- Debería de caérsete la cara de vergüenza porque tu hermano se haya tenido que enterar por terceros – fue el saludo de Takeru en cuanto Yamato abrió la puerta de casa.

- ¿Eh?

Lo había pillado desprevenido. Hacía un rato que lo habia avisado de que se pasaría por casa un rato para saludar y ver a su padre, pero no se esperaba que le fuera a llegar ya con eso por delante. Ni siquiera terminó de asociar el tema antes de que su hermano pequeño entrara en casa y siguiera mirándolo mal.

- Me he tenido que enterar por Hikari y porque a ella se lo dijo Taichi. Ya no es que me haya enterado por terceros, sino por cuartos… No sé de quién de los dos me esperaba menos esto – no estaba enfadado realmente, ni siquiera estaba todo lo ofendido que fingía estar.

- No sé de qué me hablas – sonrió de medio lado, adivinando lo que estaba pasando por fin.

Hacía ya una semana de la boda y aún no había considerado oportuno contarle nada a nadie por el simple hecho de que no tenía demasiado seguro nada dentro de su propia cabeza. Para encima, Sora se había ido a pasar unos días fuera con Biyomon y no había vuelto a hablar con ella del tema. No se atrevía todavía a llamarla tan de seguido, no quería que pareciera que quería controlarla o que se agobiara.

- Lo último que yo sabía es que cuando te fuiste a acompañarla a buscar el taxi debisteis de poneros a fabricarlo porque tardaste muchísimo, pero… ¿qué cara crees que le puse a Hikari cuando me dijo que si yo sabía algo de todo esto?

- No te he contado nada porque todavía no puedo contarte nada seguro, Takeru. Estamos… no sé tan siquiera si la palabra correcta es empezando, pero bueno, estamos empezando algo que no sé ni cómo catalogar. Por ahora solo nos hemos visto un par de veces más desde la fiesta, ¿qué quieres que te cuente?

- ¿Todo? Nunca me he cortado en decírtelo, sabes que siempre me pareció la peor estupidez de tu vida que dejaras de estar con ella. Tengo derecho a enterarme primero que Taichi.

- En eso tengo que darte la razón, pero me llamó para sonsacarme desde el hotel, a ese nivel ha llegado ya.

- Me da igual…

- ¿De verdad te molesta que no te lo haya contado?

- Sí, claro que sí, pero tienes suerte de que soy tan tonto de que me alegro lo suficiente como para perdonártelo. Así que venga, empieza a confesar… ¿quién más se lo has contado ya? - protestó.

Cogió a su hermano por los hombros para atraerlo hacia él y con la mano libre empezar a revolverle el pelo, alborotándoselo como cuando eran mucho más pequeños.

- ¿No sabes ya lo que me cuesta hablar de ciertos temas?

- Se lo has contado a Taichi…

- No, me llamó para reírse de mí por el tema de las fotos y para sonsacarme directamente. Solo le confirmé lo que ya sabía...

- Me da igual… ¿vais a volver?

- Eso espero – lo soltó esperando que lo siguiera para ir a sentarse-. Se ha ido a pasar unos días fuera, supongo que cuando vuelva iremos aclarando las cosas poco a poco.

- Llevaba unos días notándote raro.

- ¿A mí?

- Sí, a ti. Estás de mucho mejor humor que cuando volviste, sabía que era por algo, pero no me quería hacer ilusiones. Más te vale no hacer ninguna tontería esta vez porque sabes tan bien como yo que es lo mejor que te puede pasar.

- Ya lo sé.

- ¿Ya lo sabes? ¿Me das la razón así, sin más?

- Cuando la tienes no te la puedo negar, Takeru. Desde la semana pasada parece que todo vuelve a encajar a mi alrededor, sé perfectamente que es lo mejor que me puede pasar – y lo necesitaba después de todo.

- ¿Ves? Si lo sé empiezo a malmeter yo también para que os juntarais primero, ¿cómo lo conseguiste?

- ¿Yo? Fue ella.

- ¿Otra vez?

- Otra vez. Fue ella la que dio el paso, ¿cómo me voy a atrever yo a hacer nada? Siempre he pensado que después de todo tengo que estar agradecido porque simplemente me hable de nuevo, como para atreverme a dar el paso.

- Sí, el cuento de siempre y luego bien que te dedicas a ponerte a tiro siempre o a ir provocando las cosas poco a poco para que la final sea ella quien se harte de esperar y haga algo. Me sé ese truco y nunca te había funcionado hasta ahora.

- Porque esta vez ella sí que se había cansado de esperar. Y, para que lo sepas, sabiondo, esta vez solo no estaba actuando porque soy plenamente consciente de que después de todo no me merezco ni que me tengan en consideración.

- Vale, puedo darte la razón en eso. Pero bueno… me alegro mucho. Me alegro mucho por ti, por ella y por todo lo que os rodea, de verdad. Nunca me he atrevido a hablar con Sora del tema, pero supongo que si a ti te ha afectado tanto todos estos años como para no querer volver a Tokyo ni en vacaciones ella tampoco debió de tener un camino de rosas por delante.

- ¿Algo más que añadir o quieres seguir dándome la charla sobre lo ridículamente malo que soy en temas de relaciones?

- Tengo para rato, tranquilo. Has hecho suficientes idioteces como para meterme contigo una semana entera y eso que solo has tenido una relación seria. Y no me digas que alguna de con las que has estado un mes o dos durante todos estos años cuenta como serio por favor.

Negó con la cabeza, divertido a pesar de todo. Su hermano pequeño estaba dándole la charla, el mundo realmente se debía de estar poniendo del revés.

Cuando llevaba un buen rato ya hablando del tema la puerta se abrió de nuevo, anunciando así la vuelta a casa del padre de ambos quien se sorprendió de ver tanta gente en su casa a esa hora de la noche ya.

- ¿Ha pasado algo?

- No – empezó Yamato – solo se nos ha colado en casa porque no tiene nada mejor qué hacer con su vida.

- Papá, ¿sabías que Yamato tiene novia?

El sonido de una colleja resonó por todo el salón.


Enero de 2003


- Papá, ¿sabes que Yamato tiene novia? – un Takeru de 11 años recibió a su padre cuando fue a buscarlo con aquella frase mientras que su hermano empezaba a ponerse de todos los colores.

Primero pálido por el susto, después rojo como un tomate maduro y luego empezó a ponerse hasta azulado porque se estaba ahogando él solo con las caras que estaba poniendo.

- ¿Novia?

- Sí…

- No le hagas caso, ¿no ves que no dice más que tonterías?

- ¡No digo tonterías!

- No creo que las diga, Yamato. Takeru, tu hermano lleva dándose cabezazos por casa desde que empezó el curso, era solo cuestión de tiempo que le dijeran que sí.

- No, ella fue la que se lo preguntó a él.

- ¿¡Pero te quieres callar!? – odiaba aquellas situaciones, era muy cerrado en torno a su vida personal.

La normalmente pálida piel del mayor de los dos hermanos hacía destacar mucho el color rojo que se había apoderado de toda su cara. No sabía cómo se había enterado, ni siquiera había tenido tiempo de contárselo, así que suponía que no era más que una suposición de él que había estado puesto al día de toda la situación desde hacía ya tiempo y que había estado siguiéndoles la pista. Algo tenía que haber visto o escuchado y había sacado sus conclusiones. Solo le había contado lo que había pasado la noche del concierto, nada más. Entrecerró los ojos, mirándolo mal.

- No dramatices hijo, si no es nada malo y solo me lo ha dicho a mí, no lo ha puesto en una pancarta en medio de la calle.

- Eso, tú dale ideas que seguro que se lo toma al pie de la letra.

- No hace falta papá – Takeru no pudo evitar sonreír de una forma que no gustó nada a su hermano.

- ¿Cómo que no hace falta? ¿El qué y para qué?

- Que cuelgue una pancarta para que se entere todo el mundo – amplió más la sonrisa.

- ¿Por qué? – siseó.

- Porque ya es de dominio público.

- Que lo sepáis vosotros no quiere decir que lo sepa todo el mundo – le daba igual que lo supieran los demás, así podía actuar de una forma mucho más relajada delante de ellos sin tener que estar disimulando.

Takeru terminó por reírse, primero de las caras de él y segundo de las caras de su padre que no tenían precio al estar intentando no unírsele al ver las caras del otro.

- ¿Te acuerdas de la hermanita de Daisuke, no?

- ¿Qué clase de pregunta es esa? – lo difícil sería olvidarse, casi tan difícil como que no le saltaran las alarmas al escuchar ese nombre no fuera a ser que alguien la invocara.

- ¿La hermana? ¿Qué hermana y de quién? – Hiroaki, por primera vez, puso cara de confusión.

- La hermana de un amigo es la fan número uno de Yamato.

- No, está loca y está obsesionada… Y… me da igual, ¿qué pinta esa en todo esto?

- Pues que os vio. ¿Cómo crees que nos hemos enterado el resto? Se lo contó a su hermano – y no pudo aguantarse más la risa haciendo que su padre se le uniera.

Más rojo si es que era posible de lo que ya se había puesto a lo largo de la conversación se fue directo hacia su habitación para cerrarles la puerta a los dos con un sonoro portazo. No estaba enfadado, solo le daba demasiada vergüenza todo aquello. No pudo evitar, una vez solo, relajar el gesto y acabar sonriendo por toda la situación y, especialmente, por el motivo que la había provocado.

- No te preocupes, papá. Yo te pongo al día de la situación y te cuento lo que quieras de la susodicha – pudo escuchar a Takeru decir desde lejos.

- ¡NI SE TE OCURRA! – le gritó desde la habitación.


La pregunta del menor de sus hijos lo había pillado por sorpresa, no por el tema, sino porque llegaba todavía a casa después de todo el día trabajando y no contaba con algo tan directo. No necesitó más que unos segundos para recordar la conversación que ya había tenido con él unos días atrás.

- Esta vez llegas tarde, Takeru. Creo que por una vez he sido el primero en enterarme.

- ¿Se lo has contado a papá antes que a mí? – giró el cuello hacia su hermano, poniendo cara de incredulidad.

- Un par de horas después para ser más exactos – en aquella ocasión, quien sonrió divertido por la situación fue Yamato.

- ¿¡Soy el último en enterarme!? – el mayor de los dos no respondió, solo se acercó a él para darle una ligera palmada en el hombro.


A: supongo que era el orden lógico de las cosas, pero me ha hecho gracia que justamente me pidieras las reacciones de Mimi y Takeru cuando yo sabía perfectamente que esos eran los dos capítulos siguientes. Se me ocurrió meter alguna que otra reacción más importante, ya que pegarían y ayudarían a dar algo más de sentido a la historia, pero todo depende de si tengo tiempo a escribirlas, porque de meterlas, las metería a continuación y se me ocurrieron anoche T_T Así que ya veremos cuando llegue de noche a casa si me da tiempo.

Koushiro es el típico personaje superinteligente con inteligencia emocional que solo brilla por su ausencia. Es el comodín perfecto para cualquier de estas cosas. Al final el único serio y normal de todos ellos va a acabar siendo Jou que les hace de niñera y les dice las cosas como se las tiene que decir sin puñales voladores por el medio.

Nos leemos en el siguiente capítulo, sea con lo que sea que acabe publicando hoy de noche, que por el momento, no lo sé ni yo xDDD Muchas gracias por la review y un saludo grandote grandote como los melodramas de Yamato.

Annavi21: efusividad, esa es la palabra que mejor describe al personaje. Y no lo digo solo por mi versión de ella, sino porque es la forma de la que yo la veo en la serie. Por eso también es perfecta para ser ella la que más escándalo monte por todo esto y la que más directamente reaccione. Al igual que adoro poner a Yamato en situaciones que escapen a su control con su aparente seriedad y comportamiento adulto xDD Me alegro de que te haya parecido divertido, por una vez, era completamente con toda la intención.

Muchas gracias por la review, ¡nos leemos en el próximo!