Una vez fuera, la pelirroja fue directamente hacia la barandilla del lugar, buscando así la excusa de no tener que mirar para él mientras que hablaban, entretenida así con el paisaje, posando su vaso en una mesa cercana.
- Siento el corte de antes – le dijo finalmente.
- No, me lo merecía… - se acercó hacia la barandilla él también, pero guardó las distancias con ella perfectamente.
- Eso también es verdad… por muy ocupado que estuvieras podrías haber sacado el tiempo para poder contestarnos a alguno de los mensajes o llamar alguna vez, ¿no?
- Sí, y no tengo excusa ninguna para no haber hecho – sí, sí que la tenía. Y quizás… la observó en silencio unos segundos antes de hablar de nuevo-. Pero no quería.
- ¿No querías? – giró le cuello por fin, mirándolo-. ¿No querías saber de nosotros? – venga, ya. ¿Para eso quería hablar con ella? ¿Para enfadarla? Estuvo tentada de dejarlo allí con la palabra en la boca.
- No, no quería saber de vosotros.
- ¿Tú crees que después de casi diez años sin saber de ti nada más que por las noticias es lo mejor que puedes soltar?
- Sí, es la verdad. Sabía que no iba a poder volver en mucho tiempo y… me dolía demasiado no estar aquí con todos vosotros – reconoció finalmente.
- Y por eso cortaste toda comunicación… - apartó la vista de él.
Sí, era la definición de aquel que estaba con ella. Salir huyendo cuando la cosas se complicaban o se volvían más serias. Sabía perfectamente con lo que estaba tratando, le había tocado de cerca demasiadas veces… y ahí volvía de nuevo, dándose cuenta de lo mucho que lo había estropeado todo y queriendo arreglar las cosas.
Pues iba listo… ya no era una adolescente a la que había hecho seriamente el pensárselo… Aquella vez no iba a ser tan sencillo recuperar la relación que había tenido con el grupo, o al menos con ella. Y estaba refiriéndose únicamente al trato amistoso entre ambos, ya ni pensar en algo más. No se le ocurriría tampoco que fuera eso lo que él buscaba, por supuesto.
- Al principio sí, luego, cuando quise recuperar el contacto no me atrevía. Me daba miedo que no quisierais saber de mí y así fue pasando el tiempo…
- Muy valiente… mejor desaparecer del todo que arriesgarme a preguntar tan siquiera. Ni que no supieras que somos todos tan idiotas como para no dejarte volver al grupo… eso mismo hemos hecho hoy, ¿no?
- No todos.
- Bueno… creo que yo tengo algún motivo más que el resto para no actuar como si no pasara nada.
- Por eso estoy intentando disculparme contigo – se apoyó él también en la barandilla-. Solo quiero disculparme. Sé que lo hice mal y que no tendría que haberme comportado así. Lo siento de verdad.
Giró el cuello para observarlo ahora que se había apoyado en la barandilla donde ella estaba. Se le hacía raro escuchar lo que estaba diciendo, pero más raro se le hacía tenerlo ahí, a unos centímetros de distancia sin que fuera una imaginación suya. Cuando se había hartado de ser ignorada, de no saber absolutamente nada de él, había decidido pasar a ignorar su existencia. Por eso no había estado nunca puesta al día de las noticias relacionadas con el tema que iban saliendo. No quería saber de él. Prefería hacer como si no existiera, ya bastante había tenido en su vida por su culpa como para tener que convivir con su fantasma.
Y ahí estaba ahora, a su lado, pidiendo perdón. ¿Por qué tenía que ser tan idiota? ¿Por qué podría considerarse seriamente el perdonarlo e intentar mantener una relación de cordialidad? Porque era muy muy idiota…
- Conociéndote… supongo que tendré que tomarme esas palabras como una verdadera declaración de arrepentimiento – disculparse no era lo suyo-. Esperemos que cuando vuelvas a la normalidad no tenga que arrepentirme de creérmelas.
La miró, sorprendido. ¿Tan fácil había sido que aceptara las disculpas? Quizás era la primera vez que se le ocurría pedírselas y tenía una larga lista de cosas por las que hacerlo. Pero, poco a poco.
- Puedes estar segura de que no – no, primero porque no tenía pensado volver a la normalidad.
No entró en detalles con ella sobre por qué no lo tenía pensado… Era obvio que porque después de aquello no se le ocurriría jugársela de nuevo a desaparecer de la vida de todos. Pero no consideró necesario hablar con ella del retiro, no en aquel momento. Sonrió finalmente, notando como hacía lo mismo que él y lo miraba a su vez.
- Será mejor que entre, antes de que alguien se dé cuenta de que faltamos – anunció ella.
- Entra, sí, yo me voy a quedar fuera un rato, me estaba agobiando dentro.
- Te veo luego – murmuró ligeramente antes de caminar hacia el interior tranquilamente.
No la siguió con la mirada aquella ocasión, simplemente permaneció distraído con el paisaje de la ciudad de noche. No había salido mal…
Nada más entrar en la sala de nuevo fue sorprendida por un Taichi que esperaba de brazos cruzados por ella, cercano a los cristales que daban hacia la salida en la terraza.
- Venga ya…
- Eso digo yo, venga ya…
- ¿De verdad?
- Claro, que de verdad. ¿Qué estabais haciendo fuera?
- ¿Tengo que darte explicaciones de lo que hago a mis años?
- Sí, cuando el tema es ese sí…
- Estás un poquito paranoico… - y aquello, de repente, la relajó, haciéndola reírse y ser ella ahora la que se colgara del brazo de su amigo-. Me ha pedido perdón por haber desaparecido cuando se fue.
- ¿Así sin más?
- Sin más – tiró de él para caminar hacia dónde estaban los demás-. Aunque ya soy mayorcita para que me hagas de niñera te lo agradezco… pero solo quería pedirme disculpas y ya está.
- ¿Qué le has dicho?
- Que mientras que no se le ocurra repetir la jugada estamos en paz. ¿No quieres que estemos todo en paz y armonía para tu gran día? Pues yo no voy a hacerte el feo - aunque tuviera que hacer un esfuerzo considerable simplemente para comportarse como era de esperar de alguien como ella. Era una persona adulta ya, quizás no fuera la mejor idea demostrar que todo aquello le seguía resquemando-. Además, haz el favor de centrarte en lo tuyo que no sé si te has dado cuenta, pero has dejado sola a tu chica con Mimi y yo no querría saber que le puede estar contando... - en un gesto de confianza se cogió al brazo de él antes de arrastrarlo hacia dónde estaban las dos mentadas dando así por zanjada la "discusión".
Venga, primera interacción real entre ellos dos por fin. Solo me ha costado 12 capítulos xDDD Parece que la cosa puede llegar a suavizarse si van por las buenas, ¿no? ¿si? Ya se verá e_e
A: con lo meticona que es - desde todo el cariño hacia el personaje - es lo que le pega. Y es la única con el carácter tan echado para delante como para no pensarse dos veces el ir a meterse en los asuntos de los demás. Suelo utilizar a Takeru también para situaciones de este tipo, pero él se limita más a su hermano desde mi punto de vista y, sobretodo, a lanzarle algún que otro puñal. Mimi la veo perfectamente capaz de encerrarlos en alguna parte sin dejarlos salir, juntarles las cabezas cuando nadie mire... Cosas de esas más ella jajajaja.
Esta vez no he cortado en ningún momento "tenso", no me puedes tirar tomatazos por dejarte con la intriga... ¡por ahora! Como siempre, mil gracias por review, nos leemos por aquí. ¡Un beso! ❤❤❤❤❤
