Podía tomárselo como parte de una discreta venganza hacia Mimi, pero no había dicho ni media palabra de nada. Ni siquiera se había dignado a darle los cuatro gritos que se hubiera merecido por hacer uso de su teléfono para lo que no debía, pero, tampoco era algo que le saliera. Los instintos asesinos hacia ella se le habían pasado prácticamente solos aquella mañana. solo había tenido que amenazar a Haru y a Biyomon para que no dijeran ni media palabra delante de su amiga por más que intentara sonsacar.
Y así había llegado el viernes. Había comprobado la lista de personas a las que su amiga había enviado los mensajes, viendo que se había comportado medianamente y que se había limitado a invitar a los más cercanos. Con Mimi nunca se sabía lo que podría llegar a armar.
- ¿Te maltrata demasiado mi padre ]? – le preguntó a Koushiro, divertida, mientras que observaban a los presentes desde una de las esquinas del salón.
- Depende, ¿esta conversación va a ser usada en mi contra? – negó con la cabeza tras unos segundos-. No, tenemos muchísimo trabajo pero entre Shuu y yo nos estamos arreglando.
- Pues más le vale, porque estas dos semanas las vamos a tener moviditas por aquí – eran las dos semanas previas a la boda. Y, como poco, les quedaban las respectivas despedidas y demás eventos antes de que llegara el día de la verdad.
- Lo sé, pero me deben días de vacaciones y ya los he pedido – no tenía valor de enfrentarse a una despedida de ese tipo sabiendo que posiblemente tuviera varias horas de trabajo al día siguiente. No.
- Perfecto, seguro que alguien te lo agradece – sonrió divertida antes de levantar la mano y saludar con la mano hacia Mimi, la cual se acercaba a ellos-. ¿Contenta?
La chica se colocó al lado de Koushiro, volviendo a mirar hacia la sala, negando con la cabeza-. Falta gente por llegar todavía y a saber a quiénes has dejado sin invitar.
- ¿Yo? A nadie… fuiste tú la que se encargó de todos los detalles, ¿no? A quienes invitaras tú el otro día son los que verás por aquí – recalcó algunas palabras, provocando que el chico empezara a poner caras raras.
- ¿Me he perdido algo?
- No, claro que no – se llevó su vaso a los labios dando un ligero trago.
Sentía la mirada castaña de Mimi fija en ella aunque se hubiera colocado al otro lado de Koushiro. Llevaba toda la semana rondándola intentando sonsacarle información y no había tenido ningún tipo de resultado, comentario o evidencia. ¡Nada! ¡Ni siquiera la bronca que había estado esperando! Sora actuaba con total normalidad con ella, como si no pasara nada. Y eso era lo que la tenía en aquel estado.
- Ya te digo yo que sí que nos hemos perdido algo – acabó por decir.
- ¿Tú crees? No lo sé, si te hubieras perdido algo igual te lo hubiera mandado por mensaje – soltó de repente antes de lanzarle una mirada significativa-. Voy a saludar a la gente por ahí y a hacer presentaciones. Si me disculpáis…
Sin darle tiempo a reaccionar, Sora se alejó de ellos dos. Por suerte, en aquel momento, sonó el timbre y dirigió sus pasos para abrir.
- ¿Qué os pasa a vosotras dos? – acabó por preguntarle hacia Mimi.
- Nada – gruñó, girándose hacia él-. Por ahora, nada… - aprovechó para llevar las manos a los cuellos de la chaqueta de él, colocándolos correctamente. Era gracioso ver como, pasara el tiempo que pasara, un gesto como aquel seguía haciendo que se le subieran los colores a Koushiro-. ¡Vamos a saludar a la gente!
Sin darle tiempo a reaccionar todavía al primer gesto de ella, se cogió de su brazo para arrastrarlo con ella. No solo había invitado a sus amigos de toda la vida, sino a los nombres que más le habían sonado del resto de amigos de la pelirroja de la ciudad.
Cuando se acercó hasta la puerta para abrir, sonrió automáticamente al encontrarse allí a Jou muy bien acompañado con su mujer, como bien había dicho, él era el mayor, era el que primero de todos tenía derecho a sentar cabeza. Y aunque todos hubieran puesto en duda la existencia de la novia de sus primeros años de universidad, no les había quedado más remedio que morderse la lengua.
- Hola – saludó, apartándose para dejarlos entrar-. Me alegro de que hayáis podido venir y no te haya tocado guardia…
- Si se le ocurre coger guardia en vez de aprovechar una noche de celebración más le vale quedarse a dormir en el hospital lo que le queda de mes – contestó la mujer de Jou antes de acercarse a saludar a Sora apropiadamente con dos besos.
- Sí… Más o menso esa fuera la amenazada, pero tampoco se me habría ocurrido faltar – algo más cortado, como siempre, no saludó de la misma forma que ella, pero sonrió a la pelirroja antes de entrar y dejarla cerrar la puerta.
No llegó a hacerlo, ya que, aunque estaba distraída hablando con ellos dos pudo escuchar pasos por el pasillo. Volvió a abrir del todo la puerta, asomándose y viendo quién llegaba… Se había olvidado por completo de que Mimi lo había invitado específicamente tras la otra noche que había visto las flores.
Se había olvidado, pero completa y absolutamente.
- Andrew – sonrió esperando a que se acercara.
Se notaba no solo por el nombre que no era de la ciudad. Por algo lo había conocido en sus últimos años de estudios fuera del país. Se detuvo a unos pasos de ella, observándola con una amigable sonrisa con sus ojos verdes, ligeramente ocultos tras el flequillo oscuro.
No sabía si iba a poder venir, por eso no lo confirmé, espero que siga habiendo sitio para mí – se acercó hasta colocarse a su lado, inclinándose para saludarla con un beso en la mejilla él también.
- Por supuesto - ¿Por qué se sentía de repente tan mal por haberse olvidado de que lo habían invitado? ¿Le había llegado a contestar por el detalle de las flores? ¿Podía huir de su propia fiesta sin que nadie se diera cuenta-. Ven, entra, que te presento a la gente…
Lo peor, se sentía lo peor…
- ¿Y qué se supone que me tengo que pasar toda la noche como tu acompañante? – Yamato todavía caminaba con Taichi de camino a casa de la pelirroja, dejando que fuera él quien guiara. Junto con ellos, sus dos digimon iban unos pasos por detrás parloteando.
- Sí, ya que me ha dado plantón mi cita de hoy, es lo que te toca.
- No vaya a ser que me escape de tu vigilancia – acabó por decir, deteniéndose unos segundos para observar a su alrededor, creyendo ver a lo lejos a su hermano llegando-. Espera, que ahí viene Takeru con tu hermana.
Detuvo sus pasos, girando la cabeza hacia donde, a lo lejos, se podía ver otra cabeza rubia acercarse acompañado.
- Yamato… - hizo una pausa-. En realidad… quería hablar contigo de algo hoy. Llevo queriendo hacerlo desde que volviste, pero se me ha ido olvidado y si me descuido me acabo pasando de fecha.
- ¿Qué pasa? No he hecho nada… Que yo sepa – se giró hacia él, volviendo a centrar su atención en su amigo.
- No, ya lo sé. No es eso – sonrió ligeramente.
Yamato lo miró sin entender demasiado. ¿Era cosa suya o parecía nervioso? ¿Por qué iba a ponerse nervioso Taichi ahora?
- ¿Ha pasado algo?
- No, no es nada. Es una tontería, pero… Me preguntaba si querrías ser el padrino…
No lo vio venir y por eso no pudo evitar la sorpresa totalmente reflejada en su cara, dejando que sus claros ojos se abrieran del todo. Le duró unos segundos, a pesar de todo, reaccionando rápidamente. No hubiera esperado por aquello, no después de tantos años fuera, pero ahí estaba. Sonrió sincera y cálidamente antes de contestar.
- Claro que sí, idiota, ¿cómo no iba a querer? -amplió todavía más la sonrisa, dando un paso hacia él para abrazar a su amigo.
Taichi no reaccionó demasiado, sorprendido ahora él por el gesto del rubio. ¿Tanto habían cambiado las cosas? Aquellos gestos no eran propios de él. Pero le había dicho que sí y eso era lo que le importaba. Le devolvió el gesto rápidamente, separándose justo cuando los dos más pequeños habían llegado.
- Oye, ¿has cambiado de pareja ya para la boda? – Hikari saludó riéndose ante la curiosa escena, sabiendo qué era lo que podía acabar de pasar.
- Solo por esta noche, pero no se lo digáis a Koemi que me echa de casa seguro.
Una vez que estaban los cuatro junto con los digimon de todos fueron hacia el portal del edificio finalmente.
En el epílogo se ve en la misma escena a Koushiro junto con el hermano de Jou y el padre de Sora trabajando, así que he decidido seguir por ahí como una idea base de la vida laboral que puede llevar él.
Lo prometido es deuda, aquí empiezan a aparecer poco a poco los demás un poquito más ya, aunque va a ser solo de pasada en gran parte de las ocasiones ya que los veo mucho menos mete-narices que todos los que ya han ido saliendo.
A: ¿Tengo nivel de brilli-brilli? ¡Perfecto! _ Jajajaja Tengo alguno de mis alumnos que también vive convencido de eso, así que es todo un honor recibirlo xDDDDDD Imagínate, una serie solo de nuestro otp, no sé yo si sobreviviría a eso después de tantos años esperando y haber llegado a fangirlear muchísimo solo porque se hablaran una vez en toda una temporada... xDDDD Posiblemente me acabaría dando un colapso o algo xDD
Claro, son los dos dignos y serios adultos con una edad como para ponerse nerviosos porque un antiguo amigo/ex de la adolescencia los revolucione, eso no puede ser jajajajaja Es lo más divertido de personajes así, con otros como Mimi o Taichi no puedes hacerlo porque no tienen un nivel de seriedad/dignidad tan alto y por eso no se vana molestar en disimular. Me alegro mogollón de que te siga gustando y ahora me voy a seguir escribiendo porque ayer me hice lo mismo que os hago a vosotros. Corté exactmente en el punto conflictivo porque ya no eran horas decentes teniendo que trabajar al día siguiente y llevo todo el día queriendo coger el word por banda xDDD ¡Muchas gracias por tu constancia y tus reviews! ¡Un beso!
No sé si habrá pasado en general pero me han llegado de repente todos los avisos de subida de capítulo que he hecho estas semana desde la app. Si a alguien más le han llegado no he tocado nada, es la app que va con retrasito.
