N/A: la parte en cursiva, como siempre, es un fb.
- Oh, ¿venías a verme? – la voz de Taichi sonó a su espalda.
Sonrió, por primera vez en aquel día, antes de girarse hacia él y saludarle con un abrazo. No lo había visto desde que se había ido de viaje y, sin duda, era la cara que más necesitaba ver en un día como aquel.
- Oye, oye, sí que me has echado de menos – aunque se sorprendió del gesto, no tardó en devolverle el abrazo-. Pero lo siento, yo ya no estoy en el mercado. Culpa tuya hace unos años, ya lo sabes.
- Idiota – le dijo antes de separarse-. En realidad no venía a verte, es más, ¿qué estás haciendo aquí tan temprano?
- He acabado primero – se encogió de hombros. Si no veías a verme, ¿qué haces aquí?
- Pues… creo que mi subconsciente sí que venía a verte, yo solo iba caminando pensando en mis cosas.
- Ahá…
El moreno la observó atentamente, notando por fin que parecía que algo la preocupaba. Como hubiera hecho algo ya uno que él se sabía le iba a dar una colleja a ella por tonta y luego mandaba a Agumon a cumplir su amenaza de quemarle el trasero a Yamato a sabiendas de que Gabumon tampoco haría nada por ayudarlo porque estaría de parte de ellos.
- Koemi no está, llegará más tarde, pero seguro que también se alegra de verte – le dijo mientras que le hacía un gesto para que entrara en casa.
- ¿Ha vuelto muy morena?
- ¿Por? Ni que hubiéramos estado haciendo el vago al sol un par de semanas – sonrió divertido.
- No sé, una idea fortuita que pasó por mi cabeza – había hablado con ellos cuando ya habían vuelto a Tokyo, claro, pero tampoco les había hecho un interrogatorio.
Un ruido reclamó la atención de ambos, pudiendo ver cómo un par de ojos verdes grandes los observaban desde el sofá, habiéndose despertado de una siesta-. ¿Habéis traído comida? – fueron las primeras palabras que salieron de la boca de él haciendo que ambos se echaran a reír.
Un rato más tarde, no pudo evitar el tema más y cruzándose de brazos apoyado en la mesa del salón, lanzó la primera pregunta al aire-. ¿Qué ha hecho ya?
No le sorprendió, la conocía como la palma de su mano. Negó con la cabeza antes de decir nada, ordenando sus pensamientos en su cabeza.
- No ha hecho nada. Nada malo al menos – reconoció.
- ¿Entonces? ¿A qué viene esa cara de mustia? No me digas que no la tienes porque te tengo demasiado calada.
- Pues… a que llevo desde ayer dándole vueltas a algo en mi cabeza y no puedo sacármelo ni siquiera trabajando – relajó poco a poco el gesto, apoyando las manos en la mesa y dejando la cabeza sobre ellas. En el fondo se sentía muy idiota por aquello.
- ¿Qué ha pasado, Sora?
- Nada…
- ¿Estás de morros porque no ha pasado nada? Si que os lo tomáis con calma…
- No seas idiota – puso los ojos en blanco-. No es eso.
- Entonces sí que ha pasado algo ya – sonrió divertido, intentando, al menos, que se riera un poco aunque fuera para llamarlo idiota.
- ¿Mandas a tu hermana a espiarnos y a sacarnos fotos el día de tu boda cuando deberías de estar pendiente de cualquier cosa menos de nosotros dos y no eres capaz de enterarte de lo que pasaba realmente?
- ¿El día de la boda?
- El día de la boda.
- Ten amigos para esto… ¿Y cuándo pensabas decírmelo?
- Es que no hay nada que decir, todavía están las cosas muy en el aire.
- ¿Y por eso estás así?
- No, estoy así porque me he dado cuenta de que estoy empezando a sentir cosas y la última vez que lo hice y me atreví a decírselo todavía me seguía causando pesadillas no hacía demasiado tiempo.
Podía permitirse ser tan directa y sincera con él porque no le estaba contando nada que no supiera. Él lo había vivido todo y había estado a su lado en cada momento, así que no era el gran descubrimiento del año. Apartó la mirada de él a pesar de todo hasta que sintió una mano en su hombro antes de que se sentara a su lado.
- ¿Tienes miedo de que vuelva a echarse para atrás? – resumió todos sus pensamientos en una sola frase.
- ¿Cómo no lo voy a tener? Hasta el momento no ha hecho nada más que intentar acercarse de todas las maneras, de una forma en la que antes jamás lo habría hecho.
- ¿Cómo una persona normal con capacidad de expresar sentimientos y aprecio por alguien quieres decir? Eso es que ya estás acostumbrada a entender el "idioma Yamato" y lo ves con buenas intenciones.
- … - negó con la cabeza.
- Sora… tiene gracia que sea yo el que te diga esto, ya que fui el primero en amenazarlo a él para que no se le ocurriera volver a rondarte pero… Creo que esta vez es diferente. Todos sabemos cómo es, lo conocemos… pero a la vez yo creo que ha cambiado. Hace mucho tiempo que cambió su visión del mundo, y especialmente contigo y no te hablo de ahora, sino de hace muchos años ya.
- Sí, bueno… cualquiera lo diría – negó con la cabeza.
- Si te lo digo es porque lo sé de primera mano. Y que ahora haya sido capaz de intentar recuperarte quiere decir bastante viniendo de él. No creo que se vaya a echar para atrás y salir corriendo, ni ahora, ni dentro de un año, ni de dos… Hazme caso.
Hablaba con conocimiento de causa y no porque conociera al rubio tan bien como a la chica, sino porque él mismo lo había vivido de primera mano también. Quizás aquello mismo debería de habérselo dicho a ella años atrás para que las cosas entre ellos fueran más sencillas, pero no lo había considera oportuno.
Knife of Day parecía que estaba a punto de quedarse de nuevo sin líder. O al menos esa había sido la conclusión que había sacado Taichi al ver pasar a los miembros de la banda hablando sobre el tema. Yamato no iba con ellos, debía de haberse quedado ensayando. Era algo que tarde o temprano pasaría, cada vez era todo más complicado y la universidad estaba demasiado cerca como para perder tiempo con aquellas cosas.
Llegó a la sala en la que solían ensayar, viendo que había acercado, que su amigo estaba solo, de espaldas a él, bajo en mano. Hasta que no abrió la puerta y se asomó no pudo escuchar lo que estaba haciendo. Parecía estar ensayando una nueva canción, una que no había llegado a escuchar nunca con el grupo.
Y sabía por qué. No era una canción del tipo que podría escucharles a Knife of Day en un concierto normal, aquello sonaba mucho más parecido a una composición personal de él. Una de esas que ya le había pillado más veces.
- Si no fueras tan idiota de tener que escribir las cosas por canción en vez de decirlas a la cara de la gente seguro que tendrías muchos más amigos – lo interrumpió. No necesitaba escuchar mucho más para saber de qué podría tratar.
- ¿No sabes llamar? – había dado un salto sobre sí mismo y los papeles con la partitura se le habían caído al suelo. Alargó la mano de malas formas para cogerlos cuando Taichi se acercó para dárselas-. ¿No tienes clase particular hoy o qué?
- No, me he escapado. Vengo del hospital de comprobar que estén todos bien. Sin novedades por el momento – se adelantó a aclarar sabiendo que ese tema sí que le enteraba. Tomó asiento a su lado en el banco en el que Yamato estaba sentado-. ¿Cuándo se lo piensas decir? – soltó de golpe.
- ¿El qué a quién?
- Ya sabes el qué y a quién – la mirada del moreno habló más que sus propias palabras.
- ¿Para qué quieres que le diga nada?
- Para que te mande a paseo con motivo después de haber sido tú el que pasó de ella hace un par de años por cobarde – la sutileza tampoco era lo suyo-. ¿No te parece un poco estúpida esta situación? Allá donde va se te van los ojos detrás, cada vez que la ves con alguien te pones de un humor de perros y no te atrevas a negarme de qué iba lo que te acabo de escuchar. Así que, me repito, ¿Cuándo se lo piensas decir?
- No le voy a decir nada, Taichi – soltó tras unos segundos de silencio-. ¿Con qué cara le pido perdón y le digo lo que pasa?
- Con la misma con la que me lo estás diciendo ahora mismo.
- No puedo, me va a mandar bien lejos si es que no deja de hablarme automáticamente. Y me lo tendría perfectamente merecido después de toda la basura que le he estado echando encima todo este tiempo.
- Mira, Yamato… Digo esto porque te aprecio, pero la aprecio aún más a ella. Con ese carácter que tienes, tu mal humor y tus malos modos no sé cómo pudo pasar que ella se fijara en ti. Sobre todo porque no estamos hablando de alguien precisamente superficial. Pero lo hizo. Lo hizo y yo me tuve que aguantar y quitarme del medio porque lo que más me importaba era que ella fuera feliz – soltó sin contemplaciones, no era un tema que ninguno de ellos desconociera o no hubiera tratado años atrás-. Así que no me vengas ahora con estupideces de que no tienes derecho a querer volver con ella. Por si no te has dado cuenta o tu estupidez te impide verlo ella sigue queriendo estar contigo, así que puedes ir moviendo tu popular trasero.
Entrecerró los ojos. No se ponía rojo a esas alturas, ni mucho menos por lo que Taichi pudiera decirle, fuera del tema que fuera.
- Yo lo he intentado, de verdad…
- No, no lo has intentado. Los monosílabos no son una forma de intentarlo. Y se merece más que tener que adivinarlo.
- O haces algo o lo dejas estar y no quiero ni oír ni media palabra más del tema, ni que pongas malas caras si te enteras de que alguien la ha invitado a salir, no al menos más mala que la mía de amigo sobreprotector. Lo digo también por ti, solo porque algunos se equivoquen no quiere decir que tú tengas que dejar escapar lo que, seguramente, sea lo mejor que te va a pasar.
Lo vio bajar la cabeza, dejando que el flequillo ocultara su expresión.
- Dentro de dos semanas es la graduación, haz el favor de ir a pedirle que vaya contigo de una vez – le soltó antes de ponerse en pie de nuevo.
Sonrió, recordando aquellas escenas del pasado en las que se empezaba a formar por fin su nueva versión de ver el mundo. Aquellos dos habían sido demasiado obvios siempre.
- Hazme caso y no te preocupes. Como mucho preocúpate porque no le vuelva a dar por querer volver a su trabajo. Que a mí eso de que le dejan retirarse y que quiere hacerlo por las buenas no me convence, pero no es cosa mía.
- Eso no sería malo, Taichi. Si así fuera yo estaría totalmente te acuerdo. Ya no soy una niña económicamente dependiente de mis padres que llora en un aeropuerto porque sabe que entre la universidad y lo caros que son los aviones van a pasar años hasta volver a verlo.
- Vamos, que me estás diciendo que no te importaría tener ese tipo de relación con él y te tengo a punto de echarle a lloriquear porque tienes miedo de que al final sea Yamato el que salga corriendo… Al final a la que voy a tener que empezar a amenazar para que deje de hacer el idiota es a ti. Hazme caso, aprovecha que ha vuelto.
Esbozó una pequeña sonrisa, mucho más cálida que las anteriores antes de murmurar un suave "gracias".
- ¿Qué te ha hecho ponerte a darle vueltas ahora? Porque si me estás diciendo que tú fuiste la que empezó todo otra vez el día de mi boda yo ya he tenido tiempo de irme de viaje dos semanas, volver, y hasta empezar a perder algo de color otra vez…
- Pues… que las cosas van avanzando.
- Ya, supongo, habéis tenido tiempo más que de sobra – la miró, notando como los ojos de la chica se desviaban hacia el digimon que parecía haberse vuelto a dormir, repentinamente notando de nuevo un cierto aire incómodo en Sora-. ¿No? ¿O te has empezado a comer la cabeza tú sola sin ayuda de nadie más?
- No…
- ¿Entonces?
- ¿Y qué más da si ha pasado algo o no? Yo estaba sola en mi casa intentando dormir cuando me dio por ponerme a darle vueltas a todo.
- Ya bueno, pero digo yo que no creo que te entrara la paranoia… de…. Repente – la observó. La observó detenidamente.
La conocía mejor que a la palma de su mano, casi tanto como conocía a Hikari y los gestos y movimientos de ella la estaban delatando cada segundo más. De repente todo encajó en su cabeza, y, sin poder evitarlo, empezó a reírse.
- Deja de reírte, idiota.
- ¿Cómo no quieres que me ría? ¿Todo este drama por… eso? – tenía que reírse de ella.
- No, no por eso. No fue por nada en concreto, simplemente empecé a pensar en cosas yo sola.
- Ya, claro… - intentó ponerse serio porque iba a acabar tirándole algo a la cabeza-. Mira, si me lo permites, ya iba siendo hora. Y si me lo permites también, deja de darle vueltas de una vez. Tanto si está relacionado con que por fin hayáis hecho algo más que – alzó los dedos en el aire hace hacer el gesto de unas comillas – "ir de la mano", o como si es por todo lo demás.
- Suena bastante razonable…
- Claro que lo es. Y para que suene viniendo de mí ya tengo que tener mucha razón – se pemitió bromear ligeramente-. Pero, ahora quiero que me cuentes qué es lo que me he estado perdiendo… Y no te vas a ir de aquí hasta que me lo cuentes todo.
- Pues… si de cotilleos va la cosa, yo me apunto – la voz de Koemi los sobresaltó a ambos al no haberla sentido entrar. Divertida al ver la cara de susto que se les había quedado se acercó hasta ellos.
- ¿Y tú has traído algo de comer? – los ojos de Agumon volvieron a abrirse de su nuevo intento de siesta solo para cerrarse de nuevo con la negativa de la chica provocando una risa generalizada.
Cuando Sora se hubo ido Taichi la acompañó hasta la puerta, esperando unos segundos hasta que ella se perdió al final del pasillo para cerrar la puerta y girarse hacia, la que desde hacía muy poco, era su esposa.
- Han vuelto -anunció al final.
- ¿Quiénes?
- Sora y Yamato. ¿Ves como sí que tenía razón?
- Bueno cariño, si me vas a decir que de repente yo también tengo a Yamato rondándome con intenciones serias o no tan serias, yo también me dejaría con facilidad – sonrió de medio lado, haciendo el comentario especialmente para picotearlo.
- Ya, ya... No es de tu tipo, a ti te gustan sin ser unos estreñidos emocionales – por suerte, no caía en aquellas cosas.
Nikanaka: lo sé T_T Si lo peor es que yo también quiero subir cosas, pero tengo que racionarme lo que subo (o romper capítulos a medias que al final he preferido que vayan de golpe como es el caso de este porque no se me ocurría por dónde cortarlo), porque esta semana estoy con jornada completa y cuando llego a casa soy un bonito zombie que solo quiere dormitar. Y aunque tengo cosas escritas, no me quiero pillar xDDD Así que hasta que vuelva a tener un margen razonable, van a ir de uno en uno. De hecho ahora estoy a ver si escribo un poquito antes de que se me olvide lo que quiero hacer, pero será poca cosilla xDD
Sobre los temas un poco más subidos de todo, opino lo mismo que tú, pero realmente cuando soy yo la que escribe, prefiero quedarme en el lado más sútil. Quién sabe, cualquier día me da por el otro lado, pero, por el momento... Es lo que hay jajajaja. Obviamente que por ser adultos sabía que era algo que iba a pasar y aunque también podría haberlo dado por supuesto, pues oye, también viene bien salirme de la zona de confort de confort de vez en cuando ñ_ñ Me alegro de que te haya gustado tanto los capítulos anteriores como el nuevo cambio hacia un lado con más dudas. ¡Espero que este capítulo también te guste este! Un saludo y mil gracias por tu review.
A: ¿habías adivinado a quién se había encontrado? ¿Si? No sé tú, peor yo por el momento me he olvidado de la existencia del otro susodicho xDD Si vuelve a aparecer creéme que será para un fin muy concreto en caso de que se me ocurra usarlo para algo más, sino, creo que puedes estarte tranquila xDDDDD
Para compensar que solo os esté poniendo uno al día, como habrás notado, este es casi el doble de largo de lo normal. Como le he dicho a la user de arriba podría haberlo dividido en dos, pero creo que queda mucho mejor así, del tirón. Me hizo mucha gracia el otro día cuando me dijiste que querías que se enterasen Mimi y Taichi porque sabía que este capítulo estaba muy próximo... Así que deja de vigilar e_e xDDDDDD
Voy a ver si puedo adelantar un poquillo ahora de por dónde voy escribiendo porque hoy tendría que haber salido temprano del trabajo y acabé saliendo tres horas más tarde, así que a ese nivel de estrés estamos esta semana T_T Y no quiero perder el ritmo o me acabaré pillando y dejándoos sin actualizaciones diarias y jo, ahora que ya os tengo tan consentidos que no querría perder la constancia XD
Mil gracias por tu review y... desgraciadamente, ¡mañana más!
