Se habían puesto de acuerdo entre todos como habían podido y habían conseguido montar todo el rompecabezas del regalo de boda para la pareja. Sin que ninguno de los dos supiera nada, habían conseguido ponerse en contacto con el jefe de ambos para que los ayudara fingiendo no poder concederles los días que le habían pedido para hacer el viaje de recién casados. Koemi había sido la que había ajustado las fechas.
Entre todos habían conspirado el destino, los días y todos los detalles. Solo quedaba recoger la documentación y realizar el pago. Y por eso mismo Sora acababa de salir de una de las bocas de metro cercanas de la agencia en la que habían organizado todo. Era un día de por semana, de manera que la vida laboral de los demás había impedido que pudieran ir. A fin de cuentas, los únicos con algo de tiempo libre eran ella y aquel al que podía ver esperando ya al final de la calle.
- ¿Llevas mucho tiempo esperando? – le preguntó cuando llegó a su lado.
- No, acabo de llegar – se había tomado su tiempo para observarla acercarse a él, sin poder evitarlo, quedándose ligeramente distraído sin poder apartar la mirada. Y el ligero color en la cara de ella delataba que se había dado cuenta. Sonrió.
- ¿Vamos?
Cuando por fin salieron de la agencia con todos los papeles en una carpeta, se quedaron detenidos en mitad de la calle mientras que comprobaban que todo quedara bien guardado.
- Ahora solo tenemos que ser capaces de juntarnos todo para escribir lo que falta y estará todo listo – dijo ella.
- Seguro que se enfada porque dirá que es mucho y que no hacía falta – negó con la cabeza, divertido al imaginarse perfectamente la reacción.
- Que diga lo que quiera, como se le ocurra quejarse de algo todavía lo mando yo de viaje sin necesidad de un avión - y aquello, viniendo de ella, se podía interpretar de muchas formas-. ¿Ya está todo listo, verdad?
- Sí, que yo sepa sí. Solo queda que no entre en crisis nerviosa antes de la ceremonia y todo habrá salido a la perfección.
- Eso creo que sí que va a ser lo más complicado – se rio, sin poder evitarlo.
La risa de ella quedó cortada de repente haciendo que Yamato la mirase extrañado sin entender qué pasaba. Necesitó unos segundos más para ser él quien comenzara a sentir las gotas caer sobre su cabeza también. Miró hacia arriba, solo instantes antes de que aquellas gotas de aviso dieran paso a un repentino chaparrón de verano. Una cortina de agua comenzó a caer sobre ellos sin que apenas tuvieran tiempo a reaccionar.
- Solo faltaría que ahora se nos mojara todo… - gruñía ella mientras que corría en busca de algún lugar dónde resguardarse con la carpeta abrazada contra ella.
- ¡Aquí! ¡Ven! – la cogió por el brazo para que frenase y se quedase resguardada a su lado en la entrada de un centro comercial.
- ¿No se supone que daban sol para hoy? – protestó, intentando colocarse el pelo como podía, con el agua cayendo sobre su cara todavía. Apenas habían sido un par de minutos lo que les había costado llegar hasta allí. Tras comprobar que al menos los papeles estaban secos, miró hacia su acompañante, quien parecía no haberse dado cuenta de que todavía la estaba sujetando por el brazo y que estaba todavía más mojado que ella. El flequillo mojado le caía sobre los ojos dándole un aire más desenfadado, que quizás pudiera recordarle a tiempos pasados… Eso la hizo apartar la mirada de nuevo-. ¿Y ahora qué?
- Creo que tenemos para rato… ¿Quieres llamar a un taxi o prefieres esperar a que pase? – había estado a punto de no hacer referencia alguna a lo primero, esperando que ella tampoco considerase aquella opción.
- Bueno… no tengo anda qué hacer hoy, creo que podemos esperar a que pase la lluvia. Seguro que hay alguna cafetería dónde poder hacer tiempo – a ella tampoco se le habría ocurrido la opción del taxi.
La respuesta de ella no pudo gustarle más, soltando por fin el agarre sobre su brazo,, cosa que había estado haciendo sin darse cuenta, para posar la mano muy suavemente en la espalda de ella haciéndole así un gesto para que caminara con él.
Llegados a cierto punto de la tarde, parecía que ninguno de los dos recordaba que habían acabado allí por motivos meteorológicos. Había demasiadas cosas sobre las que tenían que ponerse al día, muchas más de las que habían pasado en una década. Los últimos años que habían pasado viviendo en la misma ciudad habían sido demasiado extraños para ambos, evitándose en ocasiones, buscándose en otras. Y luego un gran vacío que parecían tener la necesidad de llenar ahora con palabras. Estudios, trabajo, vida en general.
Ella le habló de sus años en la escuela de diseño, de sus primeros proyectos y de la cantidad de puertas que fue viendo cerrarse a su alrededor hasta que al final lo había conseguido. Le habló también de las personas que había conocido, incluso de aquellos que habían sido lo suficientemente importantes para ella como para que mereciera la pena recordarlos como pareja.
La escuchaba, ni siquiera notando la molestia de los celos o la rabia por su ausencia a medida que hablaba. Había llegado a un punto de su vida que consideraba aquello totalmente estúpido y en el que solo apreciaba el hecho de que ella le estuviera contando aquello a él. Hizo lo mismo que ella, hablándole de todo, de todo menos de lo que ella le había preguntado días atrás.
- Es gracioso – dijo Sora al cabo de un rato, cuando por fin habían vuelto a hablar del mejor amigo de ambos -, apostaría lo que quieras a que si volviésemos a juntarnos con la gente de la escuela alguno todavía se escandalizaría porque no fuera yo la futura Señora Yagami.
- Unos cuantos diría yo – asintió-. Y no sé por qué podrían pensar eso – ironizó sacándole a ella una risa divertida.
- Sería todo demasiado fácil así. Incluso yo lo llegué a pensar – no el hecho de acabar casada con su mejor amigo, eso nunca se le habría pasado por la cabeza -, cuando terminamos los estudios llegó un momento en el que hubiera parecido natural que por fin todo lo que habíamos pasado y el eterno… comportamiento demasiado cercano – por llamarlo de alguna manera – entre ambos hubiera llevado a algo así.
- ¿En serio? – eso le sorprendió. Incluso más el hecho de escucharlo abiertamente de ella.
- Sí… Por suerte siempre tuve un muy buen motivo para saber que esa cercanía no es más que el cariño de los años. - el mismo motivo que estaba delante de ella-. No sé qué haría sin él… He llevado bastante mal la ausencia de muchos del grupo, pero, supongo que esa sí que no podría haberla llegado a tolerar - y aunque pudiera sonar como que se estaba refiriendo a él no era así. Hablaba en general.
Siempre habría querido a Taichi con toda su alma, y sabía que era mutuo. Todos los recuerdos importantes de su vida estaban llenos de él. Absolutamente todos… Pero sabía reconocer un sentimiento frente a otro. Y nunca jamás había llegado a sentir lo mismo que aquella mirada azul le provocaba. No necesitaba la ayuda de nadie para saber diferenciar entre querer a alguien, por mucho que lo hiciera, de estar enamorada de otro alguien.
- Cuando me fui – habló tras un silencio sin saber qué decir – no estaba seguro de ser capaz de hacerlo. Sabía que tenía que hacerlo pero no quería dejar atrás la vida que tenía. Mientras que estaba en los cursos de preparación solía acordarme mucho de vosotros – de ella-. Y al final siempre me quedaba el consuelo de que estaría él para cubrir mi ausencia – con ella –. Si hubiera sido él quien se hubiera ido yo no habría sido capaz.
- Él se fue, y volvió. Todos nos fuimos… - lo observó, atreviéndose a clavar su canela mirada en la azul de él-. Si hubiera sido al revés estoy segura de que todo habría sido igual. Y ahora tú has vuelto, no hay ninguna ausencia que tenga que cubrir nadie ahora, Yamato.
No sabía a lo que se refería, podía estar hablando de forma general. Había muchos contextos a los que poder trasladar sus palabras, pero el rubio prefirió no buscarles ninguno en concreto más allá de
- Nunca tendría que haberlo hecho – dijo al final, moviendo su mano sin apenas atreverse a hacerlo, muy lentamente, hasta rozar la de ella, posada encima de la mesa. Temía que la apartara.
No lo hizo.
Sonrió.
Ella sonrió a su vez.
Licky Cross: ey, ¡gracias por volver a pasarte por aquí a dejar una review! Claro, corto cuando hay que cortar y así os dejo con la intriga, aunque como actualizo cada poquito en el fondo no soy tan mala. Tengo preparados cortes peores, no os preocupéis jajajaja ¡Mil gracias de nuevo! Un saludo.
Annavi21: Hola de nuevo, ¡muchas gracias por tu review! Me alegro de que te siga gustando la historia.
A: ¿seguro seguro de que el anterior capítulo es el que más te ha gustado? Para que luego me digas que soy mala, hoy estoy que tiro la casa por la ventana. Así que imagina todo lo que puedo haber avanzado como para permitirme hacer el tiplete xDDDD Jou es el mayor de todos, tiene que ser el que se ría un poco de ellos ahora que está algo más espabilado y sin pasarse el día estudiando. Koushiro el pobre ya no sabe dónde meterse porque no entiende de lo que habla nadie a su alrededor, pero tranquila, que le va a durar durante varias apariciones xDDDD
Por fin parece que las cosas empiezan a avanzar un poquito más rápido, ¿no? ¿Cuánto creéis que va a durar? e_e Mañana, sí que sí, más... Y quizás mañana sí que me tires tomates A, a mí o a cierto personaje al que quizás acabes metiendo en la lista negra. Y no me vigiles cuando estoy subiendo cosas que parece que nos ponemos de acuerdo jajaja Mil gracias como siempre por tus reviews y constancia, ¡eres un sol!
