Los días estaban pasando más rápido de lo que deberían. Hacía ya una semana que se habían reunido todos para la cena y ya estaban de nuevo a sábado. Y si le estaban pasando rápido a él que no tenía nada mejor qué hacer que buscar un nuevo apartamento para dejar de compartir techo con su padre, no quería imaginarse al resto. No había sido capaz de ver ni a su propio hermano en toda aquella semana, y, prácticamente tampoco a su padre.

Yamato había salido a dar una vuelta por la ciudad, buscando cambiar de aires, llevándose consigo el ordenador para poder seguir buscando tranquilamente en cualquier otro lugar que no fueran aquellas cuatro paredes. Estaba solo, no había dejado a su compañero ir con él, hacía demasiado calor para él y estaba mucho mejor en casa pegada al aire acondicionado.

Se encontraba en una cafetería, sentado en una de las mesas altas, cuando por fin volvió a levantar la tapa del portátil, abriendo el navegador para retomar la búsqueda dónde la había dejado. Mientras que cargaba todo se distrajo, prestando atención a la cantidad de gente que parloteaba en voz alta en aquel local en pequeños grupos. Nada que llamara su atención… poco a poco estaba volviendo a la rutina que había seguido años atrás.

Cuando enfocó la página de inicio se habían cargado las noticias del día a las cuales no solía hacer demasiado caso y fue directo hacia el navegador para introducir la dirección de la página que quería visitar. Fue entonces cuando se fijó en un detalle que había pasado desapercibido para él hasta aquel momento. Entre las noticias, en una sección que rara vez solía llamar su atención, había una cara más que conocida. Amplió al noticia pinchando en el titular, dejando que cargara por completo.

En la pantalla de su ordenador se proyectó una fotografía de Sora, sonriente y confiada, posando para la entrevista sobre el proyecto más sonado que le había tocado cubrir recientemente. Parecía estar exactamente dónde debía de estar: en la primera plana de las noticias de moda. Y quién lo hubiera dicho de ella años atrás… Hasta él se había sorprendido cuando se había enterado de todo aquello. Aunque tampoco había sido todo lo observador que hubiera debido de ser. Era consciente de ello. Posiblemente hubiera tenido delante de él todas las pistas para que la elección de futuro de ella no hubiera sido tan sorprendente para él, pero no había sabido verlas.

Como todo lo relacionado con ella… no había sabido verlo.

No llegó a leer la noticia, quedándose distraído observando la imagen sin apenas darse cuenta. Era capaz de volver, aunque no fuera más que una reproducción digital, ese algo que tanto le llamaba la atención desde que había vuelto. Ahora creía saber lo que era: confianza. Aquella confianza y seguridad que parecía proyectarse desde la forma de sonreír y mirar de ella. La chica que había dejado atrás hacía tantos años, en los últimos tiempos, rara había sido la ocasión en la que le había mantenido al mirada.

Aunque claro, él tampoco lo había hecho…

Chasqueó la lengua, bajando de nuevo la tapa del pc sin molestarse en buscar nada más, su propia cabeza ya iba a tener entretenimiento para toda la tarde. Era algo que no podía evitar, y no, no había nada que ver con su vuelta. Más bien había sido al revés.

No había querido hablar de ello con nadie, primero por no preocuparlos, aunque fuera una tontería ya, pero, como todos sospechaban ya, no había sido un fallo de las comunicaciones. Había sido un fallo de los sistemas generales de toda la nave. Nada había funcionado durante unos segundos y en ese tiempo… En ese tiempo había tenido tiempo de replantearse muchas cosas.

Por eso estaba de vuelta en Tokyo. ¿Qué narices estaba haciendo en otro planeta cuando todo lo que le había importado estaba en aquella ciudad? Su familia, sus amigos, todos sus recuerdos… absolutamente todo. Incluso aquello que quizás parecía estar completamente olvidado, como era la chica.

Cuando habían recuperado el control del sistema y habían sido capaces de tomar tierra lo había decidido. No podía seguir así. Estaba bien haber cumplido sus sueños, muy pocos podrían decir que habían llegado a pisar la superficie de otro planeta, pero también estaba bien proponerse nuevas metas y tener nuevos sueños.

Frunció el ceño ante el hilo de pensamientos en el que se había visto envuelto solo por cruzarse con una fotografía. Quizás Taichi tuviera algo de razón a pesar de todo o quizás estuviera sacando las cosas de contexto en su cabeza con todo lo que estaba pasando a su alrededor. Prefería pensar lo segundo, porque de ser verdad lo otro, posiblemente tuviera más sencillo el volver a Marte.

Recogió sus cosas, a la vista de ser incapaz de concentrarse, decidiendo salir a tomar el aire a uno de los parques cercanos lejos del bullicio del local y de cualquier problema que pudiera llegarle digitalmente.

Lo que no esperaba era que en vez de llegarle por vía digital, le llegara de la forma más real posible. Sentada a la sombra de unos de los árboles, con la espalda apoyada en el tronco, Sora estaba concentrada en una libreta que tenía posada sobre sus rodillas mientras que trazaba líneas en ella.

- Si lo se me quedo en casa con el aire acondicionado yo también… - estaba visto que no era su día.

Pudo haberse ido tranquilamente y ahorrarse la situación, ella estaba concentrada en su trabajo y no lo habría visto, pero no fue así. Se acercó hasta quedarse apoyado en el árbol en el que ella estaba, bajando la vista hacia aquello que había en el papel, sorprendiéndose. No había nada de ropa en él, sino varios dibujos de flores de diversos tipos, los cuales pudo reconocer como los de los árboles más cercanos.

- Prometo que no le diré nada a tu madre – abrió la boca por fin, haciéndose notar.

Pudo verla dar un brinco sobre sí misma, como era de esperar. Se la veía muy concentrada, era normal que no se hubiera dado cuenta de que se le había acercado. Sonrió divertido esperando a que ella levantara la mirada.

La pelirroja alzó la cabeza rápidamente cuando escuchó una voz familiar salida de la nada tan cerca. ¿De dónde narices había salido Yamato? Había reconocido la voz automáticamente, sí, pero de ahí a esperar escucharla tan de repente…

- Algo se me tendría que acabar pegando de ella – dijo finalmente, entrecerrando ligeramente los ojos para lanzarle una mirada apropiada al susto que le había pegado-. ¿Qué estás haciendo aquí?

- Salí a dar una vuelta pero hace demasiado calor… Así que supongo que lo mismo que tú, buscar algo de sombra – señaló con la cabeza el cuaderno-. ¿Desde cuándo dibujas?

- Son…bocetos para patrones de telas, no son un dibujo como tal – explicó antes de dejar más a la vista las hojas.

- ¿Patrones de telas?

- El dibujo que ves en ella – explicó.

- Ya, ya sé cómo se llaman esas cosas, pero, ¿también es parte de tu trabajo?

- Claro, absolutamente todo – asintió antes de dejar de mirarlo para revolver entre su cosas, dejando de nuevo el cuaderno por ahí posado, guardando el lápiz con el que había estado trabajando hasta entonces.

Se tomó esos segundos para estudiar la situación. Sí, se había acercado a saludar, pero… ¿ahora qué? ¿Se iba ya? ¿Se quedaba? No se le ocurría tampoco demasiado bien qué decir y quizás la hubiera molestado.

Por suerte para él, sus dudas quedaron totalmente en un segundo plano cuando la vio levantarse, con todo el material guardado de nuevo dentro de su bolso mientras que se sacudía los pantalones para quitarse las hojas que hubieran podido quedar en ellos.

- Siento si te he molestado – dijo igualmente.

- No, para nada… Mejor puedes disculparte por estar a punto de provocarme un infarto al salir de la nada.

- Pues… quizás de eso no sé si estoy tan por la labor de disculparme – apoyado en el árbol sonrió de medio lado con un gesto divertido.

No pudo evitar quedarse mirando fijamente como ella, en respuesta a sus palabras, se reía por lo bajo negando con la cabeza. Quizás el haber intentado pedir disculpas el día de la cena había sido una buena idea a pesar de todo, aunque solo fuera por el bien de todos los demás. Carraspeó ligeramente, desviando la mirada antes de que ella se diera cuenta.

- ¿Crees que se pondrá demasiado paranoico el señor diplomático si se entera de que te he dicho que si quieres ir a dar una vuelta? – soltó de repente, casi sin pensar en que lo más seguro es que le dijera que no.

- Bastante, pero supongo que todo dependerá de lo que te responda yo – no, dijera lo que dijera, la paranoia iba a ser exactamente la misma, pero disfrutó de esos segundos en los que pareció sembrar la duda.

Era curioso ver cómo el rubio podía pasar de hacer un comentario confiado como suponer que quizás querría acompañarlo a alguna parte a de repente estar convencido de haber metido la pata por un simple comentario de ella. Eso le gustaba. Le gustaba ver que no era la única que no sabía realmente cómo manejarse con todo aquello.

- Pero también supongo que todo dependerá de si se entera o no – imitó la sonrisa de medio lado de él de antes de colocarse bien al hombro el bolso.


A: Qué mala fama me das... Así no sé yo si los de Toei van a aceptar tu petición xDD Ni que yo fuera dada a cortar las conversaciones o las situaciones algo delicadas e_e xDDDD Para encima que estos días estoy subiendo los trocitos de dos en dos...

Taichi en modo sobreprotector paranoico - como se podría decir donde vivo yo para quien entienda la referencia, cual buena vieja del visillo - vigilando los pasos de estos dos da para bastante. Y si no fuera porque en la serie siempre nos han querido meter el trío amoroso seguramente habría hecho algo así (pobrecita Hikari el día que se eche novio...).

Me alegro de que mi representación de los personajes se ajuste tanto a como tú los ves, yo intento mantenerme fiel, ya no tanto a la serie porque eso es más complicado, sino a la forma en la que yo los veo y como yo pienso que pueden actuar en determinadas ocasiones. Aquí al menos tengo el comodín de que ya han crecido y tienen algo más de capacidad emocional y mental. Aunque yo me paso muy bien cuando los pongo a comportarse como si tuvieran 15 años otra vez e_e xDDD Y Mimi... encerrar no ha encerrado a nadie, pero estoy segura de que cuando veas lo que acabará haciendo te gustará como si hubiera hecho eso, ¡pero nada de spoilers!

¡Nos leemos!