Finalmente. Por fin había conseguido librarse, y tenía que reconocer que había sido culpa de Mimi totalmente. Ella sola se las había arreglado para distraer cualquier tipo de vigilancia que pudiera tener, y seguramente lo habría hecho con total intención. Quizás podría levantarle el castigo impuesto y tener luego unas palabras con ella cuando los demás se fueran yendo.
Se había escapado con la excusa de aprovechar para ir a saludar a más gente y, eso era exactamente lo que iba a hacer. Aunque los saludos ya hubieran sido hechos cuando habían llegado. En cuanto se había alejado del grupo había podido verlos, exactamente en el lado opuesto a ella y parecían estar distraídos en una conversación entre ellos dos, una conversación que, para cuando consiguió finalmente alcanzarlos solo hablaba de todo el trabajo pendiente del médico.
- Ahora voy a sentirme culpable por haberte hecho venir – fue la introducción que usó cuando finalmente llegó hasta ellos.
- Deberías, sí – se giró Jou para quedar ahora de tal forma que pudiera mirar a los dos de la que hablaba. Yamato, a pesar de que el tema fuera otro diferente ya, no dijo gran cosa.
- Pues con el mes que te estamos dando entre todos no sé yo si nos vas a poder perdonar.
Incluso con alguien más en la conversación, no podía evitar notar como si sus propias palabras sonaran más forzadas de la cuenta. Hacía el esfuerzo para no lanzar ninguna mirada demasiado directa hacia ninguno de ellos en concreto, como si estuviera pendiente de lo que pasaba detrás de ellos, aunque no hubiera más que una pared. Jou, acabó por sonreír ante la escena, quizás para algunas cosas sí que siguieran estancados en los quince… Quizás fuera el momento de hacer una gracia que sería apropiada para la época.
- Creo que voy a ver qué le pasa a Koushiro – lo señaló con la cabeza.
- ¿Qué le pasa a Koushiro? – fue la primera vez que el rubio abría la boca desde que Sora se había acercado a ellos.
- Sí, miradlo, lleva en una esquina apartado un rato poniendo caras raras. Y dudo que haya discutido con Mimi, al menos no conscientemente… - era lo más importante a destacar-. Sed buenos – dejó caer al final, justo antes de dejarlos solos de la forma menos disimulada posible,
La mirada de ambos se quedó fija igualmente en el amigo de ambos hacia el que iba Jou. Sí que parecía que le pasara algo, tenía una cara de confusión considerable y se había alejado del resto. Si se hubieran peleando les habían llegado las quejas de Mimi rápidamente, ¿no?
- ¿Tú qué crees que le pasa? – le preguntó finalmente a Yamato, aprovechando el tema.
- Conociéndole estará sacando sus propias conclusiones del comentario de alguien y ninguna le parecerá lo suficientemente válida para su lógica – se encogió de hombros, girándose hacia ella-. ¿Qué tal la noche?
- Bueno… bien, aunque me ha tocado cumplir con más compromisos de los que me gustaría – acabó por sentenciar, quizás lanzando una indirecta más clara de la cuenta si es que había estado pendiente de ella en algún momento.
- Seguro que no es para tanto, si hubiera alguien por aquí que te diera la lata más de la cuenta no creo que lo hubieras invitado, aunque siempre te queda la opción de ignorar los compromisos que no te interesan – dijo mientras que ella terminaba de girarse para observarlo.
- ¿Tú crees? Te lo dije el otro día, fue Mimi la que envió las invitaciones. Yo, realmente… solo invité a una persona – fue ella quien se encogió de hombros entonces. En otra época decir aquello seguramente le hubiera supuesto ponerse de todos los colores, sin embargo, había sonado totalmente natural.
Sin poder evitarlo, desvió por fin la mirada hacia ella, intentando disimular cualquier tipo de reacción a las palabras de Sora, pero quizás a esas alturas le costara hacerlo con aquellos que lo conocían tan bien. Relajó el gesto, pareciendo tener de repente otro semblante completamente diferente.
- Taichi me ha pedido antes que sea su padrino – de repente, parecía que había vuelto atrás en el tiempo, al momento en el que habían llegado tras habérselo dicho, como si el largo rato que se había pasado enfadado consigo mismo sin hacer demasiado caso a los demás no hubiera existido.
- Pues claro, ¿a quién crees que se lo iba a pedir? – lo que podría extrañarla era que no lo hubiera hecho ya.
- No lo sé, ha pasado mucho tiempo.
- Tienes la suerte de que por asocial que te pongas, por lejos que vayas, o pase el tiempo que pase, has ido a dar con unos amigos que no se dejan afectar por todo eso – señaló al moreno con la cabeza-. Y más con él.
Tuvo que asentir a lo que ella decía. Lo peor es que tenía que darle toda la razón. Eso había pasado muchas veces a lo largo de su vida. Primero él se alejaba por sus propios problemas en su cabeza, sus propios miedos, y luego, los demás lo dejaban volver a sus vidas como si nada hubiera pasado.
- Lo sé – habló de nuevo pasados unos instantes, devolviendo la vista hacia la pelirroja-. Posiblemente aunque no me lo merezca siempre me lo acabáis poniendo todos demasiado fácil.
- No, no te lo sueles merecer – pero ella, quien era de la que más podría llegar a tener que reprocharle, estaba segura de que era tonta y no podía evitarlo.
Había necesitado unas cuantas indirectas, amenazas, empujones y derivados para que ella misma se diera cuenta. No solo de que si ella quería las cosas podrían ser de otra forma, sino de que realmente eso era lo que quería.
- Gracias por haberme invitado a venir – le dijo finalmente-. Y gracias por la ayuda del otro día, he estado mirando algo más orientado ya y creo que puedo haber encontrado algo de mi interés – desvió el tema a un territorio más cómodo.
Sora se quedó pensativa, en realidad había estado actuando como si ella tuviera que saber de antemano que él se iba a quedar allí, que no eran unas vacaciones. Daba por sentado que era algo de lo que tendría sentido que se hubiera enterado a aquellas alturas ya.
- Yamato… ¿puedo preguntarte una cosa? – pasó a ignorar completamente al resto de los asistentes a la fiesta, queriendo así aprovechar el momento. Esperó a la confirmación de él a pesar de todo, a sabiendas que como mucho sería un asentimiento-. ¿Por qué?
- ¿Por qué?
- Sí… Si estás buscando tu propia casa tiene que ser porque piensas quedarte aquí, ¿o me equivoco? ¿Por qué?
Notó el cambio, de nuevo, en la expresión de él. Las cejas de él ligeramente arqueadas al no haber visto venir la respuesta dieron paso a un gesto de incomodidad repentina. Abrió la boca para contestarle, pero, pasados unos segundos, volvió a cerrarla, apartando de nuevo la mirada de ella.
- No creo que sea el mejor momento ni el mejor lugar para hablar de ello… - ¿por qué no había repetido la misma frase que llevaba repitiendo desde hacía tiempo?
- ¿Por qué no?
- Porque… no quiero entretenerte en la inauguración de tu casa – no estaba demasiado seguro de querer tener aquella conversación.
- Ya… claro. Está bien, no me contestes si no quieres, pero no te quedes ahí apartado del mundo toda la noche – no dijo nada más sobre el tema, lo conocía de sobra como para saber que no había por dónde sonsacarle si no quería decir nada. Dicho aquello alargó el brazo, en un gesto para que la acompañara, dando apenas un roce a la altura del codo de él.
No le extrañó la reacción de ella, sin querer insistir en nada. Era algo de esperar, nunca haría por forzar a nadie a hacer algo que no quisiera hacer. Lo que sí que le sorprendió fue notar el contacto de ella, aunque fuera cuestión de segundos. Fue una sensación rápida, casi como si le hubiera dado un calambrazo, pero aquello lo hizo sonreír. Sonreír al recordar cuando no eran más que unos críos había empezado a darse cuenta de que algo extraño pasaba entre ellos dos cuando cosas que no deberías de ser más que un simple roce entre dos amigos conseguían ponerle los pelos de punta. Fue tras ella, antes de que Taichi fuera a buscarlos para meterse en medio por llevar demasiado tiempo solos sin que nadie hiciera de vigilancia.
A: Ooops, no eres la única que empieza a tener curiosidad sobre qué he pasado realmente para volver con las ideas tan cambiadas, pero, voy a hacer como nuestro rubiales favorito y guardarme las explicaciones para cuando realmente sean necesarias. Prometo que no queda demasiado, de verdad... - creo, porque ahora no me acuerdo de exactamente en qué capítulo lo tengo con los que he metido entre medias jajajaja-, y espero que cuando llegue ese capítulo te merezca la pena, aunque ya sé yo que sí e_e
Siempre he sido partidaria de que entre esos dos podría haber una buena amistad, entre Jou y Yamato, a fin de cuentas, el emblema de la amistad de terminó por activar gracias a Jou y el carácter más adulto y serio de ambos podría dar pie a situaciones como esta. Koushiro el pobrecillo lleva suspensa la inteligencia emocional y Taichi... bueno, es Taichi. Dejando de lado a su hermano que lo conoce como la palma de su mano siempre me ha parecido que es la mejor de las opciones para esas cosas.
Y que conste que acabo de hacer revisión de algunas cosas que tengo escritas para meter los cortes en las partes más apropiadas ❤_❤ xDDDD
Ahora sí que sí, ¡mañana más!
