Cuando volvía de camino a su casa agradeció que por fin empezaran a refrescar los días. El aire fresco en la cara la ayudaba a pensar con más claridad. Se le había ido el tiempo volando en compañía de Taichi y Koemi y cuando se había dado cuenta se había hecho tarde. Todo el trabajo que debería de haber hecho aquel día iba a tener que recuperarlo al siguiente. Y todo por tonta. Por ser una tonta como bien le había dicho su amigo.
No había más explicación que esa.
Odiaba esas ocasiones en la que sus inseguridades hacia todo en general tomaban el control y la hacían darle más vueltas a las cosas de las que debería. Tenía una edad para comportarse como una niña asustada o para darle tanta importancia a un pequeño detalle como el de la noche anterior.
No era tampoco el hecho de haber pasado la noche Yamato por fin tras tantos años lo que estaba haciéndole dar tantas vueltas a todo en su cabeza. El problema era que eso había sido el detonante de todo lo demás. De que se reconociera a sí misma que sí que estaba empezando a sentir cosas diferentes a todas las que recordaba y había llegado el miedo. Miedo a acabar mal de nuevo por culpa de los… ¿miedos de él?
Frenó en seco en medio del paseo.
Fue como si algo de repente hiciera click en su cabeza y todo cobrase sentido. Le había entrado el miedo y por eso, sin motivo alguno, había querido volver atrás. Se había acobardado por lo que pudiera pasar en el futuro y ella misma había salido corriendo. Y todo eso solo había pasado en una noche y una mañana… Cerró los ojos unos segundos. Estaba exactamente en la situación contraria de quince años atrás. Ahora era ella la que quería alejarse por miedo… Y precisamente ella era la que sabía lo mucho que se podía dañar a la otra persona con aquello. Ahora, de repente lo entendía todo. Si ella había estado dándole tantas vueltas solo un día, ¿cuánto tiempo había estado Yamato en su día volviéndose loco con aquello? Estaba segura de que él no había ido corriendo en busca de un amigo al que contárselo, con el que hablar. O incluso peor, con la edad que tenían por aquel entonces, ¿qué era lo que iba a decir?
Resopló sin poder evitarlo, volviendo a retomar el paso. Estaba actuando como una niña tonta y asustada que tenía delante de ella su primera relación y no sabía ni lo que hacía. ¿Debería de olvidarse de todo? ¿Dejarse llevar y ver hasta dónde podía llegar aquella vez sin importar los riesgos? Esa había sido también su conclusión la noche anterior y hasta que las ideas estúpidas habían llegado a su cabeza le había parecido la más acertada del mundo.
Ni siquiera debería de darle importancia al hecho de haberse acostado. Eran mayorcitos y no era, ni mucho menos, la primera vez de ninguno de ellos dos. O al menos de ella, porque de él aunque no tenía pinta, no pensaba preguntarle tampoco. Se hubiera permitido darle tanta importancia a aquello si realmente hubiera sido esa situación, pero ya hacía muchos años de aquello.
¿Y qué hacía ella pensando en esas cosas en ese momento? Ella sola se las arregló para ponerse completamente roja hasta la punta de las orejas ante el simple recuerdo de aquello. A pesar de que era algo que podría recordar siempre con mucho cariño, pero a la vez era algo de lo que jamás pensaba hablar con nadie. Solo le faltaba que se enterase alguien… pasara el tiempo que pasara algo le decía que era mejor no sacar nada a relucir.
Al igual que algo también le decía que no tenía que seguir pensando en esas cosas. Sin duda todo aquello estaba empezando a afectarle más de la cuenta. El sonido de su propio estómago la sacó de sus pensamientos. ¿Qué hora era ya?
- Ya era hora, ¿dónde te habías metido? – la voz de Haru la sobresaltó nada más que abrió la puerta.
- Me entretuve… - le dijo mientras dejaba las cosas en el perchero-. Estaba con los recién casados.
- Te he llamado varias veces y nada… Estábamos empezando a preocuparnos. He tenido que contarle una mentira a tu digimon para que no se fuera a buscarte.
- ¿Me has llamado? – metió la mano en su bolso, buscando el teléfono, viéndolo apagado-. Se me debió de quedar sin batería. Lo siento – se acercó finalmente hasta ella-. Gracias por preocuparte.
- ¿Gracias?
- Sí, oye, "soy mayorcita para ir y venir cuando me dé la gana" y la situación debería de ser a la inversa…
- Ya, pero si te vas de repente con muy mala cara y luego cuando llego a casa no estás y no coges el teléfono… ¿Cómo no me voy a preocupar? Si no fuera porque se me ocurrió que quizás estuvieras acompañada la habría dejado ir a buscarte.
- ¿Qué le has dicho?
- Que habías avisado de que llegarías tarde y que no se preocupara.
- Vale…
- ¿Estás bien? Tienes mejor cara que cuando te fuiste, pero pareces algo desanimada.
- No es nada, son tonterías mías. No hace falta que me digas nada, ya vengo con el sermón de casa de Taichi bien aprendido.
- ¿Ha pasado algo?
- No, realmente no. Pero ya sabes que me gusta montarme mis propias películas mentales.
- Vale… ¿No tendrá nada que ver con que anoche llegaras a las tantas, verdad?
- ¿No me andarás vigilando demasiado, verdad? – sonrió divertida por fin, antes de acercarse del todo a ella para darle un beso en la mejilla-. Estoy bien, puedes estar tranquila. Ahora, a lo verdaderamente importante, ¿has cenado? Porque vamos a pedir algo ahora mismo o yo me acabaré cayendo redonda…
- Claro, todo el día por ahí… No, no he cenado, justo iba a hacer algo ahora.
- Vale, pues llama a dónde quieras, que yo voy a dejar el teléfono cargando.
Era fácil lo sencillamente que podía pasar de un extremo al otro con respecto a Yamato. Podía encontrarse pensando en él con la mejor de sus caras de tonta un segundo y acto seguido estar teniendo unos pensamientos que serían dignos de asustar a cualquiera. Pero, era lo normal, ¿no? Al menos eso se decía a sí misma. Tenían un pasado y eso iba a hacerla dudar. Sin embargo tampoco quería dejar que aquello le impidiera disfrutar de esa nueva oportunidad que parecían tener.
Cuando terminaron de cenar, a sabiendas de que ya tendría algo de batería subió para dejarse de tonterías de adolescente y llamarle, solo faltaría que pensara que había pasado algo y no le apetecía demasiado tener que andar dado más explicaciones de la cuenta. Especialmente a él, aunque quizás de todos fuera el más indicado, ya que era el único del que debería de importarle su opinión, no le apetecía tener que contarle el dolor de cabeza con el que se había pasado todo el día. Cogió el teléfono buscando el número antes de salir a la terraza a que le diera el aire, que no le iba a sobrar.
Le había extrañado no haber sabido nada de ella en todo el día, pero había supuesto que estaría ocupada, había tenido ya varias oportunidades de comprobar que precisamente trabajo no era lo que le faltaba. Por eso aquella vez había decidido dejarla más a su aire y que fuera ella la que diera señales si quería darlas. No era momento de empezar a dudar como un idiota del rumbo que estaban tomando las cosas.
A pesar de todo, cuando a última hora del día el sonido del teléfono reclamo su atención, corrió a cogerlo antes de que la llamada se cortara, sonriendo estúpidamente al ver quién era la que llamaba. A él no se le había llegado a pesar tan siquiera por la cabeza que pudiera haber alguna clase de problema, y eso, viniendo de él con su inseguridad nata en todo lo relacionado con ella era algo digno de mención.
- ¿Dónde te habías metido? - fue su saludo.
A: Sorrrrrprrrrrresa... e_e xDDD No, no tengo autocontrol xDD Eso y que lo que viene a continuación prefiero ponerlo todo como un bloque independiente de este, así que, trocito extra de buenas noches.
Porque los conoce como la palma de su mano. Además que ya puestos a hablar con alguien del tema mejor que fuera alguien que tuviera toda la información posible para tener que dar las menos explicaciones posibles. A Mimi hay cosas que es mejor no contarle si lo que uno pretende es tener una conversación medianamente coherente sin que acabe.
He dejado alguna cosilla a medio insinuar en este capítulo que ya pensaré qué hacer con ella, pero bueno, eso para quien quiera darse cuenta, y si pasa desapercibida si al final me da por indagar un poquito más por ahí ya se verá - se va dando saltitos tras haber lanzado la indirecta.
Te juro que estoy intentando escribir esto y no me concentro xDD Acabo de llegar de estar todo el día trabajando y ya hasta veo borroso... Pero a ver si termino una cosita que tengo desde ayer a medias porque no quiero dejarlo así y que se me acabe acumulando.
Muchas gracias por tu review, y... ya veremos qué hago o dejo de hacer con el otro pobrecito e_e Que quizás pueda ser de utilidad más adelante... o no :D
¡Un abrazo!
