casi una década es normal que no se quiera acercar a saludar tan siquiera.

- ¿Segura?

- Sí, claro – no mentía, era exactamente lo que pensaba. Ya había pasado demasiado tiempo-. Ahora solo me queda volver a adaptarme a la normalidad y a los encuentros de ese tipo.

Creía firmemente en lo que decía. No tenía caso ponerse a comportarse como si tuviera quince años a esas alturas. Apreciaba demasiado la normalidad de su día a día como para ahora buscarse problemas en situaciones que no iba a poder evitar.

- Solamente – habló de nuevo- necesito adaptarme de nuevo.

No era una mentira, ni tampoco se engañaba a sí misma. Estaba convencida de ello.


- A ver, repítemelo otra vez, ¿no dijiste o hiciste ninguna estupidez? - Takeru podría aplicar esa pregunta en cualquier situación si era Yamato el otro que le estaba contando algo.

- ¿Por qué iba a tener que decir o hacer algo? – protestó mirando mal a su hermano pequeño.

- Porque sí, porque te conozco – iban por la calle, habían salido solos.

- Pues no, para que lo sepas no dije ni hice nada – literalmente-. Hola y adiós.

- Más te vale.

- Pero bueno, ¿ahora resulta que no me sé comportar con la gente?

- Ese suele ser el problema contigo.

- Idiota.

¿Por qué iba a tener que hacer algo mal? Tenía una edad ya como para no saber comportarse incluso aunque fuera una situación delicada. O quizás por eso, porque era una situación delicada. Había aprendido a manejarse sin depender tanto de lo silencios. No necesitaba que el mocoso de su hermano pequeño viniera a leerle la cartilla. Y tenía testigos que podían probarlo.

- Vale… ¿y qué pasó?

- ¿Cómo que qué pasó? Pues que nos saludamos y nos fuimos cada uno por nuestro lado. ¿Qué tendría que haber pasado?

- Nada… como el otro día poco más y saliste corriendo como si te fuera a comer.

- No salí corriendo.

- Claro que no… y por eso me dejaste tirado.

- Te dejé porque pensé que querrías sal… Bah – hizo un gesto-. No sé para qué discuto contigo de estas cosas.

- Ya, yo tampoco, sabes que siempre he tenido razón.

Takeru sonrió exageradamente a su hermano cuando notó que lo miraba con los ojos entrecerrados. Algunas cosas ninguna cambiarían pasara el tiempo que pasara o fueran quiénes fueran.

- ¿Cómo vas con tu proyecto? – preguntó al final cambiando de tema el más mayor de los dos.

- Bien, tengo ya bastante avanzada la idea. Dentro de poco podré empezar a escribir y tendré el primer borrador.

- ¿Y vas a seguir sin decirme de qué piensas escribir?

- Exactamente, te lo diré cuando tú me cuentes bien por qué has decidido volver a casa después de tanto tiempo – se encogió de hombros.

Yamato arqueó ambas cejas por el comentario.

- Ya te he dicho el motivo.

- Sí, puede que ser por eso, pero… No me lo creo del todo.

- Pues es por eso. Ya va siendo hora de que me preocupe de tener una vida normal, ¿por qué tendría que haber pasado algo más?

- No lo sé. Siempre estuviste muy convencido de qué era exactamente lo que querías hacer y sabías lo que te iba a suponer. Me pareció que algo más debía de haber para que quisieras dejarlo.

- Puede que haya cambiado de parecer.

- ¿Tú? ¿De repente quieres dejar el espacio por tener una vida normal? ¿No te habrá vuelto a dar por la música, no?

- Pero bueno… - negó con la cabeza-. Vuelve a casa para aguantar mocosos sabiondos… Lo que me faltaba.

Los dos hermanos se echaron a reír, olvidándose de los temas serios que estaban tratando hasta que el teléfono de Yamato reclamó la tención de éste quien alargó la mano para cogerlo y ver de quién era el mensaje que le había llegado.

Tuvo que reírse de nuevo al ver de quién era el mensaje y el contenido de este, girando la pantalla hacia su hermano para que viera el texto:

"Taichi: me han echado de mi propia casa. Parece que no tengo derecho a estar en el mismo salón que las arpías de turno. ¿Estás libre para ponernos al día?"

- Sí, me lo dijo Hikari – asintió -. Creo que están confabulándose para darle una sorpresa con el vestido a Koemi, ni siquiera ella sabe que piensan regalárselo y mañana se lo quieren enseñar. Habrán echado al pobre Taichi sin permiso de vuelta.

- Tendré que chantajearle para que me la presente de una vez – habló distraído mientras que sus dedos se deslizaban por la pantalla escribiendo una rápida respuesta-. ¿Quieres venir?

- Pues… querer quiero, pero no estoy seguro de poder. Cuando os pongáis de acuerdo con una hora y día repítemelo a ver si tengo tiempo.

- Perdona don importante…


El FB de este capítulo es algo con lo que todavía no me atrevo a meterme demasiado como para hacerlo algo más extenso. La época entre 02 y Tri es algo que me tiene muy descolocada ya que casi hay nada relacionado entre una temporada y otra, y como no se nos ha llegado a explicar nada, hay que ir rellenando los huecos. Para mí, tiene lógica que algo así hubiera acabado pasando (aunque también he barajado las opciones de que ella se hartara del carácter más seco de él, cosa que me pareció poco probable con el carácter de la chica... Y que al final, después de tantas idas y venidas Sora hubiera podido acabar confundiéndose y empezar a ver a Taichi con otros ojos, pero... tampoco me quiero meter en esos dramas). Tengo más referencias al hecho de que estos dos en algún momento hubieran roto en capitulos futuros, pero poco a poco.

A: No podía seguir alargándolo más, hay demasiados factores en común como para que no acabara pasando. Eso y que ni yo me aguanto para hacer esas cosas y ya llevaba demasiados capítulos sin que tan siquiera se cruzaran por la calle ¡eso no podía seguir así! ❤ Taichi tenía que ser el personaje apropiado para darse cuenta de que algo raro hay. Es el único que los conoce a los dos más que de sobra como para ser capaz de ver estos detalles. Al igual que también es a quién más le pega adoptar la postura del amigo preocupado. Y... en el capítulo de mañana seguro que veremos más de esta faceta e_e . Para el trabajo sucio quizás sean necesarios otros personajes, pero... estarán por llegar también e_e. ¡Muchas gracias por tus review! ¡Un besazo! ❤

Ana Mara: es lo malo de tenerlo escrito, que yo solita tengo que aguantarme por no publicar las cosas más rápido de lo que ya lo hago xDDD Pero tengo que controlar la extensión y la frecuencia porque sino me voy a acabar alcanzando a por dónde voy yo escribiendo xD

Yo también era de las defensoras de que posiblemente siguieran juntos a pesar de que no hubiera evidencias por ninguna parte. Especialmente por lo que dices tú de que en la cultura japonesa las muestras de afecto entre parejas en público son muy raras de ver. Pero una cosa es que no vayan de la mano las 24 horas del día - aunque en 02 siempre solía haber un mínimo gesto o algo - y otra que prácticamente crucen dos o tres frases en toda la temporada. Eso sin tener en cuenta cuando Joe les suelta que tiene novia y a continuación hace referencia a que al ser el mayor es el que tiene derecho primero a tenerla. Yo ahí fue cuando terminé de hacerme a la idea de que quizás algo hubiera pasado y no estuvieran ya juntos, cosa que había empezado a sospechar con el comentario de Mimi de la primera OVA cuando le pregunta a Sora que qué iba a hacer con Yamato y Taichi. Si siguieran juntos, ¿por qué habría dicho eso? T_T

Aunque claro, luego te encuentras con eso mismo que dices tú que también siempre los ponen llegando juntos, durante toda la OVA 4 a él le falta tiempo para ponerse por delante de ella a la más mínima señal de peligro... Así que si los de Toei de repente quieren poner de repente que siguen juntos yo fangirlearé igualmente xD

Por el momento, como ya se puede ver en este capítulo, me voy a quedar con que la situación de Tri era un "ni contigo ni sin ti", que me viene mucho mejor para darle algo de tensión al asunto e_e ¡Muchas gracias por tu review! Espero que este capítulo también te guste! ❤

Muchas gracias a todos por leer... ¡y mañana más!