Yamato estaba delante de ella, al otro extremo de la terraza.

Eso terminó de disipar todas sus dudas, todos sus miedos. Se separó de la barandilla y sin perder mucho tiempo en pensar en lo que hacía o dejaba de hacer, se dejó llevar por sus propios sentidos. Cruzó la distancia que los separaba y, automáticamente tras colocarse delante de él alzó su mano para colocarla tras su cuello y tirar de él hacia abajo.

El contacto de los labios de ambos fue electrizante, incluso tímido en los primeros segundos, paralizándolos por esa sensación. Pero fue poco lo que duró, reaccionando ambos a aquello que llevaban queriendo desde hacía tanto tiempo. Para cuando cualquiera de ellos se quiso dar cuenta una de las manos de Yamato se había enredado en el cabello de ella mientras que con la otra la apretaba contra él por la cintura mientras que Sora había llevado ambas manos a los hombros de él, sujetándose bien para no perder el equilibrio debido a la situación.

No le había contado lo que había pasado buscando algún tipo de reacción de aquel tipo, pero no era como si fuera a echar a correr. No ahora. Para cuando tuvo que apartarse de ella ante la notable ausencia de aire, toda la sorpresa y las dudas se habían bien ido muy lejos. Arrastró la mano hasta alcanzar la mejilla de ella para dedicarle una suave caricia en ella dejando su frente apoyada con la de Sora los segundos que hicieron falta para recuperar el aliento.

Como siempre, ella era la que daba el primer paso y se lo ponía todo tan sencillo que solo tenía que dejarse llevar. Había pasado antes, y volvía a pasar ahora. Por eso mismo terminó de arrastra la mano hacia la barbilla de la chica volviendo a hacerla levantar la cabeza para ser ahora él quien la besara.

También era plenamente consciente de que seguramente no le hubiera contado aquello con la intención de acabar así. Si hubiera querido llegar a aquella situación solo tendría que haberlo hecho, no tendría que haberse buscado excusa alguna. Simplemente había sido la reacción que había sido capaz de expresar. En su cabeza todo se había ordenador de tal manera que lo único que había podido hacer era acercarse a Yamato. Acababa de decirle que si estaba allí era una simple casualidad, que había estado más cerca de no volver nunca más que cualquiera de todos ellos… simplemente eso había desterrado todas las dudas de ella en ese momento. La había hecho dar el paso.

Que continuara sin despegarse de él ya estaba relacionado con la cantidad de tiempo que llevaba queriendo volver a hacer aquello, volver a sentirse entre sus brazos como en aquel momento, volver a probar el sabor de sus labios. A la vez era como volver atrás en el tiempo, pero de forma diferente. Aquel no era un beso de dos niños entrando en la adolescencia. Aquel beso delataba necesidad, sentimientos más adultos, e incluso, deseo. Sin duda, no eran ya unos niños. De estar en otra situación quizás hubiera resonado en su cabeza la voz de Mimi cuando hacía un rato se había estado riendo de ella.

Tuvo que apartarse, de nuevo, necesitando recuperar el aliento, manteniendo ahora la mirada de él hasta sonreír-. Gracias por habérmelo contado – murmuró.

Se tomó unos segundos para responder, echando la cabeza ligeramente hacia atrás para apoyar en la pared contra la que se había quedado desde que habían salido a la terraza, sin apartar la vista de ella a pesar de todo, jugando con sus dedos en la cintura de ella, sin soltarla.

- No es algo por lo que darme las gracias – dijo al final-. No lo he dicho para intentar que bajaras la guardia – no se podía quedar callado con aquello.

- Lo sé – amplió su sonrisa, acabando por reírse ligeramente por lo bajo-. La guarda lleva baja desde hace tiempo, tranquilo, aunque esa hubiera sido la intención tampoco ha sido demasiado efectiva.

Se unió a la risa de ella con aquella declaración. No habría podido darlo por seguro, dudando siempre entre si ella simplemente estaba siendo amable porque era su forma de ser o realmente le estaba dando coba. Era la duda que había impedido que se confiara más días atrás. Ahora, parecía que ya no le quedaban dudas de aquello. Afianzó de nuevo sus manos en la cintura de ella, pegándosela bien, disfrutando de cada segundo de ese contacto.

La vio morderse ligeramente el labio antes de ponerse algo más seria, pensativa-. ¿De verdad quieres dejarlo todo atrás? – a fin de cuentas, habían estado teniendo una conversación seria hasta aquellos momentos.

- No es que quiera dejarlo, es que necesito otras cosas en mi vida – se encogió ligeramente de hombros, disfrutando del gesto de ella, jugando con sus dedos en su cabello.

- Sí, pero puedes tener las dos cosas, no tienes que renunciar a aquello por lo que tanto tiempo has luchado y pocos más han logrado.

La miró, sorprendido. Sí, tenía que ser ella de quien vinieran aquellas palabras. Tenía que ser ella la que le dijera lo que realmente pasaba por su cabeza, que iba a tener que renunciar a demasiado si de verdad quería tener una vida.

- No puedo tenerlo con la vida que he llevado hasta ahora. Me supone demasiadas horas como para poder pensar en nada más… - no hablaba de nada en concreto, ni siquiera de ella. Hablaba de que de verdad en aquellos años no había tenido apenas tiempo para sí mismo, para poder tan siquiera visitar a los suyos-. No estoy seguro si después del accidente estoy dispuesto a volver a todo aquello.

- Pero te supondría renunciar a lo que de verdad quieres hacer… ¿es definitivo ya? – eso era lo único que no le había quedado claro.

- No, no lo es – respondió desviando la mirada de ella, clavándola en algún punto de la nada-. Pero no quiero pensar en eso ahora, creo que, por ahora, el único cielo del que quiero estar pendiente está mucho más cerca – fue un juego de palabras nada nuevo, pero sirvió para que ambos se rieran y ella diera por aplazado el tema.

No era necesario perder tiempo en peticiones de silencio, ella sabía que era un tema que no debería de hablar con nadie. Tampoco se le ocurriría, era algo demasiado personal como para irse de la lengua con nadie más. No necesitó entrar en detalles sobre ellos dos en aquel momento, ni siquiera cuando retiró las manos de su cintura finalmente para buscar la suya antes de acercarse a murmurarle algo más confidencialmente algo-. ¿Tú crees que se habrán dado cuenta de que hemos desaparecido?

- Pues… - estaba completa y absolutamente segura de que sí, pero no se rió ante lo absurdo del control que tenían sobre ellos, sino que simplemente se centró en cómo había conseguido que se le pusiera la piel de gallina simplemente con aquel gesto-. Cuando vengan los de seguridad a echarte por haber roto el perímetro de seguridad conmigo creo que te podrás dar por respondido – habló al final.

No se había vuelto a acordar de ninguno de ellos en todo aquel tiempo. No necesitaron intercambiar más palabras antes de echar a andar de nuevo hacia el interior. Era la boda de Taichi, tenían todo el tiempo que quisieran para sus propios asuntos cuando aquello pasara. Absolutamente todo el que quisieran.

Solo se permitió frenar segundo antes de volver a ser visibles para el mundo para echarle un vistazo al rubio que la acompañaba, habiéndose dado cuenta de un detalle-. Espera – dijo divertida antes de levantar la mano para él para quitarle con cuidado una ligera marca que le había dejado-. No sé yo cómo de tendencia será si alguien te ve aparecer de rosa.

Entre risas, volvieron a entrar.


¿Veis como no soy tan mala? ¿Eh? Por eso lo fui cortando, para llegar a esto en el momento oportuno e ir racionándolo... Y por esto mismo no quería meter las despedidas entre medias porque de pasar, quería que fuer estando plenamente conscientes de lo que hacían o dejaban de hacer, sobretodo con la conversación del capítulo anterior.

A: ¿tengo otra vez brillo-brilli? Esta vez sin cortes más allá del cambio de capítulo, no he dejado ninguna escena a medias. Quería dedicarle el capítulo entero a que por fin alguno de los dos diera el paso, así que fui colocando las cosas poco a poco para dejar todo este fragmento solo. Lo de llevar las cosas más al extremo era por poner al personaje lo más al límite posible, para que le diera por replantearse las cosas. Parece que le funcionó, ahora solo falta ver si va a seguir con la idea de dejarlo todo o no, claro e_e

Ademas, tenía que darle un especial protagonismo a Gabumon, que es uno de mis favoritos (mentira, de los digimon los adoro a todos por igual, salvo quizás Palmon que... meh... - vamos a ignorar al santísimo Meicoomon, por favor, cosa más cansina- como para decidirme por alguno). Tenía que ser él quien lo ayudara a salir de semejante situación.

Venga, sobra decir que este capítulo te lo dedico totalmente por todo lo que te llevo haciendo padecer desde la primera publicación de este ff. Mil gracias por todas tus review y todo lo demás, de verdad. Espero que te guste tanto como los demás... Bueno, no, más que los demás.

¡Nos leemos! Un abrazo ❤❤❤