NA: cuidado, aunque ya he hecho referencias a temas de Digimon Tri y la OVA 6, en este capítulo sí que hay un spoiler y de los gordos, así que si alguien no ha visto aún los últimos capítulos y está leyendo este ff, que se salte toda la parte en cursiva, por favor...


Quizás hubiera un detalle que la pelirroja no estuviera teniendo en cuenta. Quizás lo que siempre había parecido ser decisión suya ya no lo era.

En la otra punta de la ciudad, llegando por fin a casa, Yamato tenía un hilo de pensamientos muy parecido al de Sora. Parecían estar todos demasiado pendientes de lo que hacían o dejaban de hacer sin darse cuenta de que había sido ella la que había tenido la última palabra siempre.

Había ganado ese derecho en el momento en que él había comprendido lo estúpido que había sido por haber roto con ella por miedo. Lo reconocía, sí. Había sido por miedo. Por eso cuando había empezado a dejar de lado ese comportamiento que él mismo se había impuesto, cuando por fin había vuelto poco a poco a ser más abierto, a apreciar todo lo que lo rodeaba como si fuera lo más importante de todo, no se había atrevido a intentar nada.

Sabía que se lo había merecido, así que había vivido con ello a pesar de que el paso del tiempo le había hecho pedir a gritos en su cabeza que se dejara de estupideces e hiciera algo para recuperarla. Recordaba la primera vez que se había dado cuenta de la estupidez tan grande que había cometido. Recordaba también a la perfección el momento en que se había dado cuenta de que la quería de vuelta a su lado.

Aquella situación lo había llevado al límite. En cuestión de segundos había visto desaparecer delante de sus ojos a su mejor amigo. Omegamon se había interpuesto entre ellos y las rocas que comenzaban a desestabilizarse por todas partes por orden de Taichi y cuando por fin había vuelto la calma él ya no estaba.

Taichi había mandado al digimon que iba a su lado a protegerlos a él y a Meiko sin importarle lo que pudiera pasar con él. Y ahora ya no estaba… No estaba y él sentía como todo el peso del mundo caía sobre sus hombros.

No quería creerlo. No podía ser que lo hubieran perdido y menos de aquella forma. Tomó el mando del grupo, intentó aparentar como si todo estuviera bien, como si no fuera más que un pequeño contratiempo. Había cosas más importantes que hacer… Eso se repetía una y otra vez mientras que avanzaban de vuelta hacia el mundo real.

No podía evitar echar la mirada hacia atrás, esperando que aquello no fuera más que un mal sueño y que de repente volviera corriendo tras ellos. Nadie más que él sabía lo que esperaba verlo aparecer de repente entre los árboles gritando que a dónde pensaban que iban sin él… ¿Y si estaba bien? Tenía que estarlo… ¿y si estaba esperando que fueran a buscarlo? Pero… no podía dar media vuelta. No ahora…

Alguien más que él estaba en su misma situación y, además, se había dado cuenta perfectamente de lo que estaba pasando. Ambos detuvieron sus pasos. Solo ellos dos mientras que el resto continuaba como si no se hubiera dado cuenta de que ellos dos no los seguían más, que se habían quedado atrás, uno mirando hacia el suelo y Sora mirándolo desde unos pasos por detrás.

- Puedes ir a buscarlo – dijo de repente acertando de pleno sus pensamientos.

- No… No puedo – sino no estaría allí, sino ya habría ido a comprobar que su amigo estaba bien. Pero ahora no podía irse él también.

- Nosotros podemos continuar desde aquí solos.

Sora sabía que no tenía que darle su permiso para ir en busca de Taichi, pero quizás necesitaba que alguien se lo dijera en voz alta para no tener que seguir callándose lo que le pasaba por la cabeza. No hizo mucho caso del discurso de él sobre problemas más importantes y tener que salvar el mundo. Eso sonaba demasiado grande…

La chica se giró, dándole la espalda ahora ella a él, observando en la lejanía la colina desierta de la que venían. Bajó la cabeza, sin poder evitarlo-. Yamato… ¿puedo decir algo?

Contestó automáticamente que sí, antes incluso de darse cuenta de lo complicado que se había vuelto como para que ella hubiera hecho aquella pregunta antes de hablar. Quizás aquello solo lo había empeorado todo más, nunca le había pedido permiso para nada, no lo había necesitado. ¿Por qué ahora? Las siguientes palabras de ella le aclararon rápidamente las dudas.

- ¿Está bien, verdad? Taichi… ¿Estará bien? No… no ha muerto, ¿verdad?

Abrió más los ojos, sorprendido. Por fin alguien se atrevía a hacer la pregunta que rondaba sobre sus cabezas desde hacía rato. Y tenía que ser ella… se giró automáticamente para observarla, por primera vez en todo aquel rato.

La pelirroja hizo un pausa. Quizás debería de haberse callado aquello pero… necesitaba exteriorizarlo de alguna manera, necesitaba que alguien la escuchara y le dijera que no tenía que preocuparse y no había podido evitarlo con él. Delante de Hikari había que aparentar que todo estaba y no preocuparla más de lo que ya estaba, pero aquello era diferente.

La observó, con la cabeza hecha un hervidero de pensamientos. Esas mismas preguntas eran las que habían estado rondando su cabeza, y sabía que había muchas probabilidades de que no fueran a volver a ver a su amigo pero… no fue aquello en lo que pensó. Ni siquiera pensó en la típica punzada de celos que podría haber predominado en una situación de ese tipo, lo único que se le pasó por la cabeza era que había escogido abrirse a él. Quería acercarse, abrazarla, decirle que todo iba a salir bien, y por un momento… tomó la decisión de haberlo porque sabía que era lo que tenía que hacer y lo que quería en aquel momento él.

- Va a estar bien, ya lo verás… Siempre está bien – y por un momento hasta él lo creyó.

Cuando la vio girarse de nuevo, con la mirada llorosa, sin esa aparente fortaleza detrás de la que siempre se escondía ante todos, dio un paso hacia ella, dispuesto a hacer lo que había pensado cuando de repente la voz del digimon de la chica entrando en el claro los distrajo a ambos.

Dejó que se alejaran antes de que Biyomon decidiera que era buena idea picotearle la cabeza o algo… parecía tener intención de eso. Y aunque no tuviera recuerdos, quizás tuviera toda la razón para hacerlo.

¿Cómo había podido estar tan ciego? ¿Se daba cuenta todavía ahora de lo mucho que la había echado de menos? ¿De lo mucho que quería volver a tenerla a su lado? ¿Había hecho falta que desapareciera Taichi y que el mundo amenazara con irse al traste para que se diera cuenta? Tardó en alcanzar al resto, quedándose mirando hacia el punto en el que ella había estado minutos antes.

¿De verdad había sido tan idiota?

Y como ese momento podía contar cientos de ellos más, aunque quizás ese fuera el primero en el que se había dado de que había cometido un error demasiado grande como para atreverse a arreglarlo. Además, tampoco era tonto, y salvo en muy contadas ocasiones, podía darse cuenta de que la otra parte no quería que lo arreglara.

Ahora podía verlo todo desde otra perspectiva, con otra forma de ver el mundo, y algo le decía que quizás si se no se hubiera quedado de brazos cruzados esperando a tener permiso para volver a acercarse a ella todo sería muy diferente ahora.

Y esa idea de no tener que esperar a tener permiso era algo que se había cruzado en su mente y que, por extraño que le pareciera, no le parecía tan descabellado. Siempre, absolutamente siempre, había sido ella la que había tenido que dar algún tipo de paso o señal, ¿por qué quedarse de brazos cruzados ahora esperando?

Un tirón en la tela de sus vaqueros lo hizo despertar de su propio mundo bajando la mirada automáticamente hacia su compañero que lo observaba.

- ¿Pasa algo? – le preguntó.

- Estás raro desde que has vuelto – volvió a tirar de él para que se sentara y poder quedarle mejor a la altura.

- No estoy raro, es solo que me está costando volver a la rutina.

- Eso ya lo sé, pero…

- No te preocupes por mí – le dijo posando la mano sobre su cabeza-. Estoy perfectamente, solo necesito tiempo para terminar de adaptarme y que todo vuelva a estar cómo tiene que estar.

- No puedo evitar preocuparme – por suerte, todo lo que le faltaba a Yamato de comunicativo y expresivo siempre lo había tenido Gabumon-. ¿Le has contado a alguien ya por qué has vuelto? - el silencio del chico contestó a su pregunta-. No puedes seguir callándotelo todo… Un día vas a explotar.

- Para eso te tengo a ti, ¿no?

- Para eso y para lo que sea… Pero ya sabes a lo que me refiero. Tienes que dejar de esconderte de todo y por todo…

Lo miró unos segundos, sonriendo sin darse cuenta divertido porque sus pensamientos hasta el momento en el que lo había interrumpido habían ido por el mismo hilo. No le extrañaba, a fin de cuentas, si alguien lo conocía realmente en aquel momento de su vida era aquel pequeño ser que había estado siempre a su lado, hiciera las estupideces que hiciera.

- ¿Sabes una cosa? Tienes toda la razón.

- ¿La tengo? – abrió los ojos mucho en señal de sorpresa, no se esperaba esa contestación, sino más bien lo mismo de siempre, un gruñido y un cambio de tema.

- Siempre la has tenido – se encogió de hombros-. Solo me ha costado reconocértelo en alto… ¿cuánto?

El pequeño digimon mantenía la mirada fija en Yamato sin haber cambiado el gesto de sorpresa. De hecho, no había hecho más que empeorar a medida que había ido hablando. Al final, terminó por sonreírle de vuelta.

- Desde que tienes once años, cabezota.

- ¡Oye! – protestó por cómo lo había llamado, relajándose del todo por fin.

- ¿Y qué vamos a hacer ahora?

- Sigo buscando nuestro propia casa, pero no encuentro nada que me guste.

- Podría buscar contigo si quieres – se subió de un salto al sofá.

Era un cambio de tema intencionado, sin que se molestara en disimularlo. Y ese gesto también lo agradeció. Asintió con la cabeza antes de estirarse para coger el ordenador y buscar la página en la que siempre solía mirar.

Pasado un rato, una idea cruzó su mente-. ¿Sabes qué? Tengo una idea mejor… - había recordado una conversación.


A: Jajajaja me alegro que te guste como escribo y te dejo que me eches las culpas si te pillan xDDDD Esto es como cuando me aburría mucho en las asignaturas teóricas en la facultad y en vez de coger apuntes me ponía a escribir cosas y me entraba la risa sin motivo aparente xD

A mí me ha encantado Tri a pesar de todo. Aunque he echado en falta demasiadas cosas, y me hayan sobrado otras cofcofcof - Meiko llorando cada cinco segundos y haciendo de damisela en apuros todo el santísimo rato- cofcofcof me lo han compensado con otras muchas o con personajes como Daigo. Yo creo que la falta de información que hay tan gorda es porque están tramando la secuencia con los protas de 02. De hecho todo el mono y las ganas de empezar a escribir ff me lo ha generado Tri, así que algo que le debo...

Y, ¿ves? Como te decía, vamos alternando. Ahora le vuelve a tocar a él pensar que quizás es hora de mover el trasero si de verdad quiere conseguir algo ahora que ha vuelto. La cosa es, ¿Qué se le ha ocurrido al rubio? ¡Hasta mañana nada! Espero que te haya gustado el fb y este capi en general ❤

Mil gracias a los que leen esta historia, a los follow y a los que la habéis marcado en favoritos, ¡sois lo mejor!❤❤