El resto de la velada había pasado tranquila, sin que nada pareciera fuera de lo normal entre todos. No era una noche para estar pendiente de nada más que de sus amigos, hubiera pasado lo que hubiera pasado entre ellos.

Pocas ocasiones volverían a tener en una temporada en la que volver a estar todos juntos, ya habría tiempo de ir aclarando más las cosas. Sora estaba de nuevo sentada al lado de Mimi, observando a unos y a otros, con la cabeza apoyada en su hombro, cansada de haber estado todo el día sin parar desde bien temprano por la mañana.

- Yo creo que como estos dos no se retiren ya me voy a ir yo primero que ellos – le dijo finalmente reprimiendo un bostezo.

- ¿Vas a ser tan aburrida?

- Ya te digo yo que sí… - se rio por lo bajo-. Pero no creo que tarden en irse, mañana tienen el vuelo muy temprano, era el único en el que quedaban plazas sin tener que hacer muchos transbordos.

- Eso es verdad, pero eso no quita que los demás nos podamos quedar más rato – ella tenía pensado quedarse otro buen rato más.

- Sí, pero yo ya he acabado, créeme, que me tocó pasarme por el estudio bien temprano por la mañana para recoger el vestido y tenerlo todo preparado.

Mientras que estaban las dos hablando, por fin pareció que la pareja se empezaba a despedir de todo el mundo. Aunque tuvieran que pasar todavía por todos los invitados, podía hacer el esfuerzo de quedarse hasta que salieran. Se puso en pie cuando se acercaron hasta donde ellas, despidiéndose de ellos con un abrazo.

- Pasadlo muy bien y sacad muchas fotos para que nos muramos de envidia los que nos quedamos aquí empezando de nuevo con la vida laboral – le dijo a Koemi tras haberse despedido también de Taichi.

- Seguro que sí, nos os preocupéis – se rió, divertida-. Cuando volvamos ya os avisaremos para daros envidia y todas esas cosas.

- Eso espero…

Se quedó apoyada en la mesa mientras que terminaban de hacer la ronda, observándolos, volviendo a entablar con Mimi.

- Míralo, si no puede estar más contento – le dijo vigilando a su amigo entre la gente.

- Sí, la verdad es que sí. Me alegro mucho por él. Ahora solo falta que tú te dejes de hacer el idiota y me des una alegría de una vez.

- Tú sigues bajo castigo por habérmela liado dos veces ya – no tardaría en ponerla al día, solo necesitaba poner en orden sus propios pensamientos. En el fondo tenía que darle las gracias, pero por el momento quería hacer se de rogar.

- Ya, tú no me obligues a ir a tirarle de la lengua a él, que sabes que soy perfectamente capaz – y sabía que hablaba en serio.

En vez de protestar, buscó a Yamato con la mirada antes de reírse por lo bajo. Por el rabillo del ojo pudo ver también como por fin los novios habían terminado de despedirse de todo el mundo y se acercaban hacia la puerta.

- Creo que ahora me escaparé yo – le dijo a Mimi -. Llámame mañana y ya hablamos.

- Espera, espera, que todavía queda que Koemi tire el ramo.

Se cruzó de brazos, divertida. No, aquello sin duda no iba con ella, más bien sabía a quién le iba a caer encima directamente. Se quedó mirando hacia Hikari descaradamente tras darle un ligero codazo a Mimi antes de ver, como efectivamente, le caía el ramo de pleno.

- Date un tiempo, que nos veo en esta misma situación dentro de no demasiado – le dijo a la castaña antes de girarse hacia ella-. Me voy, a ver si consigo coger un taxi y llegar pronto a casa

- Vale, mañana te llamo – se acercó hacia ella para darle un beso en la mejilla y dejarla escaparse a empezar a despedirse ella también.

Aunque le costó, fue localizando a todos los que le interesaba para despedirse diciéndoles más o menos lo mismo que le había dicho a Mimi, salvo a Koushiro, al cual se permitió lanzarle una mala mirada para dejarlo todavía más paranoico de lo que ya llevaba toda la noche.

- Pero… ¿qué se supone que he hecho ahora? – dijo antes de verla alejarse riéndose otra vez.

- Pregúntale a Mimi, verás… - negó con la cabeza, todavía riéndose dirigiéndose hacia los últimos tres que le quedaban, clavando los ojos primero en el ramo y luego dedicándole la mejor de sus sonrisas irónicas a Hikari-. Me voy – anunció-, llevo desde demasiado temprano corriendo de un lado para otro y ya no puedo más.

No hubo pegas aquella vez, pudiendo despedirse de ellos, aprovechando que los dos más pequeños parecían no saber en dónde meterse por el ataque que les acababan de dar los recién fugados novios.

- Hikari, cuando tengas las fotos mándamelas todas y ya así las voy viendo para ver con cuáles me quedo.

- Tranquila, seguro que te las pasa todas – acabó por abrir la boca Takeru cuando se acercaba hacia ella para despedirse él también-. Absolutamente todas – sonrió de medio lado.

- … Sí… Lo que vosotros digáis, me voy ya – finalmente, cruzó una mirada con Yamato, el cual había permanecido ligeramente aparte dejándola despedirse de los dos más pequeños.

- Te acompaño – le dijo, pasando a ignorar a su hermano pequeño-, luego vuelvo a por vosotros dos – alguien tenía que llevarlos a casa después de la fiesta y, de momento, era uno de los que podía permitirse ese lujo.

La vio asentir y esperar a que fuera tras ella, de manera que eso fue lo que hizo ignorando totalmente lo que pudiera decir o dejar de decir su hermano de fondo, simplemente pasó por su lado dándole una colleja antes de perderse entre la gente con la chica.

- ¿Qué tal la noche? - le preguntó una vez que salieron.

- Muy bien, pero ahora mismo creo que solo quiero irme a dormir. Bueno, primero descalzarme y luego irme a dormir. Ya no estoy para estos trotes, he perdido la costumbre – no le estaba contando nada nuevo, ya se había quejado antes de aquello.

- Tú y casi todos, mañana a ver quién es el valiente que se levanta a una hora decente para hacer nada – se rio por lo bajo.

- A una hora decente y a una no decente – por fin se alejaron de todo el jaleo de la fiesta, saliendo al recibidor del lugar.

Ya no había nadie que pudiera estar pendiente de ellos y, a pesar de lo fácil que había sido cuando estaban fuera, en la terraza, ahora les costaba encontrar un comportamiento en concreto entre ellos. Aunque Sora no fuera a decir nada y realmente estuviera pendiente de poder irse de una vez a descansar, Yamato sabía que por fin la pelota estaba en su tejado. Había sido ella la primera en bajar la barrera, como siempre, ahora le tocaba a él mover ficha. No podía ser tan difícil, se suponía que tenía que saber manejarse con una situación como aquella.

Se atrevió finalmente a llevar un brazo a la cintura de ella, cogiéndola mientras que caminaban en lo que podría parecer un tímido contacto. Por el rabillo del ojo pudo ver como en la cara de ella aparecía una leve sonrisa como reacción al gesto de él.

- No sé a qué hora daré señales de vida mañana, pero si no tienes nada mejor qué hacer puedo llamarte y… hablamos más tranquilamente – le dijo finalmente.

- ¿Nada mejor? No lo sé, eso será si consigo despertarme y seguir teniendo activas todas las funciones de una persona normal – asintió, a pesar de todo-. Me parece bien, estaré pendiente.

Sonrió ante la respuesta de ella, dándose cuenta de que estaban los dos solos, echando repentinamente en falta a la pequeña sombra rosa que solía ir tras ella en todas las ocasiones. Sora se dio cuenta perfectamente.

- Se fue con mis padres hace rato, empezaba a hacerse demasiado tarde – explicó deteniéndose una vez que llegaron a la puerta, pudiendo verse desde allí el exterior. No iba a hacer falta llamar a ningún taxi pues una fila esperaba a la salida en la parada-. De hecho, sí que voy a tener algo qué hacer importante mañana, ir a por ella, así que seguro que de tarde ya estoy despierta – cayó en la cuenta mientras que miraba de reojo, comprobando que estuvieran todos los taxis libres.

No había escuchado gran parte de las palabras que había dicho. Yamato se había quedado pensando en otros asuntos muy diferentes desde que se había dado cuenta de que realmente estaban ellos dos solos y que nadie iba a aparecer corriendo tras ellos. ¿Debería de despedirse con un simple buenas noches? ¿Le parecería mal si intentaba algo más? ¿Por qué tenía que ser con ella tan complicado? Seguramente porque fuera con la única con la que realmente había sentido alguna vez miedo a meter la pata.

Se desbloqueó cuando la vio querer alejarse, dispuesta a salir para llamar la atención de uno de los transportes. No estaba del todo seguro de estar actuando bien, de si quizás le molestaría que se tomara la confianza de retenerla a su lado, pero, tenía que arriesgarse. Alargó el brazo para retenerla, acercándose de nuevo a ella, tomándose unos según dos de cortesía para darle a ella tiempo de apartarse si era lo que quería.

No se apartó y por eso soltó el brazo de ella para posar su mano en la mejilla de ella para atraerla hacia él, inclinándose para besar sus labios con suavidad. Cuando se revolvió para acercarse a él y pasar los brazos en torno a la cintura de él no pudo evitar dejarse llevar algo más y olvidarse de la suavidad que había querido llevar en un principio.

La empujó tras una de las columnas, quitándose de la vista de los demás, dejándola entre la pared y él mientras que por primera vez se dejaba de tonterías tomando el control del todo de la situación y tanteándola para llevar el beso a mayores. Jamás había pasado de aquella barrera con ella, cuando habían estado juntos no se había atrevido nunca a lo que él habría considerado pasarse de la raya. Pero no tenían quince años aquella vez.

Se sorprendió, pero no se apartó, sino que se aferró con más fuerza con una de sus manos a él, apretándolo contra ella y enredando la otra en el pelo de él, siguiéndole el juego hasta que no pudo más y tuvo que echar la cabeza hacia atrás para recuperar el aliento. Paseó las manos por los costados de Sora, respirando, buscando de nuevo la calma, aunque se le hacía difícil al sentir los dedos de ella jugando con algunos mechones y la piel del cuello a la que alcanzaba.

- Tengo que irme – murmuró con el tono entrecortado-… porque como me quede más no sé si voy a ser capaz de hacerlo – lo reconocía abiertamente.

- Lo sé – respondió en las mismas condiciones que ella, haciendo el esfuerzo de terminar de serenarse, dejándola escaparse de dónde la había arrinconado-. Y tengo que llevar a los otros dos a casa.

Se apartó del todo, caminando a su lado hasta que finalmente se montó en el taxi para irse a casa de una vez.

- Mañana te llamo – le había dicho a ella antes de que cerrara la puerta.

No volvió al interior automáticamente tomándose unos segundos para terminar de calmarse antes de volver a entrar para buscar a Takeru y Hikari.


Bueno, están en ello pobrecitos nuestros que poco a poco parece que se van espabilando un poquito más...

A: sí, es todo un señor respetable, casado y se ha cortado el pelo, como le han ido diciendo varias veces... jajajaa Lo peor es que con el carácter que tiene en mi cabeza le pega bastante, porque es mucho más abierto y todas esas cosas que, por ejemplo, a Yamato le falta desarrollar un pelín más. Aunque está en ello, poco a poco...

Sí, tengo tengo esos y tengo en mente el punto al que quiero llegar fijo, luego ya veré qué hago si corto ahí o cómo voy haciendo, pero, por el momento, tenemos para rato, no pasa nada, no os vais a librar de mí tan fácilmente e_e xDD Espero que te guste este capítulo también, tengo escrito el día que Mimi se entera de todo, tú tranquila que te voy a dar el gusto jajaja Mil gracias por la review, ¡nos leemos!

Nikanaka: es un amor de personaje y de mis favoritos, hasta cuando tiene el día tonto, por eso siempre es los que digo que los shippeo hasta con una farola con tal de verlo contento. Tengo 11 capítulos escritos más fijo, pero porque voy por ahí escribiendo. Tengo en mente hasta dónde quiero llegar y ya veré cuando llegue ahí qué es lo que hago después. Posiblemente hoy escriba otro poco más, según cuando me siente al teclado si estoy muy zombie o no del trabajo T_T

Y sí, claro, no va a ser todo tan bonito, hay algunos temas delicados que tengo en mente que acaben saliendo, no va a ser todo - como diría el gran Hades - "baile, un beso, un mimo y volvemos a casa felices" e_e.

Muchas gracias por tu review, espero que te guste este capítulo también.