Yamato se despertó totalmente desubicado y sin que el sonido de ningún despertador hiciera el trabajo por él. Sabía que era temprano ya que la luz que se colaba por la ventana apenas servía para ver bien el interior de la habitación. Habitación que no era la suya, como se pudo dar cuenta tras unos segundos. Fue entonces cuando giró la cabeza para ver que no estaba solo, terminando de ubicarse finalmente, recordando dónde y por qué estaba allí.

Se quedó observando hacia Sora quien no había despertado todavía y que dormía con gesto relajado cerca de él. Con cuidado de no despertarla se giró para quedar de medio lado, en parte huyendo de la luz que empezaba a colarse por la ventana y en parte para seguir observándola. La noche anterior se le había acabado haciendo más tarde de la cuenta para volver a casa y cuando le había ofrecido quedarse no se le había ocurrido ni siquiera la existencia de la palabra no.

A medida que fue ganando en lucidez a su cabeza fueron volviendo las palabras de ella sobre ellos dos horas antes cuando le había dicho que tenía dudas sobre lo que fuera que tenían entre ellos. Él no, sin duda no se había planteado ninguna duda todavía, pero aquello le había quitado un peso de encima. Un peso que llevaba arrastrando mucho tiempo y que nunca había tenido demasiado claro cómo podría librarse de él. Y sin más había podido, por fin, encontrar la situación.

En parte tampoco podía evitar sentirse culpable por ello. Era normal que no se fiara del todo, que tuviera sus reservas sobre ellos dos, no podría culparla aunque tampoco fuera algo que le gustara oír debía de ser realista y aceptar que nadie más que él se había buscado aquello. Alargó una mano para, con cuidado, apartar unos mechones de cabello rojizo del rostro, distraído en sus propios pensamientos.

Cuando por fin volvió a la realidad, un par de ojos canela estaban abiertos y observándolo directamente.

- Buenos días, ¿no te habré despertado, no? – le dijo sin apenas levantar la voz.

- Hmm… no – cerró los ojos unos segundos, volviendo a abrirlos de nuevo-. ¿Qué hora es?

- Es temprano, tranquila. Vuelve a dormirte – al ver que parecía revolverse para acercarse a él volvió a la posición original en la que estaba, dejándola usarlo como almohada al apoyar su cabeza en su pecho.

Tardó apenas unos segundos en rodearla con los brazos. Aquella vez, sin duda, no podía ser tan sumamente idiota de estropearlo solo. Ni siquiera él sería capaz.

No supo cuándo volvió a dormirse, pero cuando volvió a abrir los ojos estaba solo. Giró la cabeza en ambas direcciones en busca de su compañía para acabar encontrándola no demasiado lejos de él, revolviendo en uno de sus cajones, sacando de él algunas prendas de ropa.

- Ey... se me han pegado las sábanas, ¿qué hora es? – la vio girar la cabeza hacia él, sorprendida.

- Lo siento, no quise despertarte. Cuando sonó mi despertador ni te enteraste… - y le había dado pena molestarlo-. Tengo que prepararme para ir al trabajo, voy a la ducha, tú quédate ahí… - se le acercó, posando las cosas sobre las sábanas, sentándose un momento.

- Si al menos tuviera compañía me lo pensaría – algo más despierto ya se incorporó apoyándose sobre sus brazos.

- La compañía tiene trabajo que hacer – por mucho que pudiera apetecerle dejar que se hiciera solo, no era así como funcionaban las cosas. Hizo una pequeña mueca de fastidio la cual apenas duró unos segundos.

Ni siquiera vio venir el gesto, pero un segundo más tarde la había cogido de los brazos para tirar de ella y que quedara tumbada, cambiando las tornas. No pudo más que reírse.

- ¡Oye! – intentó protestar, aunque no quedara demasiado creíble-. Que a mí ya se me han acabado las vacaciones…

- Pero si eres tu propia jefa, ¿no has empezado todavía a explotar a tus propios trabajadores? – no pensaba entretenerla, por mucho que le pudiera apetecer, ya habría otro momento.

- Si empiezo hacerlo les diré que es culpa e idea tuya y lamento informarte que una de ellos te conoce y podría tener sencillo buscarse una venganza en tu contra – a pesar de que tenía toda la intención de ir pronto al estudio tampoco hizo demasiado por escapase. Por eso mismo tampoco se apartó cuando vio que se acercaba a ella, enredando las manos en el cabello de él cuando por fin los labios de ambos se encontraron.

Un rato más tarde había terminado de recoger, tocando ligeramente a la puerta del baño para decirle a la chica que la esperaba abajo. No estaba seguro de si lo habría escuchado o no, pero no pensaba entrar a confirmarlo, por su propio bien.

Salió de la habitación, dispuesto a esperarla tranquilamente abajo para dejarla arreglarse a su aire sin tenerlo rondando. Nada más llegar al salón sintió algo de ruido y fue entonces cuando se dio cuenta de que no estaban solos. Se había olvidado por completo de la presencia de la otra chica.

Haru acababa de sentarse en el sofá con su desayuno en la mano, el pijama puesto y cara de haberse levantado hacía apenas unos minutos. Tardó en ponerse roja como un tomate lo mismo que en darse cuenta de que había alguien más en casa. No, no le daba ningún tipo de apuro el saber que acababa de pillarlo de pleno todavía por la mañana en casa, lo que le daba apuro era estar con esas pintas delante de alguien a quien apenas conocía.

- Buenos días – Yamato saludó dándose cuenta de la reacción de ella.

No respondió de palabra, ya que también la había pillado con la boca llena, haciendo un gesto con la cabeza e intentando tragar lo más rápido que pudo-. No sabía que había nadie en casa, pensaba que Sora ya se había ido.

- Está en ello – había dicho que la esperaría abajo, pero no estaba demasiado seguro de que fuera la mejor de las ideas. No quería incomodar a nadie ni mucho menos en su propia casa-. Yo creo que será mejor que me vaya yendo.

- No, no, ni hablar – parecía que por fin el rojo remitía por fin-. Si lo dices por mí tú tranquilo que yo estoy aquí a mi aire – se había sorprendido, no contaba con que de repente apareciera allí.

Aunque eso era buena señal, ¿no? Eso también quería decir que ayer cuando ella había llegado a casa no estaba tan sola como había pensado… Luego ya cogería a Sora por banda y le haría un buen interrogatorio, porque o ella no se enteraba de la mitad de lo que estaba pasando o esos dos estaban avanzando a pasos agigantados.

- ¿Quieres algo de desayunar? – le dijo de repente poniéndose en pie para ir a dejar los platos sucios encima del fregadero.

- No te preocupes, me las arreglo yo solo.

- Tonterías… voy a hacerme café, así que como supongo que si se digna a bajar pronto ella también querrá hago para todos y listo.

Yamato la observó extrañado al ver la facilidad que había tenido para pasar de un extremo al otro. Tampoco era nada grave que la hubiera pillado en pijama en su propia casa, era algo de lo más normal especialmente cuando él que quizás debería de preocuparse por estar dónde no debía era él. Y allí estaba, tan tranquila, ofreciéndole desayunar.

- Me ha dicho Sora que todavía no has terminado de estudiar, ¿no?

- Casi… solo me queda el proyecto y poco más por eso empecé con las prácticas.

- ¿Con ella?

- Sí, de hecho también me está ayudando con los detalles del proyecto cuando tenemos un rato libre, pero bueno, tampoco hay prisa. Yo estoy muy contenta con el trabajo que tengo ahora mismo.

Podía entender que se llevaran bien. Sora tenía toda la razón del mundo, podía ver a alguien con una forma de ser muy parecida a la de Mimi delante de él sin tener que esforzarse demasiado. Acabó por sentarse por ahí, a la vista de que no iba a ser necesario que se escapara para evitarle un momento incómodo a Haru.

- También me ha dicho que has estado siguiendo todo lo que ido saliendo en los medios de comunicación del último proyecto en el que he trabajado – había dicho que lo haría, ¿qué mejor oportunidad de aquella?

Automáticamente volvió el color rojo a la cara de la chica. ¿Por qué la ponía en esos apuros? ¿Esa era la forma en la que la presentaba como la loca que iba pegada a la tele cada vez que salía alguna información sobre el tema?

- Sí… bueno, me parece interesante - ¿a quién no? De hecho, ahora que se daba cuenta… -. Bueno, ella iba por ahí diciendo que no le interesaba para nada el tema, claro – sonrió sin poder evitarlo, pero de una forma divertida.

Mentirosa… ahora todo empezaba a tener sentido. Así por eso se hacía la tonta y prácticamente se iba cuando alguien decía algo en las noticias. Esas semanas había estado muy de moda el tema, y poco más y le hacía faltado apagar la televisión un par de veces.

- ¿Ah sí?

- Sí, pero no te preocupes, creo que ya ha quedado claro el motivo y todo el teatrillo de que a ella no le importaba nada – tuvo que contenerse para no guiñarle un ojo más exageradamente-. Estábamos en L.A. cuando estaban retransmitiendo el corte de comunicaciones, para que no le interesara ni el tema ni fuera con ella la cosa deberías de haber puesto cómo se puso de repente. Aunque claro, ahora parece que entiendo el por qué…

Posiblemente no debería de entrar en detalles, pero tampoco lo consideraba nada grave. Se giró para ir a coger las tazas de uno de los armarios, dándole la espalda, y por lo tanto no viendo la cara que puso ante el último comentario de ella.

No lo vio venir, seguramente hubiera escuchado algún comentario alguna vez por parte de Sora sobre el tema, pero no tan directo como lo que acababa de escuchar-. ¿"Cómo se puso"?

- Sí, creo que nunca la he visto ponerse más pálida y poner una cara de preocupación semejante. Aunque claro, creo que ya entiendo algo más por qué me acabó dejando tirada en la mesa para irse corriendo…

Yamato no pudo evitar pensar en que si aquello era cierto, que lo era, ahora que conocía realmente los detalles, no debería de haberle hecho especial gracia. ¿Y a pesar de todo era la que lo animaba para volver a todo aquello?

- Bueno, pero fue una tontería – dijo al final él -, se nos estropeó una de las líneas de comunicación, nada que no tenga arreglo con un par de buenos golpes con el manual – hizo un gesto con las manos para indicar más o menos el ancho de uno de los manuales, captando así la mirada de Haru-. Pero bueno, supongo que entre que baja y no si quieres saber algo… De alguna manera tendré que compensarte el café.


Debo de tener los niveles de azúcar altos o algo...

Me pensé seriamente cortar este ff en el capítulo anterior y empezar esta parte como una nueva, pero bueno creo que me he decantado por dejarlo todo recogidito dentro de la misma historia.

A: No, no era esto a lo que me refería con que quizás tendrías lo que querías, pero bueno, no se dónde está jajajaja Soy lo peor, luego me sorprendo con lo que viene en el capítulo siguiente porque no me acuerdo de lo que toca. Es culpa de los trocitos, que yo lo escribo seguido y luego voy dando cortes donde más duele y no me acuerdo de lo que toca y lo que no. Este capítulo debería de ir con los que publiqué ayer, era la idea que tenía cuando los escribí, pero bueno, poco a poco, que no ando sobrada de material extra xDDD

Es todo una treta para teneros enganchados, está claro 8) Así os pico y aparecéis por aquí a ver si al final he cumplido alguna de las amenazas o si he tenido la decencia de subir lo que tocaba tras el corte de turno 8)

Mañana (o luego) - va a comprobar que sea así - toca un cambio temporal por aquí... Ahí lo dejo caer ¡Dale un saludo al tomatero de mi parte! Muchas gracias por tu review y un besazo! Yo prometo que te compensaré por las maldades...

Nikanaka: Sí, debía de tener los días que escribí esto los niveles de azúcar mucho más elevados en sangre de lo normal, pero es para que quedéis pegadas al suelo con ello y luego falléis al tirarme los tomates. Pero venga, seguro que no me puede durar demasiado el azucarismo, se acercan cambios de aires, o al menos estacionales... Y prometo intentar salirme un poquito más allá de mi zona de confort no tardando. Palabra e_e

Muchas gracias por la review, ¡nos leemos!

Annavi21: nos tiene absorbidos a todos T_T Muchas gracias por sacar un ratito igualmente para pasarte por aquí a leer y a dejar review, de verdad ❤❤ Ánimo con el trabajo!