Todavía tardó un buen rato más en llegar a casa, intentando hacer el menor ruido posible haciendo malabares entre las llaves, su chaqueta y Gabumon al cual llevaba en brazos al habérsele quedado dormido en el camino. Intentaba no hacer ruido para no despertarlo y para tampoco molestar a su padre, quien debía de estar durmiendo todavía.

Fue hasta la habitación para dejar al digimon en la cama para que siguiera durmiendo y volvió a salir, no queriendo molestarlo. A pesar de la hora no tenía especialmente sueño y todavía tenía que cambiarse de ropa antes de poder echarse.

Se sorprendió al volver a salir y ver a Hiroaki apareciendo por la puerta de su habitación. Automáticamente llevó la vista hasta el reloj que había en la cocina viendo la hora que era…

- ¿No se supone que los domingos libras? No te habré despertado, ¿verdad? – preguntó acercándose hasta él.

- Tengo que ir a cubrir un reportaje en Kyoto – comentó sin mucho ánimo.

- Pues que manden a algún becario explotado de esos que tenéis, que a ti te hace falta un descanso – posó la mano en el hombro de él, casi pareciendo que habían terminado las tornas-. Siéntate, que te hago el desayuno.

- ¿Qué haces levantado ya? – se fijó en la ropa que llevaba, cayendo en la cuenta-. ¿Acabas de llegar?

- Hace nada – asintió.

- ¿Y no será mejor que te vayas a la cama? Puedo hacerme el desayuno solo no me he muerto intoxicado en estos años, hijo…

- ¿Seguro? – se rió por lo bajo-. No tengo sueño, me he desvelado, tranquilo. Ya tendré tiempo a dormir luego. Venga, siéntate.

Se quitó la chaqueta, dejándola tirada sobre el sofá y luego se aflojó el nudo de la corbata y se arremangó las mangas de la camisa para no mancharse.

- ¿Qué tal la boda? – le preguntó tras un bostezo, empezando a despejarse.

- Muy bien – mucho mejor de lo que habría podido llegar a imaginarse-. Dejé a Takeru en casa antes de venir.

- Sí, me lo había dicho. ¿Cuándo se iban de viaje?

- Mañana por la mañana, y no creo que vuelvan hasta dentro de un par de semanas como pronto, así que si quieres darles la enhorabuena ya te avisaré cuando lo hagan – contestó con la cabeza todavía metida en el armario antes de sacar lo que necesitaba.

- ¿Todo lo demás bien? – le preguntó, observándolo.

- Sí, a nadie le dio un infarto de última hora, ni hubo plantones en el altar, solo sobresaturación de familiares y poco más. Bueno, sí, fotos, muchas fotos, pero esas cuando las tenga ya te las enseñaré.

Hiroaki observaba a su hijo curioso. No tenía muy claro qué pasaba, pero le notaba algo diferente. Seguramente fuera cosa de estar aún demasiado dormido, o que él hubiera vuelto todavía a esas horas de la fiesta. Pero… diría que lo veía con un aire más tranquilo de lo que lo había hecho desde que había vuelto a casa.

- Cuando vuelva de tarde espero que me lo cuentes todo mejor – le dijo cuando se acercó para dejarle delante una taza.

- Mejor de noche – sonrió ligeramente.

- ¿De noche? ¿Tienes planes para hoy por la tarde? Quién tuviera tus años... Si todavía no te has acostado y ya estás pensando en…

- Papá – cortó la frase de él, observándolo unos segundos-, creo que está vez puedo hacerlo bien, que la puedo recuperar.

- ¿Recuperar? - ¿no estaban hablando de la fiesta? Que no le cambiara de tema tan rápido, que aún no había terminado de despejarse.

- Sora – murmuró antes de cruzar una mirada con él y sonreír para volver a centrarse en el desayuno.

Tuvo que tomarse unos segundos para organizar en su cabeza las palabras de su hijo. Primero por la hora y segundo porque era una de las cosas que no tenía pensado escuchar, y menos así, de repente. Incluso tuvo que hacer el esfuerzo por asociar aquel nombre a alguien, no porque no recordara a los amigos de toda la vida de Yamato, sino porque le costó ponerse en contexto.

Lo miró, sin entender nada, esperando alguna explicación más por parte de él, ya que lo conocía y sabía lo hermético que podía llegar a ser. Esas cosas era mejor dejarlo a su aire y esperar a que fuera él quien quisiera hablar de ellas. Hasta dónde él sabía, ese nombre se correspondía con la amiga pelirroja de la infancia de su hijo, haciendo un esfuerzo, podría llegar a asociarla con su primera novia, pero hasta dónde él sabía aquello había quedado muy atrás. De hecho, ¿no era Yamato quién había cortado relaciones?

Miró hacia la taza, confuso, y luego volvió a mirar hacia él. ¿Cuándo había aparecido líquido dentro de ella?

- Creo que más vale que te des prisa con ese desayuno si quieres que me entere de algo… ¿De qué hablas?

La respuesta del rubio fue empezar a reírse al ver las caras de confusión de su padre-. Déjalo papá, ya hablaremos de noche – volvió a acercarse a la cocina paraseguir con lo que estaba haciendo.


Sora despertó sin tener muy claro qué hora era al sentir la puerta de casa cerrarse. La luz se colaba por su ventana pero ni siquiera eso había sido capaz de sacarla de la cama, o de tan siquiera molestarla. El día anterior había sido un no parar continuo y eso le había pasado factura. Había empezado demasiado temprano y había acabado demasiado tarde y lo que era aún más importante, habían pasado demasiadas cosas importantes.

Alargó la mano para coger el teléfono y ver que ya era la hora de comer, desbloqueándolo para ver que tenía un mensaje nuevo de Taichi en el que simplemente se podía ver una foto desde el aeropuerto de él y Koemi con los billetes en la mano. Sonrió y luego volvió a mirar la hora, sin recordar lo que había leído.

Resopló al ver que era realmente tarde… siempre podría quedarse más rato en la cama, nadie iba a echarla de menos. Se giró, buscando a su fiel compañera que solía quedarse dormida con ella siempre y le extrañó no encontrarla. Eso la hizo caer en la cuenta de que sí que la iba a echar en falta alguien…

Con toda la pereza del mundo se arrastró fuera de la cama, alargando la mano para echarse una fina bata por encima de los hombros y bajar sin más a la cocina. Empezaba a tener hambre, pero lo que más tenía, era sed. No fue hasta que llegó al piso de abajo cuando se dio cuenta de que varios pares de ojos estaban fijos en ella.

- ¿Qué estáis haciendo vosotros aquí? – dijo sorprendida al encontrarse a sus padres allí.

- Comprobar que sigas con vida – Haruhiko, su padre, se acercó hasta ella para saludarla, terminando por revolverle el pelo.

- Pues... – se fijó en que con ellos estaba Biyomon-. ¿Cómo habéis entrado?

- Nos ha dejado entrar Haru, de hecho debería de estar a punto de volver, se fue a su habitación para algo – Toshiko explicó señalando con la cabeza en la dirección en la que la más joven se había ido.

- … - hizo un sonido de asentimiento antes de agacharse a coger en brazos a su compañera digimon-. ¿Queréis quedaros a comer?

- ¿A comer? – su padre se rio por lo bajo-. No tienes cara precisamente de estar demasiado operativa como para ponerte a hacer la comida para nadie, hija. ¿A qué hora volviste ayer?

- Tarde… - tomó asiento, observándolos-, no lo sé, no me fijé que hora era la verdad.

- Pues será mejor que te des una ducha y te espabiles, nosotros ya hemos comido, Sora, si me apuras es la hora de la merienda ya – a la pelirroja le hizo gracia que el tono de su madre pareciera el mismo que usaba cuando quería reñirla por algo cuando no era más que una niña.

- Lo sé… Pero poco a poco, que llevo unos días corriendo de un lado para otro. Solo me levanté porque me acordé de que tenía que ir a recogerte – lo dijo mirando hacia su digimon-. Sino creo que seguiría haciendo el vago en la cama.

- Cuando yo me levanté ya habías vuelto – Haru volvió a hacer acto de presencia-. Acaban de llamar del estudio, el lunes tienes que pasarte a firmar los papeles definitivos, Sora.

Resopló terminando por asentir.

- Poco a poco…

- Nosotros nos vamos, que yo mañana tengo que volver a Kyoto– anunció finalmente Haruhiko antes de volverse hacia la otra chica-. Encantado de haberte conocido por fin.

- Vuelve, vuelve… lo que no te digo yo es que tu ayudante dé señales de vida, cuando yo me fui él todavía parecía que se iba a quedar un buen rato – fue tras ellos, poniéndose en pie, dejando que se despidieran ambos de la otra chica y acompañándolos hasta la puerta.

Una vez que se fueron volvió arrastrando los pies, dejando al ave sentada en otra de las sillas, aún más dormida que despierta.

- ¿Mucha fiesta anoche? – Haru sonrió divertida, no recordando haberla visto así en mucho tiempo.

- No te creas, pero me debo de estar haciendo mayor – protestó-. No estoy de resaca si es lo que preguntas, pero me duelen las piernas… demasiadas horas en tacones ayer… - fue entonces a llenarse un vaso con agua.

- Debo suponer que todo bien ayer, ¿no?

- Sí… - comentó antes de dar un buen trago.

No fue hasta ese momento que un recuerdo cruzó su mente. Un vago recuerdo que poco a poco fue tomando forma y que no terminó de asimilar hasta que terminó de beber. Parpadeó un par de veces hasta que, por fin, despertó del todo. No, no se lo había imaginado. Desde que se había levantado no había estado lo suficientemente lúcida como para darse cuenta de la nueva situación que la rodeaba.

- Esa cara sí que es nueva… ¿Segura que no estás de resaca? – preguntó Haru al ver cómo se había quedado con el vaso a medio camino con una cara que, realmente, no sería demasiado capaz de explicar.

- Yo ya se la he visto poner… -Biyomon la observó más detenidamente.


A: pues vete acostumbrándote que estamos en una parte en la que te vas a encontrar a estos dos como suele estar toda pareja que quiere arrancar y que todo vaya bien, por el momento estoy dándoles una tregua... Para que luego me acuseis de ser mala...

Si te digo la verdad fue lo que más me costó en el anterior fanfic, llevar a dos personajes tan jovencitos, porque estoy acostumbrada a otro tipo de personajes o, directamente, porque a mí esos años ya me van quedando algo lejos - T_T - y me es mucho más sencillo manejar otro tipo de personalidad y de forma de comportarse que quizás se acerque más a la mía de ahora. Por eso en este voy tan rápido escribiendo. Sé que no lo notáis, porque el de "El tiempo no pasa igual para todos" lo publiqué cuando estaba casi terminado, pero estoy yendo mucho más rápido escribiendo.

Que parecen capítulos cortitos, pero a lo tonto son ya 120 páginas de word a letra pequeña eh O.o Y un par de anexos que tengo que os metí por el medio cuando se me ocurrieron xDD No me había fijado hasta ahora... xD A ver hasta dónde llego xD

Por la noche, ¡más! Nos leemos y espero que te haya gustado este capítulo tambien. ¡Un beso!

Annavi21: es lo bueno de que sean más mayores en esta historia que en la otra que tengo que también te dan más juego con esos temas y te permiten crear más opciones. Me alegro de que te hayan gustado los capis anterior y espero que este siga siendo de tu agrado también. ¡Nos leemos! Y mil gracias por tu review