Había llamado a la puerta tras haber cogido aire, no pudiendo evitar estar nervioso. Siempre había sido alguien que de boca para fuera había sabido aparentar toda la seguridad en sus acciones y en sí mismo, pero los problemas llegaban cuando aquellos con los que estaba lo conocían demasiado bien y no podía engañarlos.
No le merecía la pena intentar disimular con Sora, no le serviría para nada, aunque algo le decía que quizás aquella situación no fuera solo para él complicada y eso, en parte, lo ayudaba a sobrellevarlo mejor. Se había llegado a cambiar varias veces de ropa, se había peinado y vuelto a despeinar otras tantas veces hasta que por fin se había atrevido a salir.
Iba solo, habiendo dejado a Gabumon en casa. Siempre apreciaba la compañía de su amigo, pero aquello era algo que tenía que hacer eso. Los segundos que ella tardó en abrir la puerta le parecieron eternos, pero cuando lo recibió con la mejor de sus sonrisas se olvidó de lo que estaba pasando hasta por su cabeza. ¿Y ahora cómo la saludaba?
- ¿Lista? – bien, podía ser un buen intento.
- Lista.
Se asomó ligeramente para hacerle un gesto a la compañera de ella cuando la vio mirar hacia ellos y luego retrocedió unos pasos para dejar salir a Sora y cerrar la puerta. Era curioso que no tuviera ni la más remota idea de cómo comportarse con ella de repente. ¿Tenía que guardar las distancias? ¿Podría acercarse algo más a ella? ¿Debía de actuar cómo lo estaba haciendo? ¿Debía de hacer algo diferente?
"Haz el favor de calmarte" – se dijo a sí mismo antes de mirarla de reojo.
La conocía, tanto como ella lo conocía a él. Estaban los dos igual, podía notárselo.
- ¿Tardaste mucho en irte ayer? – la pelirroja hizo el esfuerzo por entablar una conversación.
- Bueno… bastante. Y cuando llegué a casa estaba mi padre levantado así que terminé por desvelarme del todo.
- ¿Has dormido algo al final? – por primera vez desde que había abierto se atrevió a mirarlo.
- Sí, sí, cuando me quedé solo y no he vuelto a saber nada de ninguno de los demás, así que supongo que deben de estar todavía más acabados que nosotros – se encogió de hombros.
- Yo tampoco, pero bueno, sí que he estado durmiendo hasta tarde. Cuando me desperté tenía a mis padres en casa para comprobar que estuviera viva y… - revolvió entre sus cosas para sacar el teléfono y enseñarle la foto que le había llegado bien temprano ya.
Detuvo sus pasos para observando, teniendo que reírse al encontrarse a su amigo con la mejor de sus caras de no haber dormido absolutamente nada, cansando y acabamientos, sonriendo con la mejor cara de felicidad que le había visto poner en años.
- Ahora mismo me cae bastante mal – comentó bromeando.
- Sí, eso mismo digo yo – aunque, realmente, le daba bastante igual no estar en alguna playa en aquel momento haciendo el vago. Una vocecita en su cabeza le susurraba que estaba exactamente dónde tenía que estar en aquel momento.
Poco a poco la situación se fue volviendo menos tensa y los dos se fueron relajando, volviendo a actuar con la naturalidad con la que lo habían hecho en los últimos tiempos. No era lo mismo de siempre, había algo más y eso también se podía notar. Siempre costaba arrancar, y ellos habían estado mucho tiempo en pausa.
Las horas, a pesar de todo, pasaron bastante rápido. Había sido momento de ponerse al día por fin de todo lo que había pasado aquellos años en los que no habían sabido nada el uno del otro, detalles importantes y cosas que merecían la pena ser contadas. Para cuando se quisieron dar cuenta, hacía tiempo que se había terminado de poner el sol y la ciudad comenzaba a volver al bullicio tan típico de las noches de verano. Habían estado sentados tranquilamente y ahora era Yamato quien le estaba contando algunos de los detalles de sus viajes. Con la mano apoyada sobre su mano y su brazo apoyado sobre la mesa, se había quedado totalmente distraída escuchándolo hablar de ello. Pensaba en que realmente sonaba entusiasmado cuando hablaba de todo aquello, igual que ella cuando hablaba de sus diseños, de sus proyectos. Podría quedarse horas dejándolo hablar de ello aunque no entendiera casi nada del tema, solo observándolo hablar de ello.
- Otro día tengo que presentarte mejor a mi compañera de casa – acabó por decir.-
- ¿Y eso?
- Le gustan mucho estos temas, me lo dijo no hace mucho – por suerte, su mente no asoció el comentario con el contexto en que había descubierto aquello-, seguro que te acaba asaltando con un montón de preguntas.
Lo vio sonreír, entretenido por aquello y luego asintió.
- Cuando quieras, además, parece buena chica, la he visto vigilarte cuando nos íbamos. Solo le ha faltado amenazarme antes de nos fuéramos.
- Seguramente… Es una versión un poco más cortada y menos metomentodo que Mimi, ya te voy avisando, y digo más cortada porque cualquier cosa lo es más que ella – ambos se rieron.
En realidad, aquello no solo le hacía gracia, sino que le gustaba. Le gustaba porque implicaba que le había hablado de él. Y eso, sin duda, iba a considerarlo como algo bueno. La observó unos segundos, fijándose en su expresión, relajada por fin a su lado, y con un ligero brillo que no había visto desde hacía mucho tiempo. No pudo evitar alargar la mano para echarle hacia atrás de la oreja un mechón rebelde. Le detuvo con la de ella antes de que la retirara, manteniéndola sujeta.
- Es extraño – le dijo finalmente, haciendo una pequeña pausa, observando el gesto de la chica.
- ¿El qué?
- Que todavía hayas sido capaz de dejarme acercarme de nuevo después de lo sumamente idiota que fui – giró su mano, rozando con suavidad los dedos de ella.
- Bastante, sí, está bien que lo reconozcas – bromeó, aunque también era una verdad como aquel plantea de grande-. Supongo que yo tampoco lo he podido evitar.
- Ya, pero… no se puede decir que no haya intentado acercarme a ti y que haya funcionado en otras ocasiones…
- Sí, lo sé – tampoco lo iba a negar-. Pero la situación no puede ser más distinta, ¿no? Puede que yo no haya cambiado mucho, que solo sea algo más segura de lo que era entonces, peor tú sí que lo has hecho.
Claro que había cambiado. Había cambiado para mejor. Ahora se podía tener una conversación con él. Ahora decía las cosas cómo y cuándo las tenía que decir. Ahora no tenía que jugar a alas adivinanzas para saber si solo quería preguntarle la hora, si solo le hablaba por compromiso, o si en realidad quería algo más. O al menos había aprendido a interpretarlo mucho mejor.
- Hace diez años no te habrías atrevido a acercarte tan siquiera – imitó el gesto de él, jugando sus dedos a la vez.
- Hace diez años si hubiera intentado esto me habrías dado con la raqueta en la cabeza – sonrió de medio lado.
- Y con toda la razón.
- Totalmente de acuerdo.
Ambos rieron a la vez.
- ¿Puedo hacerte una pregunta? – Yamato se atrevió, por fin, a sacar el tema que llevaba rondándole por la cabeza desde hacía un rato.
- Sí, claro – le contestó algo extrañada.
A: de perdón nada, ni de pasarte menos. Muchas gracias por avisarme, de hecho, porque sino no me habría enterado xDD El capítulo que os publiqué antes mal estaba en la lista como el número 37 y el que tenía que publicar de verdad se llama "Nuestra historia 37", se me fundió la neurona entre medias y tiré para delante con el primer 37 que vi xDDD Llevo muchas horas dando clase de muchas asignaturas, no sé ni dónde tengo la mano derecha ahora mismo xD
Yo le mando a tu jefe lo que quieras con la explicación, no te preocupes. O le podemos enseñar la historia ya lo mejor le gusta a él también y así podéis comentar :D xDDDD
A mí también me está gustado mucho Haru - queda feo que yo lo diga, ya que me la inventé - pero para ser alguien a quien no le gusta meter personajes ajenos a las series originales, no pensé que fuera a irme tan bien con ella (lo mismo que con Koemi). A Andrew, obviamente como has podido ver, fue un personaje de relleno para algo muy puntual y no se le ha vuelto a ver, las otras dos han dado más juego. Y mientras que te escribo esto se me ha ocurrido algo qué hacer con Haru fíjate tú, así que me voy corriendo a apuntármelo antes de que se me olvide xDD
Muchas gracias por la review, el aviso de antes y la constancia de siempre, ¡un abrazo!
Licky Cross: ¡gracias! De verdad, que a mí vuestras review son casi que lo que más me anima a llevar la constancia y a escribir un poquito todos los días. Me alegro un montón de que sea de tu agrado, y, como siempre, espero que te guste este nuevo capítulo y todos los que están por venir.
¡Nos leemos!
