Terminó de echar un vistazo a los papeles que tenía encima de la mesa, dándoles una última lectura antes de posarlos de nuevo y dejar en ellos su firma. Había estado aplazando todo lo relacionado con su vida laboral desde que había vuelto porque no le apetecía ponerse en serio con ella, pero, poco a poco, debía de volver a la rutina. Tuviera o no la cabeza en otros temas que poco tenían que ver con diseños en aquellos momentos.
Después de todo lo que había trabajado en los últimos tiempos, se había ganado un descanso. Se puso en pie, acercándose hasta la ventana para observar a la gente pasar desde allí, pensando en sus cosas. Se había matado para llegar dónde estaba, desde que había decidido que aquella sería su profesión había sido lo que más había priorizado en su vida. Y allí estaba.
Ella que siempre había tenido que aguantar comentarios sobre su aspecto, sobre si no se arreglaba lo suficiente, sobre si parecía o dejaba de parecer poco femenina. Que no tenía interés en arreglarse, o en todo el mundo de la moda. Si no fuera porque no tenía gana de aguantar a ninguno de todos aquellos que siempre la pusieron en duda estaba segura de que sería una muy buena experiencia el poder ir a restregarles a dónde había llegado.
Sonrió, sin poder evitarlo. Aquellos pensamientos eran algo que no solía compartir con nadie más, no los consideraba apropiados, pero solían rondar su mente de vez en cuando. Solía acordarse de lo mucho que la habían criticado por todo aquello, incluso de todo lo que habían hablado o dejado de hablar de ella simplemente por el hecho de tener dos mejores amigos del género opuesto. Y ya ni hablar de todas las estupideces que había tenido que soportar cuando uno de ellos había pasado a ser algo más que eso…
Ahora echaba la vista atrás y todo aquello le hacía gracia.
- ¿Te pensabas que ibas a poder esconderte de mí tantos días? – la voz de Mimi saliendo de repente de la nada provocó que diera un respingo y se girase hacia ella rápidamente.
- ¿Qué estás haciendo aquí?
- Le he dicho al portero que lo echarías si no me dejaba pasar porque era una clienta muy importante – anunció orgullosa sacándole una leve carcajada a su amiga.
Dejando la retahíla de pensamientos que había estado teniendo se acercó hacia ella para saludarla con corto abrazo.
- ¿Ya has terminado el trabajo?
- Sí, solo tenía que venir a firmar unos papeles, todavía no me voy a poner en serio. Estoy en huelga – señaló con la cabeza hacia otro montón de carpetas que la esperaban.
- Mejor. Primero porque si no has estado haciendo nada nuevo no tengo nada con lo que distraerme y pedirte que me enseñes y segundo porque así no tienes excusa para escaparte de mí.
La miró divertida. Claro, se había olvidado del pequeño detalle por el que ella podría estar allí. Pensándolo bien, no sabía cómo había caído en la cuenta. O como no le había parecido extraño que no le diera la lata, aunque claro, partían de la base de que no tenía ni la más remota idea de que sí habían existido avances. Avances importantes.
- No me mires así – le dijo arrastrándola con ella hasta sentarla en una de las sillas y ponerse por delante de ella para no dejarla escapar.
- Anda… déjate de hacer el idiota y siéntate tú también.
- ¿Tanto me echas de menos que has interrumpido tu viaje de novios para escuchar mi voz?
Se había sorprendido cuando al escuchar el sonido de su tono de llamado había visto quién era el que estaba al otro lado, no contaba con saber de él en un par de semanas como mínimo. A pesar de todo, sonrió nada más descolgar.
- A alguien tengo que darle envidia.
- En serio, ¿no tienes nada mejor qué estar haciendo ahora mismo?
- No, de hecho no, me he quedado solo mientras que Koemi está en la ducha.
- Y, repito, ¿no tienes nada mejor qué estar haciendo ahora mismo?
- "Nop" – recalcó especialmente la "p" del final de la palabra consiguiendo así que Yamato negara con la cabeza.
- ¿Qué tal todo?
- Horrible, ya sabes, un suplicio. Por la mañana en la playa y ahora nos vamos a ir a conocer un poco los alrededores para luego si eso volver a la playa otra vez antes de cenar, y luego no te lo cuento que no es de tu incumbencia.
- No, desde luego que no… No te pongas mucho al Sol a ver si te va a dar una insolación y te vas aquedar más tonto si es posible… ¿Querías algo? – porque dudaba que le hubiera llamado solo porque se aburría.
- Hikari acaba de mandarme las fotos y estaba matando el tiempo echándoles un vistazo. ¿Te ha llegado a ti también el correo?
- No lo sé, no estaba pendiente, estaba recogiendo por casa.
- Pues… yo sí que las he visto.
El tono fue lo que lo delató, haciéndole recordar que sí, sí que había visto alguna que otra imagen. Así que para eso era capaz de dar señales de vida desde su propia luna de miel… al menos todo aquello había pasado a hacerle gracia, pero a pesar de todo, decidió fingir no saber nada de lo que pudiera estar hablándole mientras que iba hasta el ordenador para abrir el correo electrónico y ver que, efectivamente había un correo de Hikari.
- ¿Tan mal sales en todas las que salgo contigo que me llamas para avisarme o qué? – abrió el archivo y dejó que las imágenes se fueran descargando una tras otra.
- Hay un poco de poco, creo que ha metido todas en la misma carpeta así que las que no te gusten o no te interesen bórralas.
Hizo click en el primero de todos los iconos, dejando que fueran cargándose una tras otra, observándolas de pasada sin mucho interés en aquel momento, tenía tiempo de sobra luego para ir mirándolas una a una.
- Vale, ya las ordenaré luego y le daré a tu hermana las gracias.
- ¿Y por qué no las vas mirando ahora?
Agradecía que aquella conversación fuera por teléfono y así no tener que fingir las caras de seriedad o de no entender de qué le hablaba. Se estaba riendo. Sabía perfectamente qué era lo que quería Taichi, pero contando que había pillado a su hermana de pleno y que le había confesado de quien era la culpa, podía reírse un rato de él.
- ¿Por qué tienes tanta prisa? ¿Hay alguna que tenga que ver sí o sí?
- … - silencio-. No, realmente no, pero tampoco tengo nada mejor qué hacer y así te escucho comentarlas…
- Ya… - disimulaba todavía peor que él-. No lo sé, suena como si hubiera algo que tuviera que ver y que quisieras saber qué tengo que decir al respecto. No sé, como por ejemplo alguna que haya sido sacada a traición por petición de alguien odioso que no tiene mejores preocupaciones el día de su boda que tocarme las narices.
El silencio al otro lado de la línea fue la confirmación. ¿De verdad lo había llamado para eso? Y lo que era peor, ¿de verdad había podido pasar diez años de su vida sin esa clase de tonterías en su día a día? Al ver que no recibía respuesta al otro lado de la línea empezó a reírse, ya sin evitar que lo escuchara.
- Los pillé comentando la jugada poco antes de que fueras. Así tu hermana te vendió en cuestión de segundos. Muy buena foto, por cierto, si quieres te la puedo dar firmada, sigo teniendo práctica en eso.
Se mantuvo el silencio unos segundos más antes de que pudiera empezar a escucharlo reírse a él también.
- Ahora más aún que antes, ¿de verdad tienes que perder tiempo en llamarme para esto? Acepto que me eches de menos y llames para saludar, pero, ¿esto?
- Sí, claro, ¿para qué otra cosa iba a llamarte sino?
- … no me obligues a colgarte.
- No, ahora en serio. Quería disculparme.
- ¿Eh?
Estaba seguro de que le habían llegado interferencias de alguna otra parte, o que había escuchado mal-. ¿Disculpas? ¿Por qué?
- ¿Tú qué crees? Siento todo el numerito de estas semanas atrás. Tenéis ya una edad para hacer lo que os venga en gana y, si os va bien así, yo solo puedo alegrarme y dejaros a vuestro aire.
- … - ahora el que se había quedado en silencio era él-. Me alegro de poder escuchar eso, aunque no te fuera a hacer mucho caso de cualquier otra forma, está bien saberlo – y aunque no lo dijera, aquellas palabras sí que parecían importarle más de la cuenta.
- Sí, no creo que necesites mi permiso para esto, pero es mejor que no me meta. ¿Va todo bien?
- Mejor que bien – dijo justo cuando en la pantalla se proyectaba por fin la famosa fotografía, quedándose distraído unos segundos antes de darse cuenta de una cosa-. ¡Oye! ¿Tu hermana no habrá mandado esto a todo el mundo, no?
- Yo lo hubiera hecho, pero ella lo dudo. Debemos de tenerla nosotros cuatro y como mucho tu hermano. Y no me cambies de tema…
Mimi se había sentado y en aquellos momentos observaba a su amiga sin terminar de creerse lo que le estaba diciendo, o más bien lo que no se creía era que hubiera estado todo aquel tiempo sin haberle dicho nada de todo aquello.
- ¡POR FIN! – alzó la voz lo suficientemente para llamar la atención de los que estaban por fuera de la estancia.
- Shhh…. Baja la voz que hay más gente.
- ¡Me da igual! ¡No me lo puedo creer! ¡Llevo diciéndole a todo el mundo que de la boda no pasaba y no pasó!
- ¿Qué andabas diciéndole a todo el mundo exactamente?
- Ya sabía yo que no podíais ser tan sumamente idiotas los dos – ignoró por completo la pregunta de su amiga-. ¿Y ahora qué? ¿Estáis juntos?
- Pues… si te soy sincera no lo sé, y tampoco me interesa demasiado aclarar esos detalles – se encogió de hombros.
Era cierto, ni siquiera se había planteado su situación actual. No había tenido demasiado tiempo para ello, ni siquiera había dado el paso de romper ella el hielo y besarlo pensando en nada en concreto, ni mucho menos lo había planeado. Aquello era muy diferente de la vez que había estado meses dándose cabezazos pensando en ello y días ensayando lo que iba a decir o no. No había podido ser de forma más improvisada.
- Bueno, me doy por contenta por el momento… - si tenía que volver a malmeter para que dejaran de hacer el tonto lo haría, claro estaba. Se quedó mirando hacia Sora, arqueando poco a poco las cejas-. ¿Tenías que madrugar al día siguiente, no?
- ¿Eh? - ¿de qué hablaba?
- Te fuiste de la boda porque """tenías que madrugar al día siguiente""" – dijo mientras alzaba sus manos y con sus dedos realizaba gestos de comillas con ellos.
A la pelirroja le tomó unos segundos asociar términos, poniendo primero cara de sorpresa y luego, en vez de ponerse de todos los colores, puso los ojos en blanco.
- No, me fui porque estaba cansada. Sola. Directa a mi casa. Completamente sola – sola se había ido, otra cosa es que la hubiera acompañado hasta coger el taxi, pero sabía a lo que se refería su amiga y esa respuesta era exactamente la que tenía que darle.
- Fíjate lo que te voy a decir… Y tenlo muy presente, ¿eh? Koushiro está menos atolondrado que vosotros dos. No tengo nada más que argumentar.
Parpadeó. Parpadeó de nuevo… y finalmente, se echó a reír abiertamente. Se acabó por poner en pie antes de acercarse a Mimi y abrazarla desde esa posición.
- ¿Qué iba a hacer yo sin ti, eh? – le dijo antes de tirar de ella-. Venga, vamos a tomar algo, que invito yo…
A: los personajes más serios y estirados sin mis favoritos para acabar teniendo ese tipo de reacciones mucho más infantiles de lo que deberían. Hace esa pregunta Taichi y nadie vería nada raro, ahora si la hace él pues hay que empezar a reírse porque ya tiene que haberse montado él solo una buena paranoia - que lo hizo - para llegar a exteriorizar semejante pregunta.
Que sepas que según he visto tu review he abierto esto para pensar si era buena o no, porque justamente está escrito en este parte de lo que tú quieres leer, peeero primero quiero ver si avanzo un poquitito más escribiendo yo hoy y en función de eso me pienso si soy buena o no. Que hay que economizar que luego me pillo xDDD Sobretodo porque hemos llegado a uno de esos casos en los que el capítulo siguiente a este está en el aire. Y con el aire me refiero a que escrito está pero no sé si dejarlo así o extenderlo más como ya os tengo hecho alguna vez. Y todavía no sé qué hacer xDDDDD Seguramente, con lo que acabe saliendo, cuando lo publique entenderás mi dilema.
Edita al cabo de un ratito: si es que te tengo muy consentida... jajaajaja. Espero que te guste este capítulo, ¡mil gracias por tu review!
