No sabía cómo todavía, posiblemente para alejar de ella el hilo de pensamientos que su amiga había conseguido meterle en la cabeza con ayuda en las otras dos, pero había acabado dándole vía libre a Mimi para que hiciera lo que ella quisiera y organizara la fiesta de inauguración que ella prefiriera.
- ¿Dónde tienes el teléfono? – le preguntó a la pelirroja.
- ¿Para qué lo quieres? – se sorprendió.
- Para coger la lista de invitados.
- ¿La lista de invitados? ¿A quiénes te crees que pienso dejar que invites a mi casa?
- Venga, no seas rancia…
- Tenemos las mismas amistades en esta ciudad, tienes el número o el correo de todos… - buscó con la mirada el teléfono, el cual había quedado tirado encima de la mesa del salón.
- Pero entonces seríamos muy pocos…
- No voy a invitar a toda la ciudad… - a saber qué le podía liar.
- Bueno, pero si los invito tiene que ser de tu parte, así que venga, dame el teléfono que acabamos primero así.
Sabía que iba a ser inútil discutir con ella, así que acabó yendo sin mucho entusiasmo a por el móvil, desbloqueándolo para tendérselo a Mimi-. Tú no tomes ejemplo de ella – le dijo a Haru.
- No te olvides de decirles que traigan a los demás – Biyomon revoloteó hasta colocarse de nuevo en brazos de su compañera-. Podrías haber traído contigo a Palmon hoy…
- No te preocupes, Biyomon. Ella también tiene ganas de verte y no se me ocurriría dejarlos sin invitar.
- Ni que hiciera falta que alguien los invitara – comentó Sora divertida, finalmente-. Si tengo que elegir a quien dejo entrar en esta casa cualquiera de todos ellos tienen las de ganar – se rio suavemente.
Mimi no lo dijo, pero la creía perfectamente capaz de cerrarle la puerta en las narices a uno que ella se sabía y dejar entrar al pobrecito de Gabumon en su casa. Dejó a Sora hablando con la chica y su digimon mientras que abría la lista de contactos buscando rápidamente los nombres de los amigos en común de ambas.
- ¿Sabes si son los mismos números que siguen usando? – preguntó.
- Sí… Yo diría que sí – había mantenido el contacto con casi todos y no debería de haber pérdida.
- Perfecto – empezó a añadir nombres a la lista.
El mensaje era sencillo y claro, diciendo que había decidido hacer un pequeño evento para celebrar la vuelta a casa, la hora y la fecha del mismo.
- ¿Puedo añadir a más gente? – preguntó de nuevo al cabo de un rato.
- ¿A quién?
- Pues… gente… Mira, el pobrecillo de las flores sale aquí muy solito entre los primeros contactos.
- Mimi…
- ¿Qué? ¡Oh! Vaya… Ya le he dado a enviar…
Sora puso los ojos en blanco, negando con la cabeza. Podía discutir con ella, pero iba a ser mejor dejarla a su aire, lo peor que podía hacer era invitar a alguien que no viviera en la ciudad y, además, el número para asuntos de trabajo era otro. Se dio cuenta de un pequeño detalle, sonriendo al fijar su mirada en la castaña cuando la vio poner caras raras.
- ¿Pasa algo?
- Me faltan números… - le faltaba un número, en realidad. Había llegado prácticamente al final de la lista a la "Y" y no había ningún nombre allí.
Y la pelirroja se dio cuenta perfectamente, ante lo cual sonrió algo más y posó a su digimon en la silla en la que había estado sentada tras levantarse-. Ahora mismo vengo, voy al baño…
Sabía que era una solución temporal a un problema mucho más efímero. Mimi solo tenía que decirle a alguien que avisara a Yamato y estaba listo, pero una cosa era que le llegase el aviso de parte de un tercero que la invitación directa. Y estaba segura de que esa había sido la principal intención de su amiga desde que le había pedido el teléfono.
Mimi posó el teléfono encima de la mesa, dispuesta a buscar el número entre sus propios contactos, dándose cuenta de que tampoco lo tenía. Frunció el ceño y decidió escribirle a Takeru para que le pasara el número de su hermano. No llegó a hacerlo… el móvil que había posado encima de la encimera de la mesa vibró de repente.
Un mensaje con un número desconocido apareció en pantalla haciendo que arqueara una ceja y alargara la mano para cogerlo.
- ¿No se enfadará? – Haru, quien había estado observando divertida la escena hasta entonces intervino.
- Shh… - le hizo un gesto con el dedo-. Vigila si viene…
Sí, se iba a enfadar… Pero cuando el mensaje había llegado había podido ver el comienzo de éste y empezaba de la forma más apropiada en la que había podido empezar. Abrió la pantalla al deslizar las notificaciones y pudo ver el contenido total.
"Hola Sora. Tengo nuevo número desde que volví del extranjero, soy Yamato. ¿Sigue en pie el ofrecimiento de ayuda con la búsqueda de casa?"
- ¿Quién es? – acabó por preguntar Biyomon curiosa.
- El que faltaba en la lista de invitados – sonrió divertida como si fuera una niña pequeña antes de hacer una travesura y girar el teléfono hacia las otras dos.
- ¿Yamato? - Haru leyó el nombre, no tardando demasiado en asociarlo a lo que le habían contado y lo que había ido escuchando.
- ¿Veis como sí que tengo razón? Pues ahora se va a enterar doña "a mí no me importa".
- ¿Qué vas a hacer?
No recibieron respuesta, solo la vieron teclear de nuevo y con rapidez, viendo, entre medias, como el teléfono vibraba cada vez que le llegaba alguna respuesta. Cuando escuchó la puerta del baño abrirse, dejó Mimi tecleó rápidamente algo más y, finalmente, dejó el teléfono en su sitio.
- ¿Ya has termiando? – dijo Sora al volver.
- Sí… Y creo que es hora de que me vaya, se me hace tarde…
- Ah, no, ni hablar. Te quedas a cenar con nosotras… - la pelirroja cogió el móvil y fue directa a tirarlo encima de su cama, fuera del alcance de Mimi y, sin darse cuenta, también del suyo-. Venga… que ya me has dado demasiados dolores de cabeza para que una experta en la cocina no nos compense ayudándonos a hacer la cena.
Biyomon y Haru observaban la escena en silencio, acabando por sonreír mirándose entre ellas y pasando a actuar ellas también como si nunca hubiera pasado nada.
Horas más tarde cuando Mimi ya se había ido y los demás estaban ya durmiendo la pelirroja aún estaba en su escritorio, en la habitación, terminando de hacer unos detalles en uno de los patrones para las nuevas telas cuando decidió que era una buena hora para irse a la cama. Terminó de cambiarse de ropa y de prepararse para irse a dormir antes de tirarse encima de la cama, apartando el teléfono de la misma antes de apagar la luz.
Fue entonces cuando vio que una luz verde brillaba en la oscuridad avisándola de que alguien le había hablado. Alargó la mano para volver a coger el teléfono de la mesita de noche y desbloquearlo viendo que tenía un mensaje sin leer de… ¿un número que no conocía?
Abrió la conversación, curiosa. No fue directa a mirar la fotografía del contacto, lo cual siempre la hacía salir rápidamente de dudas, sino que se distrajo al ver que había cosas escritas ya… ¿por ella?
- ¿Pero qué? – encendió la luz, sentándose de nuevo en la cama y empezando a leer.
"Hola Sora. Tengo nuevo número desde que volví del extranjero, soy Yamato. ¿Sigue en pie el ofrecimiento de ayuda con la búsqueda de casa?"
"¡Ahora mismo guardo el número para no perderlo otra vez! Claro, por supuesto que sigue en pie, ¿qué necesitas?"
"No termino de encontrar nada que me guste demasiado por el centro y como me has dicho que te has mudado hace poco había pensado que quizás tuvieras todavía algunas de las opciones que descartaste a mano".
"Sí, claro que las tengo, estuve mirando varias opciones hasta decidirme."
"¿Me podrías mandar las direcciones?"
"Tengo una idea mejor. Ahora estoy ocupada, pero ¿por qué no te pasas mañana por la mañana por aquí y te ayudo a buscar mejor?"
"¿Segura? No quiero molestarte…"
"Claro que no. Llámame antes de venir y así estoy pendiente y te doy la dirección"
"De acuerdo, mañana entonces nos vemos. Mil gracias…"
Y ahí se acababa la conversación. Seguramente fuera uno de esos momentos en la vida de una persona que mereciera la pena tener una cámara con la que poder retratar su reacción. No había entendido muy bien lo que pasaba al principio, no sabiendo cómo había podido tener lugar aquella conversación…
- Mimi… - había siseado finalmente.
Volvió a leer los mensajes, arqueando más y más una de sus cejas. Iba a matarla lenta y dolorosamente… ¿cómo se le ocurría? ¿No se daba cuenta de lo que acababa de liar? Desplegó el teclado para escribir, aclarando que no había sido ella con la que había hablado, pero segundos antes de darle a enviar se dio cuenta de que quizás no fuera buena idea.
¿Qué le iba a decir que Mimi estaba empeñada en tonterías y por eso se había hecho pasar por ella? Eso sería reconocer que quizás hubiera sido tema de conversación entre ellas. ¿Y qué hacía ahora? ¿Se inventaba una excusa? Maldijo por lo bajo de nuevo y borró sus palabras.
Dejó el teléfono sobre la mesita de nuevo y, enfadada, apagó la luz. ¿Cómo le había hecho eso? ¿No se daba cuenta en el apuro que acababa de meterla? Con no coger el teléfono al día siguiente serviría… Aunque claro, entonces también quedaría mal porque en teoría… había sido cosa de ella.
Bufó, dándose la vuelta para quedar de espaldas a la mesita con intención de ignorar por completo lo que acababa de leer y dormirse.
Media hora más tarde, volvió a girarse, encendiendo la luz.
"Estaré despierta a partir de las 9 de la mañana, llama cuando quieras" – tecleó y le dio al botón de enviar sin darle tiempo a su cabeza a arrepentirse.
A: la conversación de esos dos en la última OVA es la cosa más adorable que he visto todavía en toda la serie y, por cosas como esa decía lo de antes sobre que Tri me ha gustado un montón.
No sé si al final he terminado acertando con lo que podía pasar por tu cabeza sobre él decidiendo hacer algo y Mimi ayudando, pero yo me he divertido mucho escribiendo esta escena. Especialmente el final al ver la reacción de Sora al encontrarse los mensajes escritos y sabiendo perfectamente de quién era la culpa de aquello. Mimi la conoce demasiado bien para saber que funcionaría y que ella haría, exactamente, lo que ha acabado haciendo. El día que me escribiste que te apetecía leer cómo sus amigos les habían ido dando el empujoncito acababa de escribir este capítulo xD
No recordaba lo de la llamada de teléfono, pero la veo perfectamente capaz de hacer lo que tú dices xDD ¡Nos leemos en el siguiente capítulo! Espero que te haya gustado este.
¡Muchísimas gracias a todos los que me habéis regalado un follow o me habéis puesto en favoritos tanto a mí como a la historia! ¡De verdad! Millones de gracias ❤❤
