Toshiko estaba en el suelo, arrodillada junto a varios montones de flores, todos ellos preparados para comenzar a montar el encargo que le había llegado hacía unos días. La expresión de concentración era notable en su rostro, siempre se había tomado demasiado en serio su trabajo, especialmente cuando intentaba empezar desde cero un nuevo proyecto.

Eso era lo único que impedía que su hija reclamara su atención. Se había quedado apoyada en el marco de la puerta observándola observando sus movimientos, sus gestos… Gran parte de su rutina de trabajo la había aprendido de ella y le estaba muy agradecida por ello. Quién se lo iría a decir a ella cuando no tenía más que once años y vivía en la eterna pesadilla de que su madre no podía ni verla en pintura porque no era cómo a ella le gustaría.

- ¿Cuántas veces te he dicho que tienes que buscarte una mesa más cómoda para trabajar? – acabó por reclamar así su atención cuando la vio hacer una pequeña mueca al estirarse a coger las más alejadas.

Levantó la cabeza hacia el origen de la voz, primero sorprendida, pero tardando apenas unos segundos en sonreír al reconocer a su hija.

- ¿Estás insinuando que estoy demasiado mayor para esto?

- No – se acercó hasta ella para arrodillarse a su lado y tenderle lo que estaba intentando alcanzar-. Si yo me pasara el mismo tiempo que tú en esta postura también me quejaría…

- El ikebana debe de hacerse de la forma tradicional…

- No creo que las flores vayan a ofenderse porque te busques una mesa y una silla cómoda con la que trabajar…

- Bueno… ¿has venido a verme y a contarme qué tal estos días fuera o a reñir a tu pobre madre?

- Las dos cosas… - se encogió de hombros antes de acercarse para darle un beso en la mejilla.

- ¿Qué tal lo habéis pasado?

- Muy bien, la he dejado en casa porque estaba cansada.

- Tú también debes de estarlo, podrías haber venido mañana, hija…

- Lo sé, pero me apetecía verte y no me gusta que estés tanto tiempo sola. ¿Cuándo vuelve a tener unos días libres papá?

La respuesta de su madre fue encogerse de hombros. Irse a vivir fuera de cara era algo que había costado mucho trabajo a Sora. Sabía que era algo que tenía que hacer en algún momento, especialmente con el caótico tipo de vida que ella misma se había buscado. Pero la idea de dejar a su madre sola la mayor parte del tiempo no le gustaba ni lo más mínimo, por eso siempre buscaba cualquier excusa para dejar a Biyomon con ella. Sabía que su compañera estaba encantada de acompañar a su madre y, así, de paso, tampoco la dejaba sola a ella los días que más trabajo pendiente tenía.

Cuando consiguió convencerla de que dejara el trabajo para más tarde puso el cartel de cerrado en la puerta de la tienda para poder estar las dos tranquilas. Con un gesto impidió que su madre hiciera nada.

- Tú siéntate… Que no voy a quemar la casa por hacer un té para las dos, creo que ya tengo algo de práctica con esto.

La siguió con la mirada mientras que trasteaba con las cosas, llenando la tetera con agua y poniéndola a calentar. Le gustaba tenerla rondando, hacía ya mucho tiempo que las cosas iban bien entre ellas y cuando no estaba en Japón notaba casi sus ausencias más que las de su propio marido. Quizás por eso era capaz de notarle mejor los cambios, y había algo en ella en aquella ocasión ligeramente diferente.

- ¿Qué tal en el estudio? – le preguntó cuando volvió con todo listo.

- Bien, tengo una montaña de trabajo acumulado esperándome, pero bueno, poco a poco. Ya he estado tocándome las narices demasiado. Y ahora he contratado a Haru de seguido para que me ayude.

- Eso está bien, ya sabes que no me gusta que trabajes tanto tú sola.

Dijo a la que tengo que venir a regañar yo porque la he vuelto a pillar en el suelo trabajando más de la cuenta ella sola – se rió mientras que le tendía la taza llena a su madre.

- Bueno, algo se te tiene que haber pegado de mí, digo yo…

Tomó asiento ella también, quedándose unos segundos observando el líquido oscurecerse en la taza antes de volver a mirar hacia Toshiko, quien la estaba observando con ojo más crítico.

- ¿Qué te pasa hija? No has venido solo a hacerme una visita porque echaras de menos a tu madre, ¿a que no me equivoco?

- Claro que te echaba de menos – dijo antes de dudar unos segundos y acabar levantando la vista hacia ella-. En realidad he venido porque quería contarte una cosa. Creo que… empieza a ser importante y me gustaría que te enterases por mí y ahora que todo está… en este punto.

La sorpresa apareció de repente en la cara de la mujer. Rápidamente en su cabeza se había formado una idea, pero quizás fuera sacar las conclusiones demasiado rápido. Contaba con la ventaja de que a causa de las constantes idas y venidas de su hija los días antes de la ceremonia y los días después, había tenido que pasar tiempo con la digimon de ella. Y eso había significado que algún pajarito se había chivado de cosas importantes. Pero claro, una cosa era que alguien le viniera con el cotilleo y otra que la propia Sora viniera a decirle algo así. No dijo nada a pesar de todo, simplemente se limitó a volver a poner una expresión de normalidad.

- ¿Ha pasado algo, cariño?

- Tranquila, creo que no es nada malo… Espero que no sea nada malo para nadie – en realidad quizás fuera un tema delicado a tratar con su madre. Mucho más con ella que con el propio Taichi.

Cualquiera podría decir que, en el fondo, por muy amigo y mucha madre que fueran, en ese tema nadie debería de meterse. Pero… dejando de lado que la opinión de ambos le importaba lo suficiente como para tomársela en serio. Tenían sus motivos, ellos eran los que más habían visto de cerca todo lo que había pasado.

- No me atrevería a considerarlo como algo malo, creo… Pareces contenta…

- Y lo estoy.

- Entonces seguro que no es nada malo. ¿Qué ha pasado?

- Pues… - en el fondo le costaba hablar de aquello, sabía que era un tema que podía complicarse-. Estoy empezando algo con alguien – mejor ir poco a poco.

- ¿Desde cuando vienes a contarme eso? Quiero decir… Las veces que has empezado algo con alguien no me he enterado hasta que había pasado el tiempo suficiente como para que fuera algo serio.

- Ya… El problema es que este caso puede ser… serio o delicado, como quieras llamarlo, ya desde el principio.

Sin duda aquello cada vez confirmaba más las sospechas de ella. Recordaba perfectamente la situación que habían tenido en casa años atrás cuando había tenido que estar animándola aunque ella intentara fingir que todo estaba bien. De manera que tampoco sabría muy bien como posicionarse en aquella situación.

- ¿Por qué dices eso?

- Porque desde que volvimos los dos a Tokyo la cosa ha ido avanzando poco a poco y… bueno, digamos que… podría decirse que… - había vuelto a bajar la mirada hacia el líquido en la taza.

- Hija, ¿quieres dejar de darle vueltas tanto para decirme que has vuelto con Yamato?

De haber estado bebiendo, se hubiera atragantado, eso lo tenía claro. ¿Tan obvio era? Pero si su madre no había visto nada nunca, ¿no? No le había dicho jamás nada del tema más allá de la pregunta que le había hecho sobre si había visto las noticias de aquel día.

- Deja de poner caras raras, Sora. Primero: te conozco como la palma de mi mano y puedo verte venir desde lejos. Segundo: ¿te crees que estoy ciega o soy tonta? Yo también estaba en la boda de Taichi, hija… Tengo ojos en la cara. Solo había que veros, que al padrino se le veía muy bien durante toda la ceremonia y no te quitó la vista de encima desde que te sentaste. Hasta tu padre se dio cuenta…

No sabía qué era lo que estaba a más temperatura en esos momentos, si la taza o su cara. Las palabras de su madre no habían ayudado a que actuara como una persona normal de su edad. Sobre todo las últimas, en la que ya había implicado a su padre también en el asunto.

- ¿Fue ese día, no? Te perdí de vista un buen rato cuando todos os estabais sacando fotos…

- Sí, fue ese día… - reconoció finalmente.

- Bueno, supongo que ya sabes lo que pienso sobre el tema.

- Ya, ya sé todo lo que pasó, pero ahora las cosas sin diferentes y yo creo que ha cambiado bastante como para pensar que todo va a ir bien… Está muy diferente, mamá.

- No, hija. Lo que pienso sobre el tema es que eres mayorcita para saber lo que haces y si tú quieres esto, adelante. Yo ya no tengo por qué decirte qué es lo que tienes que hacer, a no ser que tú me lo pidas.

No se esperaba esa reacción, más bien esperaba que le preguntara si se había quedado tonta por aquello. Volvió a levantar la vista hacia Toshiko, viendo como daba un sobro a su té finalmente.

- A lo mejor sí que te lo estoy pidiendo…

- En ese caso vas a tener que contarme más detalles, porque lo último que sé es que "a ti no te importa en absoluto lo que le pase o le deje de pasar" y que "no has vuelto a saber de él en diez años como para estar pendiente de estas tonterías".

- … - su cara se puso algo más roja, si es que era posible -. Cuando decía aquello no mentía, estaba convencida de ello. Pero… ya sabes como son nuestros amigos. Todos estaban empeñados en que no era más que fachada y se las fueron arreglando para forzar la situación de tal manera que nos obligaron a volver a establecer contacto…

- ¿Todos?

- No, a Taichi solo le faltó seguirnos para asegurarse de que no hablábamos más de la cuenta.

- Es una buena posición para tomar… - sonrió ante la mención de aquello. No le contaba nada nuevo pero era bueno saber cómo aquel chico seguía preocupándose tanto por ella.

- Y… solo te mentí cuando te dije que no había escuchado nada en las noticias. Claro que lo escuché y casi me da algo. Estaba tan tranquila celebrando que había conseguido el contrato y me saltó en las noticias… menudo numerito que monte por culpa de los nervios que me entraron…

- Conociéndote estoy segura de que uno numerito bueno. Aunque no estuvieras aquí ahora mismo contándome que habéis vuelto, me creería perfectamente que reaccionaste así. Te preocupas demasiado por los demás, aunque estuvieras enfadada con él todavía y de verdad hubiera dejado de importarte.

Hablar con gente a la que no podía engañar y que la conocía tan bien en ocasiones era muy sencillo, facilitaba las cosas, peor a la vez la incomodaba. Sabía que el tema no era del agrado de su madre, estaba segura, por eso tanteaba tanto las cosas.

- Ha cambiado, mamá. Por lo que he podido ver durante todas estas semanas… Y yo creo que las cosas pueden ir bien esta vez ya no somos unos críos. Ninguno va a salir corriendo en cuanto las cosas se vuelvan algo más seriad… Si es que se vuelven claro, porque todavía no sé tan siquiera si se puede decir que estamos juntos o no.

- Yo creo que ya es bastante importante porque sino no estarías contándomelo. Estéis o no juntos tú ya te estás implicando demasiado… Si es que has dejado de estarlo en algún momento.

- Ya… fui yo de hecho la que por fin dio el paso. Creo que no se atrevía pensando que lo mandaría a paseo.

- Mira… Te voy a decir lo que pienso, que supongo que es lo que estás esperando. Yo quiero que tú estés bien y que seas feliz, así que si esta ha sido tu decisión voy a respetarla. Eres mayorcita y creo que lo bastante lista para juzgar por ti misma. Si has llegado a la conclusión de que realmente ha cambiado y de que podéis intentarlo y ser felices esta vez, ojalá sea así. Es tu decisión y yo solo puedo apoyarte. Y si las cosas van mal, no te diré que te lo dije… No he tenido oportunidad de tratar con él para ver si tienes razón y de verdad ha cambiado.

- Lo ha hecho, créeme. Y creo que quiere quedarse, o al menos eso dice.

- ¿Eso dice?

- Sí… bueno, eso es otro tema, pero es lo de menos. Si quisiera volver a su trabajo no me importaría ahora ya no tendría problema con la distancia es lo de menos. Pero… dice que quiere volver y recuperar su vida.

- No suena mal esa perspectiva, hija. Yo creo que tienes dos dedos de frente para que no te engañe y tampoco creo que esa sea su intención. Pasara lo que pasara con vosotros dos no parecía mal chico.

Sonrió ligeramente.

- No, no lo era. Nunca lo fue… - solo un cobarde, pero eso podría perdonarlo. Podría olvidarlo perfectamente si todo iba bien ahora. Hacía demasiado tiempo de todo aquello y ahora estaba a gusto con todo lo que la rodeaba, no iba a echarlo a perder por miedos de adolescencia.

- Solo por volver a verte poner esa cara de contenta, me alegro por ti, hija. De verdad que sí. Me alegro mucho por ti y si estás segura, adelante. Tú eres la que tiene que elegir su futuro y si te tienes que equivocar seguro que podrás arreglarlo todo a tiempo, así que no esperes que sea yo la que te diga lo que hacer.

- Espero no equivocarme esta vez con él… - no, no entraba dentro de sus planes aquello. La sonrisa en la cara de la chica la delataba.

- Oye, pero no vayas a pasarte todo el día con esa cara de tonta que solo te falta ir con luces de neón señalándote… A ver si va a ser todo mucho más serio de lo que yo…

- ¡Mamá! – protestó antes de echarte a reír.

Solo por ver a su hija de aquel humor merecía la pena que se arriesgara. Hacía tiempo que no la veía tan contenta y no podía más que alegrarse por ella. Un error de chiquillos no tenía por qué condicionar la vida de Sora eternamente y si querían volver a intentarlo y él de verdad había cambiado no podía más que alegrarse por ellos.

- Me alegro mucho por ti, ojalá que todo os vaya bien… Y ahora, cuéntamelo todo desde el principio, que si tengo que cerrar la tienda esta tarde, seguro que no me pierdo nada importante.


A: ¡ja! 8) No tenía nada de este capítulo escrito, me he puesto y la final me ha quedado hasta largo. Iba a partirlo en dos pero bueno, creo que puede ir del tirón y así os dejo un capitulillo largo. Esto suele ser lo normal que avanzo cada vez que me pongo al teclado y luego dependiendo de lo que pase en cada capítulo lo voy dividiendo o no en trocitos xDDD

La reacción de la madre de Sora tenía que ser diferente a la de los demás, tenía que ser ella la que, al menos de boca para dentro, no se entusiasmara tanto como los demás, seguro que ella tuvo que ver a su hija pasarlo bastante mal cuando era más jovencita. Pero creo que al final me ha gustado la reacción que ha tenido - y hablo como si no lo hubiera escrito yo XDDD Es lo malo de que los personajes te vayan por libre y acaben haciendo cosas solos cuando estás tecleando. Además, tenía que ser una situación más seria que la pataleta de Takeru, que posiblemente esté ofendido con Yamato por no haberle contando a él las cosas primero una semana o no jajaja

Espero que te haya gustado este capítulo y mañana... más. A ver si me da tiempo a escribir algo más hoy xD ¡Muchas gracias por al review! Un abrazo ❤❤❤