Cinta métrica en la mano, alfileres sujetos en su mueca, terminó de ajustar los últimos detalles del bajo del vestido. Había sido un proyecto para el que apenas había tenido tiempo pero estaba contenta con el resultado. Era una carrera contrareloj, pero era lo suficientemente importante para ella como para no tener problemas en movilizar a todos para que estuviera a punto.

Hacía un rato que la madre de Taichi, Hikari y Koemi se habían ido de su casa, dejándola ultimando los últimos detalles del vestido. Solo quedaba que lo enviaran a planchar y estaría listo para que la novia lo usara en dos semanas…

Dos semanas ya… ¿Cómo había pasado el tiempo tan rápido? Posiblemente porque se le había pasado trabajando sin parar e intentando poner orden en su propio apartamento y, especialmente, su vida. Cerró la tapa de la caja tras guardar en ella el vestido y fue directa a tirarse a la larga en el sofá.

Minutos más tarde escuchó el sonido de la puerta de la calle abriéndose y no tardó en ver aparecer por encima de ella una mano con un sobre.

- No sé qué puede poner pero yo que tú me levantaría de ahí para ver lo que hay encima de la mesa – la voz de Haru sonó divertida, como si ocultara una travesura.

- ¿Encima de la mesa? – con pereza alargó la mano para coger la nota, y, antes de abrirla, sentándose bien para poder asomarse y ver en la encimera un bonito ramo de flores-… - hizo una pausa.

- No, no necesitaba ser adivina para saber de dónde venía aquello. Abrió el sobre y leyó en contenido de la nota.

- Me crucé con el mensajero en el portal… ¿de quién es? – preguntó interesada.

- De… Nadie… - le tendió la nota para que leyera lo que ponía.

- ¿Quién es Andrew?

La vio levantarse perezosa del sofá, yendo hacia las flores con una ligera sonrisa en la cara, pero no con la que alguien debería de recibir aquella clase de detalles.

- Es un amigo que conocí en último año de carrera mientras que hacía las prácticas. Estaba de visita en la ciudad y fui a cenar con él el otro día… - no sonaba especialmente entusiasma.

- Pues… - no terminó de abrir la boca para contestar cuando sonó de nuevo el timbre de la puerta-. ¿Esperamos a alguien?

- A lo mejor son más flores…. – sonrió divertida.

- Muy graciosa… - fue hacia la puerta para ver quién era, sorprendiéndose al ver quién esperaba tras ella, abriendo de golpe-. ¡Mimi!

Quizás sí que fueran más flores a pesar de todo. Hasta el cansancio acumulado de todo el día pareció desaparecer de golpe cuando se apartó para dejarla entrar en al apartamento.

- ¿Cómo no me avisaste de que ibas a venir?

- Porque sino no sería una sorpresa… - se acercó para saludarla con un par de besos en la mejilla antes de caer en la presencia de la otra chica-. ¿Es tu ayudante?

- Oh… sí – realizó las presentaciones automáticamente-. Seguro que ya has oído hablar de ella muchas veces, Haru…

Como era de esperar también, la atención de su amiga no estaba a lo que tenía que estar, ya que sus ojos se habían posado rápidamente en el ramo de la encimera y, para cuando se había querido dar cuenta, la nota había desaparecido de las manos de Sora y estaba siendo leída por Mimi en voz alta.

- ¿Quién es ese tal Andrew?

- ¿En serio? ¿Dos veces la pregunta en menos de cinco minutos?

La castaña giró la cabeza, mirando hacia la más joven de las presentes, sonriendo divertida-. Muy bien, así me gusta.

- No es nadie…

- Nadie no manda flores a casa – le rebatió divertida al ver que empezaba a ponerse nerviosa.

- Pues… las manda. Es un conocido, nada más, no empieces…

- Un conocido… más te vale – le dijo de golpe antes de dejar la nota de nuevo encima de la mesa y empezar a cotillear como si estuviera en su casa.

- ¿Más me vale?

No obtuvo respuesta, cruzando una mirada con Haru, ya divertida por la situación, yendo a poner en agua las flores e dejar la nota encima de la mesa. Quizás debería de hacerle más ilusión aquel detalle, como le había hecho la llamada cuando la había recibido, pero no… No era el caso. Era un amigo, lo apreciaba, pero no tenía intención de tener más interés en él que ese.

- Vamos a tener que hacer una fiesta de inauguración. Yo te lo organizo todo… Bueno, os lo organizo todo.

- ¿Fiesta de inauguración? – preguntó Haru.

- Claro… ¿Qué clase de casa es está si no se estrena por todo lo alto? Vosotras dejadme a mí que ya me encargo yo de todo lo demás… El viernes que viene.

- Ya te acostumbrarás a ella… - le dijo Sora a la otra chica posando la mano en su hombro-. ¿Y a qué se debe el honor de tu visita?

- Pues verás, el otro día, y fíjate que es raro, salí a dar un paseo por la bahía… - la cara de su amiga lo dijo todo.

- Venga ya, ¿tú también?

- ¿Cómo que yo también?

- Bastante tengo con las paranoias de Yagami – al menos con la cercanía de su boda parecía haberla dejado en paz, tenía sus propios dramas como para preocuparse de los de los demás- como para que ahora…

- Para que ahora nada… ¿qué estabas haciendo tú sola, en la bahía, al atardecer, con Ishida, eh?

La mención de aquel nombre hizo que una cabecita rosa se asomara desde la planta de arriba del loft, por la barandilla, antes de bajar revoloteando rápidamente para ser cogida al vuelo por Mimi quien la abrazó a modo de saludo.

- Misma pregunta que Mimi – le dijo, quizás algo molesta porque no se lo hubiera contado.

- Vivimos en la misma ciudad, ¿no me lo puedo encontrar?

- ¿Te lo encontraste sin más?

- ¿Por qué iba a mentirte? Además, ¿cuándo nos viste? ¿En la bahía ya? Pues mucho no habrás visto porque estábamos en el típico punto suyo en el que no abre la boca más que para decir monosílabos.

- ¿En la bahía ya? ¿De dónde veníais?

- Por favor… - puso los ojos en blanco y, repentinamente decidió que el jarrón en el que había puesto las flores no era el importante.

De fondo, la joven ayudante, a pesar de que era capaz de ponerle cara y de saber de quién hablaba, no entendía nada. Siguió con la mirada a la pelirroja junto con la otra chica y Biyomon, divertida al verla ponerse nerviosa ante el interrogatorio al que estaba siendo sometida.

- Me lo encontré por la calle y fuimos caminando hasta allí. Nada más, por eso no te dije nada – se dirigió a su digimon.

- Cuando tú te callas las cosas es por algo – le rebatió provocando que, por fin, los colores subieran a la cara de ella rápidamente al haber sido pillada con tanta facilidad.

- Venga, tienes las de perder. ¿Confiesas ya? Supongo que podemos hablar en confianza, ¿no? – lo decía por Haru.

- Claro que sí… pero… ¿qué quieres que te confiese? Hablo en serio. Me lo encontré en el parque y apenas hablamos, solo de la vida laboral de cada uno y luego me tuve que ir porque me llamó el chico de las flores por teléfono.

- ¿Te dijo que se va a quedar definitivamente en la ciudad?

- No, no… ¿cómo que se va a quedar?

- Sí, me enteré el otro día por Taichi. Resulta que está de vuelta para quedarse, no va a volver a irse más – recalcó aquellas palabras, aparentemente inocentes.

- ¿Para quedarse? - ¿y por qué no se lo había dicho?


A: No es que ella esté actuando de una forma más madura y seria, es que todavía no os he enseñado lo que pasa por esa cabecita... Pero ahora le toca a ella, que no todas las ganas de darse cabezazos van a ser del pobrecito rubio. Y sino... ya se verá en el capítulo de mañana e_e

Si no consigo arreglar el pc, tengo escrito bastante, así que actualizo desde la tablet y listo, lo único que no podré seguir avanzando. Crucemos todos los dedos para que sea capaz de arreglarlo que sino luego además pierdo el hilo y no me acuerdo de lo que quería escribir . Si consigo arreglarlo yo solita sin llevarlo a nadie para que me lo mide me doy un diploma xD

Mil gracias por tu review, A, estoy segura de que estos tres - no recuerdo si serán 4 - capítulos que vienen ahora serán de tu agrado porque aquí llega Mimi por fin para poner orden. ¡Un abrazo!

EDITO: JA, CHÚPATE ESA ORDENADOR xDDD Se me han borrado todos los archivos, todos todos y estoy sin word, pero poco a poco. Menos mal que todos lo importante está donde no se puede borrar y el ff está entero a salvo xD