La vuelta al trabajo se había vuelto inevitable. Había retrasado demasiado todo lo que tenía que hacer y aunque había logrado tomar el control por fin de ella, no podía seguir remoloneando. Había cumplido con su promesa de irse unos días con Biyomon para llevarla a conocer otros lugares y ahora le tocaba enfrentarse a su vida adulta laboral.
Por suerte, por pereza que pudiera darle, adoraba demasiado su trabajo y había sobrellevado la vuelta a la rutina.
- Vete a casa ya, Haru – le dijo a la chica que parecía estar haciendo tiempo para que ella se fuera.
¿No necesitas ayuda con algo más?
- No, no te preocupes, estoy revisando unos bocetos. Vete, yo ya volveré cuando termine - le dijo enseñándole su libreta personal de trabajo.
- ¿Segura?
- De verdad, ya volveré yo cuando termine, no tienes que esperarme.
Cedió finalmente empezando a recoger sus cosas y saliendo cuando estuvo todo listo. Volvió a centrarse en sus cosas, desplegando los papeles y todos sus utensilios de trabajo. Cuando se ponía finalmente a trabajar era capaz de quedarse absorta en lo que tenía entre manos e ignorar todo lo que la rodeaba, por lo que no se enteró de que su teléfono sonó un par de veces. Ni siquiera estaba pendiente de dónde podía haberlo dejado.
- No contesta…
Haru se había detenido unos metros más más allá de la salida al encontrarse con una cara, que, a aquellas alturas, le resultaba más que conocida.
- Se habrá olvidado de que tiene el teléfono con ella y estará trabajando en su mundo – lo intentó de nuevo, viendo que la llamada acababa cortándose al no contestar Sora.
- No pasa nada, me acerqué hasta aquí porque yo tampoco era capaz de dar con ella, pero si dices que está trabajando – Yamato había decidido acercarse por el lugar y por suerte se había encontrado con la ayudante de Sora antes de que se fuera.
- Sí, pero que se aguante, que tendríamos que haber salido hace ya un rato y todavía pretendía quedarse más tiempo de la cuenta trabajando. Puedo dejarte subir si quieres, solo no me la mates del infarto que a ver luego de qué vivo yo – ofreció, divertida ante la situación.
- No quiero molestarla si está trabajando.
- Sí, seguro que se lo va a tomar como una molestia…
El rubio arqueó una ceja, sorprendido y en parte divertido por el comentario. Quizás entendía por qué tenían ambas tan buena relación, porque al escucharla hablar podría haber imaginado que con él estaba Mimi. Le recordaba a ella, solo que aún tenía poca confianza con el resto como para ser tan directa. Aquella vez era la primera que hacía algún comentario más directo.
- Diré que es todo culpa tuya – cedió finalmente relajando el gesto para que no pensara que le había molestado el comentario.
Se había quedado en la puerta, apoyado en el marco, observándola casi sin atreverse a interrumpirla. A pesar de todo el tiempo que había pasado, reconocía aquella escena, la había visto muchas veces. Cuando estaba concentrada parecía olvidarse de todo lo demás, con la vista fija en su cuaderno, lápiz en mano en la otra y una expresión de concentración que la delataba.
Casi que le daba miedo y apuro romper aquel momento, pero era mejor hacerse notar o si levantaba de golpe la cabeza y lo veía probablemente la asustaría. Carraspeó con cuidado, intentarlo hacerlo de la forma más brusca posible. No tardó en ver dos ojos canela clavados en él con la sorpresa pintada en la cara.
- ¿Cómo…?
- Magia – sonrió, divertido-. Me ha dejado subir – se encogió de hombros sin necesidad de dar más explicaciones.
- ¿Cuánto llevas ahí exactamente? – sonrió, finalmente.
- No te creas, solo estaba pensando cómo hacerme notar sin que te diera un infarto… - se acercó finalmente hasta donde ella estaba, colocándose detrás para poder observar lo que había estado haciendo-. ¿Nuevos proyectos?
- Más o menos – se apartó ligeramente hacia atrás para dejarlo ver mejor-. Solo son ideas…
No entendía gran cosa, pero igualmente se inclinó para observar mejor los bocetos notando que entonces con ese gesto la espalda de ella quedaba pegada a él. Aprovechó para posar una mano sobre uno de sus hombros y con la otra pasar algunas hojas.
- No hace falta que intentes poner cara de entendido – le dijo riéndose, mirando hacia arriba-, tú mejor limítate a la parte de ir luego a comprar – se echó más hacia atrás, usándolo como apoyo a pesar del respaldo y levantando la cabeza para observarlo.
- Eh, a lo mejor puedo dedicarme a hacerte la competencia ahora, ¿tú qué sabes si pongo cara de entendido por algo o no? – desvió la mirada de los dibujos al escuchar su risa.
Se inclinó algo más, dejando un leve beso en el cuello antes de volver a ponerse recto, aprovechando para observar el lugar, distraído. Lo siguió con la mirada, aprovechando para relajar la postura, recogiendo sus cosas de encima de la mesa. El gesto de Yamato había provocado que un cosquilleo la recorriera, haciendo que olvidara cual fuera la idea que tuviera en mente hasta aquel entonces.
- ¿Está todo a tu gusto? – comentó, poniéndose en pie y quedándose apoyada en la mesa.
- Más o menos – se giró hacia ella, notando el cambio de posición, acercándose entonces a ella hasta colocarse delante-. ¿Te he molestado?
- No, no me corre prisa lo que estaba haciendo – llevó las manos hacia la camisa de él, colocándole los cuellos distraída-. Y de todas las interrupciones que se me pueden ocurrir no ha sido de las peores.
- ¿Cómo que de las peores, eh? – llevó los dedos a sus costados, pinchándola con ellos para luego volver a repetir el gesto de antes.
- No hagas eso – le dijo con un tono a medio camino entre la queja y la risa.
- ¿El qué? – no pudo evitar esbozar una ligera sonrisa de medio lado y aunque ella no lo viera podría imaginarse perfectamente la cara que estaba poniendo, antes de volver a pincharla, aunque sabía que no se refería a eso.
- Y eso tampoco – aquella vez se ganó un pequeño manotazo por haberla provocado dar un salto.
Apartó las manos, riéndose ahora abiertamente de ella por ambas cosas en general. Precisamente aquella escena podría llegar a recordarles a años atrás, solo que ni se había llevado el manotazo por los pinchazos ni la advertencia por acercarse más de la cuenta. Lo que no tenía claro era el por qué, si porque él no se hubiera atrevido o porque ella se hubiera puesta del mismo color que un tomate.
La miró, divertido por la situación-. No tiene pinta de que tampoco te moleste mucho – acabó por decir, posando ahora las manos a ambos lados de ella, pero en aquella ocasión sobre la mesa.
- Claro que me molesta, así que no me tientes a demostrártelo que yo para encima araño – una amenaza completamente adulta y seria, pero que o dudaría en llevar a cabo si era necesario.
Aquello sí que lo rizo reírse, sin poder evitarlo, sabiendo perfectamente que la amenaza era real, casi tanto como que no se había dado cuenta de lo que realmente estaba diciéndole. Intentó ponerse serio, a pesar de todo, observándola unos segundos.
- No me refería a eso – acabó por soltar.
Le tomó unos segundos a Sora darse cuenta, notando como, sin poder evitarlo notaba un calor más intenso empezando a formarse en su cara. Sin duda era el mejor momento para no comportarse como una persona seria de su edad… Interiormente se maldijo por no ser capaz de disimular ni tan siquiera con aquello.
- ¿Tú crees? – a pesar de todo, lo intentó-. No te lo tengas tan creído…
Aquellas palabras no fueron un intento de provocación, no se atrevería a tanto. Se había vuelto alguien mucho más segura en sí misma, pero en aquellos momentos en los que la situación de ambos estaba tan indefinida, tampoco sería propio de ella. Sin embargo, una parte de su cabeza no pudo evitar que sí que le sonara como tal.
Sonrió divertido a pesar de todo, sin saber muy bien como tomarse sus palabras. No era tampoco su intención cuando se había acercado a ella, no había pensado absolutamente en nada cuando había rozado suavemente su cuello, solo había sido un gesto cariñoso. Contuvo la risa cuando se dio cuenta de que dentro de su cabeza estaba teniendo exactamente las mismas dudas que tendría un crío de quince años, aunque él a esas edades estuviera más preocupado por si estaba bien cogerla tan siquiera de la mano o no. Siempre se habían tomado las cosas con otro ritmo… Aunque también tenía que reconocer que eso solo había sido con Sora. Claro que tenía que reconocer que era la única especie de "pareja", si es que a aquellas edades se podía considerar como tal, seria que había tenido.
- Se supone que el estirado cubito de hielo siempre he sido yo – acabó por decir, intentando ganar algo más tiempo antes de decidir qué hacer, si dejarle de nuevo su espacio a la chica o… o no dejárselo.
- No, tú eres el rancio que solo se comunica con monosílabos – era una aclaración importante que hacer.
Sonrió ligeramente de medio lado antes de acercarse de nuevo. Era lo que quería hacer y si dijera lo contrario estaría mintiendo descaradamente. Solo que aquella vez no le dedicó un simple roce, sino que fue un gesto más estudiado. Jamás se le habría ocurrido en otros tiempos hacer aquello, jamás. Y ahora, simplemente parecía lo correcto, al menos en su cabeza. Y, en el fondo, era lo que quería hacer. Por eso cuando se inclinó de nuevo hacia ella aprovechando que estaba apoyada contra la mesa, sus labios comenzaron a recorrer su cuello lentamente y con cuidado.
Primero la notó ponerse tensa, pero no tardó en notar la presión de las manos de ella colándose bajo sus brazos para posarlas en su espalda tirando de él contra sí misma. Eso fue lo que le dio ánimos para darle algo más de intensidad a sus movimientos antes de llegar hasta el oído de ella.
- Lo de los monosílabos creo que lo tengo más trabajado ya – murmuró sin levantar demasiado el tono antes de alejarse lo suficiente para observarla notando un brillo diferente en la mirada de Sora. Era la primera vez que lo observaba de aquella forma. Y le gustaba.
Fue la pelirroja la que se estiró para, a la vez que le daba un tirón, iniciar un beso. Podría decir que con la interrupción de la noche en la que la había dejado en casa, todo el caos de aquellos días y todo lo que había tenido que hacer, de repente parecía haberse dado cuenta de lo mucho que había echado en falta aquello. No se fue por las ramas, ni se anduvo con tonterías en aquella ocasión, sino que fue ella la que tomó el control de aquel beso. Para cuando se quiso dar cuenta la tranquila charla que habían estado teniendo minutos atrás parecía haber quedado del todo en el olvido. Sus dedos se habían cerrado en torno a los cuellos de la camisa de él, tirando de él contra ella, mientras que intentaba alargar más el momento se separarse solo haciéndolo cuando la falta de aire fue notable.
Podría jurarlo aunque nadie lo creería, pero Yamato no había llegado tan siquiera a plantearse aquello, no en aquel momento, sino desde que se habían vuelto a encontrar ya semanas atrás. Dentro de todos los asuntos pendientes entre ellos dos, se había olvidado por completo de ello, había tenido otras prioridades en la cabeza. Pero ahora la cosa era diferente, tenerla ahí a tan escasa distancia hacía que no pudiera alejar la idea. No la dejó recuperar el aliento cuando se separó del beso, volviendo a rondar su cuello, haciendo algo de presión con su propio cuerpo para hacerla retroceder y que en vez de estar apoyada en la mesa se quedara sentada sobre la misma.
- ¿No te parece que no estamos en el lugar más apropiado para esto? – le dijo con la voz entrecortada, dejándose mover y dejando la cabeza hacia atrás para proporcionarle mejor acceso.
- Primero: contigo cualquier lugar es apropiado para lo que sea. Y segundo, ¿por qué no iba a serlo? Estamos solos, ¿no?
Sí, completamente solos. Quizás el único lugar donde podrían estarlo de verdad, pero… se mordió el labio, dudosa, intentando pensar alguna excusa que le sirviera para argumentar que no tenía razón. No la había, mirase por dónde mirase. Ni siquiera quería pensar en ninguna. Apreció el gesto de que se hubiera detenido esperando por el "permiso" de ella para continuar.
- Tienes razón – contestó finalmente.
De tener la cabeza pensando en algo más que en Yamato en esos momentos le habría parecido hasta gracioso que ella misma hubiera aceptado aquella idea con tanta facilidad, se habría muerto de la vergüenza. Aunque el menos de los problemas en esa situación hubiera sido el lugar.
Las palabras de Sora fueron lo único que necesitó para volver con lo que estaba haciendo a sabiendas de que nadie iba a volver y de que nadie iba a ir a molestarlos. Por eso, cuando pasado un rato la situación pudo tener un momento de claridad, lo único que hizo fue cogerla contra él para llevarla hacia el sofá que había visto en su repaso visual al estudio.
- ¿Ves? Ya te dije que no me parecía que te molestara demasiado – había murmurado en el oído de ella antes de, por una vez en mucho tiempo, dejarse llevar completamente.
El último pensamiento que pasó por la cabeza de Sora que estuviera relacionado con algo que no fueran solo ellos dos fue lo mucho que le iba a costar volver a concentrarse en aquella estancia…
Vale, aquí estamos... le he dado unas cuantas vueltas a este capítulo porque, por fin, rompe con la línea que siempre he llevado. Tampoco es una temática en la que suela centrarme demasiado, pero cuando es necesaria, es necesaria, por eso lo he dejado de al forma más sutil que se me ha ido ocurriendo. Ya sabéis, para negociaciones con tomates, os puedo pasar alguna tienda de confianza donde los vendan buenos... :D
A: tiene que haber variedad de reacciones desde las de "no sé si estoy me gusta o no, pero prefiero no meterme"(Toshiko), pasando por las "ten cuidado con lo que haces no vayas a acabar mal otra vez pero me alegro por vosotros dos" (Taichi), "No es asunto mío, pero me alegro mucho por vosotros" (resto de personajes), "OMGOMGOMGOMGOMGOMG ❤_❤ " (Mimi, Takeru). Así que me he centrado en las más interesantes, claro e_e
Seguro que durante la boda los tenía controlados todo el mundo que los conociera. Estaban con todo el grupo minutos antes, a alguno se le tuvo que ocurrir echarlos en falta en algún momento. Y con lo mal que disimulan, debe de quedar solamente Koushiro sin enterarse de lo que está pasando - sí, probablemente acabo de aceptar como canon que aun no se haya enterado jajajajaja).
Este era el capítulo al que me refería con que lo tenía ahí ahí y que tenía que hacer algunas modificaciones antes de publicarlo, por eso aproveché para meter cosas entre medias como las reacciones de ayer. Ya lo he movido de sitio varias veces, originalmente, la conversación sobre qué era lo que le había pasado a él ocurría justo después de esto, pero al final lo he cambiado a otra cosa que... de noche, o mañana, según e_e subiré. Este capítulo es más largo que otros, pero es que no se me ocurría por dónde cortarlo sin que quedase un trocito muy corto o que me llegara un tomatazo de pleno xDDDD
Espero que sea de tu agrado, aunque ya te digo que no suele ser la línea por la que más me suelo meter cuando escribo, así que puede que haya quedado ahí, ahí. Muchas gracias por tus review, siempre me sacan una sonrisita cuando me llegan las notificaciones jajaja ¡Un saludo! ❤❤❤
