Se había vuelto a quedar en silencio a pesar de saber que lo estaba observando tras haberle dicho si le podía preguntar algo. Aunque hubiera mejorado con el paso del tiempo en ser más abierto y ser capaz de exteriorizar mejor aquellas cosas, no dejaba de ser un tema complicado y con el que prefería ir con cuidado.
- ¿Qué pasa? – le acabó preguntando Sora de repente, empezando a preocuparse de que pudiera ser algo delicado. Entre ellos había demasiadas colgando en la nada muy delicadas como para no poder pensar que quizás hubiera algún problema. Prefería esquivar todo aquello por el momento, ya habría tiempo.
- Es ridículo – dijo al final, poniendo cara de circunstancia -. Es totalmente ridículo, pero si no te lo pregunto no me voy a quedar tranquilo. ¿Sois solo amigos, verdad? Quiero decir, que no hay ningún tipo de interés…
- ¿Hm? – lo miró.
Lo miró con cara de sorpresa durante un buen rato, aunque quizás no fuera tanto y simplemente a Yamato le pareciera eterno. Sora dejó incluso escapar de mano del contacto de la de él. Primero intentando darse cuenta de lo que le hablaba y, finalmente, sin poder evitarlo, empezando a reírse. Las dudas sobre si podría ser alguna pregunta realmente problemática se fueron todas de golpe. Ni siquiera le preocupó que se enfadara con ella por reírse tan abiertamente de él.
- Claro que no, al menos no por mi parte – que era lo que importaba-. Ni siquiera hice nada que te diera pie a pensar mal… Solo fui amable con él – quizás si hubiera hecho porque llegaran a sus oídos más detalles entendería aquello, pero no había sido el caso-. ¿De verdad me lo preguntas en serio? ¿Tú crees que estaría aquí ahora mismo de ser de otra forma?
- No, no me malinterpretes, pero… - era idiota-, podría haber algo más de fondo y me gustaría saberlo antes de…
- ¿Antes de qué? – le cortó ella. Sabía por dónde iban los tiros, lo sabía tan bien como que había que ser así de directa en muchas ocasiones con él para provocar que dijera las cosas.
- Antes de dejar de no intentar implicarme demasiado.
Volvió a observarlo, ahora sin reírse de él, fijándose en la expresión de su cara, en cómo le rehuía la mirada y parecía haber decidido que unas plantas que había unos metros más allá de dónde ellos estaban eran dignas de un buen estudio. Aquello ya se correspondía más con el Yamato que ella conocía y que a veces se escondía tras una fachada de seguridad que poco iba con él.
- ¿No te parece un poco tarde ya para eso? – fue la única respuesta de ella, bajando el tono ligeramente.
En realidad, era demasiado tarde ya para eso. Siempre había sido demasiado tarde-. Lo siento – le dijo de repente-, ha sido una tontería.
- No lo ha sido – le contestó al cabo de un rato-, tú y yo tenemos demasiado que aclarar todavía entre los dos, por alguna parte tenemos que empezar – sacó finalmente el verdadero tema importante.
- ¿Aclarar? ¿De verdad crees que tengo algo que aclararte a estas alturas? - y lo decía porque estaba seguro de que ella sabía exactamente el por qué de todas las idioteces que había hecho los últimos años.
- Más o menos… - entendió bien sus palabras-, pero al igual que tú quieres saber algunas cosas antes de implicarte más… abiertamente – porque muchas cosas estarían poco claros, pero que ellos dos ya no tenían escapatoria era de las pocas que estaban perfectamente claras-, yo también necesito algunas explicaciones – hizo una pausa, quedándose mirándolo en silencio-. Tranquilo, no creo que sean de ningún tema del que no quieras hablar.
Necesitaba explicaciones que ella ya sabía, pero que necesitaba escuchar de sus labios. Sabía que revolver en el pasado podría crear un ambiente mucho más tenso, pero no quería empezar nada entre ellos dos con las cosas a medias.
Retrocedió, ligeramente, apoyando el respaldo en la silla, rompiendo el contacto con ella-. Te escucho.
- No me importa si tienes pensado quedarte aquí o no – soltó de golpe, tras dudar unos segundos-. Soy mayorcita ya, puedo adaptarme a estas situaciones, yo también necesito ir y venir, aunque ahora esté más relajada y haya podido volver a instalarme aquí mi trabajo siempre me tiene yendo y viniendo a todas partes.
- Te sigo escuchando – no tenía tampoco nada qué decir al respecto, aunque agradecía la puesta en claro de las cosas.
- Tampoco quiero tener que acordarme de todas las estupideces del pasado, tanto tuyas como mías – se metió a ella también en aquel saco-. Borrón y cuenta nueva, es la única condición que te pongo.
Siguió observándola, divertido incluso. Era algo que sí que le llamaba la atención desde que había vuelto, lo directa que podía ser. No estaba costumbrado a aquello, ni siquiera en los tiempos en los que deberían de haber tenido la suficiente confianza como para serlo. Al menos no con él, ya que ese comportamiento sí que se lo había visto tener en otras ocasiones con más gente, pero no con él. Y cuando él se podía considerar todavía que ella en esos temas, había sido uno de los grandes problemas en la relación que habían tenido.
De repente parecía que todo aquello se había esfumado como por arte de magia.
- ¿Algo más que decir? – le preguntó, manteniendo el gesto serio.
- Por el momento… no. Pero solo por el momento seguro que se me ocurre algo – se le ocurrían muchas cosas, temas mucho más delicados a tratar entre ellos dos, pero, quería llevar las cosas poco a poco.
- Pues entonces no tengo absolutamente nada que objetar, ¿vas a querer que te lo ponga por escrito? – sonrió por fin de medio lado, dejando ver que todo aquello hasta le parecía divertido.
- Puede… tendré que pensármelo – sonrió a juego con él acabando por bajar la mirada hacia su muñeca, observando la hora en su reloj-. Mañana tengo que pasarme por el estudio, será mejor que me vaya – puso una mueca de fastidio, sincera, no se había dado cuenta del tiempo que había pasado.
Asintió, dándose cuenta también de la hora que era y de que había dicho a su padre que esa noche estaría en casa cuando volviera. Recogieron sus cosas, emprendiendo de nuevo el camino de vuelta a casa, llegando hasta dónde los caminos de ambos se debería de dividir.
- No hace falta que me acompañes de vuelta, tienes que dar un buen rodeo sino – le dijo deteniéndose.
- Lo sé, pero ya sabes que nunca me ha importado.
- Pero antes solo te quedaba a diez minutos caminando, ahora tienes que irte hasta la otra punta – en el fondo no podía evitar no saber cómo manejarse en aquella situación y parecía querer escaparse lo antes posible.
Era curioso lo sencillo que era pasar de un extremo al otro, cuando hacía apenas un rato habían estado hablando de cosas bastante directas y en aquellos momentos hasta había estado unos minutos temiendo el momento de tener que separarse cada uno en una dirección por no saber cómo actuar. ¿Qué se suponía que decía de hacer? Sora lo observó unos segundos, pensándose bien sus opciones, no queriendo dar pie a que pudiera malinterpretar ninguna de las salidas de ella.
- Está bien – dijo al final-. Pero luego no quiero reclamaciones cuando tengas que volver hasta nuestro antiguo barrio.
- Se me ocurren consecuencias peores – le dijo antes de acercarse hasta ella para atreverse por fin a posar su mano en su espalda, indicándole así que girase para comenzar el camino de vuelta.
Haru estaba sentada en el sofá, prácticamente dónde la habían dejado cuando se habían ido, intentando ponerse al día con unos trabajos que había ido dejando pendientes por tomarse unos días de descanso. No mucho más lejos de ella, Biyomon estaba distraída mirando hacia la televisión sin nada mejor qué hacer.
- ¿Va a tardar mucho en volver? – preguntó a la chica por fin-. Me dijo que cuando pasara la boda nos iríamos las dos de vacaciones y tenemos que buscar destino.
- Pues… no tengo ni idea, no dijo anda, pero mañana tiene que madrugar así que supongo que no – fue entonces cuando se fijó en la hora que era. ¿En qué momento se había hecho tan tarde ya? -. ¿Quieres algo de cenar? – posó el ordenador encima de la mesa, quedándose a medio camino al volver a echarse hacia atrás.
Esperó unos segundos en silencio, ya que le había parecido escuchar algo. Volvió a escucharlo, aquella vez más claramente. Una risa. Una risa que conocía a la perfección y parecía que no estaba demasiado lejos de la puerta. Y que tampoco estaba sola, porque segundos después otra voz pareció unírsele.
Fuera, en el pasillo del edificio, buscando las llaves en su bolso, Sora por fin se había detenido.
- Te lo dije, ahora no quiero quejas por tener que volver – se rió de él abiertamente.
- No me quejo, solo digo que ya me extraña que no me haya llamado mi padre para saber dónde me he metido o para quejarse porque todavía no tiene la cena lista.
- Lo has malacostumbrado otra vez – negó con la cabeza-. Seguro que te echaba mucho de menos.
- No lo dice, pero sí – y lo que era peor, él se daba cuenta ahora de que realmente también lo había echado mucho de menos-. De hecho… Me ha dicho que me quede con él hasta que termine de decidir qué es lo que voy a hacer, que no necesito buscar dónde quedarme.
- ¿Y qué le has dicho?
- Que me lo pensaría – no tenía demasiado que pensar.
- Mira que eres rancio… tienes tantas ganas como él de que no esté solo en casa todo el día y no eres capaz de decírselo – le acusó directamente.
- Lo sé – reconoció finalmente-. Será mejor que me vaya de una vez o de verdad voy a tener que aguantar drama esta noche – se acercó un par de pasos a ella, recortando la distancia por fin entre los dos.
Llevaba toda la tarde esperando para poder tomarse aquella libertad y ya no había sabido qué excusa buscar. Tampoco había querido forzar las cosas, que pareciera que tenían que actuar de repente como si fueran realmente una… ¿pareja? No pensaba ponerse a darle vueltas a lo que fuera que estaban empezando.
- Cuando tengas un rato libre, avísame – le dijo cuando todavía estaba lo suficientemente cerca de ella pero sin haber llegado a rozarla aún.
- ¿Para qué? – sonrió de medio lado, guardándose por un segundo las llaves en el bolsillo para poder posar sus manos sobre los brazos de él.
- Seguro que se te acaba ocurriendo algo – no le hacía falta alzar mucho más la voz debido a la cercanía de ambos y, sin duda, aquel tono más personal parecía tener un buen efecto en ella, quien lo observó clavando sus ojos canela en los azules de él antes de adelantar la cabeza casi a punto de alcanzarlo.
- Ya veremos lo que se me puede ocurrir o no – estuvo a punto de retroceder de golpe y escapársele, pero ni siquiera ella tenía tanto autocontrol. Hizo por recortar la distancia del todo que los estaba separando y poder así hacer lo que llevaba queriendo hacer todo el día.
Solo fue cuestión de unos segundos, incluso menos, claro. Parecía que no lo iban a tener tan fácil.
- ¡Sora!
Se apartaron prácticamente como si les hubiera entrado la corriendo viendo de repente a Biyomon al otro lado de la puerta. No muy por detrás de ella, todavía con los brazos estirados hacia el ave, Haru se había quedado congelada, poniéndose todavía más roja que su amiga.
- Lo siento, es que se estaba quejando de que quería que volvieras ya y no pude evitar que viniera a buscarte – se excusó sin saber dónde meterse.
La pelirroja cruzó una mirada, divertida a pesar de todo, con Yamato.
- Nos vemos – le dijo antes de agacharse para coger a su compañera digimon-. ¿Y tú qué problema tienes ahora, eh?
- Buenas noches – en el fondo debía de reconocer que aquella situación en vez de molestarle le había hecho gracia.
Buscó con la mirada a la otra chica, despidiéndose con un gesto de la cabeza y luego siguió con la mirada a las otras dos, viendo, poco antes de que se cerrase la puerta como los ojos azules de Biyomon se clavaban en él en un gesto más serio. Talmente parecía decir que lo estaba vigilando…
- Sí ahora la habrá enviado Yagami a vigilarme… - murmuró para sí mismo cuando la puerta se cerró por fin.
A: bueno, pues míralo, aquí sale a relucir el pobrecito chico otra vez, pero estoy segura de que de esta forma no te importa para nada que alguien se acuerde de que Andrew existía xDDDD
Y no he podido evitar el final así. Me reí mucho con la última OVA cuando les aparece para interrumpirlos, así que eso tenía que usarlo yo en alguno de los intentos de acercamiento por parte de ellos. Y así de paso saco algo a la pobrecita Biyomon que me cuesta un montón ya que como es un personaje menos necesario en la historia tiendo a olvidarme de su presencia T_T
Si no me equivoco, que quizás sí, en el próximo capítulo tendrás algo de tu agrado respecto a reacciones, yo ahí lo dejo caer... Y mientras que estoy por aquí contestándote a la review a la vez tengo el word abierto con parte de lo que quería dejar escrito hoy con cositas ya avanzadas e_e Tiempo al tiempo... y mañana más y espero que mejor.
¡Un beso! Y mil gracias por tu review, espero que este capítulo te haya gustado.
Annavi21: sí, claro, es parte del encanto. Además, que en la edad que los tengo más o menos ubicados es más o menos la mía y yo muchas veces también peco de no actuar muy acorde a lo que se espera y más en situaciones como esa xDDD Espero que la pregunta, la conversación y el capítulo fueran de tu agrado. ¡Muchas gracias por tu review! Un saludo.
