Cuando apenas quedaba media hora para la ceremonia la gran mayoría habían ido bajando para ir cogiendo sitio y saludar a los demás conocidos que habrían ido llegando.
- Voy a bajar con mamá a ver si ya ha empezado a llorar o se está esperando – Hikari fue directa hacia la puerta, abriendo para salir dejando a Jou en el interior junto con el novio y el padrino. No llegó a cerrar la puerta del todo y escucharon todavía la voz de la chica saludar a alguien por el pasillo.
Segundo más tarde un par de golpes en la puerta anunciaron la llegada de la única ausente hasta el momento, quien empujó un poco más la puerta.
- Bueno, creo que mi trabajo por hoy ya está hecho – anunció antes de dedicarle una mirada significativa al moreno antes de cerrar tras ella de nuevo.
Había dejado por fin a Koemi lista junto con los suyos. Ella simplemente se había limitado a llevarle el vestido y ayudarla con los últimos detalles y, aunque aquello le había llevado bastante tiempo, no era con ella con la que hubiera querido estar haciendo de apoyo, por bien que le cayera la chica.
- ¿Ha llorado? – preguntó mirando hacia los otros dos presentes, divertida al ver como asentían a la vez.
Se acercó hasta Taichi, intentando poner su mejor cara de ojo crítico, como si estuviera evaluando su ascpecto cruzando los brazos, intentando dar una imagen más seria de la que realmente tenía.
- Bueno… estás pasable. Aunque con las semanas de trabajo de locos que me he pegado por tu culpa no sé yo si decirle a Koemi que se busque a alguien mejor.
- No te preocupes, mientras que esté las dos semanas siguientes de vacaciones, pensaré en todo el esfuerzo que has estado haciendo – aquel rato con sus amigos había parecido calmarlo por fin del todo. Alargó el brazo para tirar de ella del todo, colocándola a su lado de frente al espejo-. ¿Y tú qué? ¿Qué pintas son estas?
- Eh, ¡cuidado! – no se fiaba de él y bastante trabajo le había costado que quedara todo a su gusto.
No todos los días se casaba aquel que había sido tu mejor amigo desde la infancia, por lo que ese día todo tenía que estar perfecto. Hasta ella misma se había molestado más de la cuenta en arreglarse… O al menos ese era el motivo que le contaba a todo el mundo, porque los motivos de que quizás hubiera escogido aquel aspecto y no otro poco tenían que ver con Taichi.
- Yo pasando por el altar y tú hecha toda una señorita, ¿el día del mundo al revés? – observó la imagen de los dos en el espejo, dándose cuenta perfectamente de que aunque los otros dos presentes los observaban, los ojos de uno de ellos estaban ignorando completamente su presencia.
No era el único que se había dado cuenta. Aunque entre ellos no hubieran cruzado una mirada directa desde que habían entrado, en cuanto ella se había acercado a Taichi, Yamato no había podido evitar quedarse congelado observándola. Seguramente el vestido también fuera obra suya, de un pálido color rosa que se ajustaba a ella con pequeños adornos brillantes en forma de flores que subían hacia uno de sus hombros haciendo estos de tirante, dejando el otro al descubierto. Si alguien le preguntara días más tarde seguramente no se acordara ni de la forma de los adornos o del color que era, solo de que no podía apartar la vista de ella.
Y Taichi estaba viéndolo de pleno por el reflejo. Esbozó una media sonrisa, divertido, recordando las palabras de Mimi, antes de inclinar ligeramente la cabeza hacia su amiga para hablarle confidencialmente al oído.
- Necesito a mi padrino operativo, así que tú verás cómo hacemos – le dio un ligero golpecito a ella para que levantara la vista hacia dónde se podía ver el reflejo del rubio observándola fijamente.
Por un segundo la mirada de ambos de cruzó, y, en vez de disimular, una ligera sonrisa apareció en los labios de ambos.
- Cállate – le contestó finalmente a su amigo antes de girarse para abrazarlo-. Te veo abajo – le susurró por lo bajo antes de darle un último apretón-. Y tranquilo, todo va a salir perfectamente y lo sabes – le dijo al oído antes de separarse.
Dirigió sus pasos hacia donde esperaban los otros dos, acercándose a Jou para aprovechar y cogerse a su brazo-. ¿Me acompañas? Todavía tengo miedo de bajar rodando las escaleras y a estos dos aún les quedan unos minutos para bajar.
- Vamos – asintió.
Una mano apareció en el hombro de Yamato de repente, sacándolo de su propio mundo siguiéndola con la mirada en cuánto se había ido.
- Así que era yo el que estaba paranoico, ¿eh?
- Ya… Era lo que pensaba – no se molestó en negarlo.
- Sabes que sigo manteniendo cada una de las palabras que te dije, ¿no?
- Perfectamente – se giró para mirarlo al hablar-. Y las tengo muy presentes, pero, no creo que por ahora haya nada de lo que tengas que preocuparte.
- Me preocupo. Me preocupo porque el retrasado de mi mejor amigo siga dejando escapar lo único que realmente quiere desde que tengo memoria – apretó el hombro de él-. Te tengo el mismo aprecio a ti que a ella, lo sabes, así que tanto me tengo que preocupar por amenazarte si se te pasa por la cabeza salir huyendo, como por hacer el idiota y dejarla escapar.
Lo observó atentamente mientras que hablaba, acabando por asentir.
- Lo sé, créeme que lo sé.
- ¿Y qué piensas hacer al respecto?
- Por el momento, evitar que te des muy fuerte contra el suelo si te da por desmayarte esperando por tu novia. Ya es la hora.
No es que no pensara hacer nada, no es que hubiera cambiado de tema de repente. La situación era diferente y hacía ya días que había decidido hacer algo. Pero ya habría tiempo para poder poner a Taichi al día. Ese día, en aquel momento, él importante era su amigo.
- ¡Taichi! ¡Todavía vas a llegar tarde! – Agumon abrió la puerta de par en par reclamando la atención de ambos.
Aprovecho para comentar de forma general, que si apenas se está viendo una interacción con los digimon cuando deberían de tener papeles más llamativos en la historia, debido a la estrecha relación que tienen con ellos, pero, en ocasiones, se me hace complicado poder manejarlos y que la historia se mantenga en la misma línea. Por si alguien está echando en falta que aparezcan con mayor frecuencia o algo... Yo lo intento, de verdad.
A: jo, si lo sé, no me la salto xDD Me la pasé de largo porque me pareció necesaria meter entre medias otro evento, sobretodo porque no tenía pensado que afectara a la historia en gran cosa. Pero, si se me ocurre algo que pueda ser interesante o que pueda afectar a la historia, prometo meter algún fb de las despedidas. Dudé entre si dejar lo que tenía pensado para la boda como tal para la despedida y al final me pareció mejor hacerlo de esta forma de pura casualidad.
Taichi tiene por delante unos capítulos muy entretenidos y el pobrecito de su padrino que ya bastante tiene con lo suyo lo mismo acaba abanicándolo para que no se le desmaye antes de llegar al altar. Y lo peor es que es una de las imagénes que soy capaz de imaginarme al 100%, las escenas de esos dos con uno de los nervios y el otro a punto de tirarle algo a la cabeza por estar alterándolo más todavía. Pero claro, también tiene que aprovechar y meterse Taichi con los otros dos ahora que la cosa empieza a ser mucho más evidente.
Y si tu jefe te dice algo puedes echarle la culpa a alguien con afición por meter cortes cuando no debe en las mejores situaciones y a un novio inestable a punto de desmayarse el día de su boda ❤ ¡Muchas gracias por tu review y espero que te guste también este capítulo! Mañana, sí que sí, ¡más! Y puede que mejor... Eso ya se verá.
Este capítulo ha sido cortito, lo sé, pero seguro que alguno más largo habrá para compensar por venir, ¡prometido!
