La voz de ambas la sacó de sus pensamientos, reaccionando y terminando de hacer aquello para lo que se había levantado. Lo recordaba perfectamente, ahora sí que sí y, en vez de darse cabezazos contra el armario que tenía delante de ella lo que hizo fue esbozar una sonrisa de oreja a oreja que la delató de pleno.
- ¿Hay algo para comer?
- Sí, siéntate que ya te lo preparo yo – dijo divertida Haru antes de caminar hasta ellas-. Pero mientras podrías tener la amabilidad de explicarnos con algo más de detalle qué tal ayer… ¿Volviste sola? – comentó antes de lanzarle una mirada y alzar un par de veces las cejas.
- Claro que sí – estaba ella como para encima no haber vuelto con compañía.
Aunque poco a poco iba centrándose algo más y despertando, empezando a tener una fluidez de pensamientos mucho más rápida. Se formaron en su cabeza por fin todas las imágenes y recuerdos de la noche, haciendo que terminara de dejar de lado la realidad del todo y desconectase de la conversación que había estado teniendo a trozos hasta aquel momento.
Cualquiera diría que parecería dudar entre si se lo había imaginado o si realmente se había pasado con la bebida y le costaba acordarse de las cosas, pero, lo que realmente pasaba era que ponía hasta en duda que todo hubiera sido tan fácil y tan sencillo. Sonrió, de nuevo, sin darse cuenta, recordando exactamente cada detalle de lo que había pasado durante la fiesta y ni siquiera se molestó en disimular.
Solo la despertó de la realidad el sonido de su propio tono de llamada, haciendo que saliera corriendo hacia arriba de nuevo para llegar a tiempo antes de que se cortara.
- Bueno, creo que esta tiene mucho que contarnos cuando baje de nuevo – la chica la siguió con la mirada mientras que el pequeño ave rosa parecía haberse quedado perdida-. ¿Quieres algo de comer tú también?
- No gracias, voy a echarme un rato a dormir – aunque se hubiera ido mucho antes que su compañera, ella sí que no estaba costumbrada a aquello. Y, así tenía una buena excusa para subir tras ella y cotillear la conversación.
Cuando Sora volvió a bajar, unos minutos más tarde, volvía a tener la misma cara de antes, sino más exagerada. Tomó asiento de nuevo y tras lanzarles una mirada a las dos abrió la boca por fin.
- Creo que por fin hemos arreglado las cosas – tampoco sabía muy bien qué era lo que debería de contarles, necesitaba poner en claras sus ideas, pero era la mejor conclusión a la que era capaz de llegar.
- ¿Arreglar las cosas…? – hizo una pausa, intentando ubicarse y, cuando por fin lo consiguió puso cara de sorpresa-. ¡Arreglado las cosas! ¿¡Qué pasó ayer!?
- Te lo cuento si me das la comida ya… - hizo un pequeño puchero, divertida, antes de salirse con la suya.
Aquella vez era diferente, aquella vez quería hablar de ello. No tenía absolutamente nada que esconder, ni mucho menos de lo que poder llegar a arrepentirse. Y por eso, le contó absolutamente todo a Haru.
- ¿Y ahora qué? – le preguntó todavía sorprendida de que las cosas hubieran avanzado tanto de repente.
- No lo sé, ayer no di el paso pensando demasiado en lo que hacía o dejaba de hacer y obviamente tampoco he tenido tiempo ni de pensar en ello o de hablarlo con él – a aquellas alturas, le daba exactamente igual ir o no con algún tipo de plan, le bastaba con aquello. Le bastaba totalmente-. Pero… supongo que todavía queda bastante por aclarar…
- Y tanto… ¿era él antes, verdad? – la vio asentir-. ¿Se puede saber qué quería?
- Sí, claro, quedó en llamarme hoy a una hora más o menos decente para… hablar.
- ¿Hablar? ¿Y ya estás de vuelta?
- Sí – sonrió finalmente un poco distraída de nuevo antes de que por fin le diera la comida-, hay cosas que es mejor hablar en persona.
La sonrisa de Sora se debía a muchas cosas a la vez, a la situación, a que incluso le hacía gracia aquello a que parecía haber vuelto mucho atrás en el tiempo, y, sobre todo a que, de nuevo, tenía en mente algunos de los recuerdos de la noche anterior. Concretamente los últimos, que consiguieron que repentinamente, y sin que se diera cuenta, se le subieran ligeramente los colores a la cara.
- Vale… - Haru se dio cuenta perfectamente, riéndose de ella sin poder evitarlo-. Si quieres que desaparezca solo tienes que decirlo, ¿eh?
- ¡Oye! – protestó, poniéndose entonces más roja todavía.
- Sí, sí, ahora intenta arreglarlo. ¿Has quedado con él, verdad? – esperó a que asintiera-. ¿Cuándo?
- Más tarde, todavía tengo tiempo para hacer el vago un rato.
- ¿Dónde?
- Aquí, ¿por qué?
- ¿Segura que no quieres que desaparezca? – la sonrisa ahora fue diferente, una más significativa.
- No, solo ahora y de mi vista antes de que te tire algo.
- Claro, claro, como ahora ya te he dado la comida… - se acercó hasta ella-. ¿Sabes que me alegro mucho por ti, no? Y que espero que todo vaya bien…
- Lo sé… - amplió más su sonrisa.
Un par de horas más tarde, después de haber revisado los correos electrónicos y haber descansado y recogido todo lo que había dejado tirado por allí la noche anterior, se fue hacia la ducha. Aún era temprano, pero le hacía falta. Y, aunque lo negara, estaba nerviosa. Aunque claro, ¿cómo no estarlo?
Había pasado de un extremo al otro en demasiado poco tiempo y, aunque sabía que había hecho exactamente lo que quería incluso a ella misma le costaba asimilarlo. Al igual que ahora sabía el por qué de muchas cosas. Fue la primera vez desde que escuchó a Yamato contarle el motivo de su vuelta que se paró a pensar en ello y automáticamente volvió a notar un malestar que le recorrió todo el cuerpo.
Lo que le había contado la noche anterior era bastante grave, y, aunque fuera una tontería preocuparse por ello en aquellos momentos en los que ya había pasado el tiempo, no podía evitarlo. Estaba segura de que aunque se hubiera librado de cualquier consecuencia física grave tenía que estar callándose muchas cosas… Solo había que verlo, había vuelto y con una visión de las cosas que jamás le había escuchado. Debería de dar las gracias por ello, porque a fin de cuentas, ella podría decirse que era una de las principales interesadas de todo aquello, pero… ¿a aquel precio? Ahora sabía que todo aquello de que había vuelto era debido a una renuncia… ¿sabía lo que hacía?
Cerró el grito, estirando la mano para alcanzar la toalla que había dejado colgando, envolviéndose en ella, cogiendo otra para empezar a secarse el pelo con ella sin volver demasiado a la realidad.
Se alegraba de tenerlo de vuelta, de volver a tenerlo a su lado, incluso de la caótica situación que tenían entre ellos, pero nunca, nunca a ese precio. Jamás a ese precio. La simple idea de que hubieran estado a punto de perderlo era demasiado terrible… nunca se lo hubiera planteado, su propia cabeza la había protegido de aquellos pensamientos. Y ahora, aquello mismo era lo que la había lanzado de nuevo a sus brazos.
Negó con la cabeza-. Deja de pensar tonterías – se dijo a sí misma.
No era momento de aquello. Era momento de terminar de secarse y arreglarse, o todavía acabaría llegando la hora y estaría allí con cara de boba mirando hacia la nada con unos pensamientos que daban verdadero miedo.
Cuando el timbre de la puerta sonó de nuevo, bajó con paso rápido, quizás habiéndose arreglado algo más de lo que debería para una tarde como aquella.
- ¿Necesitas que te traiga algo de a la vuelta? – le dijo a Haru pasando por su lado.
- Olvídate de mí lo que te queda de tarde que tienes cosas más importantes qué hacer… - dijo con segundas antes de que abriera.
La chica más joven se quedó observando hacia la escena, divertida, observando el mal disimulado nerviosismo de su amiga hasta que finalmente había abierto la puerta. Estudió la escena dándose cuenta de los pequeños detalles que quizás en otras ocasiones hubiera dejado pasar de largo, observando tanto a Sora como a Yamato.
- Para que luego diga que tiene mala suerte – murmuró por lo bajo antes de volver a centrarse en su propio trabajo una vez que la dejaron sola.
A: el pobrecito Hiroaki con todo lo que tiene que aguantar se tiene ganado que lo consientan un poco. Y además me gusta la dinámica entre ellos dos que siempre han enseñado en la serie. Al igual que no me atrevo a meterme con la madre, ya que no tengo ni la más remota idea de cómo puede ir ese asunto. No tiene pinta de que vaya ni bien ni mal, sin más, no va, pero por si acaso, me quedo en territorio conocido que ya bastante tengo con todos los interrogantes que ha dejado Tri como para buscármelos yo extra.
Sora en esas condiciones levantada soy yo cuando me levanto para ir a trabajar que hasta parece que estoy de resaca y nop... No precisamente jajajaja El procesamiento a esas horas va muuuy despacio, aunque las noticias sean buenas.
No son complicaciones graves, pero es que sino no tiene gracia. Tengo una idea en mente de algo que me gustaría meter pero no estoy segura de que encaje o de que vaya a quedar fluído y coherente, aunque sea algo que tengo pensado sacar a modo de fb. Ya veremos en qué queda todo.
Espero que este capítulo te guste y... mañana, si sigo viva con el estrés del trabajo... ¡más! Mil gracias por tu review ❤ ❤ ❤
EDITO: gracias por avisarme... No, no ha sido la app esta vez, es el retrasito mental de una... xDDDDDDDDD Ahora sí que sí
