Por suerte para todos, no habían tenido desgracias de ningún tipo. Ninguno de los novios había tenido que salir de allí en ambulancia por culpa de un ataque de nervios, nadie había dejado plantado a nadie en el altar… Todo había ocurrido tal y como tenía que ser: a la perfección.

Sora estaba sentada junto a Mimi en su mesa, aprovechando que por fin parecía que las conversaciones por compromiso con antiguos conocidos habían llegado a su fin.

- Bueno, te he dado un tiempo de margen, y sé que has estado muy ocupada, pero, ¿tú no tienes algo que contarme? – soltó de repente la castaña.

- ¿Yo? – arqueó ambas cejas.

- Sí, deja de hacerte la loca. Una no se las arregla para hacerse pasar por ti por el móvil, organizar una fiesta y asegurarse de que nadie más que vosotros dos puede ir a recoger lo del viaje para que no tengas nada que contarme – terminó por explotar de golpe.

- ¿¡Fue queriendo!?

- Claro que fue queriendo, tuve que amenazarlos a todos para que nadie os acompañara. ¿Y bien?

- Estuve muy enfadada contigo, que lo sepas. Por eso no pensaba decirte nada… ¿Cómo se te ocurre contestarle haciéndole pensar que soy yo?

- Porque tú no le habías dado coba.

- Claro que sí – reconoció al final-. Aunque no con las mismas intenciones que tú, pero… ¿no sabes ya que soy tonta y le hubiera ofrecido mi ayuda igualmente?

- Por si acaso… ¿Y bien?

- Nada. Solo hemos estado volviendo a hablar y… poco más.

- ¿Poco más?

- Poco más… Supongo que al final tenías razón en todo lo que me dijiste – apretó ligeramente la mano de su amiga-, quizás si no te hubieras puesto tan pesada no habría sabido verlo con más claridad.

- No, no. Déjate de tonterías, me da igual tener razón o no. ¿Ha pasado algo o no? Eso es lo que quiero saber, porque sino voy a empezar a pensar que sois más tontos de lo que yo hubiera pensado.

- Claro que no ha pasado nada.

Mimi resopló.

- Estabais más espabilados hace quince años…

- Pueees… - divertida, alargó la mano hacia su propia copa, aprovechando para dar un trago.

- No, no te hagas la loca, tengo razón.

- Con quince años nos costó casi un año darnos cuenta de lo que pasaba, otro medio año ser capaces de abrir la boca y reconocerlo, semanas empezar a salir en serio… - era perfectamente capaz de rememorar cada una de las palabras que iba diciendo, asociándolas con escenas aisladas en su cabeza.

- Sí, y casi un mes ser capaces de daros el primer beso. Lo sé, tontos de remate.

- No, tontos no. Éramos unos mocosos, ¿qué quieres que hiciéramos? No, mejor no me contestes a esa pregunta – bajó su copa de nuevo.

- Conociéndoos, seréis capaces de no haber sido capaces de tener un beso en condiciones…

Arqueó más las cejas de lo que ya las tenía. No iba a contestar a aquello, aunque su silencio fue perfectamente interpretado por su amiga.

- ¡LO SABÍA!

- ¿Quieres bajar la voz? – el resto de la mesa tenía de repente la atención puesta en ellas.

- Tontos de remate… - la señaló con el dedo mientras que hablaba, viendo cómo se había puesto roja hasta la punta de las orejas-. Tú verás lo que haces, pero luego no pienso aguantar dramas, yo ya he cumplido con mi parte.

No habían sido tontos de remate. Como había dicho apenas unos segundos antes, no eran más que un par de niños, ¿qué esperaba que le fuera a decir? Incluso en los últimos tiempos en que estuvieron juntos habían seguido siendo un par de niños. Cuando echaba la vista atrás solo podía decir que recordaba aquellos tiempos con cariño, aunque todo hubiera acabado en su día como había acabado. Era parte de sus años como adolescente, no podía haber sido de otra forma. Incluso aunque todo hubiera acabado porque a Yamato le hubiera entrado el pánico de repente… En aquel momento, a esas alturas de su vida en la que la situación parecía verla con nuevos ojos, podía hasta comprenderlo también a él. No había nada que se arrepintiera de haber hecho o de no haber hecho. Desde su punto de vista, las cosas habían sido como tenían que ser…

O al menos, para ella ya que estaba visto que Mimi no pensaba igual que ella. No tomó a mal ninguno de los comentarios de su amiga a pesar de todo, sabía cómo era y sabía que en el fondo si decía todo aquello era porque se preocupaba.

- Tú deja que las cosas pasen como tienen que pasar, Mimi. Ya bastante han mejorado, puedes creerme – y no mentía, semanas atrás, ni se habría planteado tener aquella conversación.

Un resoplido más sonoro de la cuenta de la chica hizo que, finalmente, Koushiro levantara la vista hacia ellas con gesto confuso. ¿Habían vuelto los bufidos? ¿¡Qué había pasado ya!? Ambas se quedaron mirando para él, olvidando por completo la conversación que habían estado teniendo hasta entonces.

- ¿Pasa algo? – preguntó Mimi.

- ¿Y esa cara? – preguntó Sora.

La expresión de él solo pudo empeorar a una de mayor confusión. ¿Por qué era capaz de entender perfectamente las lecturas de superficies potenciales en cuatro dimensiones para el estudio de los puntos más bajos de energía y más estables y era incapaz de entender por qué resoplaba ella?

- Pues… - respuesta comodín-. Que Mimi tiene razón – no, no tenía ni idea de qué habían estado hablando.

La reacción de ambas posiblemente fuera para enmarcar. Primero pudieron cara de sorpresa, sin poder evitarlo y luego, automáticamente, Sora se puso tan roja como hacía años que no lo lograba hacer y Mimi se echó a reír abiertamente.

- ¿¡Ves!?

Roja como un tomate todavía porque hasta Koushiro hubiera acabado dándole la razón a la otra chica, desvió la mirada de ellos dos, pasando a ignorar las risas de uno y las caras de entender todavía menos de él. Sus ojos, sin poder evitarlo, fueron a parar automáticamente hacia Yamato. Hiciera lo que hiciera, su propia cabeza acababa traicionándola siempre y hacía que lo buscara con la mirada. Ya había tenido oportunidad de fijarse en él cuando había llegado, lo había visto desde lejos a la vez que había maldecido para sus adentros contra quien hubiera tenido la ocurrencia de sugerirle ir así vestido. Nunca había necesitado demasiados motivos para quedarse observándolo, pero, sin duda, alguien debería de prohibirle usar el color azul oscuro. Solo conseguía hacer que destacaran aún más sus ojos y eso no era bueno para su salud mental. Así como la forma que le daba el haberse arreglado y haberse puesto el traje para la ocasión.

Sus propios pensamientos, en vez de ayudarla a ignorar a los otros dos lo que hicieron fue provocar que se pusiera aún más roja, terminando por bajar la mirada y a coger de nuevo su copa para distraerse de lo que pasaba a su alrededor.

Aunque las cosas hubieran mejorado tampoco estaba muy segura de estar dispuesta a ser ella la que, de nuevo, hiciera algo por avanzar. Tampoco estaba segura de querer hacerlo. Tenía ya una edad para dejarse llevar solo por una sonrisa o por un gesto, había muchos más factores en juego. Y quizás, aunque sonara ridículo, para algo como aquello su yo más joven había sido mucho más segura que ella.

Era sencillo de entender, lo que temía la adolescente que había estado esperando con una tarta entre brazos era el hecho de ser rechazada. La mujer de casi treinta que tenía la cabeza hecha un lío, lo que temía, era volver a pasarlo mal, volver a dejar que le hiciera daño. Y eso la echaba más para atrás que cualquier otra cosa.


A: Si es que os tengo muy consentidos...

Lo sé, lo de las reacciones a la vestimenta era algo que había que hacer. Y aquí llega la otra reacción por parte de ella, que ojos en la cara tienen los dos y no podía faltar el cruce de reacciones aunque fuera en capítulos diferentes. Lo divertido de estas cosas que no estén solos cuando se fijan en esos detalles y que puedan reírse de ellos. Está mal que yo lo diga, pero Koushiro sin enterarse de nada, metiéndose él solo en problemas y haciendo que la cosa empeore es una de mis partes favoritas, me rio mucho escribiéndolo. Y que Mimi sea con la que más interactue solo empeora la situación de él porque se entera todavía de menos, como si vivieran cada uno en una realidad diferente.

Esta noche... más e_e Y solo diré a modo de adelanto que he perfeccionado mi técnica de cortar capítulos lo suficiente como para que me quites del todo la insignia con purpurina, ¡ya lo verás! Prometo que te gustará a pesar de todo. Un abrazo, ¡no leemos!

Fictionuser: ¿sientes ser tan pesada? Ni loca te considero pesada, con la ilusión que me hacen a mí las review, es lo que poquito a poquito me ha ido haciendo volver a escribir y a empezar este fic. Al principio me daba vergüenza y como estaba bastante desencantada hacía mucho que no dejaba que se leyera nada de lo que escribía y ahora gracias a vuestras review, aquí me tienes, con el word abierto escribiendo para poder subir más cosillas de la historia.

Y que no te dé vergüenza, que yo me he ido leyendo un montón de cosas en todos estos años y por vergüenza no me atrevía a publicar o a comentar nada... Así menudo par que estamos hechas. Me alegro mucho de que mi historia te haya enganchado y espero no decepcionarte con lo que viene de ahora en adelante. Espero que este capítulo también te guste y que no me tires tomatazos con mi manía de cortar siempre por dónde menos debería. Un abrazo enorme, ¡nos leemos!

Annavi21: puede... puede que por eso precisamente sea por lo que me haya saltado la parte de las despedidas, porque quizás hubiera falta otro tipo de empujoncito de este tipo... O puede que no, ya se verá. Mil gracias por tu review y espero que te guste este capítulo también. ¡Nos leemos!

Y ahora me voy corriendo al turno de tarde al curro que hoy solo he encendido aquí para dejaros el capitulo y volver a irme corriendo T_T