El verano había pasado por fin y las hojas secas hacían de alfombra resbaladiza para los transeúntes de la ciudad dejando atrás el calor abrasador que habían tenido durante la estación pasada.

El grupo se había vuelto a reunir por fin consiguiendo dejar de lado las ajetreadas vidas laborales de todos ellos. Cada vez se les hacía más complicado aquello, pero de vez en cuando conseguían hacer hueco alguna noche para juntarse todos. Mimi esperaba apoyada en la barandilla del puente en el que habían acordado encontrarse todos ya que les quedaba a mitad de camino más o menos a todo el grupo. Era la primera en llegar, aunque no tuvo que esperar demasiado para que Jou hiciera acto de presencia, arrastrando con él a Koushiro.

Me da igual que tengan mucho atrasado, venga. Si yo he conseguido hacer un hueco, tú también. Mira, ahí tienes a Mimi – le dijo señalándola con la cabeza antes de acercarse a saludar.

- ¿Vienes solo?

- Sí, tengo una noche de permiso y alguien tiene que haceros de niñera – se rio antes de quedar él también apoyado sobre la barandilla.

- ¿No ha llegado nadie más todavía? – Koushiro miró hacia los lados.

- No… que yo sepa no. Se habrán ido entreteniendo por el camino… Ah, mira, ahí está Hikari con su hermano.

- ¿Vienen solos? – Jou estaba extrañado de que los Yagami llegaran juntos sin que Takeru fuera con ellos.

- Eso parece… Ya llegará, igual con su hermano – contestó alzando un brazo para reclamar la atención de los demás y saludarlos a lo lejos.

Como bien había predicho Mimi, los otros dos hermanos que faltaban llegaron a la vez, sin darse demasiada prisa a sabiendas de que llegaban tarde.

- Llegáis tarde – fue el saludo de Taichi-. ¿Venís solos? – hubiera esperado verlos llegar con alguien más.

- Sí, acabo de pasar a recogerlo porque es capaz de perderse otra vez – el menor de los dos se alejó un paso del otro, para evitarse algún tipo de represaría en su contra.

- No me perdí, solo me costó ubicarme un poco…

- Claro… claro….

La risa de todos fue lo único que se pudo escuchar. Solo tuvieron que esperar unos minutos para escuchar los pasos rápidos de alguien acercarse desde el extremo opuesto de la calle, reconociendo a lo lejos el llamativo color de pelo de Sora.

- Vale, ahora sí que estamos todos – dijo Mimi haciendo el mismo gesto con el que había reclamado la atención del resto según habían ido llegando.

- Lo siento, lo siento… - fue lo primero que dijo-. Se me ha hecho tardísimo, pero he pillado dos atascos intentando solo volver a la ciudad… ¿Lleváis mucho esperando?


No tardaron en tener que buscarse un lugar en el que refugiarse ya que las nubes de lluvia comenzaban a amenazar sobre sus cabezas. Por suerte, se habían puesto de acuerdo con rapidez y caminaban en dirección a su destino.

Koushiro seguía al lado de Jou, hablando distraídamente con unos y con otros hasta que tuvo que girar la cabeza para mirar hacia atrás queriendo hacerle una pregunta a Takeru que iba unos pasos por detrás. No llegó a hacerlo, y seguramente se le olvidó hasta lo que iba a preguntar ya que sus ojos se posaron en una imagen que le parecía muy extraña.

Algo por detrás de los demás, unos pasos por detrás de aquel al que se había girado para hablar, iba su hermano. Y no estaba solo, sino que acababa de acercarse a Sora, pasando un brazo en torno a sus hombros antes de atraerla ligeramente unos segundos.

- ¿Perdona? – frenó en seco-. ¿Cuándo ha pasado esto? – señaló directamente hacia ellos dos quienes no tardaron en darse cuenta de que eran el centro de atención.

- ¿Qué pasa? – preguntó ella.

- ¿No te habías enterado? – Taichi lo miró sorprendido.

- ¿Enterado de qué? ¿Cómo? ¿Cuándo iba a enterarme de algo si no tenía ni idea de que pasaba nada?

- ¿No le habías dicho nada? – Jou sin poder entenderlo se giró hacia Mimi, buscando algún tipo de explicación.

- Eh, a mí no me mires, yo llevo hablando con él desde tema desde antes que estos dos por fin se arreglaran…

- ¿De qué tema?

Los miró. Todos sus amigos estaban con la vista en él y la sorpresa reflejada en la cara. Al menos los primeros segundos, porque lo único que pudo escuchar a su alrededor después fueron las risas generalizadas de todos y cada uno de ellos.

- Mimi, hazle un esquema o algo… - murmuró Takeru cuando volvieron a reiniciar la marcha.

- Oye, eso de que estaba más espabilado que nosotros dos no sé yo de dónde te lo has sacado, ¿eh? – Sora no pudo evitar hacer el comentario antes de empezar a reírse sola.

No era algo que debiera de extrañarle, todos los conocían más que de sobra como para que aquello no los pillara de sorpresa, pero estaba segura de que habían sido lo menos disimulados posiblemente todos con aquel tema. Hasta ellos nunca se habían molestado demasiado en intentar disimular nada.

- ¿Por qué dices eso de que esté más espabilado que nosotros? – acabó preguntándole Yamato mientras que caminaban volviendo a hacer que se riera sola.

- Nada, tonterías de Mimi que me estuvo gritando un día intentando traumatizarme o algo.

Prefirió comentar nada más sobre el tema porque algo le decía que realmente no quería saber qué era lo que podía haber estado diciendo o no Mimi. Había desarrollado esa habilidad con el paso de los años. En aquella ocasión prefirió quedarse mirando hacia las caras que aún tenía Koushiro, divertido.


Al cabo de unas horas las conversaciones tenían a todos distraídos sin alejarse demasiado unos de otros, pero cada uno con su tema, aprovechando que tenían pocas ocasiones como aquellas para poder estar todos juntos.

- Bueno, si pensabas que te ibas a librar de esto en algún momento es que no me conoces lo suficiente – la voz de Mimi no pudo más que asustar a Yamato al escucharla salida de la nada y sentir cómo se le había colgado del brazo.

Se había quedado hablando con Jou y justo acababa de dejarlo solo cuando había sido atacado por ella. Bajó la cabeza, girándola para observarla y verla con una cara de esas que solía poner en aquellas situaciones.

- ¿Qué? – arqueó una ceja.

- ¿No tienes nada que contarme?

- No… Yo más bien diría que no – no se le ocurría absolutamente nada que pudiera tener que contarle él a ella. Primero porque no era precisamente alguien que funcionara así y segundo porque estaba seguro que podría llegar a saber hasta más que él.

- Seguro que no… - buscó con la mirada a Sora antes de lanzarle una mirada divertida y saludarla con la mano que tenía libre en la distancia.

Casi a la vez él hizo lo mismo, solo que en vez de un saludo lo que le dedicó fue una mirada pidiendo socorro.


A: tengo algo más entretenido para Mimi exactamente en la parte por la que voy escribiendo yo, tranquila, que no te vas a quedar con las ganas jajajaja

Como dije ayer, toca cambio de aires, y precisamente por eso me tentó dividir este ff en varios, pero bueno, así queda todo recogidito. También tengo en mente el tema del trabajo, acabará saliendo el tema no tardando de nuevo, tú no te preocupes que lo tengo todo cubierto, para eso he avanzado un poco en el tiempo precisamente para dejar de lado las crisis iniciales xD

Yo no amenazo... solo picoteo inocentemente para teneros con la intriga, nada más... e_e

Espero que te guste este capítulo, mil gracias por tu review y... ¡mañana más!